viernes, 4 de noviembre de 2016

Aniversario de la inauguración del Teatro de San Carlos de Nápoles.


Carlos III de España, rey de Nápoles y Sicilia, quiso un nuevo teatro en Nápoles para sustituir el de San Bartolomeo. El Teatro de San Carlos se construyó en solo 9 meses. El 4 de marzo de 1737 el arquitecto Giovanni Antonio Mediano firmó el contrato y el 4 de noviembre estuvo terminado. Contaba con 184 palcos dispuestos en 6 pisos, el palco real estaba preparado para hospedar a 10 personas y un ancho escenario para cualquier movimiento escenográfico.

En la inauguración se presentó la obra Achille in Sciro, con música de Doménico Sarro, y libreto de Pietro Metastasio. En 1780 poseía una de las orquestas más grandes del mundo, con 59 instrumentos: 32 violines, 4 violas, 3 violoncelos, 5 contrabajos, 4 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompetas, 1 tambor y 2 cémbalos.

El Teatro de San Carlos fue expresión de la Escuela napolitana de música, famosa en toda Europa por su ópera bufa con autores como Doménico Cimarosa y Giovanni Paisiello.

En 1816 se incendió y para reconstruirlo, el rey Fernando I le encargó el trabajo al arquitecto Antonio Niccolini, que le infundió su sello personal y neoclásico. Realizó diversas modificaciones, entre ellas amplió el escenario con las medidas actuales, 33,10 metros de largo y 34,40 de ancho, y se reinauguró el 12 de enero de 1817. Henri Beyle, más conocido como Stendhal, estuvo presente esa noche, y posteriormente dijo: “No hay nada en Europa que se parezca a este teatro. Mis ojos están impresionados y mi alma encantada”.


En la primera mitad del siglo XIX, Domenico Barbaja, el empresario que administraba el teatro, contrató a Gioachino Rossini, como compositor y director artístico de los Teatros Reales de música. En esa época compuso Elisabetta, regina d'Inghilterra, Otello, Armida, Mosè in Egitto, Ricciardo e Zoraide, Ermione, La donna del lago, Maometto secondo y Zelmira.

Entre 1822 y 1838 Gaetano Donizetti ocupó el cargo de director artístico, y en ese período compuso 16 óperas, entre ellas: Roberto Devereux, y la famosísima Lucía de Lammermoor.

En 1841 Giuseppe Verdi ingresó con el estreno de la obra Oberto, Conte di San Bonifacio, y se consolidó como el verdadero dominador del Teatro en la segunda mitad del siglo XIX a partir de sus obras Alzira y Luisa Miller.

En 2002 y 2003 el teatro recibió el premio al mejor espectáculo del año por las óperas Königskinder de Engelbert Humperdinck y Elektra de Richard Strauss.
  
En los últimos años el teatro volvió a tener una intensa actividad basada en la recuperación de óperas bufas del siglo XVI de la escuela napolitana. Por eso se presentan grandes obras antiguas como La serva padrona e Il Flaminio, de Giovanni Battista Pergolesi, La schiava liberata de Niccolò Jommelli; L'idolo cinese, Il divertimento dei Numi, L'osteria di Marechiaro y Pulcinella vendicato, de Giovanni Paisiello.