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| Luis César Amadori en su juventud. Archivo Teatro Maipo. |
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| Máquina de escribir de Amadori. En ella escribía obras y letras de tango. Gentileza de Norberto Campana. |
Hola, soy Leonardo Liberman. Te invito a visitar mi Blog, en el que propongo efemérides y temas de interés general. Podes mandarme tu comentario al E-mail elmiradornocturno@gmail.com Foto de portada: Magdalena Viggiani.
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| Luis César Amadori en su juventud. Archivo Teatro Maipo. |
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| Máquina de escribir de Amadori. En ella escribía obras y letras de tango. Gentileza de Norberto Campana. |
En el programa de hoy nos visitan las hermanas Lara que, con ocasión de la publicación de su libro más reciente: Isabel Zendal, La mujer que llevó la vacuna de la viruela al fin del mundo, nos acercarán al mundo de la enfermería y su papel en la sociedad y en el mundo judío.
Hacé click en el enlace para ver el programa.
https://www.rtve.es/play/videos/shalom/enfermeria-vocacion-servicio/17271682/
El sitio www.ilcittadino.ge.it publicó este recordatorio.
Monseñor Emanuele Levrero
Monseñor Emanuele Levrero, hijo de Emilio y Rossi Maria, nació en Génova el 18 de octubre de 1915. Fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1938. Fue Vicario Cooperador de los SS. Salvatore y S. Croce di Sarzano desde 1938 y Vicario Cooperador de S. Bartolomeo del Fossato en Génova desde 1941, luego Párroco desde 1955. Se convirtió en Párroco de Santa Maria Assunta en Carrosio (AL) desde el 16 de diciembre de 1975. Vicario del XV Vicariato Foráneo “Zona Norte-Alta Val Lemme” de 1986 a 1995. Fue elegido miembro del Consejo Presbiteral diocesano de 1988 a 1996. Capellán de Su Santidad desde 1976. Monseñor Emanuele Levrero terminó su día terrenal como buen obrero del Evangelio el 31 de octubre de 1999 y fue enterrado en el cementerio de Carrosio el 2 de noviembre. En su homilía, el cardenal Tettamanzi recordó cómo el hogar de Don Levrero era el de cada uno de sus feligreses (de ayer y de hoy), donde el sufrimiento y la necesidad requerían su presencia sencilla y humilde. Todos —familiares, feligreses de todas las edades y hermanos— recuerdan su capacidad de organización, su precisión en la liturgia y el canto, su profunda y sólida espiritualidad, su disposición a escuchar, su dedicación a los deberes pastorales y su generosidad al asumir cualquier compromiso, incluso el más exigente. Su estilo de vida y su ministerio se centraron en lo esencial. Solo mucho tiempo después se reconoció la labor sumamente generosa y arriesgada que realizó en favor de los judíos durante los años de la persecución nazi-fascista.
«Jamás», escribe Mario Macciò en su libro «Génova y la Shoá: Salvados por la Iglesia», «el sacerdote ha estado tan cerca de su rebaño como durante los años de la ocupación alemana y la guerra fratricida; jamás, como en aquellos meses, los perseguidos y oprimidos han sentido la grandeza de la misión sacerdotal». La historia de Don Levrero —un «Perlasca de más allá de la Lanterna»— comenzó en los atormentados y difíciles años posteriores al 8 de septiembre de 1943. Su hermana Erminia vivía con él, haciendo de ama de llaves.
Una tarde de mediados de diciembre, "u Petrin", ayudante del anciano sacristán de San Bartolomé, se acercó a Don Levrero y le pidió que alojara temporalmente a su hermana, a su marido y a su hija pequeña, Myriam, en el Oratorio. Habían llegado inesperadamente, tras un viaje lleno de aventuras desde Francia, huyendo de la policía de Pétain, que perseguía a los judíos: el cuñado de "Petrin" era, de hecho, judío. A esta primera familia, acogida en el Oratorio por Don Levrero, pronto se unieron otras, todas judías: encontraron refugio seguro en la cabina del cine parroquial, en el ático del Oratorio e incluso en el sótano. Don Levrero reveló sus experiencias, los peligros que había afrontado y sus intervenciones para salvar tantas vidas de la persecución nazi-fascista a tan solo unas pocas personas, entre ellas el secretario del cardenal Boetto, Don Repetto. Según los testimonios recogidos, se estima que se salvaron más de 400 personas. En Sampierdarena, quienes lo sabían intentaron ayudar a su párroco en la difícil tarea de esconder a sus "invitados".
En aquel entonces, las limosnas en las cajas de la iglesia eran sustanciales, porque estaban destinadas a ayudar a alimentar a los "huéspedes", cuyo número aumentaba constantemente.
El título de "Justo entre las Naciones" otorgado por la Corte Suprema de Israel fue entregado a su sobrina durante una emotiva e histórica ceremonia el 2 de diciembre de 2009 en la Sinagoga de Génova. La Dra. Sara Ghilad, asistente administrativa de la Embajada de Israel, entregó el galardón a Anna Bozano, sobrina de Monseñor Levrero (hija de su hermana mayor Emilia), quien también estuvo presente con su hermana Carla.
El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo de opiñón firmado por Pilar Rahola.

PorPilar Rahola
La escena es, en ella misma, toda una metáfora. Son dos jóvenes que gritan “grève, blocage, manifestation!” a pleno pulmón en una de las manifestaciones masivas que recorren las calles de Francia. Ambos van vestidos de negro, con su rostro cubierto, pero los matices delatan las diferencias. El primero sigue la estética de los Black bloc, extrema izquierda, ninguna marca que los delate, excepto la bandera negra con la A en un círculo, clásica del anarquismo. El segundo, muy cerca de él, también viste completamente de negro, pero su estética es la del Estado Islámico: cabeza enfundada en una balaclava, y en la frente una banda de tela verde con la Shahada (“no hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”) inscrita en letras árabes blancas. Ambos se manifiestan juntos. Ambos gritan contra el capitalismo. Ambos odian La Republique.
¿Qué une a los grupos de extrema izquierda que han capitalizado las protestas en Francia, con los grupos vinculados al islamismo radical que se manifiestan a su lado? ¿Se ha producido la famosa fusión del islamo-izquierdismo asentado en la idea de la “convergencia de luchas”, que teorizó Pierre-André Taguieff en 2002 en su libro “La nueva judeofobia”? De hecho, a pesar de que Taguieff lo planteó en términos de denuncia (el riesgo de que bandos opuestos se unieran contra la democracia liberal), el concepto nació en positivo de los teóricos modernos del marxismo. El referente es Chris Harman, miembro del Socialist Workers Party, quien en 1994 ya planteó la necesidad de que la izquierda colaborara tácticamente con el islamismo porque movilizaba a las masas oprimidas por el imperialismo. La tesis quedó cuajada en su libro “El Profeta y el Proletariado”: “with the state never, with the Islamists sometimes”. Y ese, “con los islamistas a veces”, se ha convertido en la “interseccionalidad” que actualmente defienden prominentes sociólogos de izquierdas, para los que los movimientos islámicos son aliados naturales de los movimientos estudiantiles y obreros, en su lucha contra el estado burgués. De hecho, si vamos más lejos en el tiempo, la propia revolución jomeinista fue aplaudida por muchos intelectuales de izquierdas franceses que ya intuyeron la alianza que podían cuajar con esos enemigos acérrimos de Occidente.
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En todo caso, se trata de una fusión izquierdoislamista que lleva décadas de fructífera y pública relación, aunque, sorprendentemente, no haya sido detectada por la gran mayoría social. El ejemplo más evidente y llamativo fueron los pactos del chavismo con Irán, el famoso eje Caracas-Teherán que, además de los acuerdos comerciales y militares, construyó un sólido nexo ideológico basado en dos preceptos: el odio a Estados Unidos e Israel y el desprecio al sistema democrático. Otro ejemplo de ese nexo delirante fue el del líder de Podemos Pablo Iglesias que dirigió dos famosos programas (Fort Apache, de debate político, y Spoilers, de cine y política) en Hispan TV, la televisión de Irán en castellano, donde incluso permitió que las mujeres debían cumplir estrictas normas de vestimenta. La “justificación” de Pablo Iglesias para explicar la contradicción que suponía la vinculación de un político de izquierdas con una teocracia islámica violenta, fue épica. En una conferencia en 2013 abordó el tema usando el símil del “pragmatismo” de Lenin cuando en la Primera Guerra Mundial aceptó regresar a Rusia con un tren blindado alemán. Lenin quería volver para liderar la revolución bolchevique, y a Alemania le interesaba que los comunistas desestabilizaran a Rusia. Y con ese símil en boca, Pablo Iglesias explicó su alianza con Irán: “A los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Nos aprovecha a nosotros? Sí”.
Es el mismo “provecho” que explica la convergencia que se ha producido en los campus universitarios norteamericanos, en las manifestaciones de izquierdas en todo Latam, en los discursos de Pedro Sánchez y Gustavo Petro, o en las protestas europeas, a raíz de la guerra de Gaza: manifestantes de izquierdas, activistas de LGBT, neocomunistas, ecologistas, artistas y músicos progresistas, todos ellos al lado de banderas de organizaciones yihadistas como Hamas, y comprando los discursos que el islamismo ha viralizado contra Israel. La famosa consigna “desde el río hasta el mar” que forma parte de los estatutos de Hamas, y que explicita la voluntad de destruir completamente a Israel, ha sido aclamada públicamente por el gobierno español a través de su misma vicepresidenta, Yolanda Díaz, o de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. O, por rematar, las felicitaciones entusiastas del régimen iraní a Pedro Sánchez, por sus posiciones furibundamente antiamericanas y antiisraelíes.
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Sin embargo, de todos los ejemplos posibles, el más paradigmático es el de Zohran Mamdani, el musulmán chií que juró su cargo sobre el Corán y que representa como nadie la confluencia de intereses entre el islamismo político y el socialismo radical. Una confluencia que ahora siguen otros candidatos demócratas. En ambos casos (socialismo e islamismo), el objetivo es poner en jaque a la democracia liberal, cuyo modelo social combaten, y cuyos valores judeocristianos aborrecen. Se trata, pues, de una alianza táctica que instrumentaliza el descontento de las periferias, usa la narrativa de la victimización (muy arraigada en barrios de mayoría musulmana), y busca la desestabilización del sistema a través del caos social. Todo ello ha conseguido mutar la radicalización juvenil, que ha incorporado, con naturalidad, la convergencia entre la izquierda y el islamismo. De ahí que podamos observar la imagen delirante de activistas gays manifestándose con banderas de Hamás. Con un añadido que no es menor: la financiación que, vía Irán, Qatar y múltiples organismos vinculados al islamismo radical, llega a los movimientos de izquierdas. ¿O alguien consideró (más allá de Greta Thunberg, que es un caso perdido) que las protestas en los campus universitarios, o las flotillas a Gaza nacían por generación espontánea?

Es tanta la evidencia, y son tan claras las justificaciones de los líderes de izquierdas, que sería una imperdonable ingenuidad no considerar este pacto táctico entre el islamismo radical y la extrema izquierda, como el reto más serio que debe acometer la democracia liberal. Dos grandes movimientos ideológicos han confluido y trabajan por un mismo objetivo: quebrar el sistema de libertades que cuajó en el siglo XX, y cuya solidez está en riesgo. Del ateísmo anarquizante a la teocracia islamista: la democracia como enemigo común.
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Instagram: Pilar Rahola
| Crédito de la foto: Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos, cortesía de Frania Dunska Friedman. |