martes, 2 de abril de 2013

Sarah Vaughan


Sarah Lois Vaughan nació en Newark, New Jersey en 1924 y falleció en Los Angeles el 3 de abril de 1990


Cantante estadounidense, considerada una de las voces más influyentes de la historia del jazz. 

Hija de padres aficionados a la música y como su madre comenzó cantando en el coro de la iglesia. 

También aprendió a tocar el piano, y sus primeros pasos como profesional fueron con este instrumento.

Tras ganar un concurso para aficionados en el Apollo Theater, se unió a la big band de Earl Hines como cantante. 


Cuando su gran amigo el también cantante negro Billy Eckstine formó su propia orquesta, Sarah se unió a él, haciendo su debut en la grabación discográfica. 

En la orquesta de Hines recibió la influencia de Charlie Parker y Dizzy Gillespie.

En 1945 comenzó su carrera solista y hacia fines de la década, su voz ya era muy conocida en el mundo del jazz y también del pop.

Durante los 50, por presiones de las compañías discográficas, grabó gran cantidad de música que ella misma consideraba demasiado comercial, aunque la acercó al público masivo.

Sarah Vaughan fue uno de las primeras vocalistas en incorporar el fraseo del bebop a su canto, situándolo además, en su caso, al nivel de instrumentistas de la talla de Charlie Parker y Dizzy Gillespie. 

Influenciada por el bebop emergió como una estilista del género por los últimos años 40 y estableció una carrera en solitario que gozó del aplauso del público internacional. 

Fue una maestra en el scat y se destacó por su inventiva armónica y sentido de la improvisación. 



Con el tiempo su voz se fue haciendo más oscura sin perder su flexibilidad. 

Con Ella Fitzgerald y Billie Holiday figura en lo más alto de las intérpretes femeninas de jazz.

Su voz se caracterizaba por su tonalidad grave, por su enorme versatilidad y por su control del vibrato; su tesitura, similar a la de una cantante de ópera, le permitía saltar del registro grave al de soprano con gran facilidad.

Sus capacidades más destacadas son su inventiva armónica y su alto sentido de la improvisación. 



En los 60, aunque grabó material de excelente calidad con músicos como, Quincy Jones y Lalo Schifrin, su situación financiera y personal se hizo cada vez más complicada.

Su carrera repuntó en la década del 70, grabando algunas baladas memorables, incluída, Send in the clowns, una canción de Stephen Sondheim que se convertiría en una de las más famosas de la carrera de Vaughan.

Grabó, con músicos como, Miles Davis, Clifford Brown, Count Basie y Benny Green.

Realizó extensas giras, incluso por Europa y Japón. En 1974, Vaughan cantó con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, con los agregados de Dave Grusin y Ray Brown.


Así comenzó una serie de apariciones con orquestas sinfónicas, idea que la cantante había querido llevar a cabo durante mucho tiempo.

En los ochenta siguió activa como intérprete, aunque con menos producción discográfica. 

Por esta época comenzó a recibir premios y homenajes por su contribución a la música estadounidense, incluida una estrella en el paseo de la fama de Hollywood.


En 1989, Quincy Jones la convocó para grabar en su disco, Back on the block, esta fue la última grabación de su vida, a duo con Ella Fitzgerald.



Curiosamente, su primera aparición como cantante profesional fue como telonera de Ella Fitzgerald, en 1943.


Vaughan fue fumadora durante toda su vida, lo que casi con seguridad contribuyó a su muerte prematura por cáncer de pulmón a la edad de 66 años, dejando tras de sí, la consideración de haber sido por muchos como una de las improvisadoras vocales más importantes e influyentes del jazz.



A continuación dos momentos de su carrera.