Hola, soy Leonardo Liberman.
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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
Paloma Díaz- Mas nos hablará acerca de los estudios y publicaciones que ha realizado la Real Academia Española (RAE) sobre el romancero en general, incluyendo la tradición sefardí. La RAE, ha recopilado diversas versiones de romances, incluyendo aquellos pertenecientes a la tradición sefardí.
Ludwig Pfeuffer, más conocido como Yehuda Amijai, יהודה עמיחי, nació en
Wurzburgo, Alemania, el 3 de mayo de 1924, y murió en Jerusalén, Israel, el 22 de septiembre de
2000. Poeta, escritor y dramaturgo.
El sitio www.nuevasion.org
publicó este recordatorio firmado por Luis Morgenstern Korenblit.
Yehuda Amijái, vida y obra, poeta nacional de Israel
Fue poeta, escritor y dramaturgo israelí, ganador del Premio
de Poesía de Israel en 1982, por lo cual es consagrado como ‘poeta nacional’, y
es considerado uno de los exponentes más destacados de la poesía internacional
del siglo XX.
Por Luis Morgenstern Korenblit
Yehuda Amijai nació en 1924, como Ludwig Pfeuffer en
Würzburg, en el sur de Alemania, en el seno de una familia judía ortodoxa.
Siendo niño recibió una educación hebrea y alemana. A la edad de 11 años emigró
junto a su familia a Eretz Israel, radicándose primero en Petaj Tikva y luego
en Jerusalén, donde completó su educación secundaria en una escuela religiosa.
Amijai comentaba que muchos de sus amigos de la infancia no
tuvieron su suerte en emigrar y años después murieron bajo la barbarie nazi;
como “La pequeña Rut”, a la que dedicó varios poemas y gran parte de su novela;
como cita Amijai, ella se “extinguió en uno de los hornos de la muerte”.
Formó parte de la generación de escritores judíos que,
habiendo nacido en Europa, fue partícipe directo de la fundación del Estado de
Israel y es, por lo tanto, representativo de esa doble identidad que implicó el
tránsito del exilio al arraigo en su tierra.
En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, se ofreció como
voluntario para el ejército británico y sirvió en Egipto. Entre otras tareas,
participó en el contrabando de armas para las fuerzas judías y en la
inmigración ilegal. En 1946 hebraiza su nombre a Yehuda Amijai, que significa
mi pueblo vive, al preguntársele el motivo de la elección, dijo que Amijai era
“un nombre correcto, porque era socialista, sionista y optimista”.
Al estallar la Guerra de la Independencia, se alistó y
sirvió como soldado en la “Brigada Negev” del Palmaj hasta el final de la
guerra. Participó en los duros combates de Julicat. Al salir del ejército,
estudió literatura y Biblia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Enseñó en el
Majón Grinberg de Jerusalén, un seminario para profesores extranjeros, también
enseñó en la Escuela para Estudiantes Extranjeros de la Universidad Hebrea, en
la Universidad de California y la Universidad de Yale.
Fue el primero de los poetas de la generación de la creación
del Estado en ganar el Premio Israel, los jueces dijeron que Amijai “en su
poesía creó un nuevo movimiento en la poesía hebrea” y “provocó un cambio
revolucionario en el lenguaje poético, una combinación de materiales poéticos y
materiales extraídos de la vida cotidiana”.
Los críticos destacan en el poeta el canto del yo, en una
generación que enfatizó el canto del nosotros, junto a la ideología colectiva y
el mito. La poesía de Amijai trata sobre cuestiones de la vida cotidiana y
sobre cuestiones filosóficas del significado de la vida y la muerte. Su obra se
caracteriza por la ironía, escribió sobre su tierra y la ciudad de Jerusalén,
sus poemas están llenos de referencias a Dios y la experiencia religiosa, como
muchos poetas israelíes seculares, abordó su lucha con la fe religiosa. A
Amijai se le ha atribuido una rara habilidad para transformar la situación
amorosa personal, incluso privada, con todas sus alegrías y agonías, en la
experiencia de todo el mundo, generalizando su propio tiempo y lugar.
Amijái planteo: “Escribo en hebreo porque no puedo escribir
mis poemas en otra lengua. Para mí es el idioma natural en un país de habla
hebrea. Pero no olvidemos que hasta hace unas pocas generaciones esto no era
así. El hebreo era una lengua sagrada que se utilizaba en las plegarias y en
las ceremonias religiosas, como en bodas y funerales. Pero a diferencia de
otras lenguas antiguas, nunca fue una lengua muerta. Las oraciones y los rezos
siempre les recordaron a los judíos su patria ancestral, la geografía de esta,
su clima, e incluso sus ciclos agrícolas como el tiempo de cosecha y maduración
de los frutos. En suma, la lengua hebrea siempre fue una lengua paterna, pero
ahora, de nuevo, se ha convertido en una lengua materna. El sionismo -que de
hecho debería ser considerado como ‘la gran revolución del pueblo judío’-
comenzó como una revolución cultural al hacer del hebreo el idioma de una nueva
nación. Esto también significó una revolución contra la Historia, contra el
destino, y para muchos judíos ortodoxos, contra Dios”.
El gran poeta sionista nacional, Jaim Najman Bialik,
probablemente hablaba en yiddish con la mujer que amaba, pero le escribía sus
poemas de amor en hebreo (y quizás ella ni siquiera sabía hebreo). Se cree que
a principios de este siglo Bialik afirmó que hubiera podido enunciar una
bendición con tan solo escuchar hablar en hebreo al primer ladrón y a la
primera prostituta compareciendo ante un juez, custodiados por un oficial de
policía, hablando todos por vez primera la lengua de los profetas.
Pero el milagro del renacimiento de la lengua hebrea no cayó
del cielo a los brazos de una humanidad escéptica. Para conseguir este milagro,
los judíos tuvieron que trabajar arduamente. Fue un milagro hecho por el
hombre. Eliezer Ben Yehuda fue quien compiló el primer gran diccionario del
hebreo moderno a principios de siglo, renovando las bases de la lengua e
introduciendo palabras modernas tomadas del campo de la ciencia, la tecnología
y las artes creativas. Él no inventó palabras artificiales, las tomó siempre de
textos antiguos como la Biblia, la Mishná y el Talmud. Me parece que incluso
ahora, si el Rey David caminara nuevamente por las calles de Jerusalem (en los
alrededores del famoso Hotel King David), podría comprender muchas de las cosas
que allí se dicen.
Ámbito familiar de Amijai: el poeta expresa que “proviene de
una familia donde todos los hermanos y hermanas de mis padres llegaron a
Palestina a comienzos de los años treinta. Ningún miembro de este gran clan se
quedó en Alemania, y, por lo tanto, ninguno pereció en el Holocausto (por
desgracia, en Israel son pocas las familias así). Durante la Segunda Guerra
Mundial fui voluntario del Ejército británico, aunque muy pronto me integré a
las unidades de comando del recién creado Ejército israelí en la Guerra de
Independencia, así que los primeros siete años de mi vida adulta fueron
guerras. Pero a esa edad, entre los 18 y los 25 años, también se viven los
grandes amores. Mi vida, pues, comenzó entre dos extremos: la guerra y el amor.
Empecé a escribir poesía usando mis palabras en aras de lograr un acuerdo entre
esos extremos de mi vida, para poder sanarme y seguir viviendo. A partir de
entonces la escritura se volvió esencial para mí. En cada poema que escribo
siempre hay algo personal y privado que genera la fuerza del texto.
Me hace muy feliz que los poemas que me han ayudado a
curarme también ayuden a otros. Creo firmemente que el arte debe sanar y
consolar, y no presentar, de buenas a primeras, la cruel realidad de nuestra
vida moderna, aquí y en otras partes del mundo”.
Su volumen de trabajo es impresionante, abarca muchos libros
de poesía que aparecen en una sucesión rápida: en 1955 publicó su primer libro,
Ahora y otros días, que revolucionó la poesía hebrea, en 1957 ganó el premio
Shlonsky por este libro. En 1963 edita Poemas reunidos, en 1981 publica
Selección de trabajos, y en 1987 su Shirei Yerushalayim (Poemas de Jerusalén),
una edición bilingüe acompañada de fotografías de la ciudad.
Su trabajo ha sido traducido a más de 40 idiomas, incluidos
inglés, español, francés y alemán, y fue nominado varias veces al Premio Nobel,
llegando incluso a la lista final. Cuando Yitzjak Rabin ganó el Premio Nobel de
la Paz en 1994, invitó a Amijai a leer sus poemas en la ceremonia de premiación
en Oslo, allí leyó su conmovedor poema Dios tiene compasión de los niños del
jardín de infancia.
La poesía de Amijai es lúdica y concentra un rango amplio de
emociones, su distintivo es la risa, la burla y cierta tristeza subyacente:
«Detrás de mi marchan, como en los entierros/el niño que era
hace muchos años/y el hombre joven que fui en su primer amor/y el soldado que
era en los viejos días/y el hombre canoso que fui hace una hora./Y también
otros que fui, extranjeros también,/y de los cuales me he olvidado./ Incluso
una mujer./Y todos sus labios están moviéndose/y todos sus ojos recuerdan el
pasado/y todos destellan y pronuncian/palabras de consuelo y de lamento/pues
volverán a sus asuntos y a sus citas/como en los entierros./Y uno dijo: El
objetivo principal /de la industria en nuestro tiempo, es crear/los materiales
más fuertes que son también los más ligeros/Eso dijo, y lloró y se fue por su
camino,/como en los entierros».
Amijai murió el 22 de septiembre de 2000 y fue enterrado en
un funeral de Estado en el cementerio de Sanhedria en Jerusalén. Cuando se le
preguntó a Amijai sobre que escribía, contestó: “escribo sobre situaciones que
conozco, sobre mí mismo, sobre mi vida privada, sobre mis amores, mis hijos, mi
dolor, la nostalgia de mis padres, y los demás se ven reflejados en ello”.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con un programa del ciclo El Trovador, en el que Victoria Moreno leyó cuatro
poemas de Yehuda Amijai. Andalucía Cinco Culturas.
Gilbert Scott-Heron nació en Chicago, Illinois, Estados
Unidos, el 1 de abril de 1949, y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 27 de
mayo de 2011. Poeta y músico.
El poeta y músico Gil Scott-Heron nació en Chicago. Su
madre, Bobbie Scott-Heron, fue cantante de ópera y maestra, y su padre nacido
en Jamaica, Gilbert Heron, fue el primer jugador profesional de fútbol negro en
los Estados Unidos y el primero en jugar en el Celtic FC en Escocia. Después
del divorcio prematuro de sus padres, Scott-Heron se mudó a Lincoln, Tennessee,
para vivir con su abuela Lily Scott, música y activista de los derechos
civiles. Ella le compró a Scott-Heron su primer piano y le presentó la obra de
Langston Hughes. En Lincoln, Scott-Heron fue uno de los tres niños negros
seleccionados para desegregar su escuela secundaria. Después de soportar el
racismo continuo en la escuela, Scott-Heron se mudó a la ciudad de Nueva York
para vivir con su madre. Durante sus años de escuela secundaria en el Bronx,
descubrió el trabajo de LeRoi Jones (más tarde Amiri Baraka). Scott-Heron
completó varios años de trabajo de curso de pregrado en la Universidad de
Lincoln y más tarde obtuvo una maestría en escritura creativa en la Universidad
Johns Hopkins.
En un obituario para el New York Times, Ben Sisario describe
a Scott-Heron como una “notable voz de la cultura de protesta negra en la
década de 1970 y una importante influencia temprana en el hip-hop”, describiendo
su “estilo hablado sincopado y críticas mordaces de la política, el racismo y
los medios de comunicación”. Scott-Heron estuvo asociado con los Last Poets,
cuyo compromiso con la justicia social unió la poesía política y la
interpretación musical, lo que ayudó a allanar el camino para el surgimiento
del hip-hop.
Las
colecciones de poesía de Scott-Heron incluyen " Small Talk at 125th and
Lenox: A Collection of Black Poems" (1970) y "So Far, So Good"
(1990). Se puede encontrar un resumen de su poesía en " Now and
Then: The Poems of Gil Scott-Heron" (2000). También escribió las novelas
"The Vulture " (1970) y "The Nigger Factory" (1972), así
como las memorias "The Last Holiday" (2012), y es el tema de la
biografía " Gil Scott-Heron: Pieces of a Man" (2014), de Marcus
Baram.
La formación de Scott-Heron como poeta inspiró su trabajo
como músico. Su primer álbum, Small Talk at 125th and Lenox (1970), incluye una
recitación acompañada de "The Revolution Will Not Be Televised", que
desde entonces ha sido ampliamente reproducida. Lanzó más de una docena de
álbumes a lo largo de su carrera, incluyendo The First Minute of a New Day
(1975) y Reflections (1981). Para él, la creatividad y la acción política
estaban entrelazadas. Junto con Stevie Wonder, Scott-Heron ayudó a reunir
firmas para una petición que estableciera un día festivo federal en
conmemoración del natalicio de Martin Luther King Jr.
Scott-Heron a veces se autodenominaba bluesólogo,
influenciado por el blues, el jazz y la poética del Renacimiento de Harlem. Sin
embargo, a lo largo de su carrera, se resistió a los intentos de categorizar su
obra, rechazando apodos como "el padrino del rap", comparaciones con
Bob Dylan o la etiqueta simplista de su obra como jazz. En las notas de su
álbum Spirits (1993), publicado en Now and Then, Scott-Heron escribe que sus
poemas y canciones “han sido regalos de los espíritus, así que quizás estas
canciones y poemas sean 'espirituales'”. En “Words are for the Mind”, la
introducción de ese libro, Scott-Heron afirma: “Para mí es muy importante que
mis ideas se entiendan. No es tan importante que yo sea comprendido. Creo que
es una cuestión de respeto; su activo más importante es su tiempo, y su
compromiso de invertir una parte de él considerando mis ideas significa que
vale la pena un intento sincero de mi parte por transmitir la esencia de la
idea. Si está buscando, quiero asegurarme de que aquí encuentre algo”. Vivió en
Harlem hasta su muerte a los 62 años.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con The Revolution Will Not Be Televised.
Una selección de textos de distintos autores y tiempos para
disfrutar en silencio. Reflexiones, pensamientos, frases y poesía para
acompañarte allí donde te encuentres.
Hoy: Las hojas secas – Gustavo Adolfo Bécquer.
Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.
Paul Louis Charles Marie Claudel, más conocido como Paul
Claudel, nació en Villeneuve-sur-Fère, Francia, el 6 de agosto de 1868, y murió
en París, Francia, el 23 de febrero de 1955. Dramaturgo, poeta y diplomático.
(Paul Louis Charles Claudel;
Villeneuve-sur-Fère-en-Tardenois, 1868 - París, 1955) Dramaturgo, poeta y
ensayista francés, considerado un paladín del catolicismo. Hijo de un
funcionario del registro público afectado en diversas ciudades del interior de
Francia, su familia se instaló en París en 1882. Paul Claudel cursó un
bachillerato en humanidades y luego comenzó una licenciatura de derecho.
Paul Claudel
En 1886 descubrió la obra de Rimbaud y durante unos años se
debatió entre la adhesión al cientificismo de la época y la fe católica,
volcándose finalmente a la religión. Paralelamente a este itinerario
espiritual, inauguró su carrera literaria: a partir de 1887 frecuentó los
"martes" de Stéphane Mallarmé y leyó a Shakespeare, los trágicos griegos,
Dante, Virgilio y Dostoievski.
Después de algunos ensayos, Paul Claudel compuso sus
primeros dramas: las versiones iniciales de Cabeza de oro (1890), La ciudad
(1893) y La Jeune fille Violaine (versión de 1892), de inspiración simbolista.
En 1893 ganó un concurso que lo habilitó para la carrera diplomática; su
destino inicial fue el consulado de Boston. Escribió allí la primera versión de
L´Echange, drama americano en tres actos; terminó la segunda versión de Cabeza
de oro y reestructuró La Jeune fille Violaine, no representada hasta 1959.
Luego ocupó diversos puestos en China, donde escribió el
ensayo Connaissance de l'Est (1900) y un drama oriental, Le repos du septième
jour (1896). En 1900 volvió a Francia por un año. Publicó L'Arbre (1901), que
reunía sus cinco dramas anteriores, y comenzó Las musas, texto que abre las
Cinco grandes odas (1910). Un retiro en un monasterio benedictino se saldó con
la vuelta a las tentaciones del mundo. Embarcado en un transatlántico con
destino a China, Paul Claudel vivió una gran pasión que se reflejó en su drama
Partición de mediodía (1906). En China escribió su Art poétique (1907), obra
capital que retomaba textos anteriores.
Comenzó entonces una nueva fase. Se casó con la hija de un
arquitecto de Lyon, con la que tuvo cinco hijos, y después de una tercera
estadía en China (1906 a 1909), se encaminó hacia la consagración tanto
literaria como profesional. Fue nombrado cónsul en distintas ciudades europeas
y luego destinado a las grandes embajadas: Tokio (1922 a 1926), Washington
(1927 a 1933) y Bruselas (1933 a 1935).
Prosiguió su obra reservando el lirismo para la producción
poética: La Cantate à trois voix (1913), la Corona benignitatis anni dei (1915)
y La Messe là-bas (1919). Luego concibió un teatro menos interior y más orientado
hacia la escena: El rehén (1911), El pan duro (1918) y El padre humillado
(1920), una trilogía que es un contrapunto de la Orestíada de Esquilo. La
monumental El zapato de raso (1928), obra barroca y suntuosa, marcó el apogeo
de su creación poética y dramática. Compuso algunas obras de teatro
experimental y, una vez retirado de la carrera diplomática, en 1935, publicó
artículos y compuso aún algunos dramas, como L´Histoire de Tobie et de Sara
(1938) y Le Ravissement de Scapin (1952).
Una selección de textos de distintos autores y tiempos para
disfrutar en silencio. Reflexiones, pensamientos, frases y poesía para
acompañarte allí donde te encuentres.
Hoy: Maternidad – José Pedroni.
Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.
Torero y hombre polifacético: presidente del Betis, actor, jugador de polo, escritor, amigo de los miembros de la Generación del 27 y patrocinador de la reunión fundacional de este grupo literario junto al ganadero Fernando Villalón. Nació en Sevilla el 6 de junio de 1891 y murió en Madrid el 13 de agosto de 1934 a causa de una gangrena tras ser corneado en la plaza de Manzanares, dos días antes, por el toro Granadino, un manso astifino que le sorprendió al iniciar la faena de muleta. Su muerte supuso una gran conmoción entre aficionados y amigos. Federico García Lorca compuso en su memoria una de las cumbres de la poesía elegiaca en español de todos los tiempos, el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, editado un año después por José Bergamín en Cruz y raya e ilustrado por José Caballero.
El joven Sánchez Mejías, tras una aventurada escapada a México como polizón, se incorporó como banderillero a la cuadrilla de Joselito en 1910. Cinco años después Joselito se casó con una hermana de Ignacio y se convirtió en el principal protector de su carrera taurina. En 1919 tomó la alternativa en Barcelona con el propio Joselito y Juan Belmonte como testigos. La muerte siempre rondó su carrera. En 1920 fue testigo de la cogida y muerte de su cuñado en Talavera de la Reina.
Ignacio costeó un almuerzo para sesenta comensales en la Real Venta de Antequera (huevos a la flamenca, pescaíto frito y rabo de toro) y luego invitó a una fiesta “por todo lo alto” en su cortijo que forma parte de la memoria literaria de la Generación del 27.
Ignacio conquistó al público menos por su técnica que por sus alardes temerarios. A pesar del éxito, a mediados de los años veinte se retiró para dedicarse a otros menesteres y, en particular, para retomar su formación académica que había interrumpido muy joven y cultivar la amistad de intelectuales vinculados con el grupo del 27. De hecho, en el curso 1928-29 reemprendió sus estudios de Bachillerato en el Instituto La Rábida de Huelva.
Su finca de Pino Montano fue el lugar donde se concentraron los poetas del 27 que participaron en el acto del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora. Varios de ellos, entre los que estaban Pedro Salinas, Gerardo Diego y Rafael Alberti, lanzaron la idea del encuentro en la reunión en la finca. La propuesta fue respaldada de inmediato por García Lorca, José Bergamín, José Moreno Villa y José María Cossío. Con motivo del homenaje, Dámaso Alonso preparó una edición de Soledades; Salinas de los Sonetos, y Gerardo Diego se comprometió a ultimar una antología en homenaje a Góngora. Sánchez Mejías, por su lado, se ofreció de mecenas. El acto conmemorativo previo se celebró el 11 de diciembre en el salón de actos de la sociedad La Económica, situado a pocos pasos del Ateneo de Sevilla. Según Alberti, el público, muy numeroso, coreó las décimas de Jorge Guillén y “pidió la oreja” para García Lorca tras recitar algunos de sus romances gitanos.
Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla en diciembre de 1927. De izquierda a derecha: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Romero Martínez (presidente de la sección de literatura del Ateneo), Manuel Blasco Garzón (presidente del Ateneo de Sevilla), Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego.
Ignacio costeó un almuerzo para sesenta comensales en la Real Venta de Antequera (huevos a la flamenca, pescaíto frito y rabo de toro) y luego invitó a una fiesta “por todo lo alto” en su cortijo que forma parte de la memoria literaria de la Generación del 27. Los invitados comparecieron con ropajes árabes y a continuación se desató una celebración en la que Dámaso Alonso recitó de memoria los 1.091 versos de La primera soledad, Villalón intentó hipnotizar a Alberti y García Lorca improvisó fragmentos teatrales. Como fin de fiesta actuó Manuel Torre, Niño de Jerez, a quien Federico dedicó en 1931 una de las viñetas flamencas del Poema del Cante Jondo.
Ignacio, persona de gran atractivo entre las mujeres, inició una relación sentimental medio secreta con La Argentinita. El torero Alfredo Corrochano, amigo y miembro de la terna que toreó en Manzanares en la trágica tarde del 11 de agosto de 1934, recuerda así la relación entre ambos: “A La Argentinita la conocí muy poco. Ignacio no la enseñaba nunca. Una sola noche cené con ellos. Fue su gran amor. Pero al mismo tiempo sentía un gran amor por su esposa, una gran dama a pesar de los pesares”. La Argentinita e Ignacio viajaron a Estados Unidos en 1929, dictaron una conferencia y cantaron coincidiendo con la estancia de García Lorca en la Universidad de Columbia. En 1931 Lorca y La Argentinita grabaron el disco Colección de canciones populares españolas.
De aquella época son los estrenos teatrales de Sánchez Mejías Sinrazón. Juguete en tres actos y prosa, estrenado en 1928; Zaya, comedia en tres actos y en prosa, montada el mismo año, y otras dos piezas nunca representadas en vida del autor: Ni más ni menos, comedia en tres actos y en prosa y Soledad.
Ignacio Sánchez Mejías vela el cadáver de su cuñado, el también torero Joselito. / Foto: ABC
A pesar de que había perdido agilidad y estaba desentrenado, Sánchez Mejías decidió volver a los ruedos en 1934. En aquella época vivió un romance con la hispanista y biógrafa de Lorca Marcelle Auclair. El 11 de agosto aceptó sustituir a Domingo Ortega en la plaza de Manzanares. Alfredo Corrochano describe así la cogida: “Cuando cogió la espada y la muleta fue a dar un pase en el estribo. El toro se venía un poco para adentro. El banderillero lo advirtió: ‘Tenga cuidado, maestro, que el toro aprieta para adentro’. Lo cogió entre las tablas y le atravesó el muslo. Yo hice el quite. Cuando lo cogieron iba muerto”.
«Fui a verlo a la enfermería entre toro y toro”, prosigue Corrochano. “Dicen que las enfermerías están mal ahora. La de Manzanares tenía un bote de algodón, un cacharro de yodo y otro de agua. Y un médico muy simpático. ‘¿Cómo va eso?’, le pregunté. ‘No se preocupe’, respondió Ignacio”.
Sánchez Mejías murió dos días después en un hospital de Madrid a causa de la gangrena y poco después García Lorca inició la composición del Llanto… “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / un andaluz tan claro, tan rico de aventura. / Yo canto su elegancia con palabras que gimen / y recuerdo una brisa triste por los olivos”.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con el Documental Ignacio Sánchez Mejías. El torero del 27.
(París, 1635 - 1688) Dramaturgo francés. De modesto origen
social, su padre, panadero, lo colocó como criado del poeta Tristan l'Hermite,
quien, asombrado por las aptitudes de Quinault, se encargó de su educación.
Philippe Quinault
En 1660 contrajo matrimonio con la viuda de un rico
comerciante, lo que le permitió comprar el cargo de ayuda de cámara del rey y
después el de auditor en el Tribunal de Cuentas. Fue miembro de la Académie
Française desde 1670. Los dos últimos años de su vida los pasó retirado de la
vida pública debido a una crisis moral.
Agrupado en torno a Thomas Corneille, inspiró éste algunas
de sus piezas. Se inició con la comedia Les rivales (Los rivales, 1653).
Escribió obras "italianas", como L'amant indiscret (El amante
indiscreto, 1654), en la que sigue a Barbieri; tragedias, entre las que cabe
destacar Fedra, La mort de Cyrus (1656), Le feint Alcibiade (El falso
Alcibíades, 1658), Agrippa (Agripa, 1662), Astrate, roi de Tyr (1664); y
tragicomedias como Les coups d'amour et de fortune (Los lances de amor y de
fortuna).
A partir de 1672 trabajó en colaboración con el músico Jean
Baptiste Lully, para el que escribió numerosos libretos, entre los que destacan
Cadmus et Hermione (Cadmo y Hermione, 1673), Alceste ou le triomphe d'Alcide
(Alcestes o el triunfo de Alcides, 1681), Le triomphe de l'amour (El triunfo
del amor, 1681), Phaéton (1683), Amadis de Gaule (1684), y Armide (Armida,
1686).
Felipe Camino Galicia de la Rosa, más conocido como León
Felipe, nació en Tábara, España, el 11 de abril de 1884, y murió en la Ciudad
de México, México, el 18 de septiembre de 1968. Poeta.
(León Felipe Camino; Tábara, 1884 - Ciudad de México, 1968)
Poeta español. Representante de los creadores exiliados tras la Guerra Civil,
sus versos poseen un talante crítico y de lucha contra las injusticias
sociales. Hijo de un notario, pasó su infancia en Sequeros (Salamanca) y en
1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció
de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una
compañía de teatro itinerante.
León Felipe
Estuvo encarcelado por deudas, administró los hospitales de
Guinea, y en 1922 viajó a México, donde desempeñó labores de bibliotecario en
Veracruz antes de ser agregado cultural de la embajada española y profesor de
literatura en diversas universidades americanas. Al estallar la Guerra Civil
española se encontraba en Panamá, desde donde regresó a España para apoyar la
causa republicana. En 1938 se exilió definitivamente en México.
Su obra poética se abrió con Versos y oraciones del
caminante (1920), cuya sencillez temática y estilística distanció al autor de
las corrientes posmodernistas del momento. En el segundo volumen de Versos y
oraciones del caminante (1930) vuelven los temas intimistas centrados en la
experiencia cotidiana, pero el tono elevado y profético revela el magisterio de
Walt Whitman, que fue traducido por el autor.
La actitud moral comenzó a manifestarse en su siguiente
obra, Drop a star (1933), donde las influencias de Whitman, Antonio Machado,
Miguel de Unamuno y T. S. Eliot se fundieron con un modelo expresivo inspirado
en la Biblia, que fue característico de su producción. La experiencia de la
guerra civil y el exilio posterior configuraron una voz poética combativa y
rebelde, especialmente a través de La insignia (1937), El payaso de las
bofetadas y el pescador de caña (1938), El hacha (1939), Español del éxodo y el
llanto (1939) y El gran responsable (1940).
En estas obras León Felipe encarnó la figura del poeta
vidente, entre prometeico y quijotesco, que enuncia su discurso de una manera
casi mística: la palabra actúa como una fuerza que redime a los humildes de los
sufrimientos e injusticias, aunque a veces sea tan sólo un grito desesperado.
Sus composiciones, de gran fuerza lírica y hondo contenido social, rememoran el
drama de la guerra, la derrota y el destierro, al tiempo que reflejan la
condición humana con apasionado idealismo. Los versos destacan por la sobriedad
del léxico, y por un ritmo amplio y reiterativo que le comunica una sonoridad
semejante a la de los versículos bíblicos, aunque en ocasiones incurran en lo
prosaico o parezcan fruto de un fácil verbalismo.
Después de Ganarás la luz (1943) y Parábola y poesía (1944),
publicó Antología rota (1947), selección de poemas que llegó a gran número de
lectores. Posteriormente aparecieron España e Hispanidad (1947), Llamadme
publicano (1950) y El ciervo y otros poemas (1958), este último un canto
elegíaco provocado por el fallecimiento de su esposa. En su libro postrero,
titulado ¡Oh, este viejo y roto violín! (1965), reflexiona sobre el tiempo, el
sueño y la muerte, temas centrales de su última etapa.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Como Tú, en la interpretación de Paco Ibáñez.
Joseph Karl Benedikt Freiherr von Eichendorff nació en el Castillo
de Lubowitz, Alta Silesia, entonces Reino de Prusia, el 10 de marzo de 1788, y
murió en Neisse, el 26 de noviembre de 1857. Poeta y novelista.
(Lubowitz, 1788 - Neisse, 1857) Escritor alemán. Seducido
por las doctrinas del romanticismo, cultivó todos los géneros y destacó por su
obra poética. Su lirismo nostálgico, cercano a la canción popular, caracterizado
por una visión íntima de la naturaleza y por su complacencia en lo fantástico,
hicieron tempranamente de Eichendorff el poeta romántico más celebrado;
compositores como Brahms, Mendelssohn, Schumann y Hugo Wolf pusieron música a
sus poemas.
Joseph von Eichendorff
Perteneció a una antigua familia noble oriunda de Baviera,
de tradición católica. Después de haber cursado junto con su hermano los
estudios secundarios en Breslau, en 1805 ambos se matricularon en la facultad
de derecho de la Universidad de Halle, aun cuando el joven Joseph frecuentó
preferentemente las lecciones de filosofía. Las nuevas doctrinas románticas
habían encontrado un amplio eco en el citado centro universitario, y Joseph von
Eichendorff, que empezaba ya a escribir sus primeros poemas, se inclinó hacia
tales tendencias. Clausurada la Universidad de Halle por orden de Napoleón,
prosiguió sus estudios en Heidelberg, donde entabló contacto con el cenáculo de
Joseph von Görres, Achim von Arnim y Clemens Brentano.
Tras un viaje de estudios a París y Viena, regresó a Silesia
para ayudar a su padre en la administración de sus bienes. Por aquel entonces
se dedicó intensamente a la poesía; escribió composiciones líricas y cuentos, y
dio principio a la novela Presentimiento y presente (1815), una descripción
colorida y crítica de la sociedad de su tiempo, rica en personajes, en la que
intercaló más de cincuenta poemas. De vez en cuando visitaba Berlín, ciudad en
que se vio nuevamente con Achim von Arnim, Clemens Brentano o Heinrich von
Kleist, y Viena, donde se relacionó con Theodor Körner y Friedrich von
Schlegel. Constituyen un interesante documento del período 1800-1812 los
Diarios, que nos permiten conocer no sólo la formación artística del joven
poeta, sino también el clima literario de la época y buen número de personajes
de primer plano.
Durante la guerra de 1813 contra Napoleón se alistó
voluntario, pero no participó en hechos de armas; en 1815 su regimiento llegó a
Waterloo el día después de la batalla. Mientras tanto, Joseph von Eichendorff
había contraído matrimonio, pero, arruinado su patrimonio hasta el punto de que
la familia hubo de vender el castillo de Lubowitz, se vio obligado a ingresar
en la carrera administrativa prusiana. En ella permaneció durante unos veinte
años, repartidos entre Breslau, Danzig y Berlín; finalmente, dimitió a causa de
divergencias con sus superiores del ministerio respecto de cuestiones
confesionales.
En el curso de los primeros años de funcionario escribió sus
mejores narraciones. En La estatua de mármol (1819) trató el tema de Lorelei,
presente también a menudo en sus poemas, como un enfrentamiento entre la
sensualidad pagana y la moral cristiana. Episodios de la vida de un holgazán
(1826) es un relato típicamente romántico, idílico, sobre la vida errabunda.
También en este caso hay numerosos poemas intercalados en la narración, algunos
de los cuales se han convertido en canciones que siguen siendo populares (Wem
Gott will rechte Gunst erweisen).
Después de su dimisión pudo entregarse exclusivamente a la
literatura y publicó varios cuentos y composiciones líricas, así como dos
tragedias, Ezzelino von Romano (1828) y Der letzte Held von Marienburg (1830),
y diversas comedias, entre las cuales destaca Die Freier (1833), inspirada en
Marivaux; aparecieron además una Historia de la literatura poética de Alemania
y su traducción de once autos de Calderón de la Barca. Sin embargo, su grandeza
más auténtica se halla vinculada a las Poesías (1837), armoniosos cuadros
psicológicos sugeridos por impresiones de la naturaleza. Por la serena y pura
sinceridad de su sentimiento inspirador y la delicada melodía de su lenguaje,
genuinamente musical, Joseph von Eichendorff es sin duda una de las voces más
límpidas del segundo romanticismo.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con el lied Wanderlied Op. 57 Nº 6, de Felix Mendelssohn, en la versión de Peter
Schreier, tenor, acompañado en piano por Walter Olbertz.
Berta Singerman Begun nació en Minsk, entonces Imperio Ruso,
el 9 de septiembre de 1901, y murió en Buenos Aires, Argentina, el 10 de
diciembre de 1998. Recitadora, cantante y actriz.
(Moysi, 1903 - Buenos Aires, 1999) Actriz y recitadora rusa
nacionalizada argentina, conocida con el sobrenombre de "la lira
viviente". Cuando todavía era una niña, sus padres trasladaron su
residencia a Buenos Aires. Estudió en el Liceo Nacional y en la Biblioteca del
Consejo Nacional de Mujeres.
Berta Singerman
Comenzó su vida artística en el teatro, pero la riqueza
cromática de su voz, su sentido del sonido, el ritmo y el gesto la impulsaron a
la declamación profesional. Berta Singerman fue la primera y única recitadora
profesional de América y llegó a ser la más ilustre de las intérpretes de la
poesía castellana.
Su arte no sólo triunfó en América, sino también en España y
Portugal, donde cosechó importantes éxitos en su viaje realizado a principios de
1926, que supuso su reconocimiento internacional. En esta gira interpretó a
Lope de Vega, al Arcipreste de Hita, a Rubén Darío y a otros clásicos de la
literatura castellana. También hizo algunas incursiones en el cine, en
películas como Rumba, No más que una mujer y Cenizas al viento. Su última
representación teatral tuvo lugar en el Teatro Colón de Argentina.
A continuación, la recordamos en el día de su nacimiento,
con fragmentos de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez.
Héctor Francisco Gagliardi nació en Buenos Aires, Argentina,
el 29 de noviembre de 1909, y murió en Mar del Plata, Provincia de Buenos
Aires, Argentina, el 19 de enero de 1984. Poeta, recitador y letrista de tango.
El sitio www.todotango.com
publicó este recordatorio firmado por Roberto Alifano.
Gagliardi - Entrevista a Héctor Gagliardi, El Triste
Este arquetípico porteño inicia su carrera a los comienzos
de la década del cuarenta y de inmediato, gracias a la radio y a sus
presentaciones en clubes y teatros, Héctor Gagliardi comienza a forjarse lo que
con los años lo convirtió en un personaje de la mitología porteña. Lo suyo fue
describir escenas emotivas de la vida cotidiana a través de versos sencillos,
que exaltaban un sentimiento melodramático gracias al mejor e irremplazable
instrumento que poseía, su voz, sus inflexiones tan particulares, como quien
habla durante un interminable suspiro o está casi sollozando.
«Nací en la calle Lima al 900, barrio de Constitución. Mi
familia era muy pobre y papá murió cuando yo era un pibe, apenas terminé el
colegio me puse a trabajar. Cuando llegué a la juventud nos fuimos a vivir a
San Telmo y comencé a frecuentar un café en la esquina de Defensa y Chile,
cuando con los muchachos nos portábamos mal, el dueño nos suspendía o no nos
dejaba entrar o no nos servía el café. Era la época que con dos pesos en el bolsillo
uno era dueño del mundo, pero costaba conseguirlos. A los veinte años,
inspirado en ese ambiente de barrio empecé a escribir versos. El primero fue
“Media noche [b]” que luego musicalizó Troilo, pero que nunca llevó al disco,
el “Media noche” que registró es otro, el de Méndez y Tavarozzi. Luego también
con Pichuco hice “Claro de luna” que allí quedó y “Vencido”, con música de
Orestes Cúfaro, que llevó al disco D’Arienzo con Alberto Echagüe, también
“Matrimonio”, con música del cantor Roberto Carlés, grabado por los mismos
intérpretes.
«Me hice gran amigo de Celedonio Flores, incluso viví en su
casa de la calle Loyola cuando estaba recién casado. Yo era cobrador de una
empresa importante y él de otra vecina a la mía. Cuando estaba ocupado en sus
cosas yo le hacía sus cobranzas y muchas veces le pasé a máquina los
manuscritos, llegué a conocer sus versos mejor que él. Era mi ídolo y como me
llevaba veinte años de edad, me trataba como un hijo, gracias a sus consejos
fui perfeccionando mi poesía. Fue mi padrino de boda y me llevaba a todos
lados. De su mano, recité por primera vez en público. Fue en un restaurante de
la cortada Carabelas, tras un imponente puchero. Había un grupo de actores
importantes, estaban Alippi, Petrone, Magaña. También, Homero Manzi que dijo lo
suyo, luego fue Celedonio, que cuando terminó anunció: «Ahora les voy a
presentar a un poeta porteño que les va a glosar sus cosas» y me subí a mi
silla. Varios me conocían pero no tenían idea de lo que hacía. Les encantó.
Entonces se acercó Tito Martínez del Box, quien por entonces era el productor
del programa de Jabón Federal. Me preguntó si era cierto que los versos eran
míos y luego cuántos tenía hechos. Le respondí que más o menos unos cuarenta. E
insistió. «¿Son cuarenta sí o no?» Me sugirió que a la mañana siguiente pasara
a verlo por la radio. «Las cosas suyas pueden andar». Lo consulté con
Celedonio. «Tenés que ir sin falta, allí puede estar tu futuro».
«A la mañana siguiente llegué a Radio Belgrano a la hora
fijada. Mientras esperaba pasaron unos señores bien trajeados que hablaban de
un poeta que era una especie de Evaristo Carriego moderno. Tito Martínez me
vino a buscar, me llevó a un estudio y allí estaban esos señores: «¡Bueno,
recíteles sus versos!» Yo no tenía experiencia. Hice “Cinco guitas”, “El
almacén”, “El sapito” y, cuando levanté la vista, vi que todos los tipos
estaban llorando, incluso Tito.
«Cuando comenzó el verano de 1941 el programa de Jabón
Federal estaba dedicado al tango y me incluyeron. Tito me pidió que le mandara
unas fotografías y como no estaba en onda envié dos de carnet, esas de 4x4, por
poco me mata, y yo no tenía plata para fotos de estudio, y en las revistas
dedicadas a la radio aparecía chiquitito junto a la inmensa de Azucena Maizani,
la estrella del programa.
«El debut fue el 5 de enero de 1941, recién había escrito
“Reyes magos” que hablaba de la guerra, de los pibes, de los juguetes. El
programa iba los domingos al mediodía, todo el mundo tenía parientes en Europa
que estaba en guerra, fue un golpe, un espaldarazo, le amargué los tallarines a
unos cuantos. A la semana Tito me llama para que retirara la correspondencia
que había llegado a la radio. Eran dos bolsas repletas de cartas. Cuando
regresé a mi casa nos abrazamos con mi esposa y nos pusimos a llorar de la
emoción, en algunos sobres había pañuelitos, medallitas, estampitas, fue por
entonces que me apodaron El Triste.
«El dueño de la radio era Yankelevich, yo le gustaba mucho y
enseguida me dio trabajo en otro programa, se llamó Mediodía Porteño, con la
orquesta de Francisco Canaro y me ofrecieron que escribiera los libretos. Fue
un éxito y seguimos hasta fin del año. También hicimos una gira a Tucumán y
Santiago del Estero con todo el elenco de la radio, se alquiló un tren especial
y allí estaban Filiberto, Lomuto, la jazz Santa Anita y tantos otros. Yo me
preguntaba si lo mío iba a interesar en las provincias. Cuando me presenté en
público y recité “Cinco guitas”, “La bolita [b]”, “La maestra”, me ovacionaron.
El programa de Federal iba en cadena a todo el país. Fui la estrella de la
embajada.
«Lo mío fue muy rápido, el mismo año del debut en radio
apareció el primer libro Puñado de emociones, que me prologó otro gran amigo,
Alberto Vacarezza. Lo sacó la editorial Julio Korn, sólo dos mil ejemplares. No
le di mayor importancia y durante quince días no aparecí por la editorial,
anduve en otra cosa, hasta que en la calle me encuentro con el gerente, me
andaban buscando, los libritos se acabaron enseguida y ya estaban imprimiendo
diez mil más. Después salió Versos de mi ciudad, Por las calles del recuerdo,
con prólogo de Homero Manzi, Esquina de barrio, prologado por Cátulo Castillo,
más adelante El sentir de Buenos Aires. En total, entre todos, un millón y
medio de ejemplares.
«Pero el éxito no me mareó, a tal punto que recién en 1944,
cuando con gran foto en la puerta comienzo a trabajar en El Tronío, el único
argentino entre tantas figuras españolas, abandoné mi trabajo de cobrador.
Entonces lo hacía para una empresa de aceite para cocina. Recuerdo que a veces
entraba a los almacenes y veía mi foto encima de la radio, me pagaban y me iba
calladito. Ni se imaginaban que yo era el de la foto. Sólo una vez, una cliente
en Chacarita me dijo que yo me parecía a El Triste. Colmado de orgullo le dije que
era el que se encontraba frente a ella. La mujer largó la carcajada y exclamó:
«¡Qué buena broma! ¿Usted El Triste?, pero por favor». La gente pensaba que los
que trabajaban en radio eran superdotados, no personas de carne y hueso. Nunca
más me identifiqué, dejé que pensaran que El Triste era un mito, un ser
inalcanzable.
«Con mi labor de recitador empecé a ganar en un día lo que
como cobrador ganaba en un mes. Y fui estando en todos lados, en el Teatro
Maipo, con Adolfo Stray y Fidel Pintos, en locales nocturnos, en otros teatros,
en la radio, en la televisión, hice una gira por toda Latinoamérica y viví una
buena temporada en México. Hice varios discos de larga duración con mis versos.
«Sé que dicen que mis versos no están a la altura de los
grandes poetas, pero no me preocupa. Simplemente soy un creador sincero que le
canta a las cosas que conoce y quiere. En mis versos no hay trampas ni
mentiras, son realidades que yo conocí de una ciudad llena de encantos, que
ahora también los tiene, pero antes era más familiar, nos conocíamos más,
éramos compinches, por la calle Corrientes nos saludábamos de vereda a vereda.
A mi poesía no la sabría definir con exactitud, pero puedo asegurar que el
pueblo la entiende bien.» *
Comienza el año 1984 y tiene una propuesta para actuar en
Mar del Plata, no anda bien de salud y su médico le aconseja no trabajar, pero
desobedece. Allí le comenta a sus amigos que se siente como gastado y así era
en realidad, tenía la vida gastada por el tiempo. Alguien escribió alguna vez:
¡Crueldad del tiempo que eterniza poesías mientras destruye poetas!
Sus versos que llegaron a ser musicalizados y llevados al
disco son: “Alergia” (milonga) con Enrique Francini, “Primer beso” (vals) con
música de Carlos Dante y Pedro Noda, “Humillación [b]” con Pedro Vergez,
“Perdoname hermano”, con Edgardo y Osvaldo Donato, “Uruguay yo te saludo”, con
Donato Racciatti, “Yo te recuerdo tranvía”, con Leopoldo Federico y los ya
mencionados: “Vencido”, “Matrimonio”, “Media noche [b]” y “Claro de luna”. Existe
una toma radial de Aníbal Troilo de su tango “Media noche [b]”, cantado por
Aldo Calderón, lamentablemente, con un audio deficiente.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con El Padre.
Infobae Cultura recorrió “La Huerta de San Vicente”, el
hogar familiar veraniego en Granada, en donde se respiran en cada rincón la
inspiración y los recuerdos de las amistades del gran poeta y dramaturgo
español
Por Carmen Herranz
24 de Enero de 2021
Un recorrido por la "La huerta de San Vicente", la casa en la que escribió “Bodas de sangre”
“Brillante, simpático, con evidente propensión a la elegancia, la corbata impecable, la mirada oscura y brillante, Federico tenía un atractivo al que nadie podía resistirse”.
Así comienza la descripción del poeta y dramaturgo granadino, Federico García Lorca, el cineasta Luis Buñuel en sus memorias Mi último suspiro, quien junto a él y a otra estirpe de artistas como Salvador Dalí y el también poeta y pintor Rafael Alberti, encarnan uno de los movimientos culturales más relevantes que ha existido en España, La Generación del 27.
Lorca, ingresó en la Universidad con intención de estudiar Filosofía pero todo quedó en eso, en una intención, porque la poesía irrumpió en su vida.
Federico nació en un pueblo granadino llamado Fuente Vaqueros, pero él y su familia, perteneciente a la burguesía granadina, se trasladaron al poco tiempo a Asquerosa, una villa con un nombre nada poético, que poco se asemeja al gusto por la delicadeza de Lorca y que posteriormente pasó a llamarse Valderrubio.
La Huerta de San Vicente, fotografía familiar
Entre otras propiedades, contaban con lo que es conocida como La Huerta de San Vicente, la casa de campo en la que junto a su familia veranearon a partir de 1926. El nombre original de la huerta era De los Mudos, pero el padre del poeta, don Federico, le cambió el nombre en homenaje a su esposa (Vicenta). Además, los García Lorca tenían otras propiedades; otra casa en Valderrubio, donde el joven Federico nació y escribió sus primeros versos.
La Huerta de San Vicente, ubicada en lo que hoy es un parque que lleva el nombre del escritor, era su lugar de descanso y probablemente de inspiración. De hecho, Juan José García, conservador de la vivienda, corrobora a Infobae Cultura que la “primera emoción estética de Lorca está ligada al campo”, por lo que sin duda, esa finca fue una gran fuente para sus creaciones. Allí escribió algunas de sus obras cumbre como Bodas de sangre, Romancero Gitano o La Casa de Bernarda Alba. Y vivió los días previos a su detención y posterior asesinato, a principios de la Guerra Civil, en 1936.
“Hay fotografías por las que se adivina la distancia que entonces había entre esta finca y la ciudad, porque la casa estaba en mitad del campo, alejada”, señala García.
Lorca junto a su madre, Vicenta
Era una residencia familiar, pero Buñuel no exageraba cuando hablaba del carisma y magnetismo de Lorca, y eso se evidencia en los innumerables obsequios que recibió de sus muchos amigos. El espíritu de Federico habita en cada rincón de La Huerta, en los quicios de cada puerta, en los altos escalones que conducen a la planta superior.
Pese a que ahora han desalojado varios objetos -entre ellos, el escritorio en el cuarto del poeta y una sala de reuniones-, en el piso de arriba convertido en un museo repleto de fotos del poeta y su familia se respira una atmósfera mística, un aura de misterio, que es lo que caracterizó principalmente al dramaturgo.
“La casa, creemos que está decorada principalmente por su madre, con un gusto sobrio”, asevera García. En la sala de estar resalta el diploma de Maestra, con calificación de sobresaliente, con el que se recibió Vicenta Lorca. Justo abajo se encuentra el título de Bachiller de su hijo, con un simple aprobado.
Diploma de Bachiller del poeta
“Lorca no fue muy buen estudiante”, comenta García, un hecho que ahora resultaría irrisorio, ¿cómo uno de los más grandes artistas del mundo, con una genialidad universalmente reconocida no mostró interés académico? Podría aventurarse que el arte enamoró tanto a Federico, que en sus proyecciones profesionales no había sitio para nada más.
En el mismo living, es muy llamativo un enorme retrato del artista, que fue un regalo que le hizo su amigo, Gregorio Toledo, en 1931. Toledo fue un pintor canario que conoció a Lorca en sus años de estudiante en la Residencia de Madrid. Ambos forjaron una estrecha relación de amistad.
Según el experto, ese retrato expone al “Federico más inédito, ese del que hablan los amigos más íntimos, ese Federico que de pronto se ausentaba y ya no estaba, ese Federico vuelto a su interior”, lo que se puede evidenciar al contemplar a un Lorca, que siempre fue conocido por su elegancia innata, envuelto en una bata, y con su melancólica mirada.
Retrato de Lorca, realizado por Gregorio Toledo
Lorca es universalmente conocido por su poesía y teatro, pero también hizo sus intentos con los dibujos. En este cuarto de reuniones, llaman la atención cuatro personajes, el figurín de Leonarda, de Pancracio, El barbero y El estudiante, que surcan las paredes de la sala, personajes, todos ellos, pertenecientes a La Cueva de Salamanca, la primera obra que presentó La Barraca, compañía de Teatro que él mismo fundó.
En la noche de Reyes de 1923, Federico hizo una histórica representación teatral, Los títeres de Cachiporra. Su amigo, el pintor sevillano Hermenegildo Lanz, fue el que encargó del retablillo, la escenografía, los decorados, los títeres y las figuras planas de Auto de los Reyes Magos, obra del siglo XIII, que incluyó en su representación.
La impronta que Lanz dejó en Lorca es palpable en las paredes de la vivienda, surcada con tres dibujos relacionados con la función: El telón para El misterio de los Reyes Magos, el telón para La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, y el telón para Los dos habladores.
Dibujos realizados por el granadino. De izq. a derecha: arriba Pancracio y El Estudiante. Abajo: Leonarda y El Barbero
Esa misma noche Reyes, Manuel de Falla, uno de los compositores más célebres de Granada, tocó el imponente piano para la representación. Tal fue el éxito de la obra que De Falla se fijó en su trabajo y le encargó la fabricación de los títeres y algunos escenarios de El retablo de Maese Pedro.
“Para aquella función, Federico hizo los figurines y diseños de vestuario de los personajes. Esos diseños recuerdan a la Commedia dell’Arte y también tienen ese carácter picassiano, muy envolvente”, cita García.
Dalí también estuvo presente en el hogar lorquiano. El excéntrico pintor le regaló a Federico la pintura Mujer marinera que fuma en pipa, situada en el living. Se ha especulado mucho sobre la relación entre el dramaturgo y el artista de los bigotes retorcidos. García señala que “para muchos, Dalí fue el gran amor” de la vida de Lorca, opinión que comparte la escritora y catedrática de la Universidad de Granada del Departamento de Literatura Española, Amelina Correa.
"Mujer marinera que fuma en pipa", regalo de Dalí a Lorca
Correa afirma que Federico llegó a pasar la primavera de 1925 en la residencia de Cadaqués de la familia del creador de El gran masturbador, “etapa en que los lazos entre ambos genios se estrechan hasta un punto en que se roza una posible relación amorosa que ha dado lugar a numerosas especulaciones, estudios y controversias”.
Buñuel, en sus memorias, confirma la admiración de Lorca por Dalí: ”A decir verdad, él y Federico serían mis amigos. Los tres andábamos siempre juntos. Lorca sentía por él verdadera pasión, lo cual dejaba indiferente a Dalí”. Correa añade que todo parece apuntar a que fue Dalí quien no se atrevió a dar el paso que “separaba esa estrecha amistad cargada de ambigüedad”.
La cocina del hogar evoca a esas frescas casas andaluzas veraniegas, y llama la atención un banco de piedra de forma cuadrada, que comunica con el comedor, donde reina esa profunda armonía. Sabemos que Federico era extremadamente familiar, por lo que es fácil imaginarlo junto a sus padres y hermanos, almorzando un fresco gazpacho en sus días de verano.
Salvador Dalí y Federico García Lorca (Museo Caixaforum de Madrid)
El dormitorio de Federico García Lorca está algo desangelado debido a que uno de los objetos principales, su escritorio, en el que figuraba un manuscrito original de su poema Crótalo, ha sido retirado por asuntos “burocráticos”.
Pese a ello, al adentrarse se viene a la mente imágenes de ese hombre de enormes ojos negros concibiendo parte de sus obras, tumbado sobre su cama contemplando las paredes y cortinas azuladas, porque el azul siempre le fascinó.
Esas cortinas color azul intenso y las paredes de tono más claro demuestran el amor de Lorca por ese color, “de hecho hay una carta en la que les dice a sus padres que de cara a su regreso de Madrid para pasar el verano allí, que por favor le pinten el techo de su habitación azul”, relata García.
En el fondo, junto a la ventana, se vislumbra un retrato de Federico a tinta, “regalo de su amigo Santiago Ontañón, que lo representa en una animada charla con un personaje histórico, que es también uno de sus personajes literarios, Mariana Pineda”.
Federico García Lorca tocando el piano en La Huerta de San Vicente
Mariana Pineda, una heroína de gran referencia en Granada, fue famosa por adherirse a la causa liberal tras la restauración del absolutismo por Fernando VII, lo que la llevó a su ejecución. Federico, fascinado por su historia, la escribió de puño y letra en forma de obra de teatro, que se convirtió en una de sus piezas más conocidas.
La amistad de Ontañón con el poeta se remonta a 1920, cuando participó en el estreno de El maleficio de la mariposa, la primera obra teatral de Lorca, puesta en escena en el Teatro Eslava de Madrid.
Además, Rafael Alberti ocupa el lugar de sueño e inspiración del poeta, con una pintura que llamó Estampa del sur, que tiene una original dedicatoria: “A Federico García Lorca, esta estampa del sur en la inauguración de nuestra amistad”, 1924.
Rafael Alberti de visita en La Huerta observa "Estampa del Sur", pintura que le regaló a Lorca
El protector de La Huerta cuenta que hay una epístola donde figura la respuesta de Federico: “Mil gracias, Rafael, por tu dibujo, que tiene la misma vida podrida que un cementerio de sueños”.
Lorca y Alberti fueron amigos, pero su relación estuvo marcada por un muro invisible y hay cartas que demuestran que tuvieron sus exabruptos. El también poeta granadino Luis García Montero declaró que no tenían una relación estrecha, sino que su vínculo era el que une a los artistas que se admiran y respetan.
En ese piso de arriba, en la sala reservada para exposiciones y atestada de imágenes de Federico, hay retratos de su padre, hermanos, sobrinos, e imágenes del poeta con sus amigos artistas.
Habitación de Lorca
Destaca una fotografía de Lorca y Vicenta, su madre. Él la observa, de reojo, “con expresión preocupada”, describe García, mientras que ella tiene la mirada perdida. De hecho, en todas las fotografías que hay de Vicenta, hay una sola en la que sonríe. ¿Podría ser que Lorca heredase esa melancolía de su madre?
Federico y Vicenta mantenían una relación muy especial. Lorca la adoraba, y ella a él, aunque puede que su instinto maternal le dijese que su hijo podría sufrir mucho debido a su extrema sensibilidad, a su delicadeza y a su orientación homosexual, en tiempos en los que estaba a punto de estallar una Guerra Civil. Además, hay que tener en cuenta la educación católica de Vicenta, en colegios religiosos.
Crónica de una muerte anunciada
Tras haber viajado a Nueva York y a Sudamérica -su obra teatral Bodas de sangre fue representada más de 100 veces en Buenos Aires y le otorgó su independencia económica-, Federico volvió a España.
Sobre el nacimiento de este consagrado drama, escrito en la Huerta de San Vicente, se sabe que Lorca lo creó entre sonatas de Bach y soleás flamencas, que oía a través de un gramófono de su dormitorio, devela el conservador.
“A Lorca le gustaba trabajar con música. Estuvo escribiendo el tercer acto aquí en la Huerta, mientras escuchaba a Bach, que alternaba de manera obsesiva con soleás flamencas”, menciona García.
El escritorio donde escribió "Bodas de sangre" no se encuentra en exhibición en este momento
No obstante, como estaba previsto, la Guerra Civil irrumpió y cualquier sospechoso de ser simpatizante de movimientos revolucionarios de izquierdas y socialistas, se encontraba en el punto de mira. A eso se suma que reinaba una candente intolerancia, por lo que su homosexualidad era otro motivo de persecución.
La revista satírica antirrepublicana Gracia y Justicia, llegó a publicar una edición en cuya tapa lo denostaban y aludían despectivamente a sus tendencias sexuales, pero lo peor estaba por llegar, con el golpe de Estado, llevado a cabo por Francisco Franco en 1936.
El cuñado de Federico y alcalde de la ciudad, Manuel Fernández-Montesinos, fue arrestado y fusilado un mes más tarde. Oficialmente, su vida pendía de un hilo.
La Huerta de San Vicente se encuentra en el hoy Parque Federico García Lorca
Como bien aclara Juan José García, Lorca “no fue fusilado, sino asesinado”. Consciente del peligro que corría, el poeta tenía previsto viajar a México junto a su novio, el crítico de arte y escritor Juan Ramírez de Lucas, un joven de 19 años de la provincia manchega de Albacete, al que se considera la inspiración para Sonetos del amor oscuro.
Con la idea de huir con Ramírez, se refugió en la casa de su amigo Luis Rosales, en Granada. Su pareja, pensaba ir también, pero su familia se lo impidió.
“La intención inicial de Lorca era viajar a México acompañado de Juan, para sumarse a la compañía teatral de la famosa Margarita Xirgu, buena amiga suya, entonces de gira con varias de sus obras dramáticas. Pero Ramírez, perteneciente a una familia de provincias (Albacete) de mentalidad conservadora, y siendo aún menor de edad según las leyes de la época, no logró finalmente el permiso paterno para emprender este viaje”, explica Correa.
Junto a Margarita Xirgu (margaritaxirgu.es)
Las decisiones que tomamos en la vida pueden ser nimias o un hecho relevante que condicione nuestra existencia, y en el caso de Lorca, debido a su carácter extremadamente sensible y temeroso, pensó que era más oportuno refugiarse en Granada. Por un conjunto de causalidades, si Lorca hubiera permanecido en Madrid, con probabilidad, no habría sido ejecutado, sostiene la catedrática Correa.
“Federico estaba en el lugar en que no debía en el momento en que no debía. Recordemos que él vivía en Madrid, y que, siendo como era desde niño una persona miedosa, su primer instinto al desatarse el conflicto bélico fue subirse a un tren que lo condujera a la Granada de su familia, pensando buscar la protección del hogar y metiéndose, en realidad, en la boca del lobo”, apunta.
La fatídica noche del 16 de agosto de 1936, la Guardia Civil se presentó en la casa de Rosales para detenerlo. Lorca fue trasladado al Gobierno Civil, y luego al pueblo de Viznar, donde pasó su última noche en una cárcel improvisada, junto a otros detenidos.
Tras esos días de incertidumbre, las autoridades pertinentes le quitaron la vida con sus fusiles, la madrugada del 18 de agosto. El asesinato cayó como un jarro de agua helada entre sus amigos.
¿Cómo recibió España el crimen de uno de los artistas más afamados del país? Teniendo en cuenta que acababa de irrumpir la dictadura franquista, muy pocos medios se atrevieron a publicar el suceso. El primero fue El Diario de Albacete, el 30 de agosto, en una tímida columna bajo el título ¿Ha sido asesinado García Lorca?.
Quien se atrevió a denunciarlo fue el periódico El liberal, que publicó el 9 de septiembre un artículo cuyo titular rezaba Vuelve a asegurarse que el gran poeta García Lorca fue asesinado por los traidores. Ambas notas eran anónimas.
“De todos los seres vivos que he conocido, Federico es el primero. No hablo ni de su teatro ni de su poesía, hablo de él. La obra maestra era él”, escribe Buñuel, y también expone el carácter temeroso del poeta: “Federico sentía un gran miedo al sufrimiento y a la muerte. Puedo imaginar lo que sintió, en plena noche, en el camión que lo conducía hacia el olivar donde iban a matarlo”.
La polémica detrás de su exhumación
Dónde está enterrado el autor de Bodas de Sangre y Yerma es aún un misterio y una sombra negra que cubre la historia de España. La familia de Federico se exilió en Nueva York tras su asesinato, con “una profunda conmoción”.
En 2014 se iniciaron trabajos de localización de la fosa donde fue enterrado y de identificación de cuerpos, aunque su familia se negó a dar autorización para la exhumación de sus restos.
Su sobrina, Laura García Lorca, directora de la fundación que cuida el legado del poeta, se mostró tajante, declarando que respetan el deseo de buscar a las víctimas de la guerra pero que ellos no iban a ”emprender, ninguna iniciativa” para localizarlo.
¿A qué se debe esta negativa, si los restos de uno de los mejores poetas del siglo XX podrían ser exhumados y enterrados con la dignidad que merece? Correa apunta a que puede que el dolor de revivir esa noche los condujese al “silencio”.
García Lorca en pleno proceso creativo
“Hay quien recurre al poder sanador de la palabra; pero hay quien siente que volver a escuchar la narración de lo que tanto daño le hizo no le ocasionará sino más sufrimiento aún. Ambas posturas son igualmente legítimas. Al igual que son igualmente legítimas las posturas de quienes quieren recuperar los restos de sus familiares asesinados durante la guerra y abandonados durante décadas en campos y cunetas, pero también las de quienes consideran que esos campos son ya un lugar de testimonio histórico”, dilucida.
Pese a este revés, es innegable que la impronta de García Lorca es perenne y patrimonio de la Humanidad. “Probablemente se conozcan pocos casos como el de la obra de este autor universal, con esa capacidad tan abrumadora para impactar e impresionar a lectores de las más distintas culturas, condiciones y orígenes geográficos”, opina la catedrática.
Esta huella la pagó Lorca con su muerte.
Hay una frase del padre de García Lorca que escucharon los nietos una vez exiliados. Según Correa la frase fue: “No quiero volver a ver este ‘jodío’ país en mi vida’”.
Fotos: Gentileza de Carmen Herranz y Fundación Federico García Lorca
A continuación, recordamos a Federico García Lorca, con la canción popular Los Cuatro Muleros, recopilada, armonizada
e interpretada en piano por Federico García Lorca, y La Argentinita. Grabación
de 1932.