jueves, 9 de abril de 2026

Tom Lehrer


Thomas Andrew Lehrer, más conocido como Tom Lehrer, nació en Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, el 9 de abril de 1928, y murió en Cambridge, Massachusetts, el 26 de julio de 2025. Cantautor, compositor, letrista, físico teórico, matemático y profesor universitario. 

El sitio www.wikitree.com publicó este recordatorio. 

Thomas Andrew Lehrer fue un músico, cantautor, satírico y matemático estadounidense. 

Primeros años de vida 

Thomas Andrew Lehrer nació el 9 de abril de 1928 en la ciudad de Nueva York, el primer hijo de Morris James Lehrer, un exitoso fabricante de corbatas, y Anna (Waller) Lehrer . Ambos padres eran de ascendencia ruso-judía. 

En 1930, Tom, de un año de edad, vivía con sus padres en un edificio de apartamentos en la calle 86 Este de Manhattan, junto con una enfermera interna llamada Alma Butty, originaria de Alemania. En 1940, los Lehrer se mudaron a un apartamento de lujo en Park Avenue. Tom, que entonces tenía 11 años, tenía un hermano menor, Barry. La familia empleaba a una cocinera, Johanna Gaertner, y a una camarera, Bertha Lolzer, ambas inmigrantes alemanas.  

Tom Lehrer demostró un talento intelectual y musical extraordinario desde temprana edad. Comenzó a tomar clases de piano clásico a los siete años, pero pronto mostró un mayor interés por la música popular de la época. Al reconocer su entusiasmo, su madre le consiguió clases con un profesor especializado en música popular, lo que le permitió explorar el jazz, las canciones de musicales y las canciones humorísticas; géneros que más tarde influirían en sus composiciones satíricas. 

Fuera del ámbito académico, Tom pasó varios veranos en el Campamento Androscoggin en Maine, primero como campista y luego como monitor. Años después, uno de sus campistas sería el futuro compositor de Broadway Stephen Sondheim. 

La capacidad académica de Lehrer lo distinguió como un niño prodigio. Adelantó dos cursos y asistió a la prestigiosa escuela Horace Mann en Riverdale, una reconocida escuela preparatoria en el Bronx. Para sus últimos años de secundaria, se trasladó a la escuela Loomis (ahora Loomis Chaffee) en Windsor, Connecticut, donde se graduó en 1943, con tan solo 15 años. Ese mismo año, fue admitido en la Universidad de Harvard. 

Lehrer se graduó de Harvard con una licenciatura en matemáticas, con honores (magna cum laude), en 1946. Obtuvo su maestría al año siguiente y fue admitido en la sociedad honorífica Phi Beta Kappa. En 1950, con tan solo 22 años, fue inscrito en las residencias estudiantiles de Harvard College. Lehrer permaneció en el programa de doctorado de Harvard durante varios años, dedicando también tiempo a su carrera musical. 

Inicios de su carrera musical 

Lehrer comenzó a componer canciones satíricas a principios de la década de 1950 como una forma de entretenimiento privado para sus amigos mientras cursaba estudios de posgrado en matemáticas en Harvard. Su ingenioso juego de palabras y su humor irreverente pronto captaron la atención local, y comenzó a interpretar estas canciones en público en cafés y pequeños locales de Cambridge, Massachusetts. Siendo aún estudiante de posgrado, compaginaba sus actuaciones con sus obligaciones académicas, que incluían estudiar y dar clases en Harvard, y finalmente obtuvo una maestría en matemáticas. 

En 1950, Lehrer ofreció su primer concierto público en el Teatro Sanders de Cambridge. El 22 de enero de 1953, grabó Songs by Tom Lehrer en una sola sesión de una hora en el estudio TransRadio de Boston, pagando 15 dólares por la grabación. La primera edición constó de tan solo 400 copias. Debido a la naturaleza controvertida de su material, no pudo conseguir difusión radiofónica, por lo que Lehrer distribuyó el álbum por su cuenta, vendiendo copias a mano en Harvard por 3 dólares y a través de tiendas y quioscos locales. 

El álbum incluía canciones como «I Wanna Go Back to Dixie», «Fight Fiercely, Harvard», «Be Prepared», «Lobachevsky» y «The Elements», entre otras. Muchas de estas composiciones se inspiraban en la formación de Lehrer en las tradiciones clásicas y del teatro musical, a la vez que parodiaban las tendencias y los temas sociales contemporáneos. Su música hacía referencia a la guerra nuclear, la discriminación institucional y la sátira académica, presentadas en ingeniosas formas líricas como canciones de ritmo rápido, valses y marchas. Aunque las grabaciones no se promocionaron comercialmente, el boca a boca y el interés de los medios de comunicación propiciaron una creciente popularidad a nivel nacional. 

Durante toda la década, Lehrer continuó actuando y componiendo canciones. En octubre de 1954, se presentó en clubes nocturnos de Boston, donde su repertorio en vivo incluía canciones de actualidad como "The Subway Song". A medida que el interés por su obra se extendía más allá de Estados Unidos, la reputación de Lehrer se vio impulsada por una mención inesperada en un discurso de 1957 de un profesor de la Universidad de Londres, quien lo nombró como uno de los favoritos de la princesa Margarita. Este comentario despertó gran curiosidad por su música en el Reino Unido, y en 1958, su álbum debut encontró distribución comercial en Gran Bretaña. Ese mismo año, la BBC prohibió la emisión de diez de las doce canciones, lo que, sin querer, aumentó aún más la demanda de sus grabaciones entre estudiantes y aficionados al humor. 

En 1959, Lehrer lanzó dos álbumes más: More of Tom Lehrer, una grabación de estudio, y An Evening Wasted with Tom Lehrer, grabado en directo. Ambos álbumes incluían material nuevo, como «We Will All Go Together When We Go» y «Poisoning Pigeons in the Park». Estos lanzamientos consolidaron la popularidad de culto de Lehrer a ambos lados del Atlántico. A finales de la década, sus discos autodistribuidos habían vendido más de 370.000 copias. 

Servicio militar 

Lehrer fue reclutado por el Ejército de los Estados Unidos en 1955, a los 27 años, durante la Guerra Fría. A pesar de tener una maestría en matemáticas, no fue nombrado oficial, sino que sirvió como soldado raso. Alcanzó el rango de Especialista de Tercera Clase, un rango que él mismo describió como el de un «cabo sin rango». 

Lehrer fue asignado a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que en aquel entonces era tan hermética que su propia existencia era información clasificada. Por ello, Lehrer y otros en puestos similares solían usar su vinculación con la investigación de armas nucleares como tapadera cuando se les preguntaba sobre sus asignaciones. Los detalles de sus funciones en la NSA siguen sin revelarse, pero Lehrer confirmó posteriormente que su trabajo allí implicaba asuntos de inteligencia delicados. 

Lehrer finalizó su servicio militar en 1957 y regresó a sus estudios de matemáticas a tiempo completo en Harvard. 

Regresar a la música 

En 1960, Lehrer se retiró en gran medida de los escenarios en Estados Unidos, aunque siguió activo internacionalmente. Ese mismo año, realizó una gira por Australia y Nueva Zelanda, ofreciendo 33 conciertos, donde sus espectáculos generaron una mezcla de entusiasmo y controversia debido a sus letras con contenido político. 

Durante la primera mitad de la década de 1960, Lehrer se dedicó a componer canciones de actualidad y de índole política para televisión. Fue el principal compositor de la versión estadounidense de That Was The Week That Was, un programa de noticias satírico. 

En 1965, publicó el álbum en directo That Was the Year That Was, que incluía canciones sobre temas contemporáneos como las relaciones raciales ("National Brotherhood Week"), la reforma educativa ("New Math"), la contaminación ("Pollution"), el intervencionismo estadounidense ("Send the Marines") y las tensiones de la Guerra Fría ("Who's Next?" y "MLF Lullaby"). 

En 1966, Lehrer contribuyó con canciones pregrabadas a The Frost Report, una serie de televisión de la BBC presentada por David Frost. Sus segmentos, aunque no eran semanales, estaban adaptados a la temática del programa e incluían material exclusivo, como una parodia de "That is the End of the News" de Noël Coward y una canción cómica sobre la inminente transición de Gran Bretaña al sistema monetario decimal. 

También en 1966, Lehrer firmó un acuerdo de distribución con Reprise Records, que lanzó That Was the Year That Was y reeditó sus grabaciones anteriores, incluyendo una versión estéreo de Songs by Tom Lehrer. Lehrer expresó su descontento con las regrabaciones, y estas nunca se publicaron en CD. Sin embargo, los lanzamientos de Reprise tuvieron éxito comercial. Para 1996, las ventas mundiales de sus grabaciones con Reprise habían superado los 1,8 millones de unidades, y That Was the Year That Was había sido certificado disco de oro. 

En 1967, Lehrer realizó una gira por Escandinavia, ofreciendo conciertos en Suecia, Noruega y Dinamarca. Ese mismo año, compuso e interpretó canciones originales para «The Dodge Rebellion Theatre Presents Ballads for '67», un cortometraje promocional para los concesionarios de automóviles Dodge. También intentó, sin éxito, adaptar «Sweeney Todd» para Broadway, colaborando brevemente con el compositor Joe Raposo. 

Carrera docente 

A finales de la década de 1960, la actividad musical pública de Lehrer disminuyó considerablemente. Sus canciones siguieron teniendo relevancia cultural, pero el propio Lehrer comenzó a alejarse de los escenarios, preparando el terreno para una retirada discreta y gradual del mundo del espectáculo en la década siguiente. 

Desde 1962, impartió clases de matemáticas en el departamento de ciencias políticas del MIT. En 1972, se unió al profesorado de la Universidad de California, Santa Cruz, principalmente para escapar de los duros inviernos de Nueva Inglaterra. Allí, impartió un curso introductorio titulado "La naturaleza de las matemáticas" para estudiantes de humanidades, al que apodó con humor "Matemáticas para tenores". 

En 1972, Lehrer realizó las que serían sus últimas actuaciones públicas durante varias décadas, participando en la campaña presidencial del senador estadounidense George McGovern durante una gira de recaudación de fondos. Estos eventos marcaron el final de su participación en las presentaciones en vivo, aunque contribuyó a la programación educativa, escribiendo diez canciones originales para la serie infantil de PBS The Electric Company, que se emitió entre 1971 y 1977. Sus obras satíricas cobraron nueva vida a finales de la década de 1970 cuando se convirtieron en segmentos habituales del programa de radio de distribución nacional Doctor Demento Show, lo que ayudó a consolidar su estatus de figura de culto para una nueva generación de oyentes. 

Después de 1980, Lehrer llevó una vida alejada del ojo público, dedicándose a la docencia y a sus intereses personales. Continuó impartiendo clases de matemáticas en la Universidad de California, Santa Cruz, hasta su jubilación en 2001. Sus cursos abarcaban no solo matemáticas, sino también teatro musical e incluso un popular curso sobre "La naturaleza de las matemáticas", que contribuyó a que las matemáticas fueran más accesibles para los estudiantes de humanidades. 

Últimos años 

En 2001, Lehrer impartió su última clase de matemáticas, centrada en el tema del infinito, y posteriormente se retiró de la docencia. Continuó residiendo en la zona, manteniendo casas tanto en Santa Cruz como en Cambridge, Massachusetts. 

En octubre de 2020, Lehrer fue noticia en los ámbitos musical y académico al anunciar que liberaría todas sus letras y música al dominio público. Declaró que ya no tenía interés en gestionar los derechos de su obra y animó a otros a usar y compartir libremente sus canciones. Aunque la obra de Lehrer es relativamente pequeña, compuesta por unas tres docenas de canciones y algo más de 100 actuaciones en directo, logró un número significativo y duradero de seguidores tanto en Estados Unidos como en el extranjero. 

Lehrer murió en su casa en Cambridge el sábado 26 de julio de 2025. [8] Lehrer nunca se casó y no tuvo hijos. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Poisoning Pigeons In The Park.  

miércoles, 8 de abril de 2026

Franco Corelli


Dario Franco Corelli, más conocido como Franco Corelli, nació en Ancona, Italia, el 8 de abril de 1921, y murió en Milán, Italia, el 29 de octubre de 2003. Tenor.   

El sitio www.operaactual.com publicó este recordatorio firmado por Marcelo Cervelló. 

Franco Corelli, el príncipe de los tenores 

En su centenario 

01 / 04 / 2021 - Marcelo CERVELLÓ  

Su voz, como su canto, es inconfundible. Como Manrico, Don José, Calaf, Chénier, Cavaradossi, Radames o Maurizio marcó toda una era. La voz de oro de Franco Corelli nacía exactamente hace ya 100 años, el 8 de abril de 1921, y con ella la leyenda. 

Lo apuntaba ya Giorgio Gualerzi, uno de los más calificados hagiógrafos que ha tenido el tenor de Las Marcas, y no podría ser más oportuno recordarlo ahora: «1921 fue un año muy notable en materia de tenores. El 2 de agosto moría en Nápoles Enrico Caruso; pocos días antes, y como si quisiera anunciarse la llegada de una nueva generación, nacía en Motta Sant’Anastasia Giuseppe Di Stefano y en el mismo año otro siciliano, Luigi Infantino y un placentino, Gianni Poggi, se asomaban a este mundo, mientras Cesare Valletti esperaría aún al año siguiente. Pero el que amenazaba con desbancarlos a todos ya estaba ahí: Franco Corelli nacía en Ancona el 8 de abril para abrir la marcha». 

Bastaría con asomarse a esa ventana tan indiscreta como a veces fiable que es internet para reparar en la huella dejada por Corelli en la fervorosa fauna de sus seguidores y de una crítica menos desabrida que la que él tuvo que soportar en sus días de gloria, huella personificada en un recuerdo que festonea los límites del mito y que ya son muy pocos los que se atreverían a menospreciar. De sus méritos artísticos o de su solvencia técnica podrá opinarse cuanto se quiera. Del impacto y de la insolencia de su siempre bien afinado clarín, ya no. 

Procedente de una familia con escasos antecedentes musicales, aunque su abuelo Augusto hiciera sus pinitos como tenor y su hermano Aldo apuntara como barítono, Dario Franco Corelli –el primer nombre desaparecería de su identikit profesional– dejaría sus estudios de ingeniería naval para interesarse por el canto a instancias de algunos amigos. A la audición de discos de tenores famosos sucederían un breve período de formación vocal en el Conservatorio de Pésaro tutelado por Rita Pavoni, con la que nunca llegó a entenderse, y unas lecciones posteriores con Arturo Melocchi, quien había tenido a Mario del Mónaco entre sus alumnos y cuyas enseñanzas tampoco acabó de asimilar. Corelli decidió formarse por su cuenta y se convirtió en todo un autodidacta, aunque acabó consintiendo ocasionalmente la guía del maestro Ottavio Ziino para preparar su debut y más tarde se apresuraría a aceptar los consejos de Giacomo Lauri-Volpi, tenor al que admiraba y al que visitaría con cierta asiduidad en su residencia de Burjasot para compartir con él una serie de incontri vocali, como él los llamaba, y de un número no menor de opíparas comidas en el restaurante Los Viveros. 

Tras participar en un par de concursos de canto en Florencia, el segundo de los cuales se adjudicó, Franco Corelli debutó en Spoleto en 1951 con el Don José de Carmen y en mayo del año siguiente obtendría su primer gran triunfo en la Ópera de Roma con una Adriana Lecouvreur que le emparejaría con una ya casi otoñal Maria Caniglia y que le permitiría incorporarse a la lista de tenores habituales del coliseo de la capital, una relación que duraría hasta 1958 y que no le impediría hacerla compatible con su presencia en otros teatros italianos. Su debut en La Scala de Milán tuvo lugar en este contexto, inaugurando la temporada 1954-55 con el Licinio de La Vestale al lado de Maria Callas y bajo la dirección de Antonino Votto, que también le asistiría en otros títulos programados por el centro lírico milanés como La fanciulla del West de aquel mismo curso, la Aida del año siguiente o en Il Pirata de 1958, de nuevo con la Callas. 

La carrera scaligera 

En 1959, y entre otras obras, ofrecería en la sala de Piermarini ocho representaciones de Il Trovatore en una de las cuales tendría como compañera de reparto a la soprano coruñesa Maria Luisa Nache. En su carrera scaligera dejarían un recuerdo imborrable sus versiones de Fedora –sigue buscándose con desesperación una posible grabación pirata de aquella función, hasta ahora con resultados negativos– y Poliuto con la Callas, Turandot con la Nilsson, la Battaglia di Legnano que firmó junto a un desaforado Ettore Bastianini o esos Hugonotes en italiano y con muchos cortes pero que pudieron reunir a un reparto que comprendía, además del suyo, los nombres de Joan Sutherland, Giulietta Simionato, Nicolai Ghiaurov y Fiorenza Cossotto. 

Su compromiso con el público neoyorquino –ver despiece en esta página– dificultó su actividad en Europa y especialmente en Italia, donde solo asomaría con una cierta regularidad en los festivales de la Arena de Verona con ediciones de Aida, Carmen o Ernani recibidas siempre con alborozo por unos espectadores que estaban a dieta de auténtico squillo el resto del año. 

En España se le oyó en contadas ocasiones, siempre entre 1957 (Tosca en Madrid y en Bilbao; Carmen en Bilbao y Oviedo, donde también cantó Fedora) y 1959 (Trovatore y Tosca en Oviedo; Aida, Turandot y Trovatore en Bilbao), además de sus únicas prestaciones en el Liceu barcelonés en Tosca los días 4 y 9 de noviembre de 1961 con Luisa Maragliano y Piero Cappuccilli. Diez años más tarde fue anunciado en el Festival de la ABAO, pero en el último momento no compareció y con ello daría la oportunidad de lucirse en el Coliseo Albia a Pedro Lavirgen en los títulos en principio programados para el tenor italiano, una Carmen con Mirella Freni de Micaëla y un Andrea Chénier con un Renato Bruson que sustituía al previsto Gian Giacomo Guelfi. Cinco años más tarde, Corelli se despediría de la escena con una Bohème en Torre del Lago al lado de Adriana Maliponte. 

Corelli y su legado 

Terminada ya su carrera en los escenarios, Franco Corelli, que tanto había despotricado contra los maestros de canto, dedicaría también parte de su tiempo a la enseñanza. Entre sus alumnos, por cierto, figuraría Andrea Bocelli, que haría del tenor uno de los personajes de su novela más o menos autobiográfica La música del silencio, posteriormente llevada al cine por Michael Radford con el personaje de Corelli confiado nada menos que a Antonio Banderas. Ahí la apostura física tuvo mucho que ver, aunque no fuera este el caso del autor de la obra. 

Desde su Aida de 1956 a las órdenes de Angelo Questa hasta la Carmen de 1970 con Anna Moffo que fue pensada como columna sonora para una película que nunca llegó a rodarse, Corelli grabó hasta trece óperas en estudio, con best sellers como la Norma con Callas de 1960, la Carmen de Karajan de 1963 o la Turandot con Nilsson de 1965, aunque no puedan olvidarse otra Aida, ésta con Nilsson y Bumbry, la Tosca de 1966 con la misma soprano sueca y un Fischer-Dieskau tan dramáticamente inteligente como ajeno a la vocalidad del personaje de Scarpia, o los resbaladizos intentos de dar con el estilo adecuado para Faust (1966) o Roméo et Juliette (1968). 

Es, sin embargo, en el ámbito del registro privado donde la presencia de Corelli es realmente apabullante, con hasta tres versiones de Norma –la de 1958 con Cerquetti es una pura maravilla– y cinco de Tosca con parejas como Nilsson, Tebaldi o Callas, y ello sin contar con la alucinante versión de Parma de 1969 y los trece segundos de duración de su “Vittoria!”, grabaciones a las que hay que añadir La Vestale y Los Hugonotes de La Scala y la Lucia víctima de sus esfuerzos inmediatamente anteriores en Ernani y Andrea Chénier. 

En formato videográfico, donde a la fascinación de su voz puede añadirse su varonil presencia, puede ofrecer Corelli sus versiones de Tosca, Andrea Chénier, Pagliacci y Turandot, además de un puñado de recitales, en uno de los cuales (Corelli in concert), se incluyen dos largas entrevistas en audio a cargo del peculiar vociólogo Stefan Zucker que no tendrán desperdicio para quien pueda entender el italo-inglés del tenor de Ancona. 

De la dimensión humana y artística de Franco Corelli se ha dicho y se ha escrito mucho. Entre los libros a él dedicados merecen destacarse los de Marina Boagno (Franco Corelli: Un uomo una voce, Azzali, 1990), Rene Seghers (Franco Corelli, Prince of Tenors, Amadeus 2008) y Giancarlo Landini (L’uomo, la voce, l’arte, Idea Books, 2010), pero las discusiones y las polémicas entre partidarios y detractores podrían recogerse en varios volúmenes de apretada prosa. Si toda una autoridad como Alan Rich podía decir aquello de “Corelli utiliza la ópera para sus fines, que no son aquellos para los que fue compuesta”, opinión que se supone tomó prestada de sus más que probables diatribas para con los registas, muchos otros han roto lanzas a favor de su preeminencia tenoril, desde la famosa frase de Lauri-Volpi (“Corelli será mi heredero”) a las declaraciones de colegas suyos como Carlo Bergonzi, Pavarotti o Mario del Monaco, que nunca ocultaron su admiración por él. 

Voz carnosa 

Corelli poseía una voz carnosa, oscura de timbre, de proyección espectacular y bendecida por una resonancia única que le permitía mantener un sonido apoyado y cubierto en toda la gama, sin merma de cuerpo en cada uno de los registros, con una extensión que le permitía afrontar los agudos con una solvencia y una brillantez proverbiales y una capacidad para modular las dinámicas de auténtico maestro. Es cierto que había ocasiones en que abusaba del portamento excesivo y no es menos averiguado que su sentido de la responsabilidad le producía un auténtico miedo escénico –se cuenta que en cierta ocasión llamó por teléfono a Pedro Lavirgen en Verona para pedirle que cantara para él unas frases “que no le salían”–, pero su presencia física y su autoridad vocal acabaron imponiéndose siempre. Estudioso constante de la impostación de su voz, es cierto que vivió de ella, pero también que para ella vivió. 

"Corelli poseía una voz carnosa, oscura de timbre, de proyección espectacular y bendecida por una resonancia única que le permitía mantener un sonido apoyado y cubierto en toda la gama" 

El legendario tenor murió en Milán el 29 de octubre de 2003 a consecuencia de una dolencia cardíaca. A su lado seguía su esposa desde 1958, Loretta di Lelio, que por él había renunciado a su propia carrera como cantante y que para él había sido traductora, representante y agente de relaciones públicas. Al conocer la noticia del óbito de su rival y amigo, Carlo Bergonzi dio con las palabras justas en su comentario: “Hemos perdido a uno de los tenores del siglo. Hizo de la seriedad su profesión y su carrera fue una sucesión de sacrificios”. Los colegas suelen saber de qué hablan. 

Su reino, el Met de Nueva York 

El ápice de los éxitos y de la fama de Franco Corelli se centra en la Metropolitan Opera House neoyorquina a partir de su presentación en su vieja sede el 27 de enero de 1961 con Il Trovatore junto a una radiante Leontyne Price, que también debutaba allí con la misma obra. Con la adición de sus actuaciones en el nuevo local del Lincoln Center, Corelli llegaría a contabilizar allí hasta 19 títulos en 365 representaciones, siendo la última en aquel teatro la del 28 de diciembre de 1974, una Turandot al lado de Ingrid Bjoner. Las cifras, en lo que se refiere a las obras, no son malas, pero en cierta manera la poco imaginativa política de Rudolf Bing en los repertorios que manejaba coartaría la proyección del tenor hacia metas más ambiciosas a las que sus condiciones vocales parecían destinarle. En cualquier caso, su Calaf, su Mario Cavaradossi, su Ernani, su Radames o su Maurizio de Sassonia llenarían de gozo a los neoyorquinos en aquellos años gloriosos. Su única función de Lucia di Lammermoor allí, sin embargo, le dejó insatisfecho hasta el punto de hacerle renunciar a las siguientes de la serie: aquella misma semana había tenido que pechar con cometidos más pesados y aquel fue el precio que le hizo pagar el agobiante día a día del Met. 

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con el aria de Riccardo, Forse la soglia attinse... Ma se m'è forza perderti, del tercer acto de la ópera Un ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, con la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Eduardo Pedrazzoli.   

martes, 7 de abril de 2026

John Oates


John William Oates, más conocido como John Oates, nació en Nueva York, Estados Unidos, el 7 de abril de 1948. Cantante, guitarrista, bajista, tecladista y productor discográfico.   

El sitio www.johnoates.com publicó su biografía. 

Aunque mucha gente en todo el mundo lo conoce como el cofundador del grupo pop Hall & Oates, las raíces musicales de este artista polifacético son profundas. 

Desde niño, a principios de la década de 1950, la vida y las influencias de John fueron paralelas a la evolución del rock and roll estadounidense. Tocando y cantando desde los cinco años, nació en un entorno musical. 

“Tengo edad suficiente para recordar la música anterior al nacimiento del rock and roll, así que cuando surgió, fui consciente de que había ocurrido algo nuevo e innovador.” 

Chuck Berry, Little Richard, los Everly Brothers y Elvis sentaron las bases, y los sonidos regionales que salían de la radio AM de sellos discográficos como Stax, Volt, Specialty, Sun y Chess fueron la paleta sonora de la que Oates extrajo inspiración. 

A principios de la década de 1960, cuando el resurgimiento de la música folk arrasó los campus universitarios, John se sumergió en las canciones que escuchaba de todos los artistas recién redescubiertos, muchos de los cuales remontaban sus carreras a las décadas de 1920 y 1930, a los inicios de las grabaciones fonográficas. 

John, que vivía en Filadelfia por aquel entonces, frecuentaba los cafés y festivales para escuchar a artistas como Mississippi John Hurt, Doc Watson, Sonny Terry y Brownie McGhee, y pasaba muchas noches de sábado en el legendario Uptown Theater para disfrutar de grandes del R&B como Sam & Dave, Otis Redding, The Temptations, Curtis Mayfield y James Brown. 

Fue a partir de estas primeras influencias que John Oates se convirtió en el músico que es hoy: un guardián de la llama, una amalgama de música americana de todo lo que escuchó y de todo lo que le precedió. 

A principios de la década de 2000, John se mudó a Nashville y fue recibido con los brazos abiertos por la floreciente comunidad de la música americana. Rodeado de personas afines y con su ayuda, comenzó a reconectar con sus raíces musicales para consolidarse y redefinirse. 

El resultado ha sido siete álbumes en solitario, varios sencillos y numerosas colaboraciones clásicas. 

En 2024, este conjunto de obras se materializó en una colección de canciones y un álbum titulado Reunion. 

A continuación, celebramos su cumpleaños, con Disconnected.  

NAGRELA editores presenta: Una vida Los niños de Winton / Barbara Winton


 

lunes, 6 de abril de 2026

Udo Dirkschneider


Udo Dirkschneider nació en Wuppertal, Westfalia, Alemania, el 6 de abril de 1952. Cantautor. 

El sitio www.udo-online.de publicó su biografía. 

Instrumento:, Voz 

Fecha de nacimiento:, 6 de abril de 1952 

Lugar de nacimiento:, Wuppertal, Alemania 

Más información:, Mi primer vistazo al mundo fue el 6 de abril de 1952, exactamente a la 1 de la tarde, en la hermosa ciudad de Wuppertal. Con el paso de los años, a los 12 años, recibí de regalo de mis padres el disco de los Beatles "I'm Down". Desde entonces, me obsesioné con la música. Luego llegaron los Rolling Stones a mi vida, y desde ese momento los Beatles me parecieron unos blandengues. 
Recibí mi primer tocadiscos portátil por Navidad. Todos mis profesores me odiaban porque siempre lo llevaba conmigo al colegio. Mi compañero de clase era el mundialmente famoso productor Michael Wagener, y junto a él comencé mi carrera musical. 
 
En ese momento no me interesaba usar mi voz, me gustaban más los teclados, así que mis padres me hicieron un regalo a los 14 años. ¡Por supuesto, un teclado! Al mismo tiempo, Michael recibió su primera guitarra eléctrica y la radio de sus padres se convirtió en el amplificador. ¡Claro que no les gustó! Desde entonces, el camino estaba marcado. Michael trabajaba duro con la guitarra y yo intentaba tocar bien los teclados. Cada vez me gustaba más cantar, y el resultado fue que me gustaba más que tocar. 
Creé la primera banda, BAND X, cuando tenía dieciséis años. Tocamos durante 3 años en clubes y en 1971 Michael y yo cambiamos el nombre de la banda. A partir de entonces fuimos ACCEPT. Al mismo tiempo, Michael se dio cuenta de que no era un buen guitarrista y se dedicó al trabajo de estudio. Tardamos 4 años en encontrar la formación adecuada que nos llevara al éxito con el nombre de ACCEPT. 
 
En un concurso en Düsseldorf quedamos terceros y conseguimos nuestro primer contrato discográfico. 1978 fue el año de nuestro primer álbum, titulado "Accept", y en ese momento nuestra música era una revolución. A finales de 1979 salió el segundo álbum, titulado "I'm A Rebel", un trabajo de investigación de un estilo. En 1980, con el lanzamiento de "Breaker", la escena musical quedó impactada por el sonido de este álbum, sorprendida por este tipo de música agresiva proveniente de Alemania. Esto también representó un gran avance para la banda en toda Europa, y fue la primera vez que realizamos una gran gira como cabeza de cartel en Alemania y la gira europea con Judas Priest, por lo que decidimos que esta sería nuestra profesión. 
 
Con el siguiente álbum, "Restless And Wild", por primera vez Estados Unidos se interesó en nosotros, pero en nuestra opinión era demasiado pronto. Durante este tiempo, junto con Michael Wagner, creé una compañía de producción llamada "Double Trouble" y produje bandas como Raven, Faithfull Breath, Street Fighter, etc. 
 
En ese momento, hubo rumores de que dejaría Accept, pero no era cierto. Luego, en 1983, con el lanzamiento de "Balls To The Wall", tuvimos éxito mundial y entonces llegó el momento adecuado para Estados Unidos. 
 
............ ¡El resto de mi carrera, los fans lo saben! 
 
Udo.... 

A continuación, celebramos su cumpleaños, con The Law Of A Madman.  

Denise Bergon. Religiosa y Justa entre las Naciones.


Denise Bergon nació en Capdenac-Gare, Francia, el 6 de abril de 1912, y murió en Toulouse, Francia, el 4 de febrero de 2006. Religiosa y Justa entre las Naciones. 

El sitio www.es.aleteia.org publicó este recordatorio firmado por Sandra Ferrer. 

Denise Bergon: La monja que se jugó la vida por salvar la vida de niños judíos 

Shoah Memorial | CDJC / Sandra Ferrer - publicado el 16/09/20 

En la Francia de Vichy, el convento de la hermana Bergon se convirtió en el refugió de más de 80 niños y niñas judíos amenazados por una muerte segura 

Ayudo a sembrar esperanza 

A menudo los héroes y heroínas se nos presentan en el imaginario colectivo como hombres y mujeres atractivos, fuertes, excepcionales, que protagonizan grandes historias del celuloide o se convierten en Best Sellers. 

Pero muchas han sido las personas que han dejado una huella imborrable en este mundo siendo sencillas y pasando desapercibidas. Personas humildes, pero extraordinariamente grandes como la hermana Denise Bergon, una religiosa cuya vida estaba destinada a servir a Dios en su sencillo convento pero que los terribles acontecimientos que asolaron la Europa de su tiempo la llevaron a protagonizar uno de los muchos testimonios de solidaridad. 

Porque la barbarie humana despierta también el lado más bondadoso, poniendo a prueba la capacidad de amar de muchas personas. 

Denise Bergon era la madre superiora del convento e internado de Nuestra Señora de Massip, situado en una pequeña localidad cerca de Toulouse, cuando Alemania invadió Francia instaurando el régimen colaboracionista de Vichy. 

El régimen nazi impuso en aquella zona ocupada las mismas leyes antijudías que en el resto de territorio controlado por Hitler. Muchas familias buscaron refugio donde pudieron intentando escapar de una muerte segura. 

En el verano de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Géraud Saliège, indignado por las nuevas normas que imperaban en su diócesis, publicó una carta pastoral en la que pedía a todos los cristianos que no dieran la espalda a los judíos, pues “forman parte del género humano”. “Son tan hermanos nuestros – añadía – como el resto. Un cristiano no puede olvidarlo”. 

Aquellas palabras despertaron en la hermana Bergon el espíritu solidario que permitió que unos ochenta y tres niños y varias familias judías consiguieran salvar su vida. Su plan era sencillo. Mediante documentación falsa e identidades fingidas, acogería en su internado a los niños y niñas judíos que lo necesitaran. Con una rápida transformación, pronto se mezclaron entre el resto de pequeños y consiguieron burlar las leyes nazis. 

La hermana Bergon trabajó intensamente durante dos años protegiendo a aquellos niños y ofreciéndoles un hogar lleno de alegría y esperanza en un tiempo de oscuridad y destrucción. Para que su plan fuera un éxito, solamente hizo cómplice del mismo a un grupo muy reducido de personas que la ayudaron en momentos críticos a esconder a los niños en lugares insospechados como un refugio situado bajo una trampilla de la iglesia o huyendo de manera apresurada a los bosques cercanos. 

La hermana Bergon también se afanó por poner a buen recaudo los pocos bienes materiales que llevaban consigo los pequeños, sobre todo la documentación que los vinculaba a sus orígenes, para que, una vez terminada la guerra, pudieran recuperarlos y no cayeran en manos de los nazis. 

Las monjas de Nuestra Señora de Massip se convirtieron para aquellos niños en madres a las que acudir en busca no solo de protección sino también de calor humano. Consiguieron así, no solo salvarles la vida, sino protegerles de la barbarie de la guerra. 

Una vez que esta finalizó, la hermana Bergon se afanó por hacer que todos los pequeños judíos que se habían escondido en su convento pudieran reencontrarse con aquellos familiares que hubieran sobrevivido. Cuando todo volvió a la normalidad, la hermana Bergon continuó con su vida de oración y de ayuda a los niños desamparados hasta que falleció en el año 2006 a los 94 años de edad. 

En el convento en el que vivió, un bonito cedro fue plantado en la primavera de 1992 en memoria de los niños que por un tiempo permanecieron en aquel refugio. Uno de los homenajes más bonitos e íntimos a los que se sumaron otros de carácter más solemne como la Medalla de la Legión de Honor otorgada por el gobierno francés en 1979 o el título de Justa entre las Naciones en 1980 con el que la institución judía Yad Vashem quiso honrar su impagable labor. 

domingo, 5 de abril de 2026

Shalom – Menora, encontrarse en Sefarad


Shalom – Menora, encontrarse en Sefarad  

Un año más, 90 jóvenes de Menora Argentina visitan España acompañados por sus líderes y monitores. Durante una semana recorren lugares clave de la historia de sus antepasados, profundizando en el contexto histórico y fortaleciendo su conexión con sus raíces sefardíes. Un viaje de aprendizaje. 

Hacé click en el enlace para ver el programa. 

https://www.rtve.es/play/videos/shalom/menora-encontrarse-sefarad/17009957/ 

Peter Grant

 

Peter Grant nació en Londres, Reino Unido, el 5 de abril de 1935, y murió en Eastbourne, Reino Unido, el 21 de noviembre de 1995. Productor discográfico, mánager, agente de talentos y actor. 

El sitio www.futuro.cl publicó este recordatorio firmado por Hector Muñoz Tapia. 

Peter Grant: vida y muerte del manager de Led Zeppelin 

Repasamos los hitos del representante, considerado uno de los más astutos y despiadados en el rock, fallecido hace 29 años. 

Por Hector Muñoz Tapia / 21 Nov, 2024. 15:22 hrs 

El rock and roll perdió a uno de sus personajes más importantes –en sentido figurado y literal– con la muerte el 21 de noviembre de 1995 del legendario manager de Led Zeppelin, Peter Grant. 

Fue quizás el representante de artistas por excelencia de su época. Y un hombre complejo, por decir lo menos. Grant podía ser a partes iguales un astuto hombre de negocios y una bestia salvaje. Una gallina con sus clientes y un matón con quienes los traicionaban. Estas contradicciones radicales solidificaron su legado. Y, al mismo tiempo, truncaron su carrera. 

Antes de conocer al arquitecto y guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, durante su mandato compartido con los Yardbirds, Grant había ascendido desde una fábrica de chapa metálica hasta tramoyista y portero de club. Pasando por temporadas como actor de cine y televisión y luchador profesional. Medía 1,96 m y pesaba más de 136 kg. 

Son 9 los discos que una de las bandas esenciales del rock lanzó en tan solo una década, un momento irrepetible en la historia. 

En 1963, lo contrató el igualmente legendario empresario musical Don Arden. Este lo puso a trabajar como representante de artistas como Chuck Berry, Gene Vincent, los Animals y, finalmente, los Yardbirds. Durante todo ese tiempo, mostró el tipo de técnicas de gestión de mano dura que luego pondría en buen uso para Zeppelin. 

Grant negoció el contrato beneficioso sin precedentes de Led Zeppelin con Atlantic Records. Protegió celosamente los intereses de la banda contra los tiburones entrometidos del negocio de la música y los piratas por igual. Y alteró el negocio de los conciertos casi por sí solo al exigir garantías monetarias históricas a los promotores. 

Así, mientras Page, Robert Plant, John Bonham y John Paul Jones se convertían colectivamente en la banda de rock más importante de los 70, Grant también quedó inextricablemente vinculado no sólo a sus elevados logros creativos y profesionales (actuando como productor ejecutivo de sus álbumes y director de su sello Swan Song, en el que también manejaba los asuntos de Bad Company), sino también al peligroso abuso de sustancias del grupo y a los innumerables episodios de excesos controvertidos de las estrellas de rock, muchos de los cuales han pasado a la historia del rock desde entonces. 

Desafortunadamente, la trágica muerte de Bonham por abuso de alcohol cerró el libro de la carrera de Zeppelin en 1980. También dejó a la deriva la vida personal y profesional de Grant, junto con la de sus antiguos compañeros, especialmente una vez que Swan Song cerró sus puertas en 1983. 

Grant pasó el resto de los años 80 fuera de los focos, reconstruyendo lentamente su vida y conquistando los demonios que quedaron del vuelo de Led Zeppelin por el firmamento del rock. Con el tiempo, salió de su caparazón para incursionar en todo. Desde papeles secundarios hasta conferencias sobre la industria musical. Donde su experiencia y reputación por revolucionar tantas prácticas comerciales se reconoció debidamente por sus pares y sucesores. 

Peter Grant murió de un ataque cardíaco al volante de su auto con su hijo Warren a su lado, después de haber vivido 60 años extraordinarios dignos de inmortalidad junto a los mismos Led Zeppelin. 

sábado, 4 de abril de 2026

Salvatore Sciarrino. Compositor.


Salvatore Sciarrino nació en Palermo, Italia, el 4 de abril de 1947. Compositor. 

El sitio www.salvatoresciarrino.eu publicó su biografía. 

Salvatore Sciarrino (Palermo, 1947) se enorgullece de haber nacido libre, no en una escuela de música. Comenzó a componer a los doce años, de forma autodidacta; su primer concierto público fue en 1962. Sin embargo, Sciarrino considera que sus obras anteriores a 1966 constituyen un aprendizaje inmaduro, pues fue entonces cuando se reveló su estilo personal. Hay algo verdaderamente especial en esta música: induce una forma diferente de escuchar, una conmovedora conciencia de la realidad y de uno mismo. Es una exquisita revolución musical: el foco ya no está en el compositor ni en la partitura, sino en el oyente. Y después de cincuenta años, el vasto catálogo de composiciones de Sciarrino permanece en una fase de asombroso desarrollo creativo. Tras completar sus estudios clásicos y unos años en la universidad de su ciudad natal, el compositor siciliano se trasladó a Roma en 1969 y, en 1977, a Milán. Desde 1983, reside en Città di Castello, Umbría. 
 
Ha compuesto, entre otros, para el Teatro alla Scala, la Accademia di Santa Cecilia, la RAI, el Maggio Musicale Fiorentino, la Bienal de Venecia, el Teatro La Fenice de Venecia, el Teatro Carlo Felice de Génova, la Arena di Verona, la Operà National de Paris, el Staatstheater Stuttgart, la Oper Frankfurt, el Nationaltheater Mannheim, el Wuppertaler Bühnen, el Concertgebouw Amsterdam, el London Orquesta Sinfónica y Suntory Hall Tokio; y para los festivales de Domain Musical en París, Schwetzingen, Donaueschingen, Lucerna, Witten, Salzburgo y Nueva York, el Wien Modern, el Wiener Festwochen, el Ensemble Intercontemporain, el Berliner Festspiele Musik Biennale, el Holland Festival, Alborough, el Festival d'Automne de París, el Ultima de Oslo y el Beethovenfest de Bonn. 
 
Publicó con Ricordi desde 1969 hasta 2004; al año siguiente, los derechos exclusivos de sus obras pasaron a RAI Trade (ahora RAI Com). 
 
La discografía de Sciarrino es extensa, con más de 140 CD publicados por sellos internacionales líderes, y ha recibido numerosos premios y reconocimientos. 
 
Además de ser autor de la mayoría de los libretos de sus propias obras teatrales, Sciarrino tiene una rica producción de artículos, ensayos y textos de diversos géneros; algunos han sido seleccionados y recopilados en Carte da suono, CIDIM – Novecento, 2001. De particular importancia es su libro interdisciplinario sobre la forma musical, Le figure della musica, da Beethoven a oggi, Ricordi 1998. 
 
Ha impartido clases en los conservatorios de Milán (1974–83), Perugia (1983–87) y Florencia (1987–96). Al mismo tiempo, ha impartido cursos avanzados y clases magistrales; Cabe destacar sus estudios en Città di Castello entre 1979 y 2000, así como los cursos en la Universidad de Boston. Actualmente imparte cursos avanzados de Composición en la Accademia Chigiana de Siena. 
 
Entre 1978 y 1980, fue director artístico del Teatro Comunale de Bolonia. 
 
Miembro de la Academia de Santa Cecilia (Roma), la Academia de Bellas Artes de Baviera y la Academia de las Artes (Berlín), y doctor honoris causa en Musicología por la Universidad de Palermo, entre los premios recientes de Sciarrino se incluyen: 
Príncipe Pedro de Mónaco (2003), Premio Internacional Feltrinelli (2003), Musikpreis Salzburg (2006), premio internacional de composición establecido por el Estado de Salzburgo. Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música (2011) otorgado por la Fundación BBVA. Premio a la trayectoria artística en la música (2014) Teatro La Fenice - Asociación Rubenstein de Venecia, León de Oro a la Trayectoria Artística en Música - Bienal de Venecia 2016.  

A continuación, celebramos su cumpleaños, con Allegoria Della Notte para Violín y Orquesta, en la versión de Marco Rogliano, y la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI, dirigida por Tito Ceccherini.   

Felix Mendelssohn. Concierto para Piano y Orquesta Nº 1 en Sol Menor Op. 25. Yeol Eum Son.


A continuación, de Felix Mendelssohn, el Concierto para Piano y Orquesta Nº 1 en Sol Menor Op. 25, en la versión de Yeol Eum Son, y la Orquesta Sinfónica de Detroit, dirigida por Jonathon Heyward.    

viernes, 3 de abril de 2026

¿Podría romperse la OTAN?

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo de opinión firmado por Pilar Rahola.

¿Podría romperse la OTAN?

Ponerse de perfil es una opción política, pero no es una opción a favor de la seguridad 
y la paz. Al contrario: garantiza la inestabilidad y alarga la guerra 
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Las líderes de los países que integran la OTAN posan para una foto de familia en La Haya (BEN STANSALL/Pool via REUTERS/Archivo)
Las líderes de los países que integran la OTAN posan para una foto de familia en La Haya (BEN STANSALL/Pool via REUTERS/Archivo)

Dotado de la templanza clásica de los británicos, fue Lord Hasting Ismay, primer secretario general de la OTAN, quien formuló una frase lacónica que explicaría el objetivo del tratado: “Keep the Soviet Union out, the Americans in, and the Germans down.”, es decir, el Tratado Atlántico nacía para controlar Alemania, para expulsar a la URSS y para garantizar que los EEUU se quedaran en Europa. Una permanencia que, por cierto, no fue fácil porque la Constitución americana prohibía aliarse militarmente con ningún país en tiempos de paz, de ahí que fuera necesario plantear la Resolución Vandenberg, conocida así por el senador que la promovió. La aprobación de dicha resolución fue la piedra angular de la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que nacía con 12 miembros.

Es decir, y para situar correctamente la cuestión: la OTAN nació porque Europa temía una invasión soviética, era débil para defenderse y, ante la incapacidad manifiesta de la ONU, necesitaba al gigante americano. Y lo necesitaba tanto que, en realidad, siempre fue una estructura vampírica que extrajo la mayoría de sus recursos de las finanzas norteamericanas: durante décadas EEUU invertía en la OTAN el 72,84 % de su PIB en defensa militar y ahora está en el 60,18 % del total: 980.000 millones en 2025. En el reverso, la mayoría de países miembros no llegaban al 2 % hasta que Trump ha exigido llegar a esa cota mínima. Cabe recordar que la desproporción no solo es económica, porque EEUU también aporta la mayoría de los activos estratégicos, desde satélites de vigilancia hasta transportes pesados y reabastecimiento en aire.

Además, Estados Unidos mantiene 128 bases principales y unas 800 instalaciones menores situadas en 150 países, cuyo coste para el contribuyente americano alcanza los 55.000 millones al año, solo en gastos operativos y de mantenimiento. La presencia militar americana en Europa consta de 31 bases permanentes (con la base aérea de Ramstein como la más importante) y un sinfín de instalaciones, que sumaban los 85.000 soldados americanos antes de la guerra de Ucrania, y ahora alcanzan los 105.000.

Con los datos fríos en mano, las conclusiones parecerían simples: Estados Unidos es la pieza eje de la OTAN, tanto militar como económicamente; Europa necesita y se aprovecha del “paraguas de seguridad” atlántico; y el enfado de Trump se justifica, cuando, necesitando a sus aliados, Europa eleva su “esta no es nuestra guerra” en el conflicto con Irán. España (el más beligerante), Italia y Francia restringen el uso de sus bases y el espacio aéreo a los aviones norteamericanos, Polonia se niega a ceder sus Patriot para el Golfo, y el eterno aliado británico busca una alianza “europea” para resolver el problema del estrecho de Ormuz, sin intervenir militarmente.

Es cierto que ello no impide que diversos países ayuden “discretamente” a EEUU, tanto en logística y abastecimiento de bombarderos y buques desplegados desde las bases de Alemania, Portugal, Grecia y el Reino Unido, como en las operaciones de drones contra Irán que se realizan en la base de Ramstein, según información de The Wall Street Journal.

Pero la calculada ambigüedad chamberliana de Europa, pretendiendo ser un simple observador del conflicto -a pesar de ser la región que sufre más directamente las consecuencias económicas del cierre de Ormuz-, ha llevado a la OTAN a la crisis más profunda de su historia. Tanto, que han saltado las alarmas en dos declaraciones de altura: Trump, asegurando que “EEUU ya no estará para ayudarlos tal como ustedes no estuvieron ahí para nosotros”, y Marco Rubio hablando de “honda decepción” y abriendo la puerta a revisar la relación con la OTAN después del conflicto. En este punto, la pregunta es obligada: ¿puede romperse la OTAN? Es decir, ¿estamos ante una bravata al estilo Trump, o realmente Estados Unidos podría replantearse su papel de garante de la seguridad global, y dejar la alianza atlántica?

Los motivos para la alarma son sólidos, con la guerra de Irán en el centro del desencuentro. Europa tiene la percepción de que Trump pone en peligro la seguridad global por intereses internos y espurios, teme que la guerra desestabilice los equilibrios en el Mediterráneo y provoque crisis migratorias, y que la crisis energética desate una crisis económica de grandes proporciones. Además, el margen de los líderes políticos para apoyar abiertamente la guerra es muy estrecho, a tenor de los estados de opinión de sus ciudadanos, aunque solo un presidente europeo, Pedro Sánchez, ha llegado al abuso demagógico para sus intereses ideológicos.

Lo cual, por cierto, agudiza el aislamiento geopolítico de España, que ha visto como no era invitada a la reunión en Londres entre más de treinta democracias occidentales, para coordinar la reapertura del Estrecho de Ormuz. El hecho de que España sea considerada por el régimen iraní como un “país no hostil”, sumado al deplorable espectáculo de los misiles con la cara de Sánchez y las felicitaciones de IránHamás y los hutíes, incomodan profundamente al resto de países que consideran que la ambigüedad de Sánchez con un régimen criminal que desestabiliza todo Oriente Medio, es bochornoso. Cabe recordar que España se negó a firmar la declaración conjunta que condenaba los ataques de Irán en Ormuz y sentaba las bases para una protección militar del tráfico marítimo, y ello lo ha convertido en un socio poco fiable que queda fuera de la mesa de decisiones.

Pero si Europa tiene motivos para mantener la posición Chamberlain del “apaciguamiento”, Estados Unidos aumenta sus motivos para considerar la ruptura con el Tratado Atlántico. Serían los siguientes: considera injusto que el sobrecoste norteamericano para la protección de Europa, un continente con regiones más ricas que muchos estados norteamericanos; su posición geoestratégica, protegido por dos océanos, alimenta la autocracia militar, en consonancia con el MAGA ideológico; EEUU no importa petróleo a través de Ormuz, y sus riesgos energéticos son muy bajos; y finalmente, resulta incomprensible para la Casa Blanca la indiferencia europea hacia un régimen iraní que genera conflictos en todo Oriente Medio y representa la amenaza más peligrosa para la estabilidad mundial, además de poner en riesgo el suministro energético.

En definitiva, la Casa Blanca puede llegar a considerar que si Europa solo quiere los beneficios de la OTAN pero no quiere asumir ni los costes, ni los riesgos, también debería ser capaz de defenderse de Rusia sin ayuda norteamericana. “¡Cobardes, y no se lo olvidaremos!”, espetó Trump en la red Truth Social, y la frase es todo un torpedo para la alianza atlántica.

Motivos para la ruptura a ambos lados del Tratado, cuya fragilidad, como sostuvo en X Donald Tusk, el presidente de Polonia, “parece el plan soñado de Putin“. De Putin y, sin duda, de China. De hecho, en declaraciones a The Telegraph, el mismo Trump apuntaba en ese sentido: “Nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel y el presidente ruso, Putin, también lo sabe". Pero con todo sobre la mesa, la posibilidad de que se rompa la OTAN parece más una guerra psicológica, que una realidad cercana. Es evidente que Europa no puede prescindir del Tratado, ni económicamente -no puede pagarse una defensa autóctona-, ni militarmente, so pena de quedar en una extrema vulnerabilidad, impensable desde la Segunda Guerra Mundial. Y Estados Unidos, a pesar del ruido dialéctico de Trump, necesita la OTAN para mantener su poder global y su capacidad de decisión en el tablero mundial.

Además, los costes económicos para salir de la OTAN serían inmensos, y las dificultades políticas enormes, no en vano necesita dos tercios del Senado para aprobar la desconexión. Por tanto, parece más órdago retórico, que real, lo cual no impide que la crisis sea profunda. El resultado es incierto, pero hay algo claro: Europa no puede desentenderse del riesgo mundial que significa el régimen iraní. Por mucha frase propagandística de los líderes europeos, esta guerra, sí es su guerra: es Europa quien tiene un vecino cercano que alimenta grupos terroristas y desestabiliza la región; y es Europa quien sufre la crisis energética derivada del cierre de Ormuz, y la consecuente crisis económica. Ponerse de perfil es una opción política, pero no es una opción a favor de la seguridad y la paz. Al contrario: garantiza la inestabilidad y alarga la guerra.

X: @RaholaOficial

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