viernes, 2 de octubre de 2026

Bernarr Rainbow


Bernarr Joseph George Rainbow, más conocido como Bernarr Rainbow, nació en Battersea, Londres, Reino Unido, el 2 de octubre de 1914, y murió en Esher, Surrey, Reino Unido, el 17 de marzo de 1998. Historiador de la educación musical, organista y director de coro. 

El sitio www.peterdickinson.info publicó este recordatorio preparado por Peter Dickinson. 

Bernarr Rainbow (1914-1998) y Rainbow Dickinson Trust 

Bernarr Rainbow fue una figura singular en la historia de la educación musical durante la segunda mitad del siglo XX. Poseía un carisma admirado por sus colegas y alumnos, y era un conferenciante inspirador. En 2010, el profesor John Paynter afirmó: «Fue, sin duda alguna, un gran hombre: un pionero, entregado por completo a las tareas que se proponía». Rainbow sentía pasión por la historia de la música sacra inglesa, por todos los aspectos de la educación musical a lo largo de varios siglos y por las personas que la hicieron posible; y sus libros y artículos plasmaron este entusiasmo para que profesores de música y responsables políticos pudieran beneficiarse. Ninguna otra figura en la educación musical ha recibido un tratamiento documental tan exhaustivo que abarque un legado tan extraordinario. 

Fue a partir de finales de la década de 1960 cuando Rainbow comenzó a ser reconocido como una autoridad destacada. Su libro de 400 páginas, «La música en el pensamiento y la práctica educativa», ha sido ampliamente reconocido y se utiliza como texto de referencia en cursos de educación musical en muchas partes del mundo. Su colección de manuales de enseñanza musical, basados en originales en varios idiomas de más de 400 años —«Textos clásicos en educación musical»—, constituye un hito importante y se completó con la adición de siete reimpresiones facsímiles para conmemorar el centenario de Rainbow en 2014. 

Bernarr Joseph George Rainbow nació en Battersea, Londres, el 2 de octubre de 1914 y falleció en Esher el 17 de marzo de 1998. Su abuelo fue miembro de la Casa Real en Sandringham; su padre fue ebanista en el Palacio de Buckingham; y finalmente, conservador de pinturas en Hampton Court, donde la familia se mudó en 1931. Bernarr estudió en la Rutlish School de Merton y, siendo aún estudiante, ocupó diversos puestos como organista de iglesia. Posteriormente, cursó estudios a tiempo parcial en el Trinity College of Music mientras trabajaba en la sección de cartografía del Registro de la Propiedad de Su Majestad, en Lincoln's Inn Fields.  

Como a tantos otros, la Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios y pasó cuatro años en el ejército, sirviendo en el norte de África e Italia. Poco después de su regreso, se convirtió en organista y director de coro de la iglesia parroquial de Todos los Santos en High Wycombe, y posteriormente en el primer profesor de música de la Royal Grammar School. En 1946 fundó el influyente Festival de High Wycombe y, como director, intérprete y empresario, influyó en la vida musical de toda la región. Su festival fue admirado por Benjamin Britten, quien fundó el suyo propio en Aldeburgh dos años después. Hubert Foss declaró: «Si otras mil ciudades siguieran el ejemplo de High Wycombe, la música inglesa volvería a estar tan viva como en tiempos de la reina Isabel I».  

El nombramiento de Rainbow en 1952 como Director de Música en el College of St Mark and St John, Chelsea, la institución de formación de profesores de la Iglesia de Inglaterra, le brindó nuevas oportunidades, y fue allí donde comenzó su investigación. Además de los diplomas de música que había obtenido a lo largo de los años, obtuvo tres títulos de posgrado de la Universidad de Leicester: el Máster en Educación (1964), el Doctorado (1968) y el primer Doctorado en Letras (1992) otorgado por dicha universidad. De 1973 a 1979 fue Director de la Escuela de Música del Kingston Polytechnic (actualmente Universidad), y en 1995 fue nombrado Miembro Honorario del Trinity College of Music.  

Los escritos de Rainbow fueron tanto prácticos como académicos, como lo demuestra una lista de títulos. Comenzó con Music in the Classroom (1956, 2.ª edición 1971) y A Handbook for Music Teachers (1964; 2.ª edición 1968). Todos los libros posteriores de Rainbow están ahora disponibles en Boydell and Brewer y han sido publicados o reeditados bajo los auspicios del Rainbow Dickinson Trust: The Land without Music: Musical Education in England 1800-1860 (1967; reimpreso en 1991); The Choral Revival in the Anglican Church 1839-72 (1970; reimpreso en 2001); Music in Educational Thought and Practice (1989; 2.ª edición con capítulos adicionales de Gordon Cox y un prólogo de Sir Peter Maxwell Davies, 2006/edición de bolsillo 2007); Cuatro siglos de manuales de enseñanza musical 1518-1932 (2009); Bernarr Rainbow sobre música: memorias y escritos seleccionados (2010); y Música y la escuela pública inglesa (ed. 1991, nueva edición ampliada como Música en escuelas independientes editada por Andrew Morris (2014). El fideicomiso apoyó una serie de conferencias, ahora completas y publicadas como Educación musical en crisis: las conferencias Bernarr Rainbow y otras evaluaciones (2013). 

Rainbow se casó con Olive Still en 1941; no tuvieron hijos; y poco después de su muerte en 1996, creó el Bernarr Rainbow Trust (ahora Rainbow Dickinson Trust) con Peter Dickinson. Todos los bienes de Rainbow se destinaron al Trust, que ahora representa, en términos contemporáneos, algunos de sus intereses. Era un tradicionalista y afirmaba: «La música experimental en las escuelas debería complementar, no reemplazar, el desarrollo de las habilidades básicas, habilidades que no son ni demasiado difíciles ni demasiado aburridas para que los niños las adquieran si se abordan lo suficientemente pronto». Aun así, valoraba los nuevos enfoques, lo que se reflejó en los nombramientos para su departamento en el College of St Mark and St John. El Trust tiene un historial continuo de apoyo a proyectos musicales que incluyen formación para jóvenes, interpretación e investigación, habiendo invertido más de 300.000 libras esterlinas desde su creación. Ha apoyado la publicación o reedición de escritos de Rainbow, a menudo actualizados con material adicional encargado especialmente, y ha completado su serie de treinta y cinco textos clásicos en educación musical. 

El archivo Bernarr Rainbow se encuentra en la biblioteca del Instituto de Educación de la UCL, University College de Londres; sus documentos familiares están en Hampton Court; y su colección de himnarios cristianos y judíos y otra música litúrgica (688 piezas) se encuentra en la Biblioteca de Colecciones Especiales Foyle, King's College de Londres.  

jueves, 1 de octubre de 2026

Bardem y la judía mala

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo de opiñón firmado por Pilar Rahola.

Bardem y la judía mala

Se está creando una nueva Stasi de las ideas que se ha autonombrado

como censora universal de la libertad de expresión

Javier Bardem lleva una insignia con la inscripción "Palestina" y un símbolo antibélico en la alfombra roja a su llegada a la 98.ª edición de los premios Óscar en Hollywood, Los Ángeles, California (EE. UU.), el 15 de marzo de 2026. REUTERS/Daniel Cole
Javier Bardem lleva una insignia con la inscripción "Palestina" y un símbolo antibélico en la alfombra roja a su llegada a la 98.ª edición de los premios Óscar en Hollywood, Los Ángeles, California (EE. UU.), el 15 de marzo de 2026. REUTERS/Daniel Cole

¿En qué momento de extraña inconsciencia aceptamos que los Bardem y las Sarandon de turno decidieran qué se puede pensar y qué se puede opinar? ¿Cuándo permitimos que los groupies de moda al estilo Swifties Against Genocide se convirtieran en la nueva inquisición del pensamiento? ¿Qué delirio nos llevó a creer que los Macklemore cualquiera eran cualificados expertos en geopolítica? ¿Qué brújula ética rota nos hizo suponer que todos estos fueran los guardianes de la moral ideológica?

Se está creando una nueva Stasi de las ideas que se ha autonombrado como censora universal de la libertad de expresión. Una Stasi que habita fuera de las reglas de juego que nos hemos impuesto como civilización, indiferente a las leyes que marcan los límites del juego democrático. Por supuesto, toda esa marabunta de dioses menores coincide en dos principios básicos. El primero: profesar la nueva religión del palestinismo, cuya fe obliga a practicar contra el estado hebreo un odio puro, sin matices ni ambages. Y el segundo: negar que sean los principales responsables del odio judeófobo que campa por el territorio viral sin ningún sentido, ni control. Por supuesto, todos repiten la vieja letanía del “amigo judío” que les impide ser antisemitas, porque lo suyo es el antisionismo y bla, bla, bla. Lo cual es una contradictio in terminis, porque ser antisionista es negar el derecho de Israel a su existencia, es decir, negar al pueblo judío, sometido a la persecución secular y al intento masivo de exterminio, la posibilidad de tener un escudo que los defienda. No nos vendan el pescado podrido: convertir a Israel en la madre de todas las maldades, focalizar todos los conflictos del mundo en uno solo, negar las razones de Israel para defenderse y banalizar las atrocidades del terrorismo solo tiene un viejo, conocido y letal nombre: antisemitismo. Como metáfora, el aberrante ejemplo del gobierno español, que se niega a coincidir con Israel en el festival musical de Eurovisión, pero se siente feliz con la compañía de Irán en el mundial de fútbol. Negar el antisemitismo de todas estas prácticas es una tomadura de pelo monumental que no aguanta ni un segundo de reflexión. Solo hace falta observar cómo han aumentado las agresiones contra los judíos en todo el mundo para entender de dónde surge la fuente que alimenta al odio.

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Sin embargo, todo lo que está ocurriendo no se queda solo en el antisemitismo, porque la censura y el boicot contra determinadas personas públicas no solo es por su condición judía, lo cual es muy relevante, sino por las ideas que defienden, más allá de su identidad. De ahí que algunos que no somos judíos, suframos el mismo boicot. Es decir, no solamente son judíos, sino que se perciben como “judíos malos”, y es ahí donde el mundo se divide entre el director de Naza Yuval Abraham y la cantante Pink. Es decir, entre el judío bueno que hace una película contra el ejército de Israel y defiende de las tesis de los gurús anti israelíes, y la judía mala que recuerda el drama del 7 de octubre y afea el negacionismo del Free Palestine. El caso de la escritora argentina Ariana Harwicz es especialmente significativo. A pesar de que su condición judía, expresada sin complejos ni tapujos, pesa a la hora de tomar partido en estos tiempos maniqueos y desquiciados, lo cierto es que la persiguieron no por ser judía, sino “judía mala”. Si Harwicz hubiera comprado las tesis del “genocidio” y sus declaraciones hubieran pasado el filtro del “bardenismo” (Bardem crea escuela), habría sido presentada con loor de multitudes y los 25 minutos de aplausos para Naza en Venecia se habrían quedado cortos. Pero Harwicz tenía opinión propia, se había pronunciado en contra del boicot cultural a Israel y sus declaraciones fueron inmediatamente tipificadas como “justificación del genocidio”, una vez queda impuesto y fuera de todo debate, el concepto del genocidio. Este es el punto: Harwicz pensaba libremente sobre el conflicto, y está prohibido tener otra opinión que no sea la que imponen los gurús de la censura. Por cierto, en este punto, caiga para siempre la vergüenza sobre Camila Sosa Villada y el resto de compatriotas de Ariana Harwicz que han defendido el boicot.

La escuela de Bardem, es decir el “bardenismo”, no persigue a los judíos en general. Para eso ya están los miles de descerebrados cuya diarrea mental se esparce por las redes, las universidades, los campos de fútbol, los discursos políticos y por tantos otros rincones oscuros. Lo que persigue el bardenismo es la libertad de pensar, de interrogarse y de llegar a conclusiones que no cuadran con el pensamiento único impuesto. El proceso para derrotar el pensamiento libre es preciso y minucioso: primero se niega toda complejidad al conflicto. Simplificada y vulgarizada la situación, se impone una conclusión cerrada que no admite discusión: la guerra no es una guerra, es un genocidio. Y con las palabras mayores impuestas por doquier, sin pruebas, ni sentencias, ni nada que lo avala, se persigue a quien no acepte la conclusión como una fe inamovible. A Harwicz y a Pink y a muchos otros se les ha puesto la estrella de David en el brazo no solo por ser judíos -que ya es un plus-, sino por no convertirse en delatoras del estado que nació para defenderlas. Al judío público, a las Pink y las Harwicz se las obliga a pronunciarse en contra de Israel, como una penitencia para perdonar su judeidad. El judío domesticado es el único judío bueno. Pero si ese mismo judío habla del 7 de octubre, del terrorismo, del derecho a la defensa, del antisemitismo que sufre, y alza la voz propia contra el pensamiento impuesto, entonces es el judío malo: un señalado, un apestado, un proscrito.

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Javier Bardem, Susan Sarandon, el sabio Macklemore, los ruidosos Swifties del Against Genocide, son la nueva policía del pensamiento, herederos de todos los inquisidores de todos los tiempos que intentaron matar el derecho a pensar, a disentir y a atreverse a expresarlo. Se venden como almas solidarias, pero son vulgares censores, tan cobardes, que necesitan imponer, perseguir y señalar, antes de admitir el debate. Son simplemente lo que parecen: una policía religiosa adscrita a la nueva fe del palestinismo.

@RaholaOficial

Web: https://pilarrahola.com

Instagram: pilar_rahola/

Cliff Friend


John Clifford Friend, más conocido como Cliff Friend, nació en Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, el 1 de octubre de 1893, y murió en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, el 27 de junio de 1974. Compositor y pianista. 

El sitio www.en.wikipedia.org publicó este recordatorio. 

Cliff Friend (1 de octubre de 1893 - 27 de junio de 1974) fue un destacado compositor y pianista estadounidense. Miembro de Tin Pan Alley, Friend coescribió varios éxitos, entre ellos "Lovesick Blues", "My Blackbirds Are Bluebirds Now" y "The Merry-Go-Round Broke Down", también conocida como la canción principal de la serie de dibujos animados Looney Tunes. 

Primeros años de vida 

Friend nació el 1 de octubre de 1893 en Cincinnati. Su padre era el primer violinista de la Orquesta del Teatro Woods. Estudió en el Conservatorio de Música de Cincinnati con el objetivo de convertirse en pianista de concierto, hasta que una tuberculosis lo mantuvo alejado de la vida durante tres años. Conoció a Harry Richman mientras trabajaba en espectáculos de vodevil, y ambos se mudaron a Los Ángeles, donde entablaron amistad con Buddy De Sylva y Al Jolson.  

Carrera 

Jolson animó a Friend y Richman a mudarse a la ciudad de Nueva York, donde se convirtieron en parte de Tin Pan Alley. Friend colaboró con destacados compositores como Dave Franklin, Abel Baer, Lew Brown, Irving Caesar, Sidney Clare, Billy Rose y Charles Tobias, y Jolson ayudó a Friend colocando canciones en los musicales en los que actuaba, incluyendo The Passing Show y Bombo.  

El primer éxito de Friend fue en 1923, titulado "You Tell Her - I Stutter" y coescrito con Billy Rose, fue grabado por The Happiness Boys. Durante los siguientes 15 años, Friend también coescribió "Lovesick Blues", "June Night", "Then I'll Be Happy", "(Oh) If I Only Had You", "A Night in June (Beneath the Moon)", "My Blackbirds are Bluebirds Now", "It Goes Like This", "You're a Real Sweetheart", "Bashful Baby", "I Want to Sing About You", "It's Great to Be In Love", "Let's Have a Party", "Don't Let Temptation Turn You Around", "The Sweetest Music This Side of Heaven", "When My Dream Boat Comes Home" (tal como la grabó John Serry Sr. en Squeeze Play en 1956), "You've Got Me In the Palm of Your Hand", "Out Where the Blue Begins" y " The Merry-Go-Round Broke Down ". "The Merry-Go-Round Broke Down" se utilizó como tema musical en la serie de dibujos animados Looney Tunes de Warner Bros. 

Cliff Friend murió el 27 de junio de 1974, a los 80 años, en Las Vegas.  

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con You Tell Her I Stutter, en la interpretación de Homer and Jethro, y un clásico de su repertorio: Lovesick Blues, por Hank Williams, y a continuación en las voces de The Little Willies.  



Willi Garbrecht. Oficial de la Luftwaffe. Justo entre las Naciones.


Willi Garbrecht nació en Alemania el 1 de octubre de 1903, y murió en Alemania el 1 de enero de 1981. Oficial de la Luftwaffe. Justo entre las Naciones. 

El sitio www.collections.yadvashem.org publicó este recordatorio. 

Garbrecht Willi 

Justo 

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Zawierce se encontraba en la parte de Polonia anexionada a Alemania. En 1941, el gueto de la ciudad fue sellado con unos 7.000 habitantes judíos, y comenzó el asesinato de los judíos. La mayoría de los que se salvaron de las primeras oleadas de matanzas trabajaban en una fábrica de uniformes de la fuerza aérea alemana. 

Yoel Grinkraut (nacido en 1916) trabajaba como sastre en la fábrica. En su testimonio a Yad Vashem, recordó: "A finales de mayo de 1942, tuvo lugar la primera Aktion y cerca de 2000 judíos fueron enviados a Auschwitz. Fueron reunidos en la plaza del mercado y comenzó la selección. Durante la Aktion, llegaron Willi Garbrecht [un teniente de la fuerza aérea que trabajaba en la fábrica] y Teichert. Al ver a tantos jóvenes, decidieron salvar al mayor número posible. 

Sin importar si tenían permiso para hacerlo, comenzaron a sacar gente de las filas, con el pretexto de que necesitaban 'trabajadores profesionales'. No encontraron resistencia. Esto causó un gran pánico, porque mucha gente quería ser salvada. Tomaron a tantos como pudieron, los apartaron y los condujeron primero a la fábrica y de allí al gueto. Salvaron a unos 30 o 40 judíos, y la Gestapo no intervino... Cuando algo perturbó a la Gestapo, los dos oficiales sacaron sus armas y dispararon al aire, insinuando que se encargarían ellos mismos de los judíos, pero solo lo hicieron para camuflar su actividad de rescate." 

Inka Weissbrot fue otra sobreviviente de Zawierce. Su relato fue publicado en el libro Memorial de Zawierce: "El 16 de junio de 1942, a las 5 de la mañana, oímos el sonido de las botas de las SS, e inmediatamente se oyeron gritos: '¡Alle Juden raus!' [¡Todos los judíos afuera!]... Nos vestimos rápidamente. Nada era importante excepto el certificado de trabajo de la fábrica de la fuerza aérea. Los que no tenían certificados se escondieron en los búnkeres... Todos tuvimos que reunirnos en la plaza del mercado... 7.000 judíos... Había un rumor de que Dreher, el jefe de la Gestapo de Katowice, había llegado... De repente, se dio la orden de tumbarse en el suelo, boca abajo. Permanecimos allí tumbados durante una o dos horas, apiñados y paralizados por el miedo. No sabíamos por qué, y nadie nos preguntó. Reinaba el silencio. Solo se oía el llanto ocasional de algún niño, que era inmediatamente silenciado... Finalmente, se dio la orden: «¡Levántense!». Nos pusimos de pie. Quienes no se levantaban de inmediato eran azotados o atacados por perros. Había comenzado la revisión de los documentos que determinarían nuestro destino. De repente, vi a dos personas conocidas: los oficiales Garbrecht y Teichert. Corrían de un lado a otro, acercándose a los jóvenes y gritando: «Han olvidado sus papeles en la fábrica. Vayan allí inmediatamente. Los necesitamos para trabajar». Así salvaron a decenas de jóvenes, aunque nunca habían trabajado en la fábrica. 

Yoel Grinkraut describió otros incidentes en los que Garbrecht salvó a judíos. Intentó impedir la liquidación final del gueto, pero fracasó. Grinkraut tenía un amigo polaco, Antoni Jastrzab, quien les había prometido un escondite si alguna vez lo necesitaban. Grinkraut le contó a Garbrecht la oferta de su amigo, y el día antes de la liquidación del gueto, Garbrecht le dijo a Yoel que había llegado el momento. Garbrecht le pidió a su secretario que sacara a la esposa de Yoel, Priwa Grinkraut (de soltera Koniecpolski), de la fábrica y la llevara a casa de Jastrzab. Priwa se quedó con Jastrzab durante seis semanas, hasta que él le consiguió documentos falsos. Luego la enviaron a los Sudetes como trabajadora polaca, donde trabajó hasta la liberación. 

Mientras tanto, Garbrecht llevó a Yoel y a otros seis judíos a un sótano, donde los escondió hasta que terminó la deportación. Con la ayuda de Jastrzab, Grinkraut mantuvo el contacto con su esposa, y Jastrzab le llevaba los paquetes de comida que ella le enviaba desde la granja donde trabajaba. Tras la guerra, la pareja se reunió y emigró a Israel. Permanecieron en contacto con Garbrecht. 

«Todos los niños del gueto conocían el nombre de Garbrecht», concluyó Grinkraut. «Solo he dado un breve relato sobre este hombre, este ángel, que nos salvó. Hizo todo lo posible por ayudarnos y salvarnos... Sus actos jamás deben olvidarse». 

El 15 de marzo de 2011, Yad Vashem reconoció a Willi Garbrecht y Antoni Jastrzab como Justos entre las Naciones. 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Un libro reúne respuestas judiciales frente al antisemitismo y los discursos de odio

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo.

Un libro reúne respuestas judiciales frente

al antisemitismo y los discursos de odio

Representantes de la Justicia participaron de la presentación de una

obra colectiva que compila aportes de más de 40 especialistas

antisemitismo libro
Se presentó el libro “Discriminación, Antisemitismo y Derecho: Respuestas Judiciales frente al odio”

Más de 200 representantes de la Justicia y de los poderes Ejecutivo y Legislativo participaron de la presentación del libro “Discriminación, Antisemitismo y Derecho: Respuestas Judiciales frente al odio”, con el aporte de más de 40 autores en busca de respuestas frente a los discursos de odio y los nuevos desafíos que plantean las redes sociales y la inteligencia artificial.

La presentación se realizó el lunes último en la sede de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN). El libro fue dirigido por Laura Kvitko, Mariana Kohan y Flora Acselrad, y propone una mirada jurídica e interdisciplinaria sobre mecanismos de prevención, sanción y reparación ante distintas formas de discriminación.

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La actividad reunió a jueces, fiscales, defensores y funcionarios judiciales, además de representantes del ámbito académico, institucional y de organizaciones de la sociedad civil. El debate se centró en las respuestas que el sistema de justicia puede brindar ante el crecimiento de expresiones antisemitas y discursos de odio.

Desarticular prejuicios

El presidente de la Asociación, Andrés Basso, destacó las acciones impulsadas por la entidad en esta materia y recordó que la AMFJN recibió en 2024 una distinción de la Organización de Estados Americanos. Según sostuvo, la Justicia debe intervenir para desarticular prejuicios, fijar límites a prácticas discriminatorias y consolidar una cultura democrática basada en la igualdad.

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El evento se realizó en la Asociación de Magistrados

La embajadora Fabiana Loguzzo, representante especial para la lucha contra el antisemitismo del Estado argentino y delegada ante la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, remarcó la importancia de la educación y de la actuación judicial frente a estas expresiones. También consideró que los contenidos de la publicación podrían proyectarse fuera del país.

La presidenta de la Comisión de Revista de la AMFJN, Melina de Bairos Moura, abrió el encuentro con una explicación sobre el trabajo que desarrolló esa área para concretar la obra. Señaló que el libro será de distribución gratuita y estará disponible como herramienta de consulta para magistrados, funcionarios y operadores judiciales de todo el país.

Intervenir antes del avance de la intolerancia

Kvitko, quien semanas atrás juró como jueza nacional en lo Criminal y Correccional, sostuvo que la discriminación constituye una forma de violencia y que debe generar consecuencias. Además, afirmó que el antisemitismo expresa una forma de intolerancia cuya persecución está contemplada en el ordenamiento jurídico argentino.

Kohan, por su parte, señaló que “el antisemitismo es la alarma que nos indica que nuestras democracias están en peligro” y advirtió que la Justicia debe identificar de manera temprana el desplazamiento de los límites de lo aceptable en una sociedad democrática.

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La presentación del libro reunió a representantes del Poder Judicial, como el presidente de la Asociación de Magistrados Andrés Basso y los camaristas de Casación Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña

Acselrad se refirió a la necesidad de combatir todas las formas de discriminación y de asegurar el derecho de cada persona a expresar su identidad. “Vivir juntos siendo diferentes” fue la idea que eligió para vincular la defensa de las libertades individuales con el fortalecimiento democrático.

Redes sociales e IA

Los capítulos reúnen trabajos de más de 40 magistrados, funcionarios judiciales, abogados y especialistas de distintas jurisdicciones, junto con contribuciones internacionales. La publicación repasa herramientas jurídicas frente al antisemitismo, la discriminación y los discursos de odio.

Uno de los ejes analiza el impacto de las redes sociales y de la inteligencia artificial. Los autores examinan cómo esas tecnologías pueden facilitar la circulación de mensajes discriminatorios, amplificar contenidos de odio y reproducir sesgos en ámbitos que requieren regulación y control institucional.

La obra incorpora, además, “Humanismo y memoria después del 7 de octubre: palabras de un sobreviviente”, un texto de Omri Shifroni, sobreviviente del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 en Israel. Su aporte aborda la memoria, la resiliencia y el diálogo frente a las consecuencias de la violencia.

Participaron del evento las autoridades del Consejo Directivo de la AMFJN, jueces de la Cámara Federal de Casación Penal -Mariano Borinsky, quien además participó como autor; Diego Barroetavaña y Gustavo Hornos-, así como de diversas cámaras de apelaciones de todo el país de distintos fueros, y miembros de la Comisión Directiva de la UEJN y de la Red de Mujeres para la Justicia.

También se hicieron presentes Mauro Berenstein, Presidente de la DAIA, Jorge Knoblovitz, vicepresidente del Congreso Judío Latinoamericano, de AMIA, de la Asociación de Abogados Judíos de la República Argentina (AAJRA), de la Organización Sionista Mundial, de WISO Argentina, del Museo del Holocausto de Buenos Aires; y directivos y miembros de la comisión directiva de dichas instituciones y otras entidades comunitarias.