viernes, 1 de abril de 2016

Adolfo Hitler y el Golpe de Estado en la Cerveceria.


El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg, luego del juicio al que fue sometido por el Putsch de Múnich o Putsch de la Cervecería, el fallido intento de golpe de Estado del 8 y 9 de noviembre de 1923 en Múnich, llevado a cabo por miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, NSDAP, y por el que fueron procesados y condenados a prisión Adolf Hitler y Rudolf Hess, entre otros dirigentes nazis.

Hitler planeó utilizar la ciudad de Múnich como base de su lucha contra el gobierno para proclamar un Estado rebelde en Baviera, e iniciar el avance hacia Berlín.

En el atardecer del 8 de noviembre de 1923, Hitler, con un contingente de las SA, llegó a la cervecería Bürgerbräukeller donde el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, pronunciaba un discurso. Cerca de seiscientos hombres de las SA bloquearon las salidas. Hitler, acompañado por Hermann Göring, Alfred Rosenberg y Rudolf Hess, ingresó al lugar, disparó un tiro al techo y anunció que: “¡La revolución nacional ha comenzado!”.

Los acusados durante el juicio por el Putsch de 1923.  
De inmediato se declaró un gobierno provisional en la misma cervecería. Los cuarteles de la Reichswehr, el ejército de la República de Weimar y los de la Policía fueron ocupados por partidarios del golpe.

Al amanecer del 9 de noviembre, las fuerzas del comandante de las SA Ernst Röhm, entre las que se encontraba un joven Heinrich Himmler, ocuparon el Ministerio de Defensa bávaro.

La reacción de las autoridades no se hizo esperar y se parapetaron para reprimir la revuelta, mientras que Erich Ludendorff se movilizó con unos 2.500 hombres hacia la Marienplatz, donde se encuentra el Ayuntamiento de Múnich, allí se toparon con una importante masa de gente que había salido a la calle enterada del altercado. 


Tras unos minutos de desconcierto ante semejante aglomeración, Ludendorff decidió que se continuara caminando hacia el Ministerio de Defensa y así encontrarse con los hombres de Röhm.

A lo largo del camino se iban uniendo más personas apoyando a Hitler y el putsch. Sin embargo, una vez arribada la marcha a la entrada de la Odeonsplatz, se encontraron con un grupo de policías que les bloqueaban el paso. Ambos grupos de hombres armados quedaron frente a frente durante unos segundos, hasta que de pronto comenzó un importante tiroteo. Hitler y Göring fueron heridos, el último pudo escaparse.

Hitler se refugió en casa de un amigo, Putzi Hanfstaengl, donde paso 3 días hasta que fue arrestado y llevado a la prisión de Landsberg, donde supo que iba a ser juzgado por alta traición.

Durante el juicio, en el que fue tratado con cierta clemencia, resultó condenado a 5 años, de los que cumplió sólo 9 meses, donde se lo autorizó a recibir visitas casi diariamente y durante muchas horas. Durante este tiempo dictó Mein Kampf a su secretario Rudolf Hess.