miércoles, 12 de agosto de 2015

Héctor Panizza


Héctor Panizza nació en Buenos Aires, Argentina, el 12 de agosto de 1875 y murió en Milán, Italia, el 27 de noviembre de 1967. Compositor y director de orquesta.

Estudió con su padre, violonchelista de la orquesta del Teatro Colón, y posteriormente en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán. 

Luego de su debut en Roma en 1897, dirigió en muchos teatros italianos, y tuvo a su cargo, en 1916, el estreno mundial en Turín, de la ópera Francesca da Rimini de Riccardo Zandonai.

El Maestro Arturo Toscanini lo contrató como director musical del Teatro La Scala de Milán, puesto que ocupó entre 1921 y 1932.

En 1934 debutó en los Estados Unidos en el Metropolitan Opera House de Nueva York, permaneció por ocho temporadas, dirigió 26 óperas en 231 funciones, y trabajando con Rosa Ponselle y Enrico Caruso entre otras figuras.

Como compositor escribió la trilogía del medioevo italiano con libro de Luigi Illica, la ópera Aurora con libreto de Illica y Héctor Quesada, estrenada en la temporada inaugural del Teatro Colón en 1908 y la ópera Bizancio estrenada en el Colón en 1939.

Héctor Panizza dirigió a las figuras más destacadas de la lírica mundial como: Hariclea Darclée, Claudia Muzio, Rosa Raisa, Georges Thill, Gilda dalla Rizza, Tito Schipa, Lily Pons, Gabriela Besanzoni, Bidu Sayão, Alexander von Sved, Hina Spani, Gina Cigna, Zinka Milanov, Leonard Warren, Delia Rigal, Maria Caniglia, Beniamino Gigli, y Victoria de los Ángeles entre muchas otras grandes voces.


Estrenó mundial y localmente varias óperas de Gian Carlo Menotti, Ermanno Wolf-Ferrari, entre otros compositores contemporáneos, fue el primero en registrar la versión italiana de Borís Godunov con Ezio Pinza.

Su cercanía con Arturo Toscanini, ayudó al lanzamiento de las carreras internacionales de varias estrellas de la lírica, entre ellos la soprano británica Eva Turner y el director Antonino Votto.

Héctor Panizza publicó en 1952, su autobiografía titulada Medio siglo de vida musical, y está considerado como uno de los máximos directores de ópera de la primera mitad del siglo XX, en los principales teatros de ópera como el Teatro Colón de Buenos Aires, La Scala de Milán, Covent Garden de Londres, la ópera de Chicago y el Metropolitan Opera House de New York.

Uno de los hitos en su carrera musical fue la composición de la ópera Aurora, que fue la primera ópera estrenada en la temporada inaugural del Teatro Colón de Buenos Aires, en septiembre de 1908.

Es una obra creada para exaltar los ideales patrióticos en vísperas de la celebración del Centenario, con libreto de Luigi Illica y Héctor Cipriano Quesada.

El título coincide con el nombre de la heroica y trágica protagonista y simultáneamente remite en forma metafórica a la alborada de la Independencia nacional.


La acción transcurre durante los sucesos de mayo de 1810 en la provincia de Córdoba y aparecen personajes históricos puntuales como Santiago de Liniers y Güemes. La pareja romántica son el joven patriota Mariano y la bella Aurora, que es la hija del jefe de las fuerzas españolas en la ciudad mediterránea. Las tribulaciones de los amantes ocurren durante los hechos de la lucha por la Independencia.

El aria principal de la obra, al final del segundo acto, tiene un alto sentido patriótico, y era frecuente que el público enfervorizado pidiera a viva voz la repetición.

Esto dio origen a que, por medio de un decreto, la Canción a la Bandera, o Aurora, fuera incorporada como una de las canciones oficiales del Estado Argentino, y que la canten los alumnos, durante el izamiento de la enseña patria, en todas las escuelas.

La ópera Aurora fue repuesta en el Teatro Colón en 1909, 1945, 1953, 1955, 1965, 1966, 1983 y 1999.



A continuación, recordamos a Héctor Panizza, con la ópera Aurora, en la versión de Martha Colalillo como Aurora; el papel de Mariano interpretado por Dario Volonté, el rol de Don Ignacio cantado por Marcelo Lombardero; Omar Carrión como Raimundo; el personaje de Bonifacio cantado por Gabriel Renaud; Don Lucas, interpretado por Carlos BoschLavin, Lavin, en la voz de Mario Solomonoff; Carina Höxter como Chiquita; y el papel del Capitán cantado por Edgardo Zecca, junto al Coro y la Orquesta Estable del Teatro Colón, dirigidos por Bruno D'Astoli, en la producción de 1999.


La ópera, está ambientada en la provincia de Córdoba, Argentina.

Acto Primero

Se desarrolla en el aula donde ha sido instalada la biblioteca. En la iglesia y convento de la Compañía de Jesús, en Córdoba, se encuentran los novicios Mariano y Raymundo, quienes hallan un pedazo de papel en el que se lee: Jóvenes: ¡Salud a la aurora que surge en el cielo de la Patria! La lucha por la Independencia principia hoy, 25 de mayo; hoy comienza la Patria" y otro mensaje que dice: ¿Córdoba únicamente ha de ver agitarse contra la patria el estandarte de la reacción? ¡No, Córdoba no ha de ser vil! ¡Muerte a Liniers y a Ignacio de la Puente! Jóvenes: vuestro convento domina la plaza. Liniers ha escondido allí armas y municiones. Abrid esta noche el convento al pueblo y entregadle las armas, o todo se habrá perdido". Ante la perplejidad de todos Mariano reacciona y los gana para la causa patriótica. Ante el inesperado pronunciamiento, los jefes realistas deciden convertir la iglesia en fortaleza. Mariano se encuentra ante un dilema terrible: al enamorarse de Aurora, hija del jefe realista don Ignacio, no se atreve a ceder a su amor por no traicionar la causa que se propone defender. Al final del acto, la llegada de los patriotas interrumpe sus vacilaciones, al mismo tiempo que las campanas del convento anuncian un nuevo día..

Acto Segundo

En el segundo acto, la escena se traslada a la residencia de don Ignacio de la Puente. Una comisión de patriotas, al frente de la cual se hallan don Lucas, Mariano y Raymundo, penetra en el palacio para exigir la rendición de las tropas realistas. El jefe español se niega rotundamente; ante la insistencia de los delegados, les expresa que dará su respuesta definitiva al despuntar la aurora. Mientras que don Ignacio toma las medidas necesarias de precaución, Mariano, en traje de seminarista, entra sigilosamente a la residencia y le explica a Aurora sus ideales de libertad, a los que deberán sacrificarse hasta los anhelos más queridos del corazón.

Acto Tercero


El tercer acto transcurre en una estancia cordobesa. Al anochecer, don Ignacio se entera del fusilamiento de Liniers. La gravedad de la situación lo decide a dejar a su hija en un convento hasta que haya pasado la tormenta de la revolución. Momentos después, se lleva ante el jefe español a un prisionero. Aurora lo reconoce enseguida: es Mariano. No puede evitar una exclamación de asombro, que hace comprender a su padre que existe entre ambos una relación sentimental. Lo condena a muerte por espía y traidor. Una feliz constelación les hace posible la fuga. Los amantes aprovechan la circunstancia pero los centinelas los sorprenden y una bala infortunada hiere a la joven. La desgraciada muchacha, postrada en el suelo, ve alborear el día. Al elevarse radiante el sol de la libertad de América, exclama: "Mirad, es la aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre" y expira en brazos de su amante.