martes, 28 de enero de 2020

Fidela Campiña


Fidela Campiña Ontiveros nació en Tíjola, Almería, España, el 28 de enero de 1894, y murió en Buenos Aires, Argentina, el 28 de diciembre de 1983. Soprano.

A los 6 años comenzó sus estudios de solfeo y piano en el Conservatorio de Madrid, y canto con el barítono Ignacio Tabuyo, que en 1899 actuó en el Teatro Colón de Buenos Aires junto a Enrico Caruso.
En 1913 se presentó en el Teatro Real de Madrid, interpretando el rol de  Margarita en la ópera Mefistófeles, de Arrigo Boito. Su éxito fue tan importante, que se mantuvo en cartel hasta el cierre del teatro en 1925.

En 1919, estrenó en Barcelona la ópera La Morisca, de Jaime Pahissa. En 1926 debutó en el Metropolitan Opera House de Nueva York, con Otello, de Giuseppe Verdi. En 1934 se presentó en el Teatro Alla Scala de Milán con Tristán e Isolda, de Richard Wagner y Nerón, de Pietro Mascagni.

En Buenos Aires se presentó en el Teatro Colón y en el Teatro Avenida, donde sorprendió con su voz de amplitud wagneriana, y triunfó durante muchos años, con óperas y zarzuelas. Las cualidades de su voz le permitieron interpretar las partes de mezzosoprano, como las de soprano lírico-dramática. En palabras del crítico Florentino Hernández Girbal: "Tenía cuatros ases que guardaba para las grandes ocasiones: voz amplia, dicción impecable, temperamento arrebatador y talento interpretativo."

Cantó también en distintas salas de ópera como en Roma, París, Londres, y Montecarlo. En 1940 actuó en la Exposición Universal de Nueva York con una destacada respuesta y repercusión. En 1948 realizó su última presentación en Trieste, con la ópera El ocaso de los dioses, de Richard Wagner.

Fidela Campiña fue una de las voces más polivalentes de la ópera española del siglo XX.


A continuación, recordamos a Fidela Campiña, junto a Jesús de Gaviria, en el dúo final de la ópera La Dolores, de Tomás Bretón.


lunes, 27 de enero de 2020

Francesco Merli


Francesco Merli nació en Corsico, Italia, el 27 de enero de 1887, y murió en Milán, Italia, el 12 de diciembre de 1976. Tenor.

En 1914 participó en Parma en un concurso vocal, donde obtuvo el segundo puesto. El ganador fue Beniamino Gigli. Durante su carrera se presentó en los principales teatros de ópera como en La Scala de Milán, Nápoles, Roma, Verona, Bélgica, Dinamarca, y París. En el Teatro Colón de Buenos Aires, actuó en 12 temporadas, y estrenó la ópera Huemac de Pascual de Rogatis.

En 1926 fue el primer Calaf en el estreno de Turandot en Roma y en Covent Garden. También fue admirado por Arturo Toscanini. Entre sus roles favoritos se pueden mencionar: Walther auf Stolzing, en Los Maestros cantores, y Lohengrin, de Richard Wagner; Des Grieux, de Manon Lescaut, de Giacomo Puccini; Dimitrij en Borís Godunov, Modest Musorgski; Radamés, de Aida, Manrico, de Il trovatore, y Otello de Giuseppe Verdi; Vassilij, en Siberia, de Umberto Giordano; Canio, de I Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo; Florestan, en Fidelio, de Ludwig van Beethoven; Turiddu, de Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni; Fausto, de Charles Gounod; Re Enzo, de Ottorino Respighi; entre muchos otros.

En el Metropolitan Opera House de Nueva York personificó a Radames, y Gabriele Adorno, en Simón Boccanegra, de Giuseppe Verdi; Edgardo en Lucia Di Lammermoor, de Gaetano Donizetti, y Pinkerton en Madama Butterfly, de Giacomo Puccini. A partir de 1948 se retiró de los escenarios y se dedicó a la enseñanza.


A continuación, recordamos a Francesco Merli con el aria, Niun mi tema, de la ópera Otello, de Giuseppe Verdi.


domingo, 26 de enero de 2020

Bernard Offen: ¿Sabes dónde están mis hermanos?

                       

   
   

       
       
       
       
            Bernard Offen: ¿Sabes dónde están mis hermanos?




Jimmy Van Heusen



Edward Chester Babcock, más conocido como, James "Jimmy" Van Heusen, nació en Siracusa, Nueva York, Estados Unidos, el 26 de enero de 1913, y murió en Rancho Mirage, California, Estados Unidos, el 6 de febrero de 1990. Compositor y pianista.

Comenzó a escribir música mientras estaba en la escuela secundaria. A los 16 años, adoptó el seudónimo, para usarlo como su nombre en los programas de radio. Con letra de Harold Arlen compuso canciones para la revista Cotton Club, incluida Harlem Hospitality. Posteriormente escribió It's the Dreamer in Me, con letra de Jimmy Dorsey en 1938. Colaboró con el letrista Eddie DeLange, en canciones como Heaven Can Wait, So Help Me y Darn That Dream.

En 1940 escribió más de 60 canciones. Ese año se asoció con el letrista Johnny Burke y se mudaron a Hollywood, donde escribieron para musicales y películas hasta principios de la década de 1950. Muchas de sus canciones fueron interpretadas por Bing Crosby.


Sus canciones también se presentaron en Ocean's Eleven en 1960, que incluía la versión de Dean Martin de Ain't That a Kick in the Head, y en Robin and the 7 Hoods en 1964.

Muchas de las canciones compuestas por Jimmy Van Heusen fueron interpretadas, y fueron títulos de muchos álbumes de Frank Sinatra de finales de los años cincuenta.

Van Heusen escribió la música para cinco musicales de Broadway: Swingin 'the Dream en 1939; Nellie Bly en 1946, Carnaval en Flandes en 1953, Rascacielos en 1965 y Walking Happy en 1966. 

Compuso más de 800 canciones de las cuales 50, se convirtieron en estándares, y aparecieron en más de 220 películas. En 1971 se convirtió en miembro del Salón de la Fama de los Compositores.


Jimmy Van Heusen fue nominado al Premio Oscar de la Academia a la Mejor Canción en 14 oportunidades y ganó en 1944 con Swinging on a Star, con letra de Johnny Burke, para Going My Way; en 1957 con All the Way, con letra de Sammy Cahn, para The Joker Is Wild; en 1959 con High Hopes, con letra de Sammy Cahn, para A Hole in the Head; y en 1963 con Call Me Irresponsible, con letra de Sammy Cahn, para Papa's Delicate Condition. Ganó un Premio Emmy a la Mejor Contribución Musical, por la canción Love and Marriage de 1955, con letra de Sammy Cahn, para la producción de Our Town en el Showcase de Productores.

Otra de sus pasiones fue la aviación. Usando su nombre de nacimiento, fue piloto de prueba para Lockheed Corporation en la Segunda Guerra Mundial.


A continuación, recordamos a Jimmy Van Heusen, con uno de sus grandes éxitos: Call Me Irresponsible, en la versión de Michael Bublé.


sábado, 25 de enero de 2020

El Sefer Torá de Rodas. Una reliquia histórica que sobrevivió a la Inquisición y al Holocausto

El Diario La Nación, en su edición digital, publicó, el 21 de enero, este artículo firmado por Cecilia Martínez


LA NACION | CULTURA

El Sefer Torá de Rodas. Una reliquia histórica que sobrevivió a la Inquisición y al Holocausto

El manuscrito del Antiguo Testamento escrito en la España medieval y exhibido en el Museo del Holocausto se salvó de la Inquisición y de la destrucción nazi Crédito: Museo del Holocasuto


21 de enero de 2020  • 22:20

Desde Sefarad, topónimo bíblico con el que la tradición judía ha identificado a la Península Ibérica, un Sefer Torá de 800 años de antigüedad ha viajado a través de los siglos hasta su destino actual: el Museo del Holocausto de Buenos Aires. Tras un largo peregrinar y luego de resistir a las hogueras de la Inquisición y a la destrucción nazi, esta reliquia del acervo cultural sefardí es portadora de un valor simbólico asociado a la solidaridad entre los pueblos gracias al accionar de protagonistas de distintos credos que se encargaron de salvaguardarla a través del tiempo.

El objeto es una copia manuscrita en hebreo de la Torá, texto sagrado del judaísmo, y contiene el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia, que la tradición atribuye a Moisés y que los cristianos llaman Antiguo Testamento.

Sobre un pergamino derivado de reses, adopta la forma de un rollo. Fue copiado a mano por un escriba erudito entre los siglos XIII y XV, y está cosido y enrollado en dos parantes de madera -reemplazados posteriormente-, con asas cuyas extremidades están esculpidas y poseen inscripciones. De 86 centímetros de alto y 50 metros de ancho, se lee de derecha a izquierda, por columnas, lo cual provoca el desplazamiento del texto tras cada lectura. Está escrito con tinta sobre el soporte de material orgánico, que con el tiempo fue adquiriendo un color amarronado por su condición de higroscópico (que absorbe mucha humedad), explica Serafina Perri, responsable de patrimonio del Museo.

El equipo de patrimonio y conservación del Museo del Holocausto se encarga de la preservación y mantenimiento del antiguo texto Crédito: Museo del Holocasuto

La historia del manuscrito se remonta a la baja Edad Media. En tierras de la actual España (Sefarad para la comunidad) y en tiempos de persecución por parte de la Inquisición, los judíos sefardíes son expulsados de estos parajes en 1492 por decreto de los Reyes Católicos. El objeto litúrgico acompaña el éxodo de algunos de estos perseguidos al lugar donde emigran: la isla de Rodas, en Grecia -entonces Imperio Otomano-, donde levantan la comunidad Kahal Shalom. El Sefer Torá es utilizado en las liturgias locales hasta que, siglos más tarde, vuelve a verse amenazado: la invasión nazi llega a Rodas y son integrantes de la comunidad musulmana local quienes lo protegen de la destrucción. Décadas más tarde, el pergamino llega a la Argentina a través de la comunidad Chalom, que ahora lo cede en comodato al Museo.

"Los alemanes convocan a los judíos, engañados, a la sede de la Aeronáutica Alemana en Rodas y luego los deportan a Auschwitz. En ese transcurso, el cónsul turco, musulmán, de nombre Selahattin Ülkümen, defiende a los que eran de origen turco y logra que los liberen diciendo que eran órdenes de su país, aunque en realidad se estaba arriesgando porque su país todavía era neutral. De hecho, sobre él luego toman represalias: además de detenerlo, hieren de muerte a su esposa embarazada", explica Marcelo Benveniste, presidente del Centro Cultural Sefarad, encargado de la difusión de la cultura sefaradí.

El documento tiene una antigüedad de 800 años, su origen se sitúa entre los siglos XIII y XV Crédito: Museo del Holocausto

Gracias a la mediación musulmana, algunos judíos logran escapar, rescatando antes el patrimonio religioso de la sinagoga de la isla, entre el que se hallaban dos Sefer Torá. "Se los entregan al muftí local, el jeque musulmán Suleyman Kasiloglou, que los esconde en la mezquita de Murad Rais. Los judíos morirán casi todos en Auschwitz y, al terminar la guerra, el muftí los devuelve a los pocos sobrevivientes que regresan a Rodas", explica el experto. Según su relato, los rodeslíes recuperan así los manuscritos, que con el tiempo y ante la ausencia de una comunidad judía en la isla, los donan: uno a Israel -que hoy se conserva en el Museo del Libro de Jerusalem-, y el otro a Chalom de Argentina, comunidad espejo de los judíos sefardíes en el país, que cuenta entre sus fundadores con miembros de la comunidad de Rodas. La decisión se debió a la cantidad de rodeslíes y de judíos sobrevivientes del Holocausto que llegaron a estas tierras.

En los años 80, el entonces presidente de Chalom, Salomón Nótrica, viaja a la isla griega para la entrega del manuscrito. Ya en custodia de la comunidad argentina, se practican sobre el objeto las pruebas de Carbono-14, que sitúan su antigüedad en unos 800 años. Esto determina que el pergamino es contemporáneo a Maimónides (médico y teólogo judío de Al-Andalus, 1138-1204). Más tarde, especialistas en este tipo de copias determinan que el rollo fue escrito en la Península Ibérica, "por lo que se puede suponer firmemente que alguien se lo llevo en ese éxodo, ya que de haber permanecido en España, no hubiera sobrevivido", indica Marcelo Benveniste.

En 2019, Chalom decide ceder el Sefer Torá en comodato al renovado Museo del Holocausto, para facilitar su exhibición al público cumpliendo con los requisitos de seguridad y cuidado que un objeto de estas características requiere. El presidente de Chalom, Pablo Cabuli, se refiere a esta decisión: "Por consejo de expertos en conservación de pergaminos antiguos se indicó que necesitaba una preservación especial, y así surgió la propuesta de entregarlo en comodato a la nueva sede del Museo. Por la antigüedad que tiene el objeto ya no se lo puede utilizar para fines rituales, por no estar en el estado de perfección requerido (según indica la tradición): no puede faltar ni una sola letra ni tener la más mínima imperfección". Cabuli resalta el valor del objeto como símbolo "de supervivencia y confraternidad" entre dos comunidades "que convivían y que en el momento de apremio de una de ellas, la otra acudió y rescató parte de su historia".

Sobrevivientes de Auschwitz que volvieron a Rodas, retratados en una fotografía del libro Un día más de vida: la odisea de David Galante, de Martín Hazan Crédito: Fotografias del libro Un día mas de vida: la odisea de David Galante, de Martin Hazan

A días de la 75 conmemoración de la liberación de las víctimas del Holocausto, el próximo lunes, el Museo argentino celebra este episodio de la historia con un encuentro alrededor del Sefer Torá. Jóvenes judíos y musulmanes del grupo interreligioso del Congreso Judío Latinoamericano y el Instituto Islam para la Paz tuvieron la oportunidad de apreciar el objeto y de conocer el museo dentro de un ejemplo de intercambio cultural y convivencia pacífica.

"Contar con el Sefer Torá de Rodas es de una importancia mayúscula para el Museo, por su valor patrimonial y por la historia subyacente de solidaridad que los judíos rodeslíes recibieron de sus vecinos musulmanes al proteger el objeto, relevante para transmitir muchas historias: historias de vínculos entre vecinos, de solidaridad, de los judíos de origen español que residían en el Mediterráneo y de la tragedia para esas comunidades, que no siempre está visibilizada", señala Jonathan Karszenbaum, director de la institución. "Para la comunidad judía, el gesto de los vecinos musulmanes demuestra que la convivencia ha existido. El Museo cuenta la historia del crimen cometido por los nazis contra toda la judería europea y cómo el mundo miró para otro lado, pero en este caso vemos un ejemplo que ayuda a tomar dimensión de que en condiciones extremas, el odio y la indiferencia estaban al corriente, pero también la solidaridad", matiza.

Jóvenes musulmanes y judíos participaron en un encuentro en el Museo del Holocausto que tuvo como finalidad la reivindicación de la convivencia pacífica y el intercambio interreligioso Crédito: Gentileza Museo del Holocausto

Sobre la actividad celebrada en el Museo, Zacarias Abuchanab, secretario general del Instituto Islam para la Paz, opina: "Visitar el Museo nos impactó muchísimo como ciudadanos y como musulmanes, y pudimos conocer la historia del Holocausto y del Sefer Torá de Rodas. La experiencia se vive de dos maneras: como ser humano, nos interpela el sufrimiento que padeció el pueblo judío, y como musulmanes pudimos apreciar la historia de justicia que tuvieron referentes musulmanes europeos ayudando a judíos y protegiendo su valor más sagrado, sus sagradas escrituras. En el contexto actual de islamofobia y de creciente antisemitismo, estas historias son las que nos animan a trabajar más a pos del diálogo y la justicia, y creemos que una forma de combatir esto es afianzando los vínculos entre las comunidades locales. Es vital el mutuo reconocimiento y el acercamiento de jóvenes de ambas comunidades para conocernos mejor y empatizar con el dolor ajeno".

El joven musulmán Guido Edul, que participó en la actividad, agrega: "Hace ya unos años que practico y creo en el diálogo interreligioso. Creo que es el camino para construir puentes y destruir prejuicios. Cuando me enteré de la historia del Sefer Torá de Rodas, me sentí conmovido y movilizado, porque si una enseñanza nos quisieron dejar nuestros hermanos musulmanes poniendo en juego sus vidas y su integridad, es que aún en los momentos más difíciles se puede accionar por el otro y ser solidario".

Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, coincide en esto último: "Con los jóvenes judíos y musulmanes quisimos rescatar esta historia y comprometerlos a estrechar aún más los vínculos, para que, a partir de valores comunes, puedan recrear este entramado que hace fuerte a la Argentina en una diversidad y un pluralismo que todos queremos. Esta historia nos parece apasionante, de musulmanes que se expusieron para poder salvar una Torá, centro de la vida de la sinagoga y símbolo de lo que significaba la vida de sus vecinos judíos de Rodas", subraya.

En un encuentro de paz, que tuvo al Sefer Torá de Rodas como protagonista, representantes del Congreso Judío Latinoamericano y del Instituto Islam por la Paz recorrieron las renovadas instalaciones del Museo del Holocausto Crédito: Gentileza Museo del Holocausto

El rollo del Sefer Torá está exhibido en la Sala de Justos del Museo, en la parte final del recorrido, frente a la sala de la memoria, espacio dedicado al modelo de convivencia que la institución busca estimular con la puesta en valor de estos testimonios. Es uno de los manuscritos de mayor antigüedad -conocidos- atesorado en suelo nacional. Si bien el texto ya no se utiliza en ceremonias litúrgicas -por los requisitos que éstas exigen- sí ha formado parte de actos de recordación de la Shoá o de fines didácticos. Los Sefer Torá se siguen realizando en la actualidad de forma manuscrita con la misma técnica ancestral. Cuando su utilidad caduca, se les da fin con un entierro, por su carácter "sagrado" (al quedar "pasul" -no apto-).

"Los objetos de un museo son dadores de información, mensajeros de la historia, portadores de significado. Todo ello está contenido en la extraordinaria (y eterna) Torá de Rodas. Al observarla, se despliegan infinitos sentidos referidos a la obra sagrada y la religión judía, a la solidaridad musulmana y a las acciones de preservación de los rodeslíes de Chalom", resume Serafina Perri.

En febrero, el Museo del Holocausto -aún no abierto al público- comunicará sus días y horarios de apertura. Además de apreciar el insigne objeto, un recorrido por sus renovadas instalaciones se presenta para los visitantes como una invitación a experimentar una transformadora inmersión, a través de dispositivos de última tecnología, sobre la magnitud del genocidio, aunque bajo una mirada esperanzadora de cara al futuro.

Por: Cecilia Martínez

Juventino Rosas


José Juventino Policarpo Rosas Cadenas nació en Santa Cruz, Guanajuato, México, el 25 de enero de 1868 y murió en Surgidero de Batabanó, Cuba, el 9 de julio de 1894. Compositor y músico.

El Diario El Sol del Bajío, en su edición digital, publicó el año pasado este artículo.

CULTURA 
  / JUEVES 24 DE ENERO DE 2019

¿Quién fue Juventino Rosas?

Mexicano de raíces otomíes que rompió esquemas de su época, traspasando las barreras raciales y socio-políticas con su música y composiciones.

GUANAJUATO, Gto.- En el medio de un México incandescente, en ebullición de revoluciones, raciales, políticas, industriales y de pensamiento, nacería un músico y compositor que formaría parte de la cultura y el folclore de Guanajuato y la nación.
José Juventino Policarpo Rosas Cadenas, nació en la comunidad de Santa Cruz, Guanajuato un 25 de enero de 1868. Probablemente, desconocía que su trayectoria profesional, sus composiciones y su música, serían el legado que dejaría a su país, luego de su prematura muerte.
La segunda intervención francesa había concluido para el año de 1866; éste conflicto armado entre Francia y México, fue derivado de el cese del pago de la Deuda Externa por mandato del entonces ex presidente Benito Juárez. Los Franceses ocuparon parte del territorio nacional, pero se replegaron luego de una serie de factores políticos desfavorables, que se suscitaron con Europa.
También se establecerían las primeras vías de ferrocarril en 1882 con la llegada de la máquina 503, así como la energía eléctrica que supliría a sus antecesores, los faroles, que funcionaban a base de combustible; se ilumina por vez primera "La plaza Mayor", hoy llamada "Plaza de la Paz" con luz artificial. Llegaban a la par, los teléfonos y con ellos, la amplitud hacia nuevas tecnologías, hasta entonces desconocidas para los guanajuatenses.
En medio de estos acontecimientos y bajo la crianza de un padre músico con formación militar, Juventino Rosas, crece y se desarrolla con notable vocación en la música; en un ambiente propicio para la proliferación de su talento - ya que su padre y hermano mayor Manuel, tocaban en una orquesta, conformada por guitarra y arpa respectivamente- Rosas, se ve atraído por el violín, instrumento de cuerdas que sería el más preciado y valorado por él. Más tarde, se les uniría a este trío, su hermana Patrocinio, quien se volvería en la vocalista del grupo, convirtiéndolo así en un cuarteto.
De raíces otomíes, la familia de Juventino Rosas, lucha por sobresalir y sobrevivir, ganando algún dinero, tocando música tradicional de la época, como agrupación, en algunos eventos. De evidentes rasgos indígenas, el padre y hermanos fueron víctimas del rechazo y la discriminación social por parte de españoles y mestizos que tenían al menos una mejor posición social.
Lamentablemente, aún no había para entonces, el auge que la familia Rosas esperaba. Guiados por su padre, Don José de Jesús Rosas, se trasladan a la ciudad de México en el año de 1875.
A la corta edad de 8 años, Juventino ya proyectaba el genio que configuraría parte de la cultura de Guanajuato. Lamentablemente, años más tarde, luego de una pelea en una de sus presentaciones, la banda se ve obligada a separarse, por el asesinato de su hermano.
Al cabo de unos años, ingresa al conservatorio de música (1885), abandona sus estudios y a la postre, vuelve tres años después. Estudia solfeo, teoría de la música, así como la ejecución de varios instrumentos y presenta algunas de sus obras en festivales importantes, en los que se destacan, uno realizado en el Teatro Nacional conmemorando la batalla de Puebla y del cual se sabe, asistió el entonces presidente Porfirio Díaz. Ésta época de la vida del compositor, se ve envuelta entre fama y tragedia, ya que es en estos años que fallecen sus padres y su hermana.
Para cuando Rosas tenía veintitrés años, ya había compuesto algunas obras que prevalecerían para la posteridad, tales como: "Seductora" "Ensueño", "Ilusiones juveniles" y su marcha "Patria" (estas últimas dos obras se interpretaron en la fundación de la Sociedad Mutualista "Juventud Obrera", de la cual el joven Juventino fue co-fundador.
Probablemente la obra que logró captar el reconocimiento que merecía el artista -estos logros y condecoraciones se dieron en su mayoría después de su muerte-, a nivel nacional e internacional es su famoso vals "Sobre las olas"; regalo de parte de Rosas, en el festejo del santo, de un amor prohibido para él, la Sra. Calixta Gutiérrez de Alfaro ya que su enamorada era esposa de un amigo del compositor. Al cabo de algunos años, ésta y otras obras de Juventino Rosas, serían compradas por una conocida disquera, por un valor de únicamente 45 pesos.
Juventino Rosas, hace un viaje a Cuba en busca de nuevos horizontes y se establece en la ciudad de Batabanó, cerca de La Habana. Pero una enfermedad denominada "mielitis espinal", lo invadía, provocando su muerte un día lunes 09 de julio de 1894, a la corta edad de 26 años.
Hoy en día, el ahora municipio de Guanajuato que lleva su nombre, es el testigo fehaciente de la capacidad artística de Juventino Rosas, que a pesar de haber "nadado contracorriente", hoy día es recordado como un mexicano de descendencia indígena que luchó por sus sueños, inmortalizando cada uno de ellos, en sus composiciones orquestales.
A continuación, recordamos a Juventino Rosas, con el vals Sobre las Olas, en la versión de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, dirigida por Avi Ostrowsky.





Wolfgang Amadeus Mozart, Réquiem en Re Menor K. 626


A continuación, de Wolfgang Amadeus Mozart, la misa de Réquiem en Re Menor K. 626, en la versión de Cinzia Zanovello, soprano; Barbara Erni, contralto; Michael Mogl, tenor; Jonathan Sells, bajo; junto al Coro de jóvenes de la Catedral de Ursen y el Cantus Firmus Consort, dirigidos por Andreas Reize.



viernes, 24 de enero de 2020

Bartolomé Pérez Casas


Bartolomé Pérez Casas nació en Lorca, Murcia, España, el 24 de enero de 1873, y murió en Madrid, España, el 15 de enero de 1956. Compositor y director de orquesta.

Inició su carrera como músico mayor de la Banda del Regimiento de Infantería España, en 1897 comenzó a dirigir la Banda del Real Cuerpo de Alabarderos de Madrid. Fue Catedrático de Armonía en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, primer director titular de la Orquesta Nacional de España, y creó la Orquesta Filarmónica de Madrid.

Durante más de 30 años se destacó por su labor de fomento, difusión y enseñanza de la música sinfónica con la Orquesta Filarmónica de Madrid. Como compositor muchas de sus obras fueron premiadas. En 1902, su Cuarteto con Piano en Re Menor, recibió una mención especial en el concurso de música de cámara que la Sociedad Filarmónica de Madrid había convocado ese año. En 1905 la Suite Murciana ¡A mi tierra!, fue premiada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el mismo concurso en que Manuel de Falla lo fue por su ópera "La vida breve". La Suite Murciana marcó un hito en la música sinfónica del momento y fue interpretada en varias ocasiones fuera de España. La importancia de esta obra está fundada en dos elementos. Por un lado su orquestación, y por el otro, en que incorporó melodías populares.

En 1908, el Rey Alfonso XIII le encargó la armonización de la Marcha Real, mientras estaba en la Banda del Real Cuerpo de Alabarderos de Madrid. Con el tiempo, estos arreglos fueron declarados oficiales mediante un Decreto-Ley de Presidencia del Gobierno del 17 de julio de 1942, y se transformó en arreglador del Himno Nacional, hasta que en 1997 el Estado adquirió los derechos mediante un Real Decreto.

También compuso numerosas obras para diferentes instrumentos, las que interpretaban los aspirantes al cargo de profesor en la Real Banda de Alabarderos cuando era su Director. Entre 1949 y 1956 fue Comisario General de la Música en el Ministerio de Educación Nacional, fue condecorado con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. También recibió otras condecoraciones y distinciones, que recibió en sus años en el ejército como por la dirección de la Orquesta Filarmónica de Madrid y su contribución a la cultura musical española.



A continuación, recordamos a Bartolomé Pérez Casas, con el Himno Nacional de España.



El músico bien temperado - 18 Eduardo Hubert


La curiosidad es parte de nuestra vida porque es uno de los motores en nuestro aprendizaje, en el contacto con el mundo, con el pensamiento, con el arte. Gracias a esa curiosidad, tantos músicos buscaron sonidos, consonancias, disonancias, temperamento. Éste es un homenaje a todos ellos, a los que buscan, y a todos los artistas maravillosos que me regalaron su tiempo para compartir 24 tonalidades de su mundo con nosotros. A partir de septiembre, todos los viernes, los invito a compartir un poquito del mundo de mis queridos colegas presentando: 24 preguntas

Natalia González Figueroa



EDUARDO HUBERT. Nacido en Buenos Aires, terminó sus estudios de piano en el Conservatorio con Antonio De Raco y recibió lecciones y consejos de Vincenzo Scaramuzza. 

Obtuvo paralelamente el título en Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1974, estudió en Italia con Fausto Zadra, Zecchi Carlo y Guido Agosti. Estudió composición de música electrónica en el Conservatorio de Santa Cecilia en Roma, bajo la dirección de Franco Evangelisti y análisis de partitura con Gino Marinuzzi jr. 

Asistió a cursos de dirección de orquesta con F. Ferrara y L. Bernstein en la Academia de Santa Cecilia. Obtuvo la "Licencia de Concert" en el Conservatorio de Lausanne en 1979. Ha dirigido y actuado como solista tanto como en formaciones de cámara, con figuras como Martha Argerich, Luis Bacalov, Yuri Bashmet, Ivry Gitlis, Daniel Grosgurin, Wofgang Meyer, Janos Balint, Dora Schwarzberg y Michael Guttman, entre otros. Ha participado de los festivales de Lugano, Beppu (Japón), Buenos Aires, Bakú (Festival de Rostropovich), Roque d'Antheron, Sorrento, Ravello, Cortina d'Ampezzo (Festival Ciani), Kroenberg (Cello Festival), Roma (Primavera de Roma), Festival de Pollença (Mallorca), Bochum (Festival del Ruhr). Colaboró con la "Bienal de Venecia" Música-Cine para la investigación de imagen y sonido en 1980 y el tercer programa de la RAI en los años 90 para una serie de episodios autobiográficos llamadas Malambo. En 1992 se estrenó su concierto para saxo y orquesta Por las Américas en el Teatro Rossini de Pesaro. 

Ha compuesto bandas sonoras para teatro, colaborando con diferentes directores y actores. En julio de 1995 recibió el premio de la Academia de Música en Biarritz por la música de la película Petro Gas y la fantasía. Fundó y dirigió la Orquesta de Cámara de Molise "Lualdi" y la Orquesta de la SFA; ha dirigido formaciones sinfónicas y de cámara de Venezuela, Suiza, Bulgaria, Rumania, Brasil, Italia y Argentina. En el 2008 realizó una gira de conciertos en Italia en homenaje al maestro Vicente Scaramuzza junto a Martha Argerich y Nelson Goerner. Fue organizador de festivales y eventos como Martha Argerich y Amigos (2000), coordinador artístico del Festival Argerich en Buenos Aires del 2001 al 2005 y director artístico del "Proyecto Última Cena" Festival de Francavilla al Mare.

www.nataliagonzalezfigueroa.com / Instagram @natgonzalezfigueroa / Twitter @nataliapiano

jueves, 23 de enero de 2020

Alexander Serov


Aleksandr Nikoláyevich Serov, también conocido como Alexander Serov, nació en San Petersburgo, Rusia, el 23 de enero de 1820, y murió en su ciudad, el 1 de febrero de 1871. Compositor y crítico musical.

Tempranamente mantuvo una amistad con el crítico Vladímir Stásov, pero posteriormente se enemistaron por desacuerdos sobre la importancia relativa de las dos óperas de Mijaíl Glinka. La admiración de Serov por Richard Wagner hizo que no le agradara el Grupo de los Cinco, en especial el joven crítico César Cui, quién, como Stásov, había estado en mejores términos con Alexander Serov anteriormente. Compuso 3 óperas: Judith, Rogneda, y La fuerza del mal. Las dos primeras fueron bastante exitosas en su época, ninguna de ellas se interpretan en el presente. Hay una grabación en Judith realizada en 1991.

Alexander Serov fue uno de los más importantes críticos en Rusia en las décadas de 1850 y 1860, y el compositor de ópera ruso más importante de los años entre Rusalka de Alexander Dargomyzhski y las óperas tempranas de César Cuí, Nikolai Rimski-Kórsakov, Modesto Músorgski y Piotr Illich Tchaikovski. También fue el padre del pintor Valentín Serov.

A continuación, recordamos a Alexander Serov con la Obertura y la Marcha de Holofernes, de su ópera Judith, en la versión de la Orquesta Sinfónica del Teatro Bolshoi, dirigida por Andrei Chistiakov.


Oblivion - Astor Piazzolla - Ophélie Gaillard en violoncello, Juanjo Mosalini en bandoneón, Romain Lecuyer en contrabajo

miércoles, 22 de enero de 2020

Rosa Ponselle


Rosa Melba Ponzillo, más conocida como Rosa Ponselle, nació en Meriden, Connecticut, Estados Unidos, el 22 de enero de 1897 y murió en Maryland, Estados Unidos, el 25 de mayo de 1981. Soprano.

Se inició en el vodevil junto a su hermana Carmela, con el dúo de las Hermanas Ponzillo, que fue muy popular en el circuito de Boston entre 1915-1918.

En 1918 William Thorner, el maestro de canto a las hermanas Ponzillo, convenció al célebre tenor Enrico Caruso para que las escuchara. Impresionado con Rosa, arregló una audición con Giulio Gatti-Casazza, el gerente del Metropolitan Opera House, quien le ofreció un contrato. El clamoroso debut se produjo como Leonora en La forza del destino de Giuseppe Verdi junto a Enrico Caruso. En esa temporada cantó diversos papeles como Rezia en Oberón y Santuzza en Cavalleria rusticana. Fue apodada la Caruso con faldas.

Dentro de su repertorio incorporó otros roles protagónicos como La Juive, donde Caruso cantó por última vez, Guillermo Tell, Ernani, Il trovatore, Aida, La Gioconda, Don Carlo, L'Africaine, L'amore dei tre re, Andrea Chénier, La Vestale y en 1927 su máximo logro y supremo desafío del bel canto fue el de Norma de Vincenzo Bellini.

Desarrolló prácticamente toda su carrera en Estados Unidos, sólo cantó en el Covent Garden de Londres y en el Maggio Musicale Fiorentino. A su regrso de Europa, cantó Donna Anna de Don Giovanni, La Traviata, y Carmen, entre otras. En 1937 se retiró de los escenarios. En su residencia realizó algunas grabaciones, y fue una de las principales impulsoras de la Ópera de Baltimore.

Rosa Ponselle está considerada como una de las mayores exponentes del canto lírico de la primera mitad del siglo XX. Poseedora de una voz de extraordinaria belleza y potencia, su registro medio fue descrito como oro líquido. Su técnica y estilo inspiró a María Callas años después, para asumir los roles de La Vestale y Norma.


A continuación, recordamos a Rosa Ponselle, con su interpretación del aria O patria mia, de la ópera Aida de Giuseppe Verdi, en una grabación de 1923.


martes, 21 de enero de 2020

Manuel García


Manuel del Pópulo Vicente García, más conocido como Manuel García, nació en Sevilla, España, el 21 de enero de 1775 y murió en París, Francia, el 9 de junio de 1832. Cantante, compositor, productor de ópera, maestro de canto y director de escena.

A los 6 años ingresó en el coro de la catedral de Sevilla, donde tuvo su primera formación. A los 16 años se trasladó a Cádiz. En 1792 debutó en el Teatro de Cádiz con la obra La Tonadilla. En 1798 se trasladó a Madrid, integrándose en la compañía de Antonio Ramos, cantó en el Teatro de los Caños del Peral, actual Teatro Real de Madrid, algunas de sus primeras tonadillas: El Majo y la Maja y La Declaración. Entre 1800 y 1801 vivió en Málaga donde tuvo éxito. En 1802 regresó a Madrid, y entre sus composiciones más famosas de ese tiempo se destacan: Quien porfía mucho alcanza, El criado fingido y El poeta calculista, cuya aria Yo que soy contrabandista, se hizo muy popular en toda Europa.


En 1807 comenzó una serie de viajes por diferentes países. En París tuvo éxito como tenor y compositor. Entre 1811 y 1816 se instaló en Italia donde completó sus estudios musicales y estrenó su ópera Il Califfo di Bagdad por la que obtuvo gran éxito. Gioachino Rossini lo eligió como tenor principal para el estreno de sus óperas Isabel, reina de Inglaterra y El Barbero de Sevilla.

Durante esa época publicó partituras para canto y guitarra, la cual sabía tocar, en la editorial del guitarrista español afincado en París Salvador de Castro Gistau: Seis seguidillas o canciones nacionales españolas con traducción al francés y acompañamiento de guitarra, en 1815. Además escribió casi un centenar de boleras para una o varias voces, que se encuentran manuscritas en la Biblioteca Nacional de París. Posteriormente viajó a Estados Unidos y en Nueva York representó varias de sus óperas como L'amante artista, y estrenó óperas de Wolfgang Amadeus Mozart y de Gioacchino Rossini.

En 1827 viajó a México donde contribuyó a la difusión del género operístico, traduciendo al español obras francesas e italianas para mejorar su aceptación por el público mexicano. En 1830 volvió a Francia donde se dedicó a la docencia.

Sus hijas María Malibrán y Pauline Viardot-García tuvieron grandes éxitos como cantantes de ópera del bel canto. Su hijo Manuel Patricio Rodríguez García se convirtió en el maestro de canto más influyente del siglo XIX y XX, continuó la escuela de su padre, además está considerado como el inventor del laringoscopio.


En 2007 la mezzosoprano Cecilia Bartoli, realizó un homenaje María Malibrán, con un documental titulado: Tras las huellas de María Malibrán: Un retrato por Cecilia Bartoli. También hizo presentaciones en diversas salas de ópera, donde incluyó en su repertorio el aria Yo que soy contrabandista, de la ópera El poeta calculista de Manuel García. A continuación, un fragmento de su presentación en Barcelona.




lunes, 20 de enero de 2020

Recordar es una vacuna contra el odio

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo de opinión, firmado por Claudio Avruj.

Recordar es una vacuna contra el odio

El mundo conmemora 75 años de la liberación de Auschwitz por parte de las tropas aliadas. Auschwitz, campo de concentración y extermino, es la expresión máxima de la perversidad a la que llegó el ser humano. Es el vergonzante testimonio de lo que fue el ideario nazi y su maquinaria de la muerte.
En sus cámaras y hornos fueron gaseados y quemados un millón de personas, un sexto de los seis millones que inmortalizó la Shoá. Auschwitz, no fue único.
En este homenaje recordamos también a las víctimas de los 220 campos principales y 1.300 subcampos de concentración, exterminio y esclavitud diseminados por toda Europa. Auschwitz es el testimonio más contundente del horror y es el espejo donde se reflejan los antisemitas y negacionistas de hoy sintiendo la vergüenza de reconocerse portadores del odio y la mentira.
Imre Kertész, sobreviviente de Auschwitz y premio Nobel de Literatura dio un definición brillante sobre el infierno. Cuando alguien le pregunto: ¿Estuviste en el infierno? Kertesz respondió: “No sé si el infierno existe, pero Auschwitz si, existió.”
En estos días de homenajes y discursos, recurro siempre a los libros y testimonios de los sobrevivientes de la Shoá que atesoro en mi biblioteca, y refresco apuntes con recuerdos de conversaciones y conferencias que mantuve y/o asistí. Siento íntima y profundamente que son días de recuperarlos, de leerlos nuevamente, de volver a escucharlos.
Tomo "Todo mis nombres", de Mónica Davidowicz, quien nos dice: "...la verdad ante todo y así fue como decidí desde el primer momento que a mis hijos iba a contarles todo lo que me había ocurrido, sin eufemismo ni ocultamientos, porque también era parte de su historia ".
Encuentro un folleto. Es de la Avant Premier en Panamá de la película “La Lista de Schindler”, donde colaboré para presentarla en una acción conjunta de la WIZO y La Bnai B´rith. En esos días, conocí a Jack Fuks, Polaco de Lodz, sobreviviente de Auschwitz y Dachau y que llegó a la Argentina en los sesenta para reencontrarse con su tía, el único lazo familiar que le quedaba tras la hecatombe, quién me dijo: “mi dolor más grande hoy es que 60 años después el mundo no ha cambiado, no aprendió". Era el año 1994, su libro “Tiempo de recordar” aún estaba en preparación. Recuerdo incluso un desayuno en su casa en la calle Coronel Díaz, donde me anticipaba algo de su contenido. Jack respetaba profundamente el silencio de los sobrevivientes, de aquellos que no podían hablar, pero él aseveraba que aquellos que no superaban el dolor morían. Él quería contar. Y lo hizo hasta el último día.
Fue el tiempo en que los sobrevivientes pudieron cada vez más comenzar a hablar, a dar su testimonio con la ayuda inestimable del Museo del Holocausto, Generaciones de la Shoa y también de la Fundación Spielberg, para legarnos sus vidas con todo el valor y significación que ello tiene en la construcción de la vida en sociedad. De una sociedad inclusiva y en paz, por supuesto.
Fue el tiempo también de David Galante, a quien releo en su libro “Un día más de Vida", que cuenta su odisea, como judío nacido en Grecia, en la Isla de Rodas y sobreviviente de Auschwitz. “Lo que finalmente nos impulsó a hablar, fue descubrir que había mucha gente que nos quería escuchar”, David no contó, no habló hasta comenzados los años noventa.
“Hay una lección en los testimonios de los sobrevivientes, es que para vivir también es necesario algún grado de silencio”, dice Diana Naymark.
Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto, liberado en el campo de Auschwitz, premio nobel de la Paz, nos legó enormes lecciones de compromiso ético y moral con la memoria, la justicia y la vida.
Su obra prolífica y profunda consagrada a educar por sobre todas las cosas lo convirtieron en “un mensajero”, como el mismo se definió una vez. Para él, tomar las lecciones del Holocausto, transmitirlas a las nuevas generaciones inspirandolas para la paz lo convertían en eso y era su argumento convincente con el que motivaba a todos los que tenían esa posibilidad de enseñar y formar. Definitivamente había entendido que como sobreviviente de lo inimaginable e inexplicable su misión en el mundo era ser mensajero de la memoria. Guardián de ella.
Releo “El Olvidado”, una de sus obras maravillosas donde sentencia: “Recordar es una vacuna contra el odio”.
Allí, Elhanan Rosenbaum, personaje central, sufre en forma irreparable de la pérdida de memoria. Para él, perder la memoria es mucho peor que la muerte. Su vida la consagró a no olvidar el horror que vivió en la segunda guerra mundial y que acabó con sus seres queridos. En su último y desesperado intento de que los recuerdos sobrevivan a su enfermedad Elhanan irá relatando su vida a su hijo Malkiel quien comprende que él no puede vivir a través de su padre pero siendo él mismo y conociendo la historia de sus antepasados puede transmitir a las futuras generaciones su orgullo y su amor por el pueblo judío, única vía posible para amar y comprender a los otros pueblos, sean cuales sean sus orígenes y sus creencias.
Sara Silberstein, también sobreviviente, escribió “Sobrevivimos”. Al ojearlo nuevamente me quedo mirando las fotos y meditando en Dubno, el pueblo de mi abuelo materno, aniquilado por los Nazis. Me invade angustia y como siempre la incredulidad sobre la barbarie llevada a cabo. Una vez más recupero a Elie Wiesel y su definición de “mensajero” que asumo. Dubno me lleva al pasado y me trae al presente sin interrupciones.
Nuestro mundo no está en calma. La intolerancia, el antisemitismo y el terrorismo fundamentalista ganan espacio. La mentira también. Tenemos mucho por hacer. Y en esa responsabilidad no está solo conmemorar y jurarnos que nunca más volverá a suceder.
Auschwitz y el Holocausto en este nuevo aniversario nos interpelan mucho más aún.
Recurro nuevamente a Elie Wiesel, y tomo su discurso en Oslo al recibir el Premio Nobel de La Paz y lo hago propio: “Y es por eso que juré no volver a estar en silencio cada vez que allí donde los seres humanos padezcan sufrimiento y la humillación. Debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al torturador, nunca al atormentado. Cuando las vidas humanas están en peligro, cuando la dignidad humana está en peligro, las fronteras y las sensibilidades nacionales se vuelven irrelevantes. Allí donde hay hombres y mujeres perseguidos por su etnia, religión u opiniones políticas, ese lugar debe - en ese momento -ser el centro del universo.”
De esto se trata este aniversario.

* Presidente Honorario Museo del Holocausto. Ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación.