sábado, 24 de enero de 2026

Klaus Nomi


Klaus Sperber, más conocido como Klaus Nomi, nació en Immenstadt, Baviera, Alemania, el 24 de enero de 1944, y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 6 de agosto de 1983. Contratenor. 

El sitio www.prodavinci.com publicó este recordatorio firmado por José Urriola. 

Klaus Nomi, el último de los marcianos 

por José Urriola / 18/06/2024 

«He came from outer space to save the human race». 

Creo recordar que tenía doce años cuando una tarde, al regresar de clases, encontré que mi primo José Agustín ‒grandísimo aliado musical‒ me había dejado de regalo sobre la mesita de la sala un casete de VHS donde venía escrito con su hermosa letra «URGH A Music War!». Se trataba de un documental que registraba los conciertos de varios grupos que habían servido de teloneros durante la gira mundial de la banda The Police (liderada por el joven Sting). Por algún capricho del destino (al final, afortunado) aquella cinta no venía rebobinada, así que cuando yo pulsé con esfuerzo la maciza tecla metálica PLAY vi materializarse en pantalla una de las imágenes más fascinantes, extrañas, perturbadoras e inolvidables de mi vida. Aquello era como una ópera mezclada con pop espacial. Daba miedo, daba risa, aquella cosa tenía el aura de lo prohibido. Era algo fabuloso, pero que no se podía compartir con cualquiera. Era, sobre todo, una auténtica marcianada. El artista se llamaba Klaus Nomi, su concierto era en Nueva York y la canción que cantaba «Total Eclipse». 

Menos mal que no me oyeron mis padres, pero fue imposible evitar exclamarlo en voz alta: “¿Qué vaina es esta?”. Porque la pregunta al ver a Klaus Nomi era esa: qué es esto. No, quién es. Era un extraterrestre, pero no solo porque así se le veía o se le percibía desde afuera, sino también (sobre todo) porque Klaus Nomi así se proclamaba y se sentía auténticamente. «Parece un alienígena y canta como una diva», eso decían. Algunos aseguran que musicalmente era una mezcla de David Bowie con María Callas, pero podría jurar que semejante mezcla se queda corta. 

Carlos Zerpa, el multidisciplinario artista plástico venezolano que hacía su residencia en Nueva York por aquellos tiempos, lo llegaría a conocer en persona: 

Decir que fui amigo de Klaus Nomi sería una gran mentira, solo puedo afirmar que nos veíamos en la calle o en los clubes y nos saludábamos con mucha simpatía. Aún no era famoso. Lo recuerdo caminando o montado en su bicicleta por el Village, a comienzos de los años 80, iba de lentes oscuros alargados, con un casco plateado que parecía un platillo volador sobre su cabeza, con los labios y las uñas de las manos pintadas de negro para rematar sus maravillosas indumentarias. 

Klaus Sperber (nacido en Immenstadt, Alemania, el 24 de enero de 1944) era un joven alemán, disciplinado, con voz de tenor y habilidades para el falsete, que quería educarse para cantar arias de ópera como sus ídolos. A mediados de los setenta se mudó a Nueva York buscando los horizontes que no encontraba en Berlín. Era un magnífico repostero, con eso se ganaba la vida: elaboraba dulces y pasteles y quienes lo conocieron de cerca aseguran que olía un poco a harina, a horno y azúcar. Que era dulce y callado e incluso «un tipo normal». Un flaco ahí del montón que de pronto se maquillaba, se paraba los pelos con gel, se vestía con plásticos relucientes, se subía a la tarima y ahí era como si viéramos y escucháramos por primera vez cantar a un marciano. 

A Klaus Sperber le gustaba la revista OMNI, dedicada a avistamientos de ovnis, contactos extraterrestres, abducciones y todos esos temas que suelen fascinar a ciertos jóvenes y algunos adultos raros negados a crecer (entre los cuales me cuento). Jugando con las letras de «omni» se formó un nuevo apellido. La silueta que proyectaba sobre el telón de fondo cuando lo apuntaba el seguidor, con su puntiagudo corte de cabello y sus anchísimas hombreras, era como la señal de un superhéroe, una especie de batiseñal pero de otro planeta. Así fue como Nomi tuvo también un logo. Todo comenzó como una broma. Un freak cantando ópera pop en un pequeño escenario destinado a bandas punk y new wave. Pero la broma se desbordó y de pronto el pequeño teatro habitado por esa peculiar fauna haciendo tonterías para su propio consumo y regocijo se vio abarrotado por gente de todas partes del mundo que querían ver a la diva venida de Marte: Klaus Nomi. 

Había algo en él como de futurismo de los años veinte, los modernos años veinte (los del siglo XX, que estos actuales resultaron más bien decimonónicos), pero también algo atemporal. En Nomi era natural una androginia que iba mucho más allá de lo sexual. La pregunta no era si se trataba de un hombre, una mujer, un hermafrodita o algo fluctuante entre ambos, sino si se trataba de un ser humano. 

En palabras de Carlos Zerpa: 

Recuerdo claramente a Klaus Nomi, quien llegaba al Hurrah vestido como un pingüino en tela plastificada, en blanco y negro, con una corbata de lazo enorme, como un extraterrestre, como un arlequín andrógino, como una especie de freak fellinesco, con la cara pintada de blanco, corte de pelo entre samurái y galáctico, con su amplia frente y un peinado con tres picos. Todos lo saludaban, comenzaba a hacerse famoso, pero nunca lo vi engreído. 

Y entonces un día le llegó a Klaus la llamada de David Bowie. Lo había visto en un club y le encantó su estilo: quería que Nomi fuera su escudero, que apareciera en su presentación del show Saturday Night Live detrás de él, haciéndole los coros y bailando como él sabía. Nomi se emocionó muchísimo, habrá pensado: “aquí fue, a partir de ahora nada será igual”. Y sí, mucha gente en televisión nacional se preguntó quién era ese tipo vestido de negro y maquillado de blanco al lado de Bowie (quien vestía un exagerado esmoquin inspirado en el traje de Tristán Tzara, esa gran figura del dadaísmo, usado en los años treinta; un vestuario que Nomi copiaría para hacerse su propia versión un poco más… extraterrestre). Pero después de esa presentación cantando «The Man Who Sold The World», Bowie no lo llamó más. Y Klaus entristeció. 

Sin embargo, había que seguir adelante. Continuar en la brega. Haciendo más pasteles, presentándose en otros shows más modestos, cultivando esa percepción (y autopercepción) de que se trataba del único alienígena con voz de diva en la faz de la Tierra. No sería tan famoso como Bowie, pero la gente necesitaba saber de Klaus Nomi, verlo, escucharlo en directo, hablar con él después de los conciertos, intentar tocar al hombre detrás del marciano. Nomi se aparecía en una limosina pocos minutos antes de su presentación, se apagaban las luces del teatro, entonces aparecía aquella presencia de otro mundo sobre el escenario, dejaba a todos boquiabiertos y sin aliento. Y desaparecía. 

Parte fundamental del encanto de los alienígenas radica en el misterio, en que nadie sepa nunca a ciencia cierta de dónde vienen ni a qué vinieron, que incluso la mayoría dude de su existencia, porque quien asegure haberlos visto es porque está un poco loco o miente. Había que alimentar el mito. Todo parecía indicar que sería cuestión de tiempo, el salto de ser una figura de culto a convertirse en una estrella masiva estaba a la vuelta de la esquina. 

Pero el mundo no estaba preparado para algo tan raro y tan radical, o al menos no todo el mundo. Así que Nomi se quedó cautivo en ese recóndito acuario de especímenes raros a los que solamente los visitantes más curiosos se dignaban asomarse. 

Y así como el mundo a su alrededor no acababa siendo el más acogedor de los planetas, algo por dentro también se iba enrareciendo en el interior de Klaus: ¿sería posible para un marciano como él conseguir pareja? ¿Asuntos como enamorarse y ser correspondido acaso le tocarían alguna vez? Echaba en falta esas cosas. Pero se topaba una y otra vez con gente que solamente quería encuentros casuales con él: una noche (si acaso) o un escarceo furtivo con desconocidos en los muelles durante las madrugadas oscuras. Nadie quería tener de novio a Nomi. Así que la espiral de soledad lo llevaba una y otra vez a enamorarse sin ser correspondido, y a buscar desahogo entre desconocidos del muelle en medio de la oscuridad y la gelidez de la madrugada. Sin prestar mayor atención a los rumores crecientes de que había una enfermedad rara proliferando por allí: «cada vez son más los contagiados, sobre todo la gente como nosotros», le decían los amigos. «No hay ninguna infección que no la controle la penicilina», respondía él. Era una enfermedad para humanos, pensaría Klaus, a los extraterrestres esas cosas no deberían afectarles. 

Pero lo que sí le afectaba era la certeza de que, cada día más, era una de las personas más solitarias de la Tierra. De manera que la fama no se dignaba a llegar ni el amor tampoco. Nomi entonces comenzó a reclamar a los únicos que tenía cerca que no había llegado lo lejos que le correspondía por culpa de ellos. El estrellato que se merecía se le había alejado por estar rodeado de aquellos pequeños y estorbosos satélites que orbitaban a su alrededor. Eso tenía que ser, y eso comenzó a transmitirle a quienes lo rodeaban. Hasta que comenzó a deslastrarse de ellos para sustituirlos por gente más profesional; esa fue su apuesta: rodearse de gente que sí supiera lo que hacía, porque esa nueva constelación seguro sí lo llevaría al anhelado estrellato. 

De esa manera Nomi consiguió un contrato disquero en París y comenzaría una etapa mejor producida en cuanto a lo musical y también en cuanto a su imagen. Pero, asimismo, esa producción más profesional lo alejaba del concepto original que caracterizaba y servía de aura a todo lo que había propuesto Nomi hasta ahora. Era como una versión más humana, más aterrizada, más en sintonía con las reglas de juego de la industria de este mundo cruel. Entonces vinieron los shows abarrotados en París y las cenas con celebridades y los paparazzis y los videoclips y las giras por Europa y las presentaciones y las entrevistas en programas de la televisión internacional. Y no solo tenía un primer disco editado, sino que en un año ya tenía dos. «Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad», decía otro de la raza de los dandis flamantes: Oscar Wilde. 

Todos pensaban que se trataba del inicio de algo grande. Nadie sospechó que ese momento de gloria se trataba más bien de un final. 

A finales de 1982 Klaus Nomi comenzó a sentirse mal. Físicamente mal. La cantidad de antibióticos que tomaba era insólita. Los dolores de garganta y el desgaste de sus cuerdas vocales en cada presentación ameritaba un coctel de fármacos que se inyectaba para evitar de colapsar de dolor y agotamiento. Y una vez más los amigos, los pocos que aún mantenían contacto con él, le aconsejaban que tenía que parar, a lo que él respondía: «No, es mi momento, tengo que seguir adelante». 

En las últimas presentaciones que se registraron de Nomi se le ve con un cuello alto y vaporoso, guantes, la piel totalmente cubierta o exageradamente maquillada de blanco: intentaba ocultar unas extrañas lesiones que empezaron a proliferar sobre su piel. Tiempo después se enteraría de que aquellas agresivas manifestaciones cutáneas eran sarcomas de Kaposi. No era mucho lo que se sabía en aquel entonces sobre el SIDA, ni siquiera se le conocía con ese nombre: era una enfermedad que se hacía tristemente célebre bajo el apodo de «cáncer gay». Nomi regresó a Nueva York ya muy enfermo y sus amigos ‒los mismos que hacía poco habían sido rechazados por él‒ se acercaron a saludarlo, pero no sabían cómo hacerlo: ¿se contagiarían con un beso?, ¿el contacto piel con piel acaso les transmitiría la enfermedad? Klaus comenzó a saludarlos tan solo con un gesto delicado y apaciguador con su mano enguantada: “no te preocupes, yo entiendo”. 

Cuentan los pocos que lo llegaron a ver, ya postrado en su cama clínica del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, que Nomi estaba desfigurado, irreconocible, que se hallaba aterrorizado y provocaba mucho miedo. Murió aislado el 6 de agosto de 1983. Estuvo entre las primeras celebridades en morir de SIDA. Dicen que su final fue el de una ópera desgarrada, como las que tanto le habían inspirado en vida. 

Carlos Zerpa recuerda así aquellos días: 

Tristemente, en enero de 1983, Nomi se enferma. Los médicos descubrieron que el sistema inmunológico de Klaus había colapsado, la enfermedad que padecía, todavía no era llamada SIDA, fue una de las primeras figuras públicas en morir de esa nueva y fatídica enfermedad, recuerdo su retrato en primera plana del periódico Village Voice en letras azules, anunciaba al mundo su sentida muerte por AIDS. Yo no podía creer que el maravilloso Klaus Nomi había fallecido, fue una muerte que en verdad me dolió mucho. Tenía sus dos discos en vinilo, los había comprado en Tower Records, siempre pensé que un día se los llevaría al Village, para que me los firmara, que lo invitaría a un café cuando lo viera en su bicicleta, pero nunca lo hice. 

Y la Tierra siguió su curso y muchos no se acuerdan hoy de Klaus Nomi, pero quienes lo han visto y escuchado comparten la certeza de haber conocido a uno de los artistas más peculiares, a alguien que tenía que provenir de otro espacio, alguien tan único y genuino que tenía que tratarse del último de los de su especie. Seguramente no murió. La gente así se las ingenia para no morirse nunca: simplemente vino a enseñarnos algo, cumplió con su misión, luego se subió a su nave y regresó a casa. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Total Eclipse 1981. 

viernes, 23 de enero de 2026

Danny Federici


Daniel Paul Federici, más conocido como Danny Federici, nació en Flemington, Nueva Jersey, Estados Unidos, el 23 de enero de 1950, y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 17 de abril de 2008. Compositor y multi instrumentista, tocaba órgano, acordeón, piano, glockenspiel y sintetizador.   

El sitio www.brucespringsteen.net publicó este recordatorio. 

Danny Federici Órgano • Teclados • Acordeón • Glockenspiel 

¿Qué sería de “4 de julio, Asbury Park (Sandy)” sin el acordeón de Danny? ¿O de “Kitty's Back” sin su solo de órgano? Aunque su semblante tranquilo reflejaba su apodo, “Phantom Dan”, Danny Federici ciertamente no era un músico secundario en la E Street Band. 

El nativo de Flemington, Nueva Jersey, nació el 23 de enero de 1950. Inspirado por "The Lawrence Welk Show" a temprana edad, Danny comenzó a tocar el piano y el acordeón y fue un prodigio, ganando "Original Amateur Hour" de Ted Mack. Cuando era adolescente, comenzó a tocar en bandas, interpretando de todo, desde polcas hasta rock 'n roll. 
 
Bruce y Danny se conocieron en 1968 y, junto con Vini "Mad Dog" Lopez, formaron la banda Child. Danny posteriormente permanecería con Bruce a través de todas las primeras bandas del Boss: Steel Mill, Dr. Zoom and the Sonic Boom, Bruce Springsteen Band y, finalmente, E Street Band (como se conoció en 1972, cerca del lanzamiento del primer álbum de Bruce, Greetings from Asbury Park, NJ). 
 
En su inducción al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1999, Bruce llamó a Danny "el músico más instintivo y natural" que jamás había conocido. 
 
Además de la E Street Band, Danny colaboró con otros músicos destacados a lo largo de su carrera, como Gary US Bonds, Graham Parker y Garland Jeffreys. También tocó el acordeón y el órgano en el álbum debut de 1982 de la banda de su compañero Steven Van Zandt, Little Steven and the Disciples of Soul. 
 
Durante la gira Magic de 2007, Danny anunció su lucha contra el melanoma y abandonó la gira para recibir tratamiento. Aunque gravemente enfermo, Danny se reincorporó a la banda en el escenario durante una actuación en Indianápolis el 20 de marzo de 2008. Sería su última aparición: falleció casi un mes después en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de la ciudad de Nueva York. Poco después de su muerte, la familia de Danny y la E Street Band, en colaboración con los fundadores de la Melanoma Research Alliance, fundaron el Fondo Danny Federici para el Melanoma, una organización sin ánimo de lucro diseñada para concienciar sobre el melanoma y recaudar fondos para la investigación. 
 
En una entrevista con Backstreets, Nils Lofgren comentó: «Danny tenía un estilo único y fluido. Uno de los músicos más talentosos, naturales y conmovedores que he conocido». Max Weinberg comentó a Backstreets: «Tenía una forma maravillosa de tocar su instrumento y era un componente indispensable de la E Street Band». 
 
El álbum de 2009, Working on a Dream , está dedicado a Danny, con la canción «The Last Carnival» escrita específicamente para el viejo amigo de Bruce. En 2014, Danny Federici ingresó póstumamente en el Salón de la Fama del Rock and Roll como miembro de la E Street Band. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con 4th Of July, Asbury Park (Sandy). 

jueves, 22 de enero de 2026

Ernst Busch


Friedrich Wilhelm Ernst Busch, más conocido como Ernst Busch, nació en Kiel, entonces Imperio Alemán, el 22 de enero de 1900, y murió en Berlín, República Democrática Alemana, el 8 de junio de 1980. Cantante, actor y director. 

El sitio www.gdw-berlin.de publicó este recordatorio. 

Ernst Busch 

22 de enero de 1900 - 8 de junio de 1980 

Ernst Busch se formó como metalúrgico en el astillero Germania de Kiel, donde participó en el motín de 1918. Trabajó como actor desde 1920 y, a partir de 1926, en Berlín, incluso con Max Reinhardt y Bertolt Brecht. Busch se hizo famoso como cantante de canciones políticas, especialmente en eventos comunistas. El 9 de marzo de 1933, Busch huyó de Alemania a los Países Bajos, donde trabajó en Radio Hilversum. Su exilio lo llevó a Bélgica, Francia y Suiza; en 1935 se trasladó a Moscú, donde trabajó para la emisora de radio de la Comintern. De enero de 1937 a agosto de 1938, trabajó como artista entreteniendo a las Brigadas Internacionales en España. En 1938, participó en conciertos celebrados en Bélgica para apoyar a los voluntarios de la Guerra Civil Española y a los refugiados judíos de Alemania. Busch fue arrestado en Amberes el 10 de mayo de 1940 y deportado a Francia, donde fue internado en los campos de St. Cyprien y Gurs. Durante un intento de fuga a Suiza en enero de 1943, fue arrestado por la policía del régimen de Vichy y entregado a la Gestapo. Durante su encarcelamiento en Berlín, Busch resultó gravemente herido en un ataque aéreo, que le paralizó la mitad izquierda del rostro. El Tribunal Superior de Berlín lo condenó a solo tres años de prisión el 15 de marzo de 1944, ya que las pruebas del caso fueron destruidas por el ataque aéreo. Ernst Busch fue liberado de la penitenciaría de Brandeburgo-Görden el 27 de abril de 1945. Continuó siendo uno de los cantantes y actores más populares de la RDA hasta su muerte en 1980. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Einheitsfrontlied, o la Canción del Frente Unido, en un video de la Academia de las Artes, celebrando su 60º cumpleaños. 

miércoles, 21 de enero de 2026

Txus di Fellatio


Jesús María Hernández Gil, más conocido como Txus di Fellatio, nació en Bilbao, Vizcaya, España, el 21 de enero de 1970. Cantante, baterista y compositor. 

El sitio www.heavymetal.fandom.com publicó su biografía. 

Comenzó en la música desde muy pequeño, pues fue educado para apreciar todo estilo musical, lo que lo inspiró a tener el gran sueño de ser músico y también de ser futbolista. Txus cursó tres años de masajista deportivo y dedicó ocho años al futbol de sala, para luego pasar a la selección española en el puesto de portero. Al ser operado de ambos codos, di Fellatio decidió dejar el futbol y dedicarse a su otro sueño, la música. De esta forma, junto a Juanma (amigo de barrio y primer vocalista del grupo), fundan un grupo en 1988, el cual tendría el nombre de "Transilvania 666", asumiendo Txus el puesto de batería. 

Txus nunca estudió percusión, lo que provocó un estudio autodidacta y lento, pero dedicaba todo el tiempo que tenía en ese momento, pues su retiro del mundo deportivo era inminente. Al ser siempre un luchador, consigue salir adelante como percusionista [cita requerida] y letrista de la banda de rock celta que ahora recibiría definitivamente el nombre de "Mägo de Oz". 

Di Fellatio es un pensador ("El tiempo es el mejor aliado, sólo tiene un defecto, te mata: aprovecha tu tiempo", es una de sus frases), con valores que hablan de tolerancia, pensamientos humanistas y de ser perseverante en "el camino de baldosas amarillas" (el nombre del grupo, "Mägo de Oz", se debe a la película El Mago de Oz porque la vida es un camino de baldosas amarillas en la que andamos en compañía de otros buscando nuestros sueños) demostrando estos pensamientos en las letras de sus temas. No sigue ninguna religión, pues asegura que son sectarias y discriminadoras. 

Txus escribió su primer libro y lo publicó el 23 de octubre de 2006 llamado "El Cementerio De Los Versos Perdidos" es un disco-libro con 52 poemas que incluye en un CD 20 poemas narrados por él mismo y tres canciones: Mägo De Oz: Adiós Dulcinea, Savia, Y Serás Canción (dedicada a Big Simon) y No Me Digas Adiós con la colaboracion de Juanmi de Cuatro Gatos. Este libro se lo dedica exclusivamente a Big Simon al que le dedica las siguientes palabras: "A la memoria de Simón Echevarría (Big Simón), un alma bella que se convirtió en canción". 

En Mägo de Oz 

En 1989 Txus decide montar una banda de rock alejada de las tendencias musicales que por esos tiempos proliferan en la ciudad de Madrid. Fusionando dos estilos aparentemente tan opuestos como el Heavy Metal y la música Celta, Mago de Oz comienza su andadura recorriendo los garitos de la ciudad, despertando curiosidad de público y medios especializados gracias a su originalidad. A base de mucho trabajo, y después de ser finalistas en el Villa de Madrid de 1992, la banda, que por aquel entonces había estabilizado su formación en torno a Txus a la batería, Mohamed al violín, Carlitos como guitarra solista, Chema a la segunda guitarra, Salva al bajo y Juanma como cantante, decide grabar su primer álbum, autofinanciado, en el año 1994. El disco, llamado genéricamente como el propio grupo, Mago de Oz, no consigue la calidad deseada, si bien les abre las puertas para tocar por diversos puntos del estado. El carisma de Txus, autor de las letras y la filosofía de la banda, unido a la originalidad de Mohamed y al buen hacer del resto de la banda, los lleva a ser destacados como grupo revelación del año 95 en distintos medios. 

Pero el camino aún es muy duro y tras años de mucho trabajo y pocos éxitos Juanma decide abandonar el grupo. En busca de sustituto para dicho puesto clave, Txus contacta con un profesor de canto del conservatorio con el fin de que le oriente sobre algún joven cantante entre sus alumnos que pueda ocupar el puesto de vocalista en Mago de Oz. Este, que días atrás había asistido a un concierto de la banda, no duda en afirmar que él es el cantante que Mago de Oz necesita. Hecho y dicho, Jose se incorpora al grupo en 1996, y con Frank sustituyendo a Chema a la guitarra, el grupo consolida la formación que ese mismo año, bajo el nuevo sello Locomotive Music, edita su segundo disco, Jesús de Chamberí. El álbum, una ópera rock donde Txus refleja su particular visión del regreso del hijo de Dios a la tierra, en el castizo barrio de Chamberí de finales del siglo XX, supone la confirmación de la banda, a la que la voz de José dota de un carisma aún más heavy. Temas como La Canción de Pedro, El Cantar de la Luna Oscura o la propia Jesús de Chamberí permiten que el disco adquiera cierta relevancia entre el público más rockero, pero es fundamentalmente el tema Hasta que tu Muerte nos Separe, posiblemente la mejor canción de Heavy Metal en castellano, el que permita al grupo ver la luz después de tanta penuria. 

La repercusión obtenida en todo el país permite a la banda regrabar en el año 1997 cinco temas de su primer disco en el álbum conocido como el de La Bruja, dónde canciones como El Lago o Mago de Oz adquieren una nueva dimensión. El grupo, de gira por todo el país, se revela como una banda a tener muy en cuenta dentro del panorama nacional, cuajando grandes conciertos, como el del Viñarock 98, dónde, abriendo cartel, asombran a propios y extraños con una de las actuaciones más destacadas del festival. En su ascenso imparable, cobrará pieza clave la grabación de su cuarto disco, La Leyenda de la Mancha, otra obra conceptual que gira en torno al famoso personaje de Cervantes, El Quijote. La madurez del grupo queda plasmada en este plástico, en temas como Maritornes o Molinos de Viento, abriéndoles las puertas a una extensa gira por todas partes de la geografía nacional y algunas de fuera de la misma. El fenómeno del grupo alcanza tal dimensión que, en el año 1999, unido a sus apoteósicas actuaciones en los festivales Eurometal y Viñarock 99, editan un video recapitulativo de los diez primeros años de la banda, Resacosix en Hispania, además de reeditar el primer álbum bajo su actual sello. 

El quinto disco, Finis Terra, sale a la luz en formato doble en mayo del 2000. El álbum, de nuevo una obra conceptual, narra las aventuras de un peregrino en el camino de Santiago del siglo XVII. Este disco supone la consagración definitiva de Mago de Oz como el grupo más importante de rock de nuestro país del momento. Singles como Fiesta Pagana o El que Quiera Entender... que Entienda, los llevan hasta el disco de platino, además de a una macrogira por España y otros países de Europa e Hispanoamérica, con las incorporaciones de “Quisquilla” a los teclados y Fernando Ponce a las flautas, llegando a tocar en festivales del prestigio del Wacken Open Air 2001 o el Bang Your Head 2002, además de encabezar el Machina 2000, o grabar junto a Doro Pesch una versión del Man on the Silver Mountain. Toda la fuerza contenida en estas actuaciones los lleva a plasmarlas, en mayo del 2002, en su primer elepé en directo, Fölktergeist, todo un éxito en ventas que les devuelve de nuevo al primer plano de la escena musical estatal, con una gira que los llevará desde Chile hasta Estados Unidos. 

Otras cosas 

En 1994 pone en contacto a la banda Lujuria con la antigua discográfica de Mägo, Locomotive Music para el lanzamiento de esta. 

Anécdotas 

Dado que Txus no sabe escribir música, siempre llevaba su grabadora por si se le ocurría alguna melodía poder grabarla. En el single de "Fiesta Pagana" la melodía se le ocurrió cuando iba por la Gran Vía (Madrid) y al no llevar su grabadora, llamó a su casa y lo grabó en el contestador. 

A continuación, celebramos su cumpleaños, con La ruta de los sordos.    

España. Conversos.


El sitio de You Tube Secretos de Sangre presenta (España) Conversos: 1 de Cada 4 Españoles Sangre Judía Oculta 500 Años ADN 2023 Reveló. Uno de cada cuatro españoles lleva sangre judía. Nueve a diez millones. Y no lo sabían. Durante quinientos años sus ancestros guardaron secreto. Eran conversos. Judíos forzados convertirse mil trescientos noventa uno y mil cuatrocientos noventa dos. Inquisición torturó miles. Quemó cientos. Entonces familias callaron. Cambiaron apellidos. Olvidaron quiénes eran. Pero ADN no olvida. Estudios dos mil ocho a dos mil veintitrés revelaron veinte por ciento población ibérica marcadores genéticos sefardíes. Apellidos como Santa María Delgado Toledo Sevilla Valencia. Costumbres extrañas familias. Velas viernes. Evitar cerdo. Lavar muertos específico. Todo tiene explicación. Eres descendiente conversos. Crypto-judíos quinientos años. Identidad oculta finalmente revelada. Tal vez eres tú. 

martes, 20 de enero de 2026

David Tudor


David Eugene Tudor nació en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, el 20 de enero de 1926, y murió en Tompkins Cove, Nueva York, Estados Unidos, el 13 de agosto de 1996. Pianista, organista y compositor.  

El sitio www.getty.edu publicó este recordatorio. 

Bosquejo biográfico de David Tudor (1926–1996) 

David Tudor nació el 20 de enero de 1926 en Filadelfia, Pensilvania. Comenzó a estudiar piano a los seis años con Caroline Clinton Cook, una profesora local, y a los once recibió clases de órgano con H. William Hawke, organista y director de coro de la iglesia de San Marcos, en la cercana localidad de Swarthmore. Su padre, George, era organista ocasional en la iglesia familiar, y su madre, Marian Witman, era una pianista talentosa. Tudor tenía una hermana, Joy, que ahora vive en Hawái. 

En mayo de 1942, Tudor aprobó el examen teórico para convertirse en miembro asociado del Gremio Americano de Organistas. En el otoño de 1943, asumió el puesto de organista en la Iglesia de la Trinidad en Swarthmore, mientras también se desempeñaba como organista en el Swarthmore College (1945-47). Cuando tenía diecisiete años, Tudor escuchó una actuación de la pianista de origen rumano Irma Wolpe (nacida Schoenberg, más tarde Rademacher) en Swarthmore y se inspiró para comenzar a estudiar piano con ella. Rápidamente dominó la literatura pianística tradicional, luego gravitó hacia la música del esposo de Wolpe, el compositor Stefan Wolpe, con quien preparó partituras tan exigentes como Battle Piece (1943-1947) para su interpretación. Considerado médicamente no apto para el servicio militar en marzo de 1944, Tudor continuó su carrera como intérprete. Ofreció recitales de órgano solo en la Iglesia de la Trinidad y, a partir de 1945, conciertos de piano a dúo y de cámara, principalmente en la ciudad de Nueva York, con obras de Wolpe, Arnold Schoenberg, Stravinsky y otros modernistas. También acompañó a las bailarinas Katherine Litz y Jean Erdman. 
 
El estrecho intercambio con Stefan Wolpe sentó las bases para la futura colaboración de Tudor. El 17 de diciembre de 1950, en el Carnegie Recital Hall de Nueva York, ofreció el estreno estadounidense de Deuxième (1948) de Pierre Boulez, una obra técnicamente exigente que desafió las formas clásicas y la continuidad temporal. El éxito de esta interpretación catapultó a Tudor a la fama internacional y, al año siguiente, lo colocó como pianista de un grupo de cuatro jóvenes compositores neoyorquinos: John Cage, Morton Feldman (antiguo alumno de Wolpe), Earle Brown y Christian Wolff. 

Este grupo de experimentalistas inventó partituras gráficas para la realización de Tudor al piano, utilizando procedimientos de azar e indeterminación. Cada nueva pieza desafiaba su dominio técnico y su práctica de transformar los gráficos e instrucciones indeterminados en partituras de interpretación completamente notadas. Tudor ocupó puestos como pianista residente e instructor en Black Mountain College en Asheville, Carolina del Norte (sesiones de verano, 1951-1953) y en el Internationale Ferienkurse für Neue Musik en Darmstadt, Alemania (1956, 1958, 1959, 1961), donde presentó obras de compositores de las vanguardias estadounidense y europea, incluidos La Monte Young, Terry Riley, Toshi Ichiyanagi, Sylvano Bussotti y Karlheinz Stockhausen. Interpretó piano y música electrónica con la Merce Cunningham Dance Company desde sus inicios en el verano de 1953 y, tras la muerte de Cage en 1992, lo sucedió como director musical de la Cunningham Company. 
 
Las primeras composiciones originales de Tudor, como su interpretación al piano, surgieron gracias a la colaboración. Creó Bandoneón! (una combinación) para la serie de presentaciones "Nueve noches: teatro e ingeniería", celebrada en octubre de 1966 en la Armería del 69.º Regimiento de Nueva York y organizada por Experimentos en Arte y Tecnología. Tudor y sus compañeros participantes, entre ellos Cage, Lucinda Childs, Öyvind Fahlström, Yvonne Rainer, Robert Rauschenberg y Robert Whitman, trabajaron con más de cuarenta ingenieros y científicos de los Laboratorios Bell Telephone para desarrollar el equipo técnico utilizado en las presentaciones. El bandoneón produce señales de audio programadas para activar imágenes de televisión, iluminación y altavoces móviles. El subtítulo, "una combinación", evoca los ensamblajes tridimensionales de Rauschenberg de la década de 1960 y alude a la naturaleza compositiva de la pieza de Tudor. 
 
La interacción del sonido electrónico, las imágenes visuales y el espacio de actuación también guiaron la colaboración de Tudor con los escultores Robert Breer y Forrest Myers y el arquitecto Whitman en el Pabellón Pepsi en la Feria Mundial de Osaka en 1970. Encargado como uno de los artistas principales, Tudor concibió el interior de la cúpula del pabellón como un entorno sonoro y, con el compositor estadounidense Gordon Mumma, construyó un sistema de ocho canales que enviaba sonidos fuente en todas direcciones alrededor del oyente. Su instalación realizada Rainforest IV surgió de su taller de New Hampshire de 1973 que incluía a los músicos John Driscoll, Bill Viola y Ralph Jones. Las notas del programa de Tudor instruyen a los artistas para conducir materiales fuente a través de objetos encontrados resonantes, amplificados por medio de pequeños micrófonos (transductores). Un sistema de captación distribuye las nuevas resonancias a través del espacio de actuación y se invita al público a moverse libremente entre las esculturas. En 1973, Tudor formó Composers Inside Electronics, un conjunto dedicado a la composición e interpretación de música electrónica en vivo utilizando circuitos diseñados y construidos por los compositores. Driscoll, Viola, Jones, Paul De Marinis, Linda Fisher, Phil Edelstein y Martin Kalve eran miembros. 
 
Durante las décadas de 1970 y 1980, Tudor trabajó en estrecha colaboración con el artista francés Jackie Matisse en instalaciones para electrónica y esculturas de cometas, incluyendo Sea Tails (1983), Tailing a Dream (1985), 9 Lines, Reflected (1986), y Lines and Reflections (1988). Desde 1968 hasta su muerte, recibió regularmente encargos de la Merce Cunningham Dance Company. Su Soundings: Ocean Diary (1994), junto con la partitura orquestal de Andrew Culver, constituye el acompañamiento musical de la última colaboración de Cage y Cunningham, Ocean, una obra para bailarines y grandes fuerzas orquestales colocadas alrededor del público. Una película de Molly Davies, David Tudor's Ocean, documenta la actuación final de Tudor con la compañía Cunningham. Murió en 1996 en su casa en Tomkins Cove, Nueva York. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Weatherings.  

lunes, 19 de enero de 2026

Emotivo homenaje de DAIA y AMIA a Alberto Nisman: “Con el asesinato quisieron enterrar su voz y su trabajo, pero no lo lograron”

El Diario Infobae, en su edición digital publicó este artículo firmado por Facundo Chavez, y a continuación, el artículo de opinión de Sandra Arroyo Salgado, también publicado por el Diario Infobae.

Emotivo homenaje de DAIA y AMIA a 

Alberto Nisman: “Con el asesinato 

quisieron enterrar su voz y su trabajo,

pero no lo lograron”

Las actividades incluyeron un acto central y un panel de debate, donde se abordaron avances en las

causas judiciales y se resaltó la necesidad de esclarecer los crímenes vinculados al terrorismo en la

Argentina

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Sandra Arroyo Salgado y Sara
Sandra Arroyo Salgado y Sara Garfunkel participaron del acto central en homenaje a Alberto Nisman, junto a Osvaldo Armoza (AMIA), Mauro Berestein (DAIA) y el embajador Sela (fotos Adrián Escandar)

Los actos centrales en memoria de Alberto Nisman, al cumplirse once años de su asesinato —calificado como tal por la Justicia argentina tras una prolongada investigación—, se realizaron en la sede de la AMIA, en la calle Pasteur al 600, barrio de Once. El edificio es el mismo que sufrió el atentado terrorista del 18 de julio de 1994, donde murieron 85 personas, y desde entonces representa un espacio central de la memoria colectiva sobre el terrorismo y las deudas pendientes del Estado argentino en materia de justicia.

La jornada se organizó en dos instancias diferenciadas. El acto central en la plaza seca de la AMIA, con la presencia de autoridades comunitarias, representantes del Poder Judicial, del Ministerio Público Fiscal, del Estado de Israel y familiares del fiscal. Y un encuentro organizado por la DAIA en el séptimo piso del edificio, con formato de panel, dedicado al contexto del asesinato, las irregularidades de la investigación y la situación actual de las causas judiciales.

Esta vez, no hubo presencia de funcionarios del gobierno de Javier Milei.

Hoy más que nunca, la voz y el trabajo de Alberto Nisman, que se quiso enterrar con su asesinato, no logró ese cometido”, afirmó la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, ex esposa y madre de sus dos hijas, Kala y Iara.

El homenaje en la AMIA

En primera fila estuvo la
En primera fila estuvo la madre de Alberto Nisman, Sandra Garfunkel

El acto principal se desarrolló en la plaza seca de la AMIA y estuvo encabezado por el presidente de la institución, Osvaldo Armoza. Entre los presentes en primera fila estuvieron la madre de Alberto Nisman, Sandra Garfunkel; su ex esposa Sandra Arroyo Salgado; el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein; el embajador del Estado de Israel en la Argentina, Eyal Sela; el presidente de la Asociación de Fiscales de la Argentina, el fiscal Carlos Rívolo; además de dirigentes comunitarios, invitados especiales y representantes del ámbito judicial y diplomático.

Los fiscales Kleiman y Rívolo,
Los fiscales Kleiman y Rívolo, el ex Presidente de la DAIA y actual Secretario General del Congreso Judío Latinoamericano Jorge Knoblovits, y el camarista Gustavo Hornos

El acto contó con dos oradores: la propia Arroyo Salgado y Osvaldo Armoza. Ambos discursos se desarrollaron en un clima de solemnidad y se centraron en el legado institucional de Nisman, en los avances judiciales de los últimos años y en las tareas pendientes para el esclarecimiento del caso.

El discurso de Sandra Arroyo Salgado

La jueza Arroyo Salgado fue
La jueza Arroyo Salgado fue una de las oradoras del acto en homanaje a Nisman

La jueza federal de San Isidro habló como ex esposa de Alberto Nisman y como magistrada. Su exposición abordó el contexto internacional y la situación política y judicial de la Argentina respecto a las causas vinculadas al terrorismo y al asesinato del fiscal.

Arroyo Salgado mencionó que la “realidad mundial actual”, especialmente el accionar de regímenes como el chavismo y el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, junto al régimen teocrático de los ayatolás en Irán, confirmaron el trabajo realizado por Alberto Nisman. Según afirmó, estos procesos internacionales reubicaron su legado y ratificaron que la sociedad argentina supo expresarse frente a los intentos de silenciamiento.

La jueza sostuvo que el asesinato del fiscal buscó infundir temor y callar una investigación molesta, pero ese objetivo no se concretó. “Ese temor que, con el asesinato de Nisman, quisieron infundirnos, ese silenciamiento, no prosperó”, afirmó Arroyo Salgado. Destacó que la respuesta social se manifestó en forma democrática, a través de las urnas, apoyando proyectos de gobierno que, según indicó, reflejan la posición elegida por los argentinos frente al terrorismo.

Arroyo Salgado subrayó que la Argentina optó por alinearse con los países que luchan contra el terrorismo y defienden los valores de la vida, la libertad y la democracia, en contraposición a quienes buscan imponer regímenes totalitarios y discursos de odio. Relacionó esa definición con el legado de Nisman, a quien describió como un funcionario que arriesgó su vida por su trabajo.

Uno de los mensajes centrales de Nisman, resaltó la jueza, es la necesidad de mantener la voz activa: “La verdad y la justicia siempre llegan. Aunque tarde, llegan”, expresó Arroyo Salgado. Aseguró que el intento de acallar la voz y el trabajo de Nisman no logró su cometido; por el contrario, su tarea sigue vigente y obtiene nuevos reconocimientos.

En otro tramo de su discurso, Arroyo Salgado se refirió a una “trilogía” de hechos vinculados al terrorismo en la Argentina: el atentado contra la AMIA en 1994, la denuncia por encubrimiento y traición a la patria presentada por Nisman por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, y el asesinato del propio fiscal. Según afirmó, los tres episodios registraron avances en los últimos años.

La jueza destacó que la lucha contra el terrorismo se transformó en una política de Estado. Sobre el atentado a la AMIA, explicó que el proceso judicial cuenta actualmente con una herramienta legal que permitirá someter a juicio oral y público, al menos de manera testimonial, a los ciudadanos iraníes acusados por Nisman desde el año 2006.

Respecto de la denuncia por encubrimiento vinculada al Memorándum con Irán, recordó que se espera la fijación de la fecha de juicio oral, decisión tomada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el cinco de diciembre de 2024. En cuanto al asesinato de Nisman, sostuvo que la Justicia se pronunció en base a las pruebas y concluyó que la muerte fue un asesinato íntimamente vinculado con su labor, especialmente por la postura que adoptó respecto a ese pacto de impunidad.

Arroyo Salgado remarcó que aún falta avanzar en la identificación de los responsables materiales e intelectuales del asesinato, y subrayó que, tras más de una década, el trabajo del fiscal continúa generando efectos concretos en el ámbito judicial e institucional.

El embajador del Estado de
El embajador del Estado de Israel en Argentina, Eyal Sela, participó del homenaje al fiscal Nisman

El mensaje del presidente de la AMIA

Luego de la intervención de Arroyo Salgado, el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, tomó la palabra. Su discurso, de tono institucional, se centró en el significado del homenaje y en las obligaciones del Estado frente a los crímenes que marcaron la historia reciente del país.

Armoza señaló que el acto representaba el compromiso de conmemorar el legado de Alberto Nisman y de recordar los valores con los que llevó adelante la investigación del atentado contra la AMIA. Destacó que Nisman desarrolló su labor con dedicación y valentía, cualidades que definieron su vida profesional y lo llevaron a sostener una lucha firme contra el terrorismo fundamentalista y la impunidad.

El presidente de la AMIA subrayó que, para la Justicia argentina, la muerte de Nisman constituyó un homicidio vinculado directamente a la tarea que desempeñó desde la Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA, tal como lo determinó la Corte Suprema de Justicia de la Nación. “Este dato no es menor: habla de la gravedad institucional de este crimen y de la deuda que el Estado aún mantiene con la verdad y con la justicia”, afirmó Armoza.

La tumba de Alberto Nisman
La tumba de Alberto Nisman

A once años de la muerte del fiscal, Armoza afirmó que no hay paz posible sin justicia ni democracia sólida sin verdad, y que no existe futuro sostenible si el Estado no responde ante los hechos más graves que marcaron la historia reciente. Sostuvo que no se puede naturalizar el paso del tiempo sin obtener respuestas.

Esa premisa, explicó, es válida tanto para la causa que investiga el crimen de Nisman como para el atentado contra la AMIA, perpetrado el 18 de julio de 1994, y el ataque a la Embajada de Israel, ocurrido el 17 de marzo de 1992. Aceptar la impunidad, agregó, agrava el daño y condena a las familias de las víctimas a convivir con un dolor multiplicado por la ausencia de justicia.

Armoza sostuvo que el reclamo de justicia trasciende a las instituciones comunitarias y representa una exigencia de toda la sociedad argentina. “Reclamar justicia es un ejercicio de ciudadanía y de compromiso democrático”, afirmó. Agregó que implica exigir que el Estado cumpla su obligación indelegable de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de los crímenes más graves. En la Argentina, concluyó, el terrorismo, la violencia y el asesinato no pueden quedar impunes.

El acto organizado por la DAIA

La DAIA organizó una disertación
La DAIA organizó una disertación de Sandra Arroyo Salgado, a 11 años del asesinato de su ex esposo y padre de sus hijas, Alberto Nisman

Antes del acto central, la DAIA realizó su propio homenaje a Alberto Nisman en el séptimo piso del edificio de la AMIA. El encuentro, en formato de panel, reunió a dirigentes comunitarios, invitados especiales y referentes del ámbito judicial.

El panel estuvo encabezado por el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein, y tuvo como oradora principal a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado. Participaron también el fiscal Hernán Kleiman, secretario letrado de la Procuración General de la Nación y auxiliar fiscal en lo Criminal y Correccional Federal; el secretario ejecutivo de la DAIA, Víctor Garelik; y la moderación estuvo a cargo de Leandro Emsani, de la Secretaría Jurídica de la DAIA.

Durante su exposición, Arroyo Salgado se refirió al contexto en que ocurrió el asesinato de Nisman y a las irregularidades que, según señaló, afectaron los comienzos de la investigación. Señaló además el clima político del momento en que el fiscal acusó a la entonces presidenta Cristina Kirchner por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán.

El fiscal Ricardo Sáenz y
El fiscal Ricardo Sáenz y Guillermo Yanco, del Museo del Holocausto de Buenos Aires

La jueza reiteró que el asesinato resultó una consecuencia directa de la labor de Nisman y lo calificó como un magnicidio. Destacó que los cambios políticos en la Argentina, tras la llegada de Javier Milei a la Presidencia, permitieron avanzar en el juicio a los ciudadanos iraníes acusados del atentado a la AMIA, en el proceso por encubrimiento que involucra a Cristina Kirchner y ex funcionarios y dirigentes del kirchnerismo, y en la causa sobre la muerte violenta del fiscal.

En ese sentido, sostuvo que la Argentina decidió convertir la lucha contra el terrorismo y el antisemitismo en una verdadera política de Estado. “Está cerca de que se pueda decir, respecto del trabajo del fiscal Nisman: Tarea cumplida”, afirmó Arroyo Salgado.

El camarista Gustavo Hornos estuvo
El camarista Gustavo Hornos estuvo presente en el acto organizado por la DAIA

Durante el encuentro, tanto Mauro Berenstein como el fiscal Hernán Kleiman rindieron homenaje a Nisman, repasaron el avance de las causas judiciales en los últimos dos años y remarcaron la importancia de sostener el reclamo de justicia. Entre los asistentes se destacaron el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Gustavo Hornos, el juez de la Cámara Federal Mariano Llorens, el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, el fiscal general Ricardo Sáenz y Guillermo Yanco, vicepresidente del Museo del Holocausto de Buenos Aires.

La jornada concluyó sin consignas ni movilizaciones, pero con un eje común en ambos actos: a once años del asesinato de Alberto Nisman, el estado de las causas judiciales, la memoria institucional y el reclamo de justicia continúan ocupando un lugar central en la agenda pública sobre el terrorismo y la vigencia del Estado de Derecho en la Argentina.

Fotos: Adrián Escandar

El legado de Alberto Nisman y el desafío

para la democracia argentina

A once años del asesinato del fiscal, la justicia enfrenta sus propias deudas mientras persiste el interrogante sobre la capacidad del
Estado de Derecho para proteger a quienes investigan el terrorismo y la corrupción en Argentina
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A once años de la
A once años de la muerte de Alberto Nisman, el reclamo de justicia sigue vigente en Argentina y proyecta debates sobre terrorismo global

*Discurso completo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex esposa y madre de las hijas de Alberto Nisman, pronunciado en la DAIA

Nos convoca hoy este homenaje por un nuevo aniversario del asesinato del Fiscal Federal, Natalio Alberto Nisman.

Pero este onceavo aniversario de su magnicidio no es un aniversario más.

Es un aniversario en el que la realidad mundial y nacional -me refiero concretamente a lo que se ha puesto al descubierto recientemente respecto del régimen totalitario de Chavez y Maduro en Venezuela y a lo que está pasando con el régimen teocrático de los ayatollah en Irán, con más las diferencias del alineamiento geopolítico de nuestro país al momento del asesinato de Nisman respecto del actual-, decía que esa realidad ha venido a reivindicar el trabajo de Alberto Nisman, han venido a poner en valor y en el lugar en el que debe estar su legado; ha venido a explicar también el propósito de aquello por lo que Alberto Nisman puso todo en riesgo hasta perder su propia vida.

Ese propósito del que hoy la mayoría de los argentinos en alerta somos atentos guardianes y férreos defensores en el escenario local e internacional, no es ni más ni menos que la lucha contra el terrorismo. La lucha contra quienes mediante el uso de la fuerza, el odio, la violencia y el temor pretenden imponer sus ideas, su pensamiento único y totalitario ya sea en materia política, ideológica o religiosa, desestabilizando las estructuras políticas y sociales básicas y fundamentales a través de acciones violentas que atentan directa e indiscriminadamente contra la vida, la libertad, la propiedad y la dignidad de las personas.

Ese propósito se trata entonces y en definitiva de la lucha contra el terrorismo en pos de la preservación de la humanidad.

Por eso, como lo dije en este mismo lugar, el año pasado al conmemorarse los 10 años de su fallecimiento, en mi opinión, el principal legado que el Fiscal Alberto Nisman y su muerte nos dejó es: que el odio ínsito en la matriz terrorista y el miedo que con sus acciones fomenta, no puede ni debe condicionarnos y mucho menos silenciarnos, como pretendieron hacerlo con su labor, su propósito y su razón hoy más presente y vigente que nunca. Aún cuando con su asesinato pensaron que lograrían silenciarlo y erradicar, con ello, para siempre los avances de su trabajo en pos del esclarecimiento del atentado terrorista que estaba investigando.

Todo lo contrario.

Su crimen provocó el inmediato repudio y reclamo de justicia de la comunidad toda, en el plano nacional e internacional. Fueron muchos los que salieron espontáneamente a expresarse en las calles, hasta llegar a aquella marcha de los paraguas bajo la lluvia torrencial en la ciudad, paradójicamente llamada desde la organización “marcha del silencio”. Digo paradójicamente, pues si bien es cierto que marchamos en silencio, por respeto al luto y a la memoria del fiscal fallecido, promoviendo así un espacio de reflexión por la tragedia sucedida, ese mismo silencio -muy distinto al que pretendieron imponernos con su asesinato- produjo un ruido ensordecedor, un ruido atronador.

A tal punto fue que, a los pocos días, la inmensidad del impacto social y político provocado por esa multitudinaria marcha derivó en un espasmódico discurso que muchos recordarán.

Discurso en el que, de un modo cuasi confesional se puso al descubierto el ánimo del gobierno de turno en ese momento de silenciar, por un lado, y condicionar en modo amenazante, por el otro, a todos los que nos animamos a marchar en reclamo por el esclarecimiento de la muerte del Fiscal. Sin acusar a nadie, sólo pedíamos una investigación seria e independiente.

Nisman acusó a Irán y
Nisman acusó a Irán y a Hezbollah por la voladura de la AMIA y expuso la presencia de células y redes de espionaje en Sudamérica

No olvidemos las literales palabras pronunciadas en aquel febrero de 2015 en el Patio de Las Palmeras de la Casa de Gobierno con un dejo sentenciante, cuando en referencia a quienes marchamos se dijo: “A ellos les dejamos el silencio. Siempre les gustó el silencio … es o porque no tienen nada que decir, o porque realmente no pueden decir lo que piensan.”

Hoy a 11 años de aquellos hechos podemos afirmar que esa sentencia de pretenso silenciamiento -dada sin juicio previo- gracias a la sabiduría y valentía de la mayoría de los argentinos nunca llegó, nunca se concretó. Nunca nos quedamos con el silencio. Porque nos expresamos sin temor, sin miedos, sin condicionamientos de ninguna naturaleza.

Lo hicimos democráticamente, como corresponde, a través del voto en las urnas, eligiendo primero y reafirmando luego el apoyo, a un proyecto de gobierno que tiene bien en claro los valores que por sobre todas las cosas defendemos los argentinos y que, por ende, tiene bien en claro también de qué lado del mundo queremos estar.

Que indiscutidamente es del lado de los países que luchan por un mundo libre, que luchan por la preservación de la humanidad, reivindicando los valores de la vida y la libertad.

Es, sin duda, del lado de los países que coherentes con ello, no se asocian, no negocian, ni se alían con el terrorismo. Más aún, es del lado de todos aquellos países que accionan contra el terrorismo, contra todos aquellos regímenes de gobierno totalitarios que lo amparan y promueven.

Estado de las causas

Dicho esto y yendo concretamente a los aspectos que puntualmente el Licenciado Berenstein me transmitió que eran de interés abordar en este encuentro, esto es, conocer el estado de situación en el que actualmente se encuentran las investigaciones judiciales en pos del esclarecimiento del atentado terrorista sufrido contra esta sede de la AMIA-DAIA en 1994, de la denuncia de encubrimiento de ese atentado realizada por Nisman a raíz de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán y del suceso que puso fin a la vida del Fiscal no puedo adentrarme en ello, sin antes señalar que:

En realidad, esos tres sucesos son la trilogía de una misma saga de matriz terrorista en tanto que, tal como lo dijo ya la justicia, el episodio culmine y estelar cuyo homenaje hoy nos ocupa: el asesinato del Fiscal Nisman sólo se explica comprendiendo los dos anteriores capítulos de esa trilogía, que son: 1) Su investigación del atentado terrorista del 18/7/1994; y2) Su denuncia por encubrimiento y traición a la patria a causa de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán.

“Una comprensión íntegra de los hechos exige su análisis conjunto, y no un examen aislado de los mismos”.

La jueza Sandra Arroyo Salgado
La jueza Sandra Arroyo Salgado destacó que la investigación por el homicidio del fiscal Nisman permanece activa y vinculada al atentado a la AMIA (Fotografía: Adrián Escandar)

Causa AMIA

Sabemos que el 25/10/2006 Alberto Nisman, en cuanto fiscal exclusivamente a cargo de la responsabilidad del esclarecimiento de ese atentado terrorista designado a cargo de lo que se llamó la UFI AMIA en el año 2004, a 10 años de acaecido el atentado, presentó en la causa judicial, su acusación formal al gobierno de la República Islámica de Irán y señaló al grupo terrorista Hezbollah como la organización encargada de la ejecución material del atentado, solicitando así la captura internacional de ocho exfuncionarios iraníes.

Tres años después, estableció la identidad del jefe del grupo operativo que ejecutó el atentado, sobre quien también se dictó captura nacional e internacional y la máxima prioridad de búsqueda de Interpol.

El 29 de mayo de 2013, Nisman presentó otro dictamen en el que detalló la infiltración de células de origen iraní en la región y la instalación de estaciones de inteligencia y bases de espionaje destinada a cometer, propagar y fomentar atentados terroristas.

Podemos que hoy la causa AMIA se encuentra en condiciones de llevar a juicio oral y público de manera testimonial a aquellos acusados y esto es gracias a la flamante sanción y vigencia de la Ley 27.784, Ley de Juicio en Ausencia sancionada por el Congreso de la Nación en el mes de marzo de 2025 al aprobar el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Nacional. Proyecto de Ley a cuyo impulso se había comprometido el Poder Ejecutivo en el comunicado emitido el año pasado al cumplirse los 10 años del asesinato del Fiscal Nisman.

Allí expresamente se dijo que “el Presidente Javier Milei reafirmaba su compromiso de procurar que haya justicia para las víctimas del atentado a la AMIA, para lo cual ha presentado ante el Congreso el proyecto de Ley de Juicio en Ausencia, que asegura que los responsables del peor atentado de la historia en suelo argentino no queden impunes”.

Consecuente con ese compromiso asumido y demostrando que el esclarecimiento y condena a los responsables de aquel atentado es una verdadera política de Estado para este gobierno, se obtuvo en el mes de marzo del año pasado su aprobación en el ámbito legislativo.

Esta herramienta que era una deuda pendiente de la democracia con las víctimas y la sociedad, se trata de un instrumento, una herramienta procesal que permitirá juzgar a los iraníes y libaneses acusados por el Fiscal Alberto Nisman -allá por el año 2006-, sin que la reticencia de dichos acusados de presentarse ante la justicia de nuestros Tribunales pueda obstruir el pronunciamiento judicial al que tienen derecho las víctimas de conocer la verdad de lo sucedido y a sus responsables, ni garantizar su impunidad sine die, como así tampoco, frenar el avance de la investigación hacia el esclarecimiento de otros tramos de la organización, planificación y ejecución del hecho respecto de lo que fue la conexión local.

Efectivamente, el 26/6/2025, el juez federal, Daniel Rafecas declaró que el proceso judicial instruido por el ataque terrorista a la AMIA habrá de proseguir en ausencia de los acusados, con lo cual confirmó judicialmente la aplicación de la nueva legislación procesal que permite juzgar a personas rebeldes en causas de terrorismo o crímenes de lesa humanidad. En tal virtud, los imputados acusados por Nisman declarados rebeldes hace años, que se encuentran prófugos y que no han respondido a los pedidos judiciales ni a las órdenes de captura deberían ser prontamente llevados en forma testimonial a juicio oral y público por el Fiscal actualmente a cargo de la UFI AMIASebastián Basso.

Denuncia de encubrimiento Memorandum

Con respecto a la causa judicial iniciada con motivo de la denuncia efectuada por el Fiscal Alberto Nisman por los delitos de encubrimiento y traición a la patria con motivo de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán podemos decir que se encuentra también en la antesala del juicio oral y público con motivo de la decisión adoptada por la CSJN el 5/12/2024.

Luego de muchas idas y venidas, de más de 10 años de trámite en el que hubo todo tipo de pronunciamientos y posturas en las distintas instancias de la justicia, no olvidemos los primeros conflictos en los que se disputaban qué juez debía intervenir, luego la desestimación por inexistencia de delito inicialmente resuelta por el antes nombrado juez federal Daniel Rafecas, confirmada por la Cámara Federal, y que llevada a la instancia de Casación no pudo ser revisada dado que el fiscal de esa instancia, el Dr. Javier De Luca no mantuvo el recurso, no mantuvo la casación, intentando sellar con ello el archivo ese expediente. Luego el sobreseimiento dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 8 de CABA. La intervención de las Salas I y IV de la Cámara Federal de Casación Penal revirtió la situación.

Lo cierto y concreto es que de no haber sido por la acción e impulso de las querellas de la DAIA y de parte de los familiares de las víctimas del atentado Luis Cycewsky y Mario Averbuch esa denuncia no hubiera visto la luz y no hubiéramos llegado a esta instancia en la que desde el pasado 5/12/2024 en que la CSJN se pronunció –día del cumpleaños N.º 61 de AN– se encuentra esperando que se concrete el juicio oral y público capaz de definir la suerte de quienes orquestaron ese Pacto de Impunidad. Y del trabajo que, como dijo la justicia, le costó la vida al Fiscal.

Pacto de Impunidad con el que el gobierno de la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner intentó sustraer a los acusados del atentado terrorista más grave sufrido en Argentina de la soberanía de nuestros Tribunales de Justicia. Como se sostuvo en el comunicado de la oficina presidencial el año pasado “un verdadero ejemplo de entrega de soberanía y traición a la patria”.

Recordemos que el art. 109 de la Constitución Nacional claramente establece que el Poder Ejecutivo no puede ejercer funciones judiciales, ni arrogarse el conocimiento de causas pendientes: la causa AMIA era una causa pendiente.

Así tenemos que hoy día la denuncia del Fiscal Nisman se encuentra esperando que en las áreas administrativas correspondientes del Poder Judicial se concrete la dotación de personal que los tres jueces de Tribunal Oral designados, BassoGiménez Uriburu y Ríos han planteado que necesitan para poder llevar adelante el juicio.

Homicidio

Respecto de la muerte del Fiscal -como sabemos- la justicia argentina se pronunció hace ya algunos años afirmando lo que fue probado en el expediente judicial: y es que Alberto Nisman fue víctima de un homicidio que estuvo íntimamente vinculado a su trabajo como fiscal a cargo de la UFI AMIA.

“Alberto Nisman fue víctima de un homicidio y su muerte estuvo motivada en su labor en la UFI–AMIA y, concretamente, con su accionar vinculado al Memorándum de Entendimiento con la República de Irán.” Sosteniendo a renglón seguido que se encuentran en curso la producción de medidas tendientes a determinar la identidad de aquellos que ejecutaron el hecho y de quiénes lo ordenaron.

Su asesinato fue el final del silenciamiento que se intentó imponer a Nisman, ahora visto para atrás podríamos decir que fue la crónica de una muerte anunciada:En agosto y noviembre de 2012, recibió amenazas muy graves. En febrero de 2013, siguieron las amenazas.En julio de 2013. La entonces procuradora Alejandra Gils Carbó le negó a Nisman concurrir a la Subcomisión de Seguridad del Congreso de los EEUU a exponer sobre su investigación.

Buscaron silenciarlo de todas las formas posibles.

Hoy están imputados los responsables del encubrimiento de su asesinato la entonces fiscal Viviana Fein, el exministro de Seguridad Sergio Berni y su ex segundo Darío Ruiz, los entonces jefes de la Policía Federal, Román Di Santo, y de la Prefectura, Luis Heiler.

El fiscal Taiano a finales del año pasado pidió la indagatoria de Fein, nosotros la querella de la familia la habíamos recusado a los pocos meses del hecho sin éxito ante la Justicia.

Hoy día la investigación se centra fundamentalmente en determinar: los autores materiales e intelectuales de ese asesinato tomando como punto de partida la evidencia reconstruida a partir del tráfico de llamadas inexplicable durante todo ese fin de semana entre agentes de inteligencia, funcionarios del Poder Ejecutivo en particular del Ministerio de Justicia y de Seguridad y de altos funcionarios de la Procuración General de quien dependía funcionalmente Nisman y la Fiscal Viviana Fein quien tenía el deber de investigar aquella muerte de manera independiente, objetiva e imparcial.

Por todo lo hasta aquí dicho, podemos decir que hoy a 11 años del asesinato que conmovió al país y a la comunidad internacional podemos afirmar que estamos bastante más cerca de decir misión cumplida en el esclarecimiento de los tres sucesos y esto es muy importante.

Porque cuando un fiscal que investiga el terrorismo internacional y los entramados de corrupción estructural del poder político de turno que pretende encubrirlo, aparece muerto y 11 años después el Estado no ha dado aún respuestas definitivas, lo que está en crisis no es sólo una causa judicial: lo que queda bajo sospecha es la capacidad misma de la democracia para proteger a quienes cumplen con su deber funcional de investigar y llevar verdad y justicia a las víctimas de atroces atentados terroristas.

Por ello y con ello lo que está en juego, no es una historia personal, no es un tema individual de la familia de Alberto Nisman, ni de cada una de las familias de las víctimas de los atentados terroristas sufridos en nuestro país en los años ‘92 y ’94, sino que lo que está en juego es la fortaleza misma del Estado de Derecho.

Por ello debemos estar atentos y activos con nuestra participación para que ese historial de pretenso silenciamiento que caracterizó aquellos años de la historia reciente de nuestro país con esa tendencia a propagar mediante discursos de odio un pensamiento único y totalitario no vuelva. Sigamos alzando la voz en el reclamo de verdad y justicia en pos del esclarecimiento de estos tres hechos terroristas. Ellos definirán el futuro de nuestro país y su posicionamiento geopolítico a nivel mundial en materia de lucha contra el terrorismo.