miércoles, 18 de junio de 2014

Aniversario del estreno de la ópera Der Freischütz, de Carl Maria von Weber.


Der Freischütz, o El cazador furtivo, es una ópera en tres actos con música de Carl Maria von Weber y libreto en alemán de Friedrich Kind. 

Está considerada la primera ópera romántica alemana importante, especialmente en su identidad nacional y franca emocionalidad, y fue estrenada en la Schauspielhaus de Berlín, el 18 de junio de 1821, bajo dirección musical del propio compositor.


En 1810 Weber, quedó impresionado por la ópera de Beethoven, Fidelio, y escogió el cuento Des Jägers Braut como tema para una ópera, pero otros compromisos lo demoraron, y en 1816 le solicitó al poeta Johann Friedrich Kind que le escribiera un libreto. 

La composición empezó en julio de 1817, y luego del estreno en 1821, en Berlín, la ópera se convirtió rápidamente en un éxito internacional, y su éxito se propagó rápidamente dentro de toda Europa y se convirtió en el símbolo del nacimiento de la ópera romántica alemana. 


A continuación, de Carl Maria von Weber, la ópera Der Freischütz, en la interpretación de Ernst Kozub, Arlene Saunders, Edith Mathis, Hans Sotin y Gottlob Frick, junto al Coro y la Orquesta de Hamburgo, dirigida por Leopold Ludwig.



El texto de la ópera está tomado de una historia de Cuentos populares de las naciones norteñas, y se funda en una creencia tradicional de que un demonio en el bosque dota a un tirador con balas mágicas que siempre aciertan, forjadas bajo influencias mágicas.
La acción se desarrolla en Bohemia, a finales de la Guerra de los Treinta Años.

Acto I

Cuno, el jefe de los guardabosques del príncipe de Bohemia, demasiado viejo para seguir en el cargo, recomienda a Max, un hábil tirador, que está prometido con su hija Agatha, como su sucesor. El príncipe está de acuerdo en aceptarlo si logra vencer en el concurso de habilidad que se celebrandose al día siguiente.

En un concurso de tiro, Max pierde en favor del joven campesino Kilian, quien es proclamado "Rey de los tiradores”. Debido a que Max ha tenido mala suerte durante varios días, cae fácilmente bajo la influencia de Caspar, el villano de la obra, que se ha vendido al demonio Samiel, y que también está enamorado de Agatha. Idea un truco para arruinar a Max y entregarlo a Samiel como un sustituto de sí mismo, pues el límite de su contrato con el demonio llega a un final pronto. Caspar convence a Max para forjar siete balas mágicas que use en el concurso. Caspar, cuyo alma es entregada al demonio al día siguiente, espera obtener tres años más de gracia poniendo a Max en su lugar. 

A solas, Max se entrega a una honda melancolía al pensar en que puede perder a Agathe si fracasa en el concurso de tiro. Caspar con extraños encantamientos intenta imbuirle coraje. 

Entrega a Max su pistola cargada con una bala mágica, y para su propio asombro, Max mata a un águila que vuela a gran altura. Decide ir con Caspar a medianoche a la terrible Garganta del Lobo para forjar las balas mágicas, que matarán cualquier cosa que quiera el tirador, para ganar el precio. Caspar, a solas, triunfa.

Acto II Habitación de Agathe


Agathe tiene sombríos presentimientos. Canta su encuentro con un ermitaño en el bosque, que le dijo que la amenazaba un peligro, pero sería protegida por su corona nupcial. En el momento en que Max dispara la bala mágica, la imagen del antepasado de Agathe que cuelga en la pared cae al suelo, lesionándola ligeramente. La prima y compañera de Agathe, Aennchen lo reemplaza. Agathe se preocupa aún más, pero Aennchen consigue animarla con sus bromas.
Agathe a solas espera a Max con las noticias de su éxito, que ella decide interpretar como un buen augurio. 

Max llega; reconoce que no ha sido el ganador, pero explica que ha matado a un ciervo, que trae esta tarde de la Garganta del Lobo. Ignorando los ruegos de Agathe y Aennchen, Max se marcha. 

La Garganta del Lobo por la noche

Caspar invoca a Samiel, el Cazador Negro, en su ayuda, y prepara la forja de las balas mágicas. Llega Max y el espíritu de su madre le advierte que abandone el proyecto. Samiel conjura la forma de Agathe, representándola ahogándose desesperada por el fracaso de Max, de ahí él se lanza a la Garganta y con un ruido demoníaco comienza la forja de las balas.

Acto III Habitación de Agathe 

Agathe está rezando. Han vuelto sus dudas, debido a un sueño con un augurio desfavorable, pero Aennchen de nuevo la alegra con risas y una canción. Las doncellas llegan con la corona nupcial. Cuando Aennchen abre la caja, sin embargo, encuentra dentro una corona funeraria, que aún incrementa más su inquietud. En cierta medida se reconforta por el recuerdo de la promesa del ermitaño de que estará protegida por su corona nupcial.

El encuentro de los tiradores

Habiéndose dividido las siete balas entre ellos, Max ha usado cuatro y Caspar ha usado tres. Max exige a Caspar que le entregue la última bala para usar en el turno final, pero Caspar lo rechaza. Cuando Max se marcha, Caspar dispara a un zorro, haciendo así que la bala de Max sea la séptima y controlada por el Diablo.


El príncipe Ottokar espera a Max en su tienda. Max va ahora a disparar a una paloma. Al apuntar, Samiel, el Cazador Negro, aparece para guiar la bala, y hace que Max dispare a Agathe, quien es aparentemente herida. Agathe cae, pero su corona nupcial ha desviado la bala, que ha dado a Caspar. 

Agathe revive de su desmayo. Caspar, al ver a un santo ermitaño a su lado, se da cuenta de que ha fracasado. Samiel le coge a él en lugar de a Max, así que Caspar expira con una maldición en sus labios. El príncipe Ottokar ordena que el cadáver sea arrojado a la Garganta del Lobo, y luego exige y recibe una explicación por parte de Max. 

A pesar de los ruegos de Cuno, Agathe, los campesinos, y los cazadores, el furioso príncipe pronuncia una sentencia de destierro. Antes de que se pueda ejecutar, sin embargo, el ermitaño entra en medio de la niebla. 

El príncipe reconoce al hombre santo, y pide su consejo. El ermitaño explica que los efectos combinados del amor por Agathe, y el miedo de perderla en caso de fracasar en el concurso han hecho que Max se aparte de una vida que anteriormente fue sin una falta. 

El ermitaño condena el concurso de tiro, sugiere como pena un año de penitencia y pide quién entre los presentes puede mirar en su propio corazón y está dispuesto a arrojar la primera piedra. Si Max vive una vida sin pecados, ganará el perdón y se le permitirá casarse con Agathe. 

El príncipe alaba al ermitaño por su sabiduría diciendo que un poder más alto habla por él. El príncipe acaba su discurso diciendo que él mismo colocará la mano de Agathe en la de Max cuando acabe el año. La ópera acaba con el conjunto cantando oraciones de gracias.


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