Hola, soy Leonardo Liberman.
Te invito a visitar mi Blog, en el que propongo efemérides y temas de interés general.
Podes mandarme tu comentario al E-mail elmiradornocturno@gmail.com
Foto de portada: Magdalena Viggiani.
En 1987, el tenor español José Carreras se encontraba en la
cumbre de su carrera, cuando le fue diagnosticada una leucemia linfoblástica.
Los médicos le dieron pocas posibilidades de sobrevivir. El
tratamiento incluyó radioterapia y quimioterapia, y un autotrasplante de
médula, que le fue efectuado con éxito en el Centro Hutchinson de Seattle, en Estados
Unidos.
José Carreras se recuperó felizmente, gracias a su carácter
y tesón, y lo celebró con un concierto en Barcelona ante el Arco del Triunfo,
el 21 de julio de 1988.
Ese mismo año creó la Fundación Josep Carreras contra la
leucemia, una organización que apoya económicamente la investigación contra la
leucemia y que mantiene un banco de donantes de médula ósea.
A continuación, José Carreras, y su interpretación de Granada,
junto a la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Carlo Franci, durante un
concierto a beneficio de la Fundación, realizado el 8 de agosto de 1988 en Verona Italia.
Carlos Santana (Autlan de Navarro, México, 1947) Guitarrista
mexicano de rock nacionalizado estadounidense.
A finales de la década de 1960, San Francisco hervía
musicalmente con el movimiento hippy, y fue allí donde Santana desarrolló su
peculiar estilo como guitarrista, hecho de una mezcla de la música latina con
el rock, sin desdeñar el jazz ni el funk.
En 1969 participó en el mítico
festival de Woodstock y triunfó con Evil Ways, que revela la influencia de la
salsa y el funk, y con uno de sus temas más conocidos, Oye cómo va, un ejemplo
de música caribeña con ese toque rockero de la guitarra de Santana.
Hacia 1972, las modas orientalistas y la búsqueda de formas
musicales más complejas, incluyendo el jazz y el rock progresivo, empezaron a
hacerse más perceptibles en su evolución. Tras el lanzamiento de Caravanserai,
inició una serie de colaboraciones con músicos de prestigio como Byddy Miles,
Alice Coltrane y John McLaughlin, algunas de las cuales se materializaron en
ediciones discográficas como Love devotion surrender (1973).
Los álbumes
posteriores (Welcome, de 1973, Borboletta, de 1976, Amigos, de 1976,
Moonflower, de 1977, Inner Secrets, de 1978, Marathon, de 1979) mantuvieron el
prestigio de Carlos Santana, líder de bandas y formaciones constantemente cambiantes.
Siempre acompañado de su guitarra Gibson-335, sus actuaciones a lo largo de
todos estos años congregarían grandes multitudes de un público entregado.
Ya en los 80, Santana trabajó en piezas de rock fácilmente
digeribles y desarrolló a la vez su faceta jazzística. El proyecto The swing of
delight (1980) era claramente jazzístico, mientras que el tema
"Europa", incluido en el álbum Amigos, había supuesto el reencuentro
de Santana con el sonido latino.
Después de publicar en 1987 el elepé Freedom,
el guitarrista lanzó Blues for Salvador, cuyas letras manifestaron sus
preocupaciones políticas. Ambos álbumes tuvieron ventas millonarias; por el
último, además, recibiría un Grammy en 1989.
En 1990 apareció su siguiente álbum, Spirits dancing in the
flesh, calificado por los críticos como el más ambicioso y completo trabajo
artístico de Santana en más de una década.
En 1992 presentó un disco de larga
duración llamado Milagro con el que rindió homenaje a Bill Graham y Miles
Davis. Fue grabado en el sello Polygram, después de haber roto con la
discográfica CBS, con la que había trabajado más de veinte años.
Superviviente de Woodstock, fue uno de los artistas que
repitió en la conmemoración del 25 aniversario del mítico festival que se
celebró en agosto de 1994, Woodstock '94. A finales de los 90 se acercó más al
pop con discos como Supernatural (1999), que logró nueve premios Grammy, y
Shaman (2005).
Su gran interés por diversos estilos musicales, tanto de Estados
Unidos como sudamericanos, le ha permitido trabajar con músicos reputados, como
el cantante country Willie Nelson o el músico de blues John Lee Hooker, el
guitarrista John McLaughlin o la brasileña Flora Purim.
Celebramos el cumpleaños de Carlos Santana, con el recital llevado a cabo el 25 de febrero de 2009, en
la 50ª edición del Festival de la Canción de Viña del Mar, donde ganó los 3
trofeos que se entregaron en esta cita: la antorcha de plata, la antorcha de
oro y la gaviota de plata.
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean
la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar
de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el
lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante
que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la
cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos
descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como
ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística…
Compilado de los capítulos de una excelente campaña de
www.conservation.org a favor de medio ambiente.
Se pueden ver todos en
natureisspeaking.org con subtítulos en español. A través de una impresionante
lista de actores, incluyendo Penélope Cruz, Harrison Ford, Edward Norton,
Robert Redford, Julia Roberts, Ian Somerhalder, y Kevin Spacey nos dejan una
serie de mensajes muy claros, por ejemplo: "Yo realmente no necesito a las
personas, pero las personas me necesitan... Tus acciones determinarán tu destino,
no el mío".
¡Es fascinante como habla la Madre Naturaleza para todos
nosotros con la voz de Julia Roberts! Para observar y recomendar.
Jean-Baptiste Forqueray nació en París, Francia, el 3 de
abril de 1699 y murió en su ciudad, el 19 de julio de 1782. Intérprete de Viola
da gamba y compositor.
Su padre lo introdujo en el arte de la música, aprendió con
tal rapidez y habilidad que a los 6 años dejó asombrado al rey Luis XIV y a la
corte cuando interpretó ante ellos con la viola de gamba.
En 1742 fue nombrado Musicien ordinaire de la Chambre du Roi,
cargo en el que permaneció hasta su retiro.
Publicó la colección de 32 Pieces de viole avec la Basse
Continue de su padre, acompañada por transcripciones para teclado e incluyó
también obras propias. Según algunos estudiosos, varias de las publicadas bajo
el nombre de su padre podrían ser en realidad suyas.
A continuación, de Jean-Baptiste Forqueray, La du vaucel, en
la versión de Petr Wagner en viola da gamba, y Jan Čižmář en tiorba.
Se cree que Robert Schumann comenzó a compones una sonata para piano, y el único movimiento que se conserva es el Allegro di bravura. Al parecer, las otras partes de la obra fueron destruidas. A continuación, de Robert Schumann, Allegro Op. 8, en la interpretación de Francesca Vidal.
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean
la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar
de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el
lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante
que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la
cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos
descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como
ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística… A continuación, el enlace del programa:
De manera póstuma, Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalén honrará al diplomático que sirvió en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial.
Sala de los Nombres en museo Yad Vashem, donde se retrata a judíos que murieron en el Holocausto. (Reuters)
EFE (Jerusalén)
El diplomático José María Barreto se ha convertido hoy en el primer peruano en recibir, a título póstumo, el reconocimiento de‘Justo de las Naciones’ por contribuir a salvar a judíos en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial.
Así lo ha informado hoy el Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalén, que honrará a Barreto en una fecha todavía por determinar.
Dicha institución recuerda la memoria de los seis millones de judíos que murieron a causa de las políticas del Tercer Reich, así como a toda persona que haya contribuido a salvar las vidas de judíos.
Hasta principios de año la condecoración la habían recibido más de 25,000 personas de cincuenta nacionalidades.
De acuerdo a un comunicado del Yad Vashem, Barreto sirvió como diplomático en Suiza y usó su posición para salvar a judíosdurante el Holocausto entregándoles pasaportes peruanos para que pudieran escapar del dominio nazi.
Todo ello, después de que en 1938 el Gobierno de Lima diera instrucciones expresas a todos sus consulados en Europa de que no emitieran visados a inmigrantes extranjeros, con especial énfasis en los de origen judío.
Abraham Silberschein, representante de una organización de asistencia judía en Suiza fundada por el Congreso Judío Mundial, acudió a Barreto, cónsul general de Perú en Ginebra, para pedirle que emitiera pasaportes peruanos para judíos bajo ocupación alemana.
En el verano de 1943 la Policía suiza pidió explicaciones a la Embajada Peruana sobre la entrega de un pasaporte peruano a un judío alemán de nombre Gunther Frank.
Barreto respondió en una carta remitida al Embajador peruano quehabía emitido 27 pasaportes para 58 judíos (incluidos 14 menores) a solicitud del Comité para la Protección Intelectual del Refugiado a fin de salvar las vidas de personas en campos de concentración alemanes cuyo destino era la muerte.
Después de que el incidente fuera puesto en conocimiento del canciller peruano, el Ministerio de Exteriores de nuestro país ordenó la anulación de los pasaportes y el cierre del consulado en Ginebra.
Además, Barreto fue suspendido de su posición y expulsado de la Cancillería peruana.
En una misiva con fecha del 27 de agosto de 1943, Silberschein describe los esfuerzos ejercidos por Barreto.
“Barreto, profundamente conmovido por el sufrimiento de millones de seres humanos en los países ocupados, quiso participar en ayudar a aliviar la situación de estas personas inocentes, y decidió acceder y proveernos de un número determinado de pasaportes para que pudiéramos enviarlos a diferentes personas en países bajo control alemán”, afirma
El dirigente judío subraya en la carta, además, que “Barreto estaba convencido de que por medio de esta acción decididamente humana salvaría a un número de personas”.
La mayor parte de los ‘Justos de las Naciones’ son polacos, más de 6,000, aunque también hay varios de países latinoamericanos, como El Salvador, Brasil, Ecuador o Cuba, que cuentan con una o España, con siete.
La más reciente distinción a un español se otorgó este mes a Sebastián de Romero Radigales, cónsul general de España en Atenas durante la Segunda Guerra Mundial, que ayudó a salvar a unos 600 sefardíes.
Jorge Retamoza Cuarteto presenta su nuevo disco “Colores del Otoño” los jueves 23 y 30
de julio a las 21:00, en Notorious, Av. Callao 966. CABA
El saxofonista y compositor Jorge Retamoza presentará temas del CD
"Colores del Otoño", recientemente editado por PAI
Records.
El cuarteto está integrado por Jorge Retamoza en saxo barítono,
composición y arreglos; Nicolás Enrich en bandoneón; Gastón
Harisquiry en piano y Roberto Seitz en contrabajo, y como invitados,
Javier Weintraub en violín, Julián Graciano en guitarra, Ezequiel
Finger en vibráfono) y Marcos Cabezaz en Marimba.
Participarán como Invitados: el Jueves 23 Javier Weintraub en
violín, Daniel Míguez en batería y el Jueves 30 Julián Graciano
en guitarra. Jorge Retamoza está considerado como uno de
los precursores en la introducción del saxo en el lenguaje del
tango y ha llevado su música a distintos escenarios nacionales e
internacionales presentándose como solista de los principales
organismos sinfónicos de Argentina, además de actuar con su grupo
en festivales de tango y jazz de nuestro país, así como en el resto
de América y Europa.
Es además autor de “El tango desde el saxo”,
libro de trabajos prácticos para el desarrollo del lenguaje del
tango con el saxo.
Aníbal Carmelo Troilo, Pichuco, nació en Buenos Aires, el 11
de julio de 1914 y murió en su ciudad, el 18 de mayo de 1975. Bandoneonista,
compositor, y director de orquesta.
Recordamos el nacimiento de Aníbal Troilo, con un documental
producido en 2014, por Canal Encuentro: Soy del Pueblo: ANIBAL TROILO.
En Siempre Argentina Conexión Español, conversamos con Pablo Loudet, sobre la edición del primer CD del Quinteto de Vientos del Conservatorio Gilardo Gilardi. Conducción: Leonardo Liberman / Puesta en el Aire: Diego Rodríguez - Jorge Falcone
El Quinteto de Vientos del Conservatorio Gilardo Gilardi editó su
CD “Música argentina”, que reúne versiones instrumentales de
piezas emblemáticas del tango y el folklore, así como un tema de
Ginastera y otro de Guastavino.
El quinteto está conformado
por Hugo Regis en flauta, Gustavo Morabito en oboe, Rubén Molinari
en clarinete, Salvador Guido en corno, Santiago Bianchi en fagot, al
que se agrega Pablo Loudet en arreglos, composición y guitarra.
Dicen los integrantes del Quinteto de Vientos del Conservatorio
Gilardo Gilardi: “Europa ha dado al mundo un vasto
repertorio de obras musicales que hoy tienen un lugar destacado en
patrimonio cultural de la humanidad. Ese extenso repertorio está
integrado por música escrita para las más diversas agrupaciones
instrumentales. y dentro de esa variedad, el quinteto de vientos como
formación estandarizada, ocupa un lugar que le es propio. Argentina,
por razones obvias, no ha generado un catálogo tan extenso como los
europeos, pero de todas maneras ha dado tanto a la llamada música
“clásica” o “académica” como a la música popular, un
repertorio que la identifica. Sin embargo, en nuestro país la música
para quinteto de vientos no ha tenido un desarrollo tan importante,
como sí ocurre en otros casos, como por ejemplo con la música
para piano, para orquesta o para otras agrupaciones dedicadas a los
géneros populares. Entonces, a partir de este panorama, el
Quinteto de vientos del Conservatorio Gilardo Gilardi propone una
lectura diferente, una mirada alternativa de la música popular
argentina, procurando ampliar el repertorio para dicha formación”.
Roberto
Caamaño Premio Konex de Honor 1999: Música Clásica, Premio Konex
1989: Compositor
Nació el 07/07/1923. Egresó del Conservatorio Nacional de
Música y Arte Escénico. Destacado pianista, ofreció conciertos y
recitales en Europa, Latinoamérica y EE.UU.. Fue Director Artístico
del Teatro Colón, Fundador y Presidente del Consejo Argentino de la
Música, Presidente del Consejo Interamericano de la Música (OEA),
Director del Complejo de Música de la Secretaría de Cultura,
Miembro del Directorio del Fondo Nacional de las Artes, Decano de la
Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica
Argentina (1966-93), donde dictó las cátedras de Armonía,
Composición, Formas Musicales y Orquestación. Miembro de Número y
Vicepresidente de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Entre sus obras pueden mencionarse Preludio, adagio y fuga para
orquesta, Psalmus CXIV para coro a capella, Lamento en la tumba de
Manuel de Falla para canto y piano, Variaciones americanas para
orquesta, Magnificat para coro y orquesta, dos conciertos para piano
y orquesta, Música para cuerdas, Quinteto para piano y cuerdas,
Cantata de la paz, Concierto para guitarra amplificada y orquesta,
Canto a San Martín y Te Deum. Dirigió La Historia del Teatro Colón
1908-1968, en tres volúmenes.
Obtuvo el Premio de la Comisión Nacional de Cultura por las
Baladas amarillas para canto y piano, por el primer y por el segundo
Cuarteto de cuerdas, Premio Municipal por las Variaciones gregorianas
para piano y por el Concierto para bandoneón y orquesta, Premio
Fondo Nacional de las Artes por las Cinco piezas breves para cuarteto
de cuerdas, Laurel de Plata del Rotary a la Personalidad del Año y
Gran Premio SADAIC por su producción sinfónica y de cámara. Fue
nombrado Maestro de la Música Argentina por la Comisión
Arquidiocesana para la Cultura en virtud de su trayectoria como
docente, académico y compositor. Falleció el 08/06/1993.
A continuación, recordamos a Roberto
Caamaño, con Cinco piezas breves, en la interpretación del Cuarteto
Petrus, integrado por Pablo Saraví y Hernán Briatico en violines,
Silvina Álvarez en viola, y Gloria Pankaeva en violonchelo.
Presentación realizada el 29 de Noviembre de 2010 en el Museo de
Arte Decorativo, en Buenos Aires, Argentina.
Nicola Francesco Haym nació en Roma, Italia, el 6 de julio
de 1678 y murió en Londres, Reino Unido, el 31 de julio de 1729. Libretista de
ópera, compositor, director de teatro y productor de óperas.
Comenzó su carrera como violonchelista en 1694 con su
hermano Giovanni Antonio Haym en la orquesta del cardenal Pietro Ottoboni en
Roma. En 1699 dos oratorios y una cantata, en 1700 llegó a Londres con el
violinista Nicola Cosimi, y entre 1701 y 1711 trabajó como maestro de cámara al
servicio del segundo Duque de Bedford.
Durante 1705 y 1706 junto con Thomas
Clayton y Charles Dieupart puso en escena varias óperas italianas readaptadas
con el texto en inglés, como Il trionfo di Camilla y Etearco de Bononcini y
Pirro e Demetrio de Alessandro Scarlatti.
Algunos de estos primeros trabajos cosecharon un enorme
éxito que ayudaron a establecer la ópera italiana, y a Haym en Londres.
En 1720 fue contratado como violonchelista por la nueva
Royal Academy of Music, y 2 años después ocupó el cargo de Secretario de la
Academia durante sus últimas seis representaciones. En ese tiempo escribía los
libretos y tomaba parte en la dirección
de las representaciones.
Nicola Francesco Haym adaptó los textos al inglés de las
óperas que Georg Friedrich Handel y Giovanni Bononcini componían en Londres.
Entre los libretos que adaptó para Handel incluyó Giulio Cesare, Ottone,
Flavio, Tamerlano, Rodelinda y varios otros. Para Bononcini produjo dos:
Calfurnia y Astianatte.
A continuación, de Nicola Francesco Haym, Sonata en Do Menor
para Violín y Bajo continuo, en la versión de Alessandra Talamo en violín,
junto al Ensemble Respighi, dirigidos por Federico Ferri, desde el violonchelo.
Enrique Muíño nació en Laracha, La Coruña, España, el 5 de
julio de 1881 y murió en Buenos Aires, el 24 de mayo de 1956. Actor.
Siendo un niño emigró con sus padres a Buenos Aires. Cuando
le comunicó a su padre que quería ser actor, éste lo obligó a ingresar en la
Armada. Hizo un pequeño debut profesional en 1898, con la compañía teatral de
Jerónimo Podestá.
En 1902 se convirtió en actor de tiempo completo. Al
principio trabajó en pequeños papeles poco importantes. Posteriormente tuvo
mucho éxito en el teatro El Nacional, en obras teatrales como Así es la vida,
Triple seco y San Antonio de los Cobres.
Formó un dúo creativo con Elías Alippi, en 1922 realizaron
una gira teatral por varias ciudades de España con mucho éxito, y recibió
homenajes en su pueblo natal Laracha, y en el Centro Gallego de Madrid.
En cine intervino en películas emblemáticas como La guerra
gaucha, El cura gaucho, Su mejor alumno, y en obras teatrales como Así es la
vida. Hizo más de 20 filmes en Argentina y en Estados Unidos con roles
protagónicos, como en El abuelo, junto a Mecha Ortiz.
En el año 1941 recibió un Diploma de Honor en los premios
Cóndor Académico, otorgado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas
de la Argentina, por su labor como mejor actor en la película El cura gaucho, y
ese año fundó la productora cinematográfica Artistas Argentinos Asociados,
junto a Elias Alippi, Francisco Petrone, Ángel Magaña, Lucas Demare, y el
productor Enrique Faustín.
Otro premio importante lo recibió en 1944 por la película Su
mejor alumno, una biografía novelada sobre la vida del presidente Sarmiento y
la relación con su hijo Dominguito.
En los últimos años de su vida cultivó la pintura,
estudió con el pintor Fernando Fader, y expuso Galería Witcomb de Buenos Aires.
A continuación, recordamos a Enrique Muiño, con la película Así es la vida, de 1939.
Luis Santiago Sandrini Lagomarsino, más conocido como Luis
Sandrini, nació en San Pedro, provincia de Buenos Aires, el 22 de febrero de
1905, y murió en Buenos Aires, el 5 de julio de 1980. Actor.
GRANDES ARTISTAS DEL CINE Y TV ARGENTINA Luis Sandrini,
actor argentino.
Luis Sandrini: “Hasta que el cuerpo aguante”
En el mes de julio de 2011 se cumplieron 31 años de la
muerte de una de las figuras más destacadas del cine argentino, Luis Sandrini,
quien con su modo particular de interpretar cada papel, lograba a la perfección
generar una verdadera comunión entre su persona y el público.
Fue precisamente un frío 5 de julio de 1980 cuando la muerte
golpeó a su puerta. No obstante, en sus 75 años de vida terrenal Luis había
logrado conseguir todo lo que se había propuesto, por lo que no dudaba en
asegurar: “Estoy conforme con mi vida porque hice todo lo que sentí y porque
trabajé durante 50 años respetando al público.
"Soy un cómico sentimental, hacer lo que hago me ayuda a
vivir".
Bajo el nombre de Luis Santiago Sandrini Lagomarsino nacía
el 22 de febrero de 1905 en la ciudad de San Pedro, Provincia de Buenos Aires,
donde desde hacía años se había radicado su padre, un genovés actor de teatro
que amaba el circo.
Ese fue seguramente el motivo por el cual el pequeño Luisito
comenzó a trabajar como payaso en una compañía circense junto a sus
progenitores, cuando aún no había comenzado la escuela primaria.
De esta forma, en el pequeño Luis fueron creciendo las
ansias de convertirse en un adulto que pudiera compartir su alegría de payaso
con un público cada vez más grande, y que en definitiva lo llevarían a
transitar el camino de la actuación, no sólo humorística, sino que incluyendo
también el melodrama.
Sin embargo, en una primera instancia, Luis decidió que
tenía cierta vocación de docente, por lo que logró obtener su título, aunque
jamás llegó a ejercer. Es que el circo y el teatro se fueron convirtiendo poco
a poco en su máxima pasión.
Motivado por su vocación, al cumplir los 18 años decidió
mudarse a la ciudad de Buenos Aires, y allí comenzó a dar sus primeros pasos en
el Circo Rinaldi, donde también se desenvolvió como payaso, tony y miembro de
la comparsa, funciones a las que supo añadirles su toque mágico.
Y fue precisamente ese toque mágico el que le abrió las
puertas del teatro, y Luis cambió la arena por las tablas, cuando a principios
de la década del treinta se incorporó a la prestigiosa compañía de Enrique
Muiño y Elías Alippi, en principio participando del llamado género del circo
criollo, destinado a las obras gauchescas, y luego progresando hacia los protagónicos
de otras piezas teatrales.
Cabe en este punto recordar el inmenso éxito
obtenido en 1933 con su personaje de “el Eusebio” dentro de la obra “Los tres
berretines”, de Malfatti y De Las Llanderas, que posteriormente llegó al
séptimo arte, consagrando para siempre a Luis en el firmamento de las grandes
estrellas del cine nacional.
Pero su verdadero debut en el cine se produjo en el año
1933, cuando integró el elenco de la película “Tango” de Luis Moglia Barth, la
cual es considerada la primera pieza sonora del cine nacional. Allí compartió
su trabajo con la mujer que en aquel entonces era su pareja: Tita Merello.
A este filme le siguió la versión cinematográfica de “Los
tres berretines” y luego “Riachuelo” de Luis Moglia Barth, donde finalmente
Luis Sandrini logró conquistar el corazón de los espectadores, y convertirse en
uno de los actores más solicitados de ese momento.
Las décadas que le siguieron llevaron a Luis a la pantalla
grande en más de 70 películas, elevando su figura al estandarte de referente
inevitable del cine argentino en el período que va desde la década del treinta
a la del sesenta.
La clave de su éxito fue en definitiva su talento, ya que
Sandrini supo conquistar al público no sólo de nuestro país, sino a todos
aquellos de habla hispana, precisamente gracias a su manera particular de
interpretar los diversos roles que se le presentaban, superando con su
personalidad las facetas de los personajes que le tocaron encarnar.
La mezcla exacta de humor y sensibilidad, le permitieron
reflejar el arquetipo del argentino de la época, aquel que por su ingenuidad
caía preso de las trampas de los hombres con malas intenciones. Otras veces su
picardía eran motivo suficiente para desarrollar las historias que se tejían
alrededor de sus personajes.
Tal es el éxito eterno de las películas en las que
participó, que aún hoy la gente se refiere a las mismas como “las películas de
Sandrini”, dejando en las sombras al resto del elenco, e incluso a los
directores de los filmes, porque la figura de Luis eclipsaba por completo el
metraje.
Todavía se recuerdan con ternura las inolvidables expresiones
de sus personajes, aquel tartamudeo nervioso, el siempre presente amor a la
madre, y frases que con el correr del tiempo se han vuelto un ícono, como
aquella que decía “¡La vieja ve los colores!”.
El ingreso y el éxito en el cine le permitieron a Sandrini
ser parte en primera instancia de la radio, con su inolvidable personaje
llamado Felipe, el cual posteriormente llegó a la televisión, dentro de un
ciclo cómico emitido por Canal 13, compartiendo la pantalla con humoristas de
la talla de Pepe Biondi, José Marrone, Dringe Farías, Juan Carlos Altavista,
Carlos Balá, Alberto Olmedo y Tato Bores.
No obstante, a pesar del amor que le tenía su público,
Sandrini se vio obligado por un tiempo a dejar su vocación y dedicarse a la
carpintería, en un taller improvisado en su casa, en cuya puerta de entrada
colgaba un cartel improvisado que decía “Aquí trabaja Sandrini”. Este período
coincide con la caída del Peronismo, en 1955.
A pesar de todo ello, jamás se alejó de su vida profesional,
la cual culminó a la par de su vida, durante la filmación de su última película
titulada “Qué linda es mi familia”, dirigida por Palito Ortega, y en la que
compartió su trabajó junto a Niní Marshall. Fue durante el rodaje de este
filme, que Luis Sandrini comienza a presentar síntomas de enfermedad, que le
produjeron una agonía de 16 días, hasta el final inevitable.
Hoy, su trabajo no sólo es reconocido a nivel internacional,
sino que nuestro querido Sandrini es también un ícono en otros países como
España, y un verdadero ídolo entre las comunidades de habla hispana en Estados
Unidos.
A continuación, recordamos a Luis Sandrini, con la película En mi casa mando
yo, dirigida por Fernando Ayala, y que se estrenó el 4 de abril de 1968.
Las Danzas de la Cofradía de David, o Davidsbündlertänze Op.
6, son 18 piezas para piano compuestas por Robert Schumann en 1837, están
consideradas como uno de sus mayores logros compositivos, y del período romántico.
El tema de esta obra fue tomado de una mazurca compuesta por
Clara Wieck, y las primeras obras para piano de Robert Schumann están
influenciadas por su relación con ella.
A continuación, de Robert Schumann, Las Danzas de la Cofradía
de David, en la interpretación de Adam Laloum en piano, durante el Festival de
Verbier, el 17 de julio de 2010.
Winton nació en Londres en el año 1909 en el seno de una familia descendiente de judíos alemanes. | Foto: Afp
Nicholas Winton, el "Schindler inglés" que salvó a cientos de niños judíos del Holocausto,murió a los 106 años en Inglaterra, informó la familia. Su yerno Stephen Watson precisó que falleció en paz mientras dormía en el hospital Wexham de Slough en Inglaterra.
Winton nació en Londres en el año 1909 en el seno de una familia descendiente de judíos alemanes. En 1939, justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, trasladó en tren a 669 niños judíos desde Praga a Londres en ocho viajes. El campo de concentración de Terezin, cerca de esa ciudad, fue conocido por la matanza de infantes, junto a los adultos.
La hazaña de Winton permaneció en el anonimato durante 50 años hasta que su esposa Greta encontró en el ático de la casa familiar un álbum fotográfico, listas de niños y cartas de los padres.
Según informó la agencia Ansa, en el mundo viven cerca de 6.000 personas que se consideran descendientes de las personas salvadas por Winton, condecorado en 2003 como caballero, la más alta distinción otorgada por la reina Isabel de Inglaterra.
¿Mis derechos terminan donde empiezan los de los demás? ¿Es más importante el derecho a la libre circulación que a una vida digna? ¿Qué respuesta ofrece la justicia? Carta abierta sobre la intolerancia entabla un diálogo con aquellos que exigen, por parte del derecho, una respuesta más severa hacia quienes protestan: los que reaccionan ante el maltrato estatal o empresarial, los que se manifiestan por salarios decentes, los que cortan calles en reclamo de sus fuentes de trabajo o de mejores condiciones laborales. En general, son los grupos sociales de bajos recursos económicos quienes realizan estas protestas, a través de medios que, casi siempre, generan incomodidades serias a los demás.
Ambos grupos demandan la intervención del Estado y el uso de la ley en su respaldo. Cuando los jueces responden a esos reclamos, muchas veces actúan a partir de prejuicios de clase, religiosos y políticos ampliamente extendidos en la sociedad, y las decisiones que toman están influidas por motivaciones ideológicas.
A comienzos del siglo XX, la Argentina atravesaba un proceso acelerado de modernización y democratización, de la mano del primer gobierno surgido de la voluntad popular y el ímpetu idealista de la reforma universitaria. ¿Qué lugar encontraron en ese marco los intelectuales? ¿Pudieron satisfacer sus ambiciones de participar con peso propio en el cambio político en curso y de hacerse oír como portavoces de una verdad futura? ¿Cómo se posicionaron frente a los movimientos y las ideologías que impactarían en el Río de la Plata, como el fascismo, los totalitarismos o el antiimperialismo latinoamericano?
En este libro, Tulio Halperin Donghi compone una imagen retrospectiva del siglo XX a partir de las trayectorias intelectuales que lo tocaron más de cerca o que le permiten mostrar mejor los desafíos de cada etapa. Así, traza perfiles formidables de figuras marcadas por el desgarro y el aislamiento o por la capacidad de ser activos interlocutores de su tiempo, desde Leopoldo Lugones con su rechazo frontal y despectivo al ideal igualitario de la democracia, pasando por Victoria Ocampo y su relación intensa y admirativa con el pensamiento europeo, hasta Raúl Prebisch, cuyas intervenciones fueron decisivas para delinear las perspectivas políticas y económicas de América Latina.
352 págs.
23 x 15 cm.
978-987-629-579-6
derecho y política $ 265
¡nueva edición ampliada!
juicio al mal absoluto ¿hasta dónde debe llegar la justicia retroactiva en casos de violaciones masivas de los derechos humanos? carlos nino
Carlos Nino fue una figura clave en el enjuiciamiento a los máximos responsables de las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura militar, entre 1976 y 1983. Contribuyó decisivamente en el diseño del Juicio a las Juntas, que representa un hecho histórico único: conocemos experiencias de amnistías y perdones, operaciones por el olvido y por la memoria, y sucesos de venganza y resignación, pero casi no existen instancias en las que primaran la justicia y el derecho.
Juicio al mal absoluto, escrito a comienzos de los años noventa, cuando el gobierno de Raúl Alfonsín había concluido y era posible una reflexión más distanciada, es un auténtico clásico que aún tiene mucho para decir sobre los alcances de la justicia retroactiva y sus aristas morales, políticas y estrictamente jurídicas. Así, luego de trazar un panorama de los intentos de tratar el mal radical durante el siglo XX (desde los juicios de Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial hasta la situación en Europa oriental después del colapso de los regímenes comunistas), Nino se concentra en el caso argentino, evaluando los éxitos y fracasos de la política llevada a cabo por el gobierno de Alfonsín. Y desmenuza los varios dilemas que entraña la justicia retroactiva: ¿cómo entender la responsabilidad de quienes planearon los hechos y quienes los ejecutaron, de quienes prestaron recursos materiales o quienes cooperaron por omisión? ¿Una excesiva preocupación por el pasado puede debilitar el proceso de democratización o, por el contrario, fortalecer sus valores? ¿Cuál es el rol de los tribunales internacionales?
Este libro ofrece una multitud de pequeñas historias que cuentan, juntas, una sola historia. Los temas son diversos y van construyendo una trama sólida, capaz de evocar los aspectos más amables del acontecer humano, como los vínculos del hombre con la naturaleza, que se expresa a través de los eclipses, las lluvias, las mareas, los árboles, los animales, presencias vivas que tienen mucho para decir cuando se las sabe escuchar.
Pero esa trama evoca también los aspectos más dramáticos, como las guerras (del imperio romano a Irak), la desinformación en un mundo que se dice hipercomunicado, la penosa tradición de quemar bibliotecas enteras, las luchas campesinas por preservar el medio ambiente de la rapacidad de las empresas agroquímicas, las huelgas y reivindicaciones obreras, la vigencia del trabajo infantil.
Fruto de la revolución burguesa que se había producido en el seno del mundo feudal, una sociedad feudoburguesa empezó a constituirse imperceptiblemente desde el siglo XII y creció de la manera caótica que es propia de los grandes dislocamientos sociales.
Mientras duró el proceso expansivo, hasta las primeras décadas del siglo XIV, se caracterizó por una incontenible movilidad, en virtud de la cual variaron confusa y permanentemente la composición de la nueva sociedad y la relación recíproca entre sus grupos. Con todo, a inicios del siglo XIV se advertía ya en muchas regiones un principio de estratificación, muy marcado, sobre todo en algunas ciudades. A partir del comienzo de la contracción económica que por entonces empezaba a manifestarse, se fueron dislocando las relaciones precariamente establecidas y aparecieron, sobre todo en las sociedades urbanas, nuevas posiciones y posibilidades para quienes querían tentar la aventura del ascenso social. Una fuerte tendencia a la movilidad se advirtió también en las áreas rurales. Se conmovió la posición de la vieja nobleza y se vio aparecer una nueva, en tanto que ascendían y descendían los campesinos según su suerte en el juego de la nueva economía.
Cuando se habla de la educación en América Latina, predomina una actitud escandalizada ante la situación de los docentes y de la infraestructura escolar o ante los pobres resultados en las pruebas anuales de rendimiento. Queriéndolo o no, esta actitud le atribuye a la educación una misión redentora: supone que la raíz de los males sociales reside en la crisis educativa, y que revertir esa crisis permitiría arribar a una sociedad equitativa.
En los ensayos que componen este libro, Pablo Gentili acumula razones para cuestionar esa esperanza simplista, con la convicción de que la educación no puede cambiar el mundo si en el mundo no cambian otras cosas: entre ellas, el modelo de producción y acumulación de la riqueza, las condiciones de acceso al mercado laboral, las formas de exclusión ligadas al género, la etnia o el origen social. A partir de estudios recientes, Gentili analiza hasta qué punto el derecho universal a la educación se verifica en América Latina.
En 1821 se estableció en Buenos Aires el sufragio universal masculino. ¿Qué papel jugó en la instauración de una nueva legitimidad política basada en formas republicanas de gobierno? ¿Quiénes votaban, cómo lo hacían y qué efectos tuvo el acto de sufragar para una sociedad acostumbrada a jurar fidelidad a un rey muy lejano y desconocido?
En La revolución del voto se exploran algunas respuestas a estos interrogantes con el objeto de establecer los puntos de contacto entre los procesos electorales y las viejas cuestiones que ya ha dejado planteadas la historiografía argentina y latinoamericana. La arraigada convicción de que en el temprano siglo XIX argentino sólo hubo caudillos y guerras civiles ignora que las prácticas violentas convivieron con otras más pacíficas –las elecciones y la designación de representantes– tanto o más relevantes para explicar la conflictividad política posterior a la Revolución de Mayo.
Mujeres protagonistas de la historia y mujeres borradas de ella; mujeres que sueñan y mujeres castigadas por soñar; mujeres que sobreviven y mujeres que nos ayudan a sobrevivir. Las mujeres que atraviesan los relatos de Eduardo Galeano conmueven por su determinación, su desobediencia constante, y también por su fragilidad.
Galeano cuenta la intensidad de personajes femeninos tensionados por el peso de una causa, como Juana de Arco, Rosa Luxemburgo, Rigoberta Menchú, Eva Perón o las Madres de Plaza de Mayo; por su propia hermosura o talento, como Marilyn Monroe o Rita Hayworth, Frida Kahlo o Alfonsina Storni, Camille Claudel o Josephine Baker. Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres anónimas: las que lucharon en la Comuna de París, las que llenan con sus cantos los templos africanos de Bahía, las que –en un prostíbulo de la Patagonia argentina– se negaron a atender a los soldados que habían reprimido a los obreros.
Los Beatles produjeron una de las mayores revoluciones culturales del siglo XX y seguramente de toda la historia. Nadie puede quedar indiferente a su música, sus letras, sus opiniones y sus locuras, y han sido estudiados desde todo punto de vista: melódico, rítmico, ingenieril, sociológico y hasta psicoanalítico.
Pues bien, faltaba algo: ¡la ciencia! Y aquí viene el gran físico y divulgador Ernesto Blanco a reparar ese “agujero por donde entra la lluvia” contándonos cuánto de ciencia hay en la poesía, los instrumentos, las anécdotas y hasta en los cerebros de los cuatro de Liverpool.
Se sabe que en cada argentino se esconden un director técnico de fútbol y también un “experto” en educación, capaz de diagnosticar los grandes problemas de la escuela y prescribir recetas mágicas para solucionarlos. Todos nos sentimos autorizados a hablar de la educación, porque fuimos a la escuela o porque volvimos a ella como docentes o como padres. El problema no es que opinemos, sino que esas opiniones se conviertan en estereotipos, que en un extremo consideran a la educación como la culpable de todos los desastres nacionales y, en el otro, como la única institución sagrada que nos queda.
“A la escuela pública de antes asistían todos, desde el hijo del obrero hasta el hijo del médico”, “Antes la educación era de mejor calidad, y además había orden y disciplina”, “Hay que adecuar la escuela a las demandas del mercado”, “El maestro perdió autoridad”, “La educación mejoraría automáticamente si se invirtiera más”, “La culpa la tienen los sindicatos”, “La política no debe entrar en la escuela”… Todos alguna vez oímos, pronunciamos y hasta defendimos ideas como estas. Y no es raro, porque son comunes en los medios de comunicación, en las salas de profesores, en la sobremesa del domingo o en las charlas de café. Son nuestra mitolandia educativa.
Escribí Las venas para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?
Este libro fue escrito con la intención de divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. Sé que pudo resultar sacrílego que este manual de divulgación hable de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas.
Creo que no hay vanidad en la alegría de comprobar, al cabo del tiempo, que Las venas no ha sido un libro mudo.
Paulo Freire se dirige aquí a los docentes para tratar los aspectos más delicados de la práctica educativa, y lo hace con la firmeza y la generosidad que caracterizan su estilo.
En contra de los tabúes, que terminan produciendo profesores débiles y vacilantes, Freire defiende la necesidad de una autoridad que permita la confianza del maestro en sus propios saberes y convicciones y en su capacidad para vincularse con los alumnos y proponerles otros mundos posibles.
El libro de los abrazos es una síntesis perfecta del imaginario más inspirado de su autor. Celebraciones, sucedidos, profecías, crónicas, sueños, memorias y desmemorias, deliciosos y extraordinarios relatos breves en los que hasta las paredes hablan.
Un libro ilustrado por partida doble: a la mirada luminosa de Galeano se suman sus grabados y dibujos.
A partir de 1969, fecha en que se publicó la primera edición de este libro que ya es un estudio clásico sobre las fuerzas sociales que intervienen en el desarrollo, el ensayo de Cardoso y Faletto se ha vuelto motivo de discusiones y polémicas e incluso se ha converrtido en el tema central de simposios y mesas redondas. Debido a ello, los autores prepararon en 1976 un postscriptum que se incluye en esta edición para precisar algunos aspectos del contenido del texto inicial.
Así se vio satisfecha la aspiración de los autores, cuando en el prefacio decían que “su propósito era establecer un diálogo con los economistas y planificadores para destacar la naturaleza social y política de los problemas de desarrollo en América Latina”.
La obra y la vida políticas de Antonio Gramsci han sido objeto de fragmentaciones y "usos" diversos -malentendidos unos, otros tendenciosos. Encerrándolo en límites estrechos ("espontaneísta", "leninista", sospechoso de socialdemocratismo, anunciador del "amplio frente popular", etc.), se ha intentado rebajar el significado histórico de este enorme revolucionario.
Este libro en modo alguno propone buscar la relación entre los diversos textos gramscianos. Lo que interesa ver es la relación entre la teoría y la práctica que paso a paso fue construyendo: la forma en que trató de resolver para Italia lo que Lenin intentó para Rusia. La propuesta es ver su obra como el testimonio Ideológico y político de una estrategia de largo alcance para la conquista del poder, así como, en consecuencia, evidenciar que sus análisis constituyen una herencia teórica universal.
El tema de este libro es la relación entre "nosotros" (el grupo cultural y social al cual pertenecemos) y "los otros" (aquellos que no forman parte de él); la relación entre la diversidad de los pueblos y la unidad de la especie humana; un tema que Francia acaba de descubrir y que me atañe personalmente.
Sin embargo, más que exponer mis ideas sobre el problema quiero interrogar a los pensadores franceses que ya han reflexionado sobre el mismo, de Montesquieu a Segalen y de Montaigne a Lévi-Strauss. Sin poseer la verdad, parto en su búsqueda, con estos pensadores, y a veces en contra. De esta manera, debo renunciar también a la reserva del historiador: a lo largo de este trabajo, mi objetivo ha sido aprender no sólo cómo han sido las cosas, sino también cómo deben ser; he querido conocer y juzgar. No podemos solamente estudiar a los otros: siempre, en todas partes, en todas las circunstancias, vivimos con ellos.
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