A continuación, de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Nº 9 en
Re Menor Op. 125, en la versión de los solistas: Emi Sawahata, Setuko Takemoto,
Akeshi Wakamoto, Michio Tatara, junto al Coro Shinyukai y la Nueva Orquesta
Filarmónica de Japón, dirigida por Takashi Asahina.
Hola, soy Leonardo Liberman. Te invito a visitar mi Blog, en el que propongo temas de interés general. Podes mandarme tu comentario al E-mail elmiradornocturno@gmail.com Foto de portada: Magdalena Viggiani.
sábado, 30 de junio de 2018
viernes, 29 de junio de 2018
Vivió el fascismo italiano, desertó del ejército para emigrar a la Argentina y con 94 años cuenta su historia
El Diario La Nación, en su edición digital, publicó este artículo
HISTORIAS QUE INSPIRAN
HISTORIAS QUE INSPIRAN
Vivió el fascismo italiano, desertó del ejército para
emigrar a la Argentina y con 94 años cuenta su historia
9 de mayo de 2018 • 14:31
"Me desperté con un ruido fuerte y ensordecedor. Esta
vez, la bomba explotó más cerca de lo normal. Estaba acostumbrado a que estalle
en el puente del Río Brenta, pero esa noche el sonido era cercano y estridente.
Venía de la plaza que estaba frente a la Iglesia". Así comienza Andrea
Pallaro la narración de sus memorias, en un intento de acercar el pasado a su
nieta.
La cabellera rojiza de pocos pelos que hace juego con sus
cejas disimula sus 94 años de vida, y sus ojos diminutos de color verde que
brillan detrás de los párpados caídos esconden un sinfín de historias. Andrea
es mi abuelo y uno de los últimos testimonios vivos de la ola de inmigrantes
italianos que participaron del ejército fascista de Benito Mussolini. El pasado
8 de mayo se celebró el 73° aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial
y Pallaro festejó con el relato de su experiencia en carne propia.
Desde pequeño lo obligaron a vestirse a la usanza fascista,
con un pantalón gris verdoso, una camisa negra, y una gorra con cordones que caían
a un costado. A partir de los catorce, ya tuvo que realizar ejercicios
premilitares forzosos y diarios. Marchaba por las calles junto a otros jóvenes
de su edad al ritmo de "uno dos, uno dos", competía en carreras de
resistencia, subía escaleras y saltaba obstáculos al canto de "Fischia il
sasso" (La piedra silba), "Faccetta nera" (Faceta negra) y
"Giovinezza" (Juventud), todas canciones fascistas de la época.
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Familia Pallaro (1935): De izquierda a derecha, arriba de pie: Moro, Andrea, Palma, Olivia, Nane y Gina. Abajo sentados: María, Nea, Antonio y Luis |
La goma de sus zapatillas golpea contra el piso de madera y
su tonada italiana se acentúa a medida que avanza el relato. Sus manos se
mueven con gestos enérgicos de indignación y sus pómulos afilados se elevan por
el desconcierto que le provoca su propia historia.
"El máximo jerarca del pueblo se llamaba Silvio Longo.
Él tenía a cargo a Narcisco, a su primo Feruccio y a los mellizos Biscottini,
tan incultos como prepotentes. Ellos gozaban de humillar a la gente y te
ordenaban a saludar con el brazo derecho estirado hacia adelante. Paseaban en
bicicleta con una capa negra, símbolo de autoridad, y con una voz gruesa te
amenazaban", recuerda Pallaro con el ceño fruncido.
Andrea Pallaro nació bajo la dictadura de "Il
Duce" en un pueblo conservador, Lobia de Persegara, en la provincia de
Padova. Allí estaba la Casa del Fascio en la que se reunían los
"balillas" y jerarcas. Tenían una sala de castigo en la que
interrogaban a los opositores del sistema y les hacían beber aceite de ricino a
la fuerza. "No para reventar, pero sí para vaciar sus tripas. Mi amigo
Riccardo salió de ahí demacrado, con varios kilos menos. Lo buscaron una noche
y le dieron una paliza. Había que tener cuidado para no terminar igual".
Lo más triste es que en ese entonces, todos creíamos que la
dictadura era un mal necesario para luchar contra la anarquía y el comunismo
El tono de voz de Andrea está marcado por el enojo del
recuerdo. Sus cachetes se enrojecen de cólera y toma un largo respiro para
recuperar el aire. "Lo más triste es que en ese entonces todos creíamos
que la dictadura era un mal necesario para luchar contra la anarquía y el
comunismo. Mismo en el colegio nos tenían adoctrinados con cuadros del Rey
Vittorio Emanuele III, de Benito Mussolini y del Papa Pacelli".
El 24 de mayo de 1943, Pallaro cumplió 19 años y tuvo que
presentarse al 4º Regimiento de Artillería Antiaérea de Mantua. Salió en tren
desde Padova con una mochila y un recipiente de aluminio. Junto a él viajaban
soldados de todas las edades y algunos eran los heridos que volvían de Grecia y
África. Una vez que llegó al cuartel, le entregaron un medicamento para la
malaria y el sargento le designó una cama que estaba plagada de chinches.
Se frena en el detalle de la rutina. Todos los días
desayunaba un café negro aguado con un pan negro "sagrado" que hacía
durar todo el día. Cumplía con las clases teóricas de manejo de cañones
antiaéreos y corría 20 km con una mochila cargada. Pallaro hace una pausa. Se
acomoda en el sillón y guarda silencio. Una sensación de nostalgia invade el
cuarto.
-¿En qué pensás?
Pallaro intenta sonreir con los labios resecos y los ojos
húmedos. "En mi familia. Yo fui el último en ingresar al ejército. Mi
hermano mayor Moro y mi primo Bruno tuvieron que formar parte de la armada
italiana en Rusia y Bruno nunca volvió. Habrá muerto de frío o de hambre o
quizás lo asesinaron. En cambio, Moro volvió con una úlcera que con los años se
transformó en cáncer y a mi otro hermano Nane se lo llevaron a Isla de
Córcega".
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Andrea Pallaro (19) con el uniforme del ejército fascista |
Andrea se negó a cumplir con el destino familiar y tomó la
decisión de desertar. No compartía la absurda idea de morir por la patria. Las
penurias, los bombardeos americanos, el frío y el hambre lo convencieron de que
el sacrificio era inútil. Una noche de septiembre, tomó coraje y se escapó con
su compañero romano, Rodolfo Rafaelli.
"La primera semana de desaparición, encontramos refugio
en la casa de una familia en la provincia de Brescia. Me entregaron ropa de
civil y me alimentaron. Pero tenía que seguir camino porque el Gobierno emitió
un mensaje en el que se informaba que los soldados desertores podían ser
fusilados sin juicio previo. A mi amigo Andrea Campagnaro lo vieron escaparse
por una ventana y le dispararon en la espalda".
Hace énfasis en la muerte de su compañero y toca por debajo
de mi hombro para señalar el punto exacto en el que ingresó la bala. La presión
de su dedo en mi espalda y la sensación de vacío generan angustia en mi pecho.
Pasan unos minutos y se recompone la entrevista. Pero ahora las preguntas las
hace él: "¿Entendés que murieron entre 50 y 60 millones de personas? ¿Qué
más queres saber?"
El viaje a Buenos Aires
Pasaron once meses de frío y hambre hasta que por fin pudo
regresar a su hogar con la convicción de que vivir al borde del abismo sólo
conduce a la infelicidad. Sabía que no iba a encontrar la paz en una Italia
hostil y derrotada. La amenaza de la Unión Soviética persistía y la posibilidad
de otra guerra estaba latente. Es así que tomó la decisión de
"emigrare" a la Argentina, "un país próspero y libre de
discriminación".
Consiguió la visa en el consulado argentino en Venecia y un
pasaje de 1.600.000 liras en la agencia Santi de Citadella. Tomó el tren de
Milán a Génova y se sometió a una cautelosa revisión médica. Cuatro días más
tarde, embarcó con otros 1700 pasajeros en el buque Santa Fe.
Andrea se despega del sillón y se abalanza hacia la puerta
de entrada. La ansiedad de su mente choca contra la velocidad de sus piernas.
Pierde el equilibrio pero no se cae. Camina al grito de "guarda" y
sus movimientos exaltados me obligan a ayudarlo. Se arrima a las escaleras y
señala un cuadro con marco dorado que está colgado en la pared. Se trata de una
fotografía del barco Santa Fe en blanco y negro. La agarra con sus dos manos y
continúa el relato.
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Andrea Pallaro utilizó este pasaporte para viajar a la Argentina |
"El viaje duró 22 días. La primera parada fue en Islas
Canarias, donde me compré doce bananas, una fruta desconocida en el campo
italiano (ríe). Hubo días más difíciles que otros. En algunos trayectos las
olas pasaban por encima de la cubierta y la gente vomitaba. Pero en otros, el
sol brillaba y la gente bailaba hasta la madrugada".
Pallaro llegó al puerto de Buenos Aires delgado con sus 25
años y 1,83 mts de altura vestido de saco corto y derecho. Su amigo Franco
Squizzato, que trabajaba en la embajada italiana, lo recibió con un fuerte
abrazo en el desembarque y le alquiló una pieza en el barrio de Versailles.
Camina hacía la sala de estar. Su testarudez impide que lo
ayude. Se recuesta con cuidado y se sumerge en silencio en las últimas memorias
que lo conectan a su presente. Me mira con sus ojos satisfechos y comienza a
resumir en voz alta un capítulo de logros que aún hoy le agrandan el pecho.
En 1951 su hermano menor Luigi arribó a la Argentina y
juntos comenzaron su propia empresa de instalaciones electromecánicas bajo el
nombre Pallaro Hnos. Durante su adolescencia Andrea realizó un curso por
correspondencia sobre el rubro y en el nuevo país se especializó con diversas
capacitaciones para estar a la altura del desafío.
Durante varios años trabajaron para Siam Di Tella, la
primera empresa que confió en ellos. Hasta que llegó Fiat a la Argentina y
empezaron a hacer instalaciones de grupos electrógenos con grandes motores
Diesel en todos los talleres ferroviarios del país. Más tarde se sumaron otras
empresas como Alpargatas y Acindar y ganaron varias licitaciones tanto públicas
como privadas.
Con sus ingresos lograron comprar un edificio en en Capital
Federal, aún hoy, sede principal del grupo. Allí fabricaban tableros hasta para
150, 200 kilowatios y más grandes también, una novedad para la época. Ese fue
el inicio de lo que más adelante sería A.E.A.
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Andrea Pallaro (94) en el patio de su casa |
Presente
A sus 94 años, lidera cuatro empresas distintas junto a su
hermano y conserva la costumbre de asistir a la oficina y estar al tanto de los
negocios. Se mantiene activo con sus cinco hijos, 14 nietos y 3 bisnietos, y
todos los domingos disfruta de un almuerzo familiar en sus casa de Belgrano.
Su lucidez y entusiasmo lo motivan a alcanzar un presente
centenario y su terquedad lo obliga a mantenerse inquieto.
El 13 de marzo cumplió años, alzó su copa de vino y recordó
el capítulo final de su autobiografía en el que parece revelar la fórmula de la
longevidad. "Creo en el amor a la familia como base central de la
humanidad. En la educación de las personas como necesidad primaria del ser
humano. En el trabajo y el esfuerzo diario como único modo de lograr lo
inalcanzable en el plano material. En el agradecimiento permanente a aquellos
que brindan desinteresadamente su aporte. Me considero afortunado por la vida
que vivo y que mis padres me dieron. En fin, creo en el mensaje que da título a
mi libro: Soy feliz".
Por: Bianca Pallaro
jueves, 28 de junio de 2018
miércoles, 27 de junio de 2018
La trucha. La película
"En 1969 cinco jóvenes músicos, todos relativamente
desconocidos para el gran público, pero
destinados a convertirse en artistas internacionales de gran categoría, se
unieron para tocar el Quinteto la trucha de Schubert, en el nuevo Queen
Elizabeth Hall, en la orilla sur del Támesis, en Londres. Sus nombre son:
Daniel Barenboim, ltzhak PerIman, Pinchas Zukerman, Jacqueline du Pré y Zubin
Mehta.
El concierto tuvo lugar el 30 de agosto y yo presagié que se
convertiría en algo legendario. Lo que estaba claro era que había que hacer una
película al respecto porque las películas recuerdan a nuestros artistas y sus
personalidades de una forma que ningún otro medio consigue.
La idea no consistía solo en grabar el concierto, sino en
grabar los preparativos durante la semana anterior y, al hacerlo, presentar
muchas más facetas de cada uno de estos grandes talentos y espléndidos músicos
jóvenes, en el trabajo, tocando y también interpretando, captar parte del
espíritu que había más allá del acontecimiento y la actuación en sí.
Todo esto se llevó a cabo gracias a las nuevas y ligeras
cámaras silenciosas de 16 mm, que hicieron posible un nuevo tipo de cine. Pudimos
llevar las cámaras con los músicos a lugares en los que nunca antes había
llegado una cámara y pusimos imágenes en la pantalla que nunca habían estado
allí. El resultado fue dinamita para el año 1969 porque se hizo algo que jamás
se había logrado, y de una forma que nunca se había visto en un proyecto de
música clásica. De alguna manera, marcó un hito.
La primera parte de la película, en la que se presenta a
cada uno de los artistas por turnos, acaba con los últimos 7 minutos de los
preparativos entre bastidores antes del concierto. Esos minutos contienen
escenas que han dejado huella en las historias de la música y del cine. La
película continúa con la actuación, grabada exactamente tal y como fue, en
directo, sobre el escenario, sin ninguna toma añadida, filmada con cinco de
esas nuevas y silenciosas cámaras. Fue un acontecimiento histórico tanto
técnica como musicalmente.
La película que salió de ahí, La Trucha, se convertiría con
casi total seguridad en la película de música clásica más emitida de todos los
tiempos. Cuando se emitió por octava vez en Alemania, el 25 de mayo de 1994, en
el canal ARTE, obtuvo la mayor audiencia del año de todas las retransmisiones
de música clásica de ese canal, ¡25 años después de que apareciera por primera
vez! Se ha convertido en el emblema mejor recordado de una época de la música
que se ha ido, y parece que para siempre."
Christopher Nupen
domingo, 24 de junio de 2018
Shalom - Orquesta Andalusí de Ashdod
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean
la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar
de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el
lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante
que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la
cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos
descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como
ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística…
sábado, 23 de junio de 2018
Ludwig van Beethoven. Sinfonía Nº 9 en Re Menor Op. 125. Mariss Jansons.
A continuación, de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Nº 9 en
Re Menor Op. 125, en la versión de los solistas: Kristiane Karg, Mihoko
Fujimura, Michael Schade, Michael Volle, junto al Coro y la Orquesta Sinfónica de
la Radio de Baviera, dirigida por Mariss Jansons.
jueves, 21 de junio de 2018
martes, 19 de junio de 2018
Antonio Aguilar
José Pascual Antonio Aguilar Márquez Barraza, más conocido como Antonio Aguilar, nació en Villanueva, Zacatecas, México, el 17 de mayo de 1919 y murió en Ciudad de México, el 19 de junio de 2007. Cantante, actor, productor, intérprete, guionista y cineasta.
Su madre cantaba en una iglesia en Villanueva, y ella le
despertó la vocación por el canto. Entre 1940 y 1941 viajó a Hollywood para
estudiar canto. Posteriormente comenzó a trabajar en Tijuana, en 1945 se instaló en Ciudad de
México donde siguió estudiando canto, en esa época interpretaba canciones del
género popular y operístico. Comenzó como cantor de boleros pero poco después
modificó su repertorio, adoptando el traje de charro para cantar rancheras.
En julio de 1950 se presentó en la Emisora de Radio XEW y a
partir de ahí empezó una carrera en ascenso. Al poco tiempo se presentó en el
Canal 2 de la naciente TV mexicana, en el programa Música a Bordo. Incursionó
en el cine, en pequeños papeles, hasta que en 1952 obtuvo su primer papel
destacado en El casto Susano. En 1953 fue contratado como actor exclusivo de
los Estudios Filmex, y en 1956 recibió su primera oportunidad estelar, en
Tierra de hombres, de Ismael Rodríguez. En su trayectoria se destacó en muchas
comedias rancheras e interpretó a varios personajes populares e históricos. A
mediados de la década de 1960 comenzó su trabajo com argumentista, guionista, y
produjo un número importante de películas, entre ellas varias de las que fue
protagonista.
De enorme fama como cantante, tanto en México como en
Latinoamérica, también realizó múltiples presentaciones de su espectáculo
ecuestre, acompañado de su esposa, la cantante Guillermina Jiménez, también conocida
como Flor Silvestre y sus hijos quienes incursionaron en el cine al lado de su
padre.
Dentro de la veintena de filmes que produjo se encuentran El
ojo de vidrio de 1967, Volver, volver, volver de 1975, Benjamín Argumedo / El
rebelde y Los triunfadores de 1978, Los gemelos alborotados y Noche de carnaval
de 1981, El tonto que hacía milagros de 1982, Lamberto Quintero de 1987, Triste
recuerdo de 1990 y La güera Chabela de 1992.
Antonio Aguilar llenó el Madison Square Garden de Nueva York en 6 noches consecutivas, y cuenta con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su discografía superó los 160 álbumes con ventas de más de 25 millones de copias.
A continuación, recordamos a Antonio Aguilar, con un fragmento de una presentación realizada en Colombia junto a su familia. Interpretaron uno de sus grandes exitos: Alta y Delgadita.
lunes, 18 de junio de 2018
Ignaz Pleyel
Ignaz Joseph Pleyel nació en Ruppersthal, Austria, el 18 de junio de 1757 y murió en París, Francia, el 14 de noviembre de 1831. Compositor, editor musical y fabricante de pianos.
Fue alumno de Franz Joseph Haydn y de Johann Baptist Vanhal en Bratislava y en la corte de los príncipes Esterhazy en Eisenstadt. Posteriormente, perfeccionó su técnica en Italia. En 1789 fue nombrado maestro de capilla de la catedral de Estrasburgo, donde sucedió en el puesto a Franz Xaver Richter.
A partir de 1795 se instaló
en París donde abrió su primera tienda de música y comenzó con las ediciones
musicales. Para dar respuesta a las mayores exigencias de compositores e
intérpretes, en 1802 fabricó su primer piano con un sistema de escape simple,
en el que las cuerdas son percutidas por un martillo y no pinzadas. En 1797
redactó su Método de Piano. En 1807 patentó el sistema de su piano, y en 1809 fundó la fábrica de pianos que
lleva su nombre y cuya marca, Pleyel, está activa en la actualidad.
Como compositor dejó un gran número de obras: 41 sinfonías; 6
sinfonías concertantes; 70 cuartetos y quintetos; 2 óperas; un réquiem; y un
gran número de lieder y de composiciones de cámara.
A continuación, recordamos a Ignaz Pleyel, con el Dúo para 2 Violines Op. 48, en la versión de Richard Tomes y Teresa Silva.
A continuación, recordamos a Ignaz Pleyel, con el Dúo para 2 Violines Op. 48, en la versión de Richard Tomes y Teresa Silva.
domingo, 17 de junio de 2018
Shalom - Fiebre al amanecer
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística…
sábado, 16 de junio de 2018
Ludwig van Beethoven. Sinfonía Nº 9 en Re Menor Op. 125. Wilhelm Furtwängler.
A continuación, de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Nº 9 en Re Menor Op. 125, en la versión de los solistas: Elisabeth Schwarzkopf, Elsa Cavelti, Ernst Häfliger, Otto Edelmann, junto al Coro del Festival de Lucerna, y la Orquesta Philharmonia, todos dirigidos por Wilhelm Furtwängler.
jueves, 14 de junio de 2018
martes, 12 de junio de 2018
Murió a los 95 años la “novia de Belsen”, la sobreviviente del Holocausto que cuidó de Ana Frank
El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo
"Mi historia es la historia de un sobreviviente",
declaró en un evento conmemorativo del Holocausto en abril de este año. "También
es la historia de 6 millones de personas que perecieron", agregó.
Murió a los 95 años la “novia de Belsen”, la
sobreviviente del Holocausto que cuidó de Ana Frank
Por Samantha Schmidt
11 de junio de 2018
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Gena Turgel posando en Londres en una muestra sobre los campos de concentración nazis (AP/Paul Faith) |
El momento en el que las tropas británicas liberaron a
aquellos que estaban en el campo de concentración de Bergen-Belsen quedaría
grabado para siempre en la memoria de Gena Turgel.
Eran las 3:15 de la tarde del 15 de abril de 1945. La
propia Turgel, el pasado mes de abril, recordó que un anuncio retumbó por los
altavoces en varios idiomas diciendo a todos los nazis que estaban en
el campo que depusieran sus armas y se reportaran a la sede.
Después de ser forzada para ir de un campo nazi a otro,
después de llorar los asesinatos de familiares y presenciar la muerte de muchas
otras personas, ella relataba que en ese momento se "sentían libres". Tres
días más tarde, un sargento británico que ayudó en las tareas de liberación del
campamento donde estaba Turgel le pediría que se casara con él. El
oficiante de la boda, un rabino del ejército británico, calificó el matrimonio
de "símbolo de esperanza después de tanta muerte".
Años después, Turgel aprendería inglés, escribiría sus
emocionantes memorias y compartiría sus recuerdos del Holocausto en miles de
escuelas. Turgel murió la semana pasada a la edad de 95 años. El Gran
Rabino del Reino Unido, Ephraim Mirvis, escribió en Twitter que ella había sido
una persona "remarcable".
"(Mantener) su legado es nuestra responsabilidad
ahora", señaló.
A Turgel le sobreviven sus tres hijos, así como sus nietos y
bisnietos.
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Ana Frank murió a causa de un tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Gena Turgel se hizo cargo de ella en los últimos meses de su vida (Archivo) |
Turgel, que sobrevivió a los campos nazis de Auschwitz,
Buchenwald y Bergen-Belsen, también se ocupó de Ana Frank cuando la
adolescente se estaba muriendo de tifus, según confesó una vez a la BBC.
"Le lavaba la cara, le daba agua para beber… aún puedo
ver su rostro, su cabello, su aspecto", comentaba ella.
Los medios británicos la apodarían como "la novia de
Belsen" por su matrimonio con el sargento inglés, Norman Turgel.
Gena Turgel, la más joven de nueve hermanos, tenía 16 años
cuando los alemanes invadieron su ciudad natal en Polonia, en septiembre de
1939. "Llegaron muy bien preparados", con listas de las familias
judías más prósperas del país. Los nazis fueron a la casa de su
familia, exigiendo que su hermano le entregara las llaves de su negocio.
En 1941, Turgel fue forzada a permanecer en un gueto de
Cracovia junto a su madre y sus cuatro hermanos. Uno de ellos fue
asesinado allí mientras que otro pudo escapar, aunque nunca más volvió a saber
de él. Una de sus hermanas fue tiroteada cuando intentaba
pasar comida de contrabando al campo de trabajo de Plaszow, según documenta el
Holocaust Educational Trust. Luego, en diciembre de 1944, Turgel y el resto de
sus familiares fueron obligados a caminar en una "marcha de la
muerte" hacia Auschwitz-Birkenau.
"La temperatura era aproximadamente de 20 grados bajo
cero", escribió Turgel. "Tenía que ir exactamente así: con
vestido, abrigo, botas, un par de calzones y unas medias delgadas.La nieve
era profunda y espesa. A veces nos obligaban a caminar de la noche a la mañana.
Nos preguntábamos: '¿Cuándo terminaría? ¿Cuánto tiempo más?'".
Al llegar a Auschwitz, después de unas tres o cuatro semanas
de viaje, Turgel y sus parientes fueron divididos en grupos y enviados
a lo que pensaban que era un cuarto de baño.
"En esa habitación debíamos ser unas cien personas,
todos amontonados entre paredes de piedra, sin ventanas y con aberturas
estrechas en el techo", escribió en sus memorias. "Estuvimos allí
una hora más o menos y no pasó nada. La espera parecía interminable. Nadie
hablaba", agregó.
Cuando salieron de esa sala, un grupo de mujeres, eufóricas,
los abrazaron. "¿No sabes dónde has estado? Has estado en una
cámara de gas", dijeron. Turgel no sabía por qué su grupo no fue
aniquilado con gas venenoso o asfixiante pero confesó que "Dios debe haber
salvado mi vida y tantas otras junto a mí".
En Bergen-Belsen, Turgel, que por aquel entonces tenía 22
años, consiguió un trabajo como enfermera en un hospital. En esas
instalaciones, se ocupaba de Ana Frank que se estaba muriendo de tifus.
Cuando las tropas británicas liberaron el campamento, un
sargento se "interesó mucho" en Turgel. La invitó a una cena
fuera del campamento, donde la jovencita pudo volver a ver mesas con adornos y
manteles blancos.
"¿Esperamos alguna visita especial?", preguntó
ella. "Tú eres la invitada especial", le respondió él. "Esta
es nuestra fiesta de compromiso", añadió. Norman Turgel ya había
interiorizado que el sargento se iba a casar con ella.
Finalmente aceptó la
propuesta y se casaron meses después. Su vestido de novia, hecho de seda de
paracaídas, se exhibe en el Museo de la Guerra Imperial de Londres.
Tras la boda, la pareja se mudó a Londres, donde Gena Turgel
se marcó tres objetivos: aprender inglés, adaptarse a la forma de vida
británica y escribir sus recuerdos para que no los olvidara.
"¿Cómo podemos olvidarnos de eso?", dijo ante la
audiencia el pasado abril.
Aquellos que conocían a Turgel escribieron mensajes de
recuerdo durante el fin de semana. El alcalde de Londres, Sadiq Khan,
tuiteó que estaba "triste por el fallecimiento de Gena Turgel".
Afirmó que estaba "profundamente conmovido por su contribución e inspirado
por su compromiso de toda la vida de educar a la gente sobre los horrores del
Holocausto".
Karen Pollock, directora ejecutiva del Holocaust Educational
Trust, tuiteó lo siguiente: "Nuestra hermosa, icónica y única Gena
Turgel, cuyo testimonio tocó tantas vidas, falleció.Celebramos su 95º
cumpleaños hace tan solo 3 meses".
"La Gena Turgel que conocíamos era la dama más bella,
elegante y serena. Su fuerza, determinación y capacidad de recuperación fueron
constantes, sus palabras poderosas y sabias fueron una inspiración",
señaló la mujer en un comunicado. "Su historia fue difícil de escuchar
y difícil de narrar, pero nadie que alguna vez la haya escuchado nunca la
olvidará", finalizó.
domingo, 10 de junio de 2018
Shalom - Estudiar en Israel
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean
la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar
de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el
lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante
que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la
cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos
descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como
ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística…
sábado, 9 de junio de 2018
Ludwig van Beethoven. Sinfonía Nº 9 en Re Menor Op. 125. Enrique Arturo Diemecke.
A continuación, de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Nº 9 en Re Menor Op. 125, en la versión de los solistas: Margarita Estrada, José Luis Ordoñez, Oralia Castro, Óscar Velázquez, junto al Coro del Teatro de Bellas Artes, el Coro Alpha Nova y la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional de México, bajo la dirección de Enrique Arturo Diemecke.
viernes, 8 de junio de 2018
Novedades editoriales de junio de Siglo Veintiuno Editores
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