miércoles, 7 de enero de 2026

Aniversario del estreno en París del Stabat Mater, de Gioachino Rossini.


En febrero de 1831 Gioachino Rossini se encontraba en Madrid, España, para dirigir una representación de su ópera El Barbero de Sevilla. La función contó con la presencia del Rey Fernando VII, y resultó muy celebrada. 

Entre el público estuvo presente el archidiácono Manuel Fernández Varela quien, entusiasmado, deseaba poseer un manuscrito de Rossini y le encargó la composición un Stabat Mater que rivalizase con el famosísimo de Pergolesi.  

Cabe destacar que la plegaria del Stabat Mater es una secuencia litúrgica sobre unos versos tradicionales católicos del siglo XIII, atribuidos al papa Inocencio III o al fraile franciscano Jacopone da Todi. 

A Rossini le pareció un encargo demasiado serio, por lo que fue reticente en un primer momento, aunque finalmente accedió dado que el prelado era gran amigo de su protector, el banquero Alejandro María Aguado. 

La única condición que impuso el compositor fue que la obra no podía ser vendida ni publicada y recibió a cambio una tabaquera de oro encastrada de diamantes que le obsequió el archidiácono Fernández Varela.  

Aunque se esperaba la obra para la Pascua de 1832, Rossini no encontraba suficiente inspiración para algunas de las secciones, por lo que le encomendó a su amigo el compositor y director musical del Teatro de los italianos de París, Giovanni Tadolini, que completase la partitura.  

A pesar de la decepción por el retraso del encargo del archidiácono Varela, la obra fue estrenada en la iglesia del Convento de San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833.  

A la muerte de Varela en 1837, y contrariamente a lo convenido inicialmente, el manuscrito fue vendido a un privado y posteriormente a un editor de París, lo que desató la furia de Rossini ante la embarazosa situación que se supiera que no toda la composición le pertenecía. 

Afortunadamente Rossini recuperó el manuscrito y escribió las partes que había dejado en manos de Tadolini, dotando a la obra de un gran sentido de unidad, añadiendo como final la sección décima: "Amen, in sempiterna saecula".  

Finalmente, la obra completa de Rossini fue estrenada en París, el 7 de enero de 1842 en la Sala Ventadour con gran éxito.  

La partitura de la obra requiere la participación de cuatro solistas, coro y orquesta, y consta de diez movimientos o partes:  
  
Introducción para coro y solista "Stabat Mater dolorosa"  

Aria para tenor "Cujus animam gementem"  

Dueto para soprano y contralto "Quis est homo"  

Aria para bajo "Pro peccatis suae gentis"  

Recitativo para bajo y coro "Eja, Mater, fons amoris"  

Cuarteto para solistas "Sancta Mater, istud agas"  

Cavatina para Contralto "Fac, ut portem Christi mortem"  

Aria para soprano y coro "Inflammatus et accensus"  

Cuarteto de solistas "Quando corpus morietur"  

Final para coro "Amen, in sempiterna saecula" de estilo fugado 

Seguidamente, el Stabat Mater de Gioachino Rossini, en la versión de Anna Netrebko, soprano; Marianna Pizzolato, mezzosoprano; Matthew Polenzani, tenor; e Ildebrando D'Arcangelo, bajo, junto al Coro y la Orquesta de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia, todos dirigidos por Antonio Pappano.