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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
En Doha, Qatar, Claudio Epelman, Omar Abboud y el rabino Marcelo Polakoff presentaron las modalidades de la "excepcional" convivencia de credos que vienen protagonizando en el país como ejemplo a seguir en otras regiones
Claudio Epelman junto a Ibrahim al Naimi, director Centro Internacional de Diálogo Interreligioso de Doha
La Conferencia de Diálogo Interreligioso de Doha, Qatar, es una cita anual organizada por el Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso de esa ciudad, un organismo que trabaja en aras de la convivencia pacífica de la humanidad y la aceptación del otro. "La seguridad espiritual e intelectual a la luz de las doctrinas religiosas" fue el tema de la edición de la conferencia de este año que reunió a unos 400 líderes judíos, musulmanes y cristianos durante dos días en la capital catarí para generar y profundizar canales de diálogo entre estas tres confesiones monoteístas alrededor del mundo, buscando generar soluciones duraderas para una convivencia pacífica.
"SI LOGRAMOS PROPAGAR EN MEDIO ORIENTE EL MENSAJE DE CONVIVENCIA INTERRELIGIOSA ARGENTINA, SIN DUDAS EL MUNDO SERÁ OTRO"
"Si logramos propagar en Medio Oriente el mensaje de convivencia interreligiosa que caracteriza a la Argentina, sin dudas el mundo será otro", afirmó Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), quien viajó a Doha junto al rabino Marcelo Polakoff y el líder islámico Omar Abboud con la idea de "exportar" el modelo de convivencia argentino.
En este sentido, Omar Abboud manifestó que "es importante que el mundo islámico siga dando estas señales de diálogo para aislar a los sectores radicalizados".
"En la Argentina era difícil lograr que un judío y un musulmán se pusieran de acuerdo para viajar y representar juntos al país –explicó Epelman a Infobae–. Hoy, mientras que para nosotros esto es habitual, para el resto del mundo no lo es aún y genera profundo respeto por parte de los líderes que buscan conocer más acerca de nuestra realidad".
"DOHA ES COMO UN OASIS DE DIÁLOGO Y CONVIVENCIA EN UN DESIERTO DE INTOLERANCIA INTERRELIGIOSA Y VIOLENCIA"
"Cada año cobra aún más sentido la relación entre las distintas religiones debido a la sensibilidad de los conflictos en Medio Oriente y en otras partes del mundo", agregó el director del CJL, quien asiste a la Conferencia por séptimo año consecutivo.
Ibrahim al Naimi, director Centro Internacional de Diálogo Interreligioso de Doha, y Claudio Epelman, director del Congreso Judío Latinoamericano
Esta es la duodécima edición de la Conferencia de Diálogo Interreligioso de Doha, que contó con la presencia de referentes a nivel internacional. La delegación católica estuvo encabezada por el Cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Tauran fue "canciller" de Juan Pablo II durante varios años. Más recientemente, fue él el encargado de dar al mundo la extraordinaria noticia de la elección de Jorge Mario Bergoglio como Papa, desde el balcón de la Plaza de San Pedro, el 13 de marzo de 2013.
"En el marco de las expresiones de violencia en el nombre de Dios que aparecen continuamente en el Medio Oriente, donde grupos fundamentalistas matan a personas por pensar o creer distinto, esa misma región se ha convertido por dos días en una plataforma de reunión de grupos interreligiosos que convergen en el afán de dialogar como instrumento constructor de convivencia –dijo también Epelman–. Doha es como un oasis de diálogo y convivencia en un desierto de intolerancia interreligiosa y violencia".
Finalmente anunció: "Estamos intentando coordinar con el Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso de Doha un workshop para que los líderes religiosos de otros países puedan conocer más acerca de la realidad que se vive en la Argentina".
El Diario La Nación, en su edición digital, publicó este artículo
Ideas que inspiran. Ric Elias: "Estas son las cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba"
Fue uno de los pasajeros del avión que debió aterrizar sobre el río Hudson en 2009; aquí cuenta cómo la experiencia de aquel día lo enriqueció para siempre
LUNES 15 DE FEBRERO DE 2016 • 17:30
Ric Elias.
"Imaginen una gran explosión cuando están a 900 metros de altura. Imaginen un avión lleno de humo. Imaginen un motor haciendo: clac, clac, clac, clac, clac. Suena aterrador. Bueno, yo tenía un asiento único ese día. Estaba sentado en el 1 D. Era el único que podía hablar con los asistentes de vuelo. Así que de inmediato los miré y dijeron: 'No hay problema. Probablemente golpeamos algunas aves'. Dos minutos después, tres cosas sucedieron al mismo tiempo: el piloto alineó el avión con el río Hudson, apagó los motores y después dijo estas palabras: 'prepárense para el impacto'."
Así comienza su relato el empresario Ric Elias, uno de los pasajeros del avión que, en 2009, debió realizar un aterrizaje forzozo sobre el río Hudson. Durante una charla TED filmada en California, en 2011, el hombre contó cómo capitalizó esa experiencia.
"Ese día aprendí que todo cambia en un instante. Tenemos esa lista de cosas que queremos hacer antes de morir y pensé en toda la gente a la que quería llegar y no lo hice. Todas las cercas que quería reparar, todas las experiencias que había querido tener y no había tenido. Por eso ya no quiero aplazar nada en la vida. Y esa urgencia, ese propósito, ha cambiado mi vida", continúa Elias, iniciando un repaso por las cosas que pasaron por su mente en aquellos segundos: las que le causaban arrepentimiento así como aquellas que le hubiera gustado haber hecho antes de ese viaje en avión.
"Se me concedió el milagro de no morir ese día. Y se me concedió otro regalo, que fue la posibilidad de mirar el futuro y volver y vivir de otra forma."
Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, más conocido como
Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla, España, el 17 de febrero
de 1836 y murió en Madrid, España, el 22 de diciembre de 1870.
Poeta y narrador.
El sitio www.biografiasyvidas.com,
publicó este recordatorio Gustavo Adolfo Bécquer (Gustavo Adolfo Domínguez Bastida;
Sevilla, 1836 - Madrid, 1870) Poeta español. Junto con Rosalía de
Castro, es el máximo representante de la poesía posromántica,
tendencia que tuvo como rasgos distintivos la temática intimista y
una aparente sencillez expresiva, alejada de la retórica vehemencia
del romanticismo. La obra de Bécquer ejerció un fuerte influjo en
figuras posteriores como Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón
Jiménez y los poetas de la generación del 27, y la crítica lo
juzga el iniciador de la poesía española contemporánea. Pero más
que un gran nombre de la historia literaria, Bécquer es sobre todo
un poeta vivo, popular en todos los sentidos de la palabra, cuyos
versos, de conmovida voz y alada belleza, han gozado y siguen gozando
de la predilección de millones de lectores. Hijo y hermano de pintores, quedó huérfano a los diez años y
vivió su infancia y su adolescencia en Sevilla, donde estudió
humanidades y pintura. En 1854 se trasladó a Madrid, con la
intención de hacer carrera literaria. Sin embargo, el éxito no le
sonrió; su ambicioso proyecto de escribir una Historia de los
templos de España fue un fracaso, y sólo consiguió publicar un
tomo, años más tarde. Para poder vivir hubo de dedicarse al
periodismo y hacer adaptaciones de obras de teatro extranjero,
principalmente del francés, en colaboración con su amigo Luis
García Luna, adoptando ambos el seudónimo de «Adolfo García». Durante una estancia en Sevilla en 1858, estuvo nueve meses en
cama a causa de una enfermedad; probablemente se trataba de
tuberculosis, aunque algunos biográfos se decantan por la sífilis.
Durante la convalecencia, en la que fue cuidado por su hermano
Valeriano, publicó su primera leyenda, El caudillo de las manos
rojas, y conoció a Julia Espín, según ciertos críticos la musa de
algunas de susRimas, aunque durante mucho tiempo se creyó
erróneamente que se trataba de Elisa Guillén, con quien el poeta
habría mantenido relaciones hasta que ella lo abandonó en 1860, y
que habría inspirado las composiciones más amargas del poeta.
En 1861 contrajo matrimonio con Casta Esteban, hija de un médico,
con la que tuvo tres hijos. El matrimonio nunca fue feliz, y el poeta
se refugió en su trabajo o en la compañía de su hermano Valeriano,
en las escapadas de éste a Toledo para pintar. La etapa más fructífera de su carrera fue de 1861 a 1865, años
en los que compuso la mayor parte de sus Leyendas, escribió crónicas
periodísticas y redactó las Cartas literarias a una mujer, donde
expone sus teorías sobre la poesía y el amor. Una temporada que
pasó en el monasterio de Veruela en 1864 le inspiró Cartas desde mi
celda, un conjunto de hermosas descripciones paisajísticas. Económicamente las cosas mejoraron para el poeta a partir de
1866, año en que obtuvo el empleo de censor oficial de novelas, lo
cual le permitió dejar sus crónicas periodísticas y concentrarse
en sus Leyendas y sus Rimas, publicadas en parte en El museo
universal. Pero con la revolución de 1868, el poeta perdió su
trabajo, y su esposa lo abandonó ese mismo año. Se trasladó entonces a Toledo con su hermano Valeriano, y allí
acabó de reconstruir el manuscrito de las Rimas, cuyo primer
original había desaparecido cuando su casa fue saqueada durante la
revolución septembrina. De nuevo en Madrid, fue nombrado director de
la revista La Ilustración de Madrid, en la que también trabajó su
hermano como dibujante. El fallecimiento de éste, en septiembre de 1870, deprimió
extraordinariamente al poeta, quien, presintiendo su propia muerte,
entregó a su amigo Narciso Campillo sus originales para que se
hiciese cargo de ellos tras su óbito, que ocurriría tres meses
después del de Valeriano.
La obra de Gustavo Adolfo Bécquer La inmensa fama literaria de Bécquer se basa en sus Rimas, que
iniciaron la corriente romántica de poesía intimista inspirada en
Heine y opuesta a la retórica y ampulosidad de los poetas románticos
anteriores. La crítica literaria del momento, sin embargo, no acogió
bien sus poemas, aunque su fama no dejaría de crecer en los años
siguientes. Las Rimas, tal y como han llegado hasta nosotros, suman un total
de ochenta y seis composiciones. De ellas, setenta y seis se
publicaron por vez primera en 1871 a cargo de los amigos del poeta,
que introdujeron algunas correcciones en el texto, suprimieron
algunos poemas y alteraron el orden del manuscrito original (el
llamado Libro de los gorriones, hoy custodiado en la Biblioteca
Nacional de Madrid). El contenido de las rimas ha sido dividido en cuatro grupos: el
primero (rimas I a XI) es una reflexión sobre la poesía y la
creación literaria; el segundo (XII a XXIX), trata del amor y de sus
efectos en el alma del poeta; el tercero (XXX a LI) pasa a la
decepción y el desengaño que el amor causa en el alma del poeta; y
el cuarto (LII a LXXXVI) muestra al poeta enfrentado a la muerte,
decepcionado del amor y del mundo. Las Rimas se presentan
habitualmente precedidas de la "Introducción sinfónica"
que, probablemente, Bécquer preparó como prólogo a toda su obra. Su
prosa destaca, al igual que su poesía, por la gran musicalidad y la
sencillez de la expresión, cargada de sensibilidad; siguiendo los
pasos de Hoffmann y Poe, susLeyendas recrean ambientes fantásticos y
envueltos en una atmósfera sobrenatural y misteriosa. Destacan por
ese ambiente de irrealidad, de misterio, situado siempre sobre un
plano real que deforma y desbarata. Así, en La Corza blanca, donde
la protagonista se transforma de noche en el citado animal; o en El
monte de las ánimas, en la que el mismo escenario de un paseo
amoroso se transforma en el campo del horror fantasmal y en la que el
terror llega hasta la alcoba mejor defendida y adornada; o, por fin,
en Los ojos verdes y, sobre todo, El rayo de luna, donde lo irreal,
enfrentado a la realidad, hace optar a los protagonistas por el
sueño, por la locura en la que quieren vivir lo que la realidad les
niega. Son logradas las descripciones de ambientes: el barullo de la
entrada en la catedral en Maese Pérez, el organista, el silencio del
claustro en El rayo de luna o las procesiones fantasmales de La
ajorca de oro y El Miserere.
A continuación, recordamos a Gustavo Adolfo Bécquer, con la Rima
LIII, en la voz deDavid Espunya.
Heinrich Engelhard Steinweg, más conocido como Henry Steinway, nació en Wolfshagen im Harz,
Alemania, el 17 de febrero de 1797 y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 7
de febrero de 1871. Fabricante de pianos.
Tuvo una infancia dura por la por la pérdida temprana de
toda su familia. A los 15 años comenzó a trabajar como carpintero, más tarde se
convirtió en aprendiz de constructor de órganos en la ciudad de Goslar, y comenzó
la construcción de instrumentos en la cocina de su casa.
En 1835 abrió su negocio de pianos en Brunswick y fabricó el
primer piano rectangular, que presentó a su novia Juliane el día de su boda. En
1836 fabricó su primer piano de cola en la cocina de su casa en la ciudad de
Seesen.
En 1851 debido al inestable clima político en Alemania, abandonó
el país y emigró con su familia a los Estados Unidos. Se instaló en Nueva York,
donde anglicanizó su nombre a Henry E. Steinway.
El y sus hijos trabajaron para otras empresas de piano hasta
que en 1853, pudieron establecer su propia compañía bajo el nombre de Steinway
& Sons.
A continuación, recordamos a Henry Steinway, con el Concierto para Piano y Orquesta Nº 1 en Si Bemol Menor Op. 23, de Piotr Illich Tchaikovski, en la versión de Martha Argerich, junto a la Orquesta del Festival Verbier, Suiza, en 2014.
En Siempre Argentina Conexión Español, conversamos con Marcos Rosenzvaig, el autor de Monteagudo. Anatomía de una revolución, publicado por el sello Alfaguara. Conducción: Leonardo Liberman / Puesta en el aire: Diego Rodríguez - Marcelo Díaz
Marcos Rosenzvaig nació en Tucumán
(Argentina) en 1954. Es profesor de Letras por la Universidad de
Tucumán y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de
Málaga (España) con la tesis "Ser e identidad en la obra de
Copi".
Es actor, director y autor de numerosas obras de teatro,
como El veneno de la vida, Edipo en la cruz, El pecado del éxito,
Niyinsky y Regreso a casa, y de varios ensayos, entre ellos Técnicas
actorales contemporáneas, Breviario de estéticas teatrales, El
teatro de la enfermedad, Tadeusz Kantor o los espejos de la muerte y
Copi: sexo y teatralidad.
Como narrador, publicó Madres Fuck You!,
Qué difícil es decir te quiero y Perder la cabeza. Dirigió
numerosas obras de teatro -propias y de otros autores- en la
Argentina, Italia, España y Suecia.
Desde la pura invención, Marcos
Rosenzvaig crea un vínculo entre el médico forense encargado de
realizar la autopsia del revolucionario y los huesos de Monteagudo,
que son su propia voz. La novela se construye a partir del diario
íntimo del forense, en cuyo relato se filtran las palabras del
patriota. Las voces son escritura dentro de la escritura.
Fernando Previtali nació en Adria, Rovigo, Italia, el 16 de
febrero de 1907 y murió en Roma, Italia, el 1 de agosto de 1985.
Compositor y director de orquesta. Estudió en el conservatorio de Turín y posteriormente con Franco
Alfano. En 1928 inició su carrera como asistente de dirección de
Vittorio Gui en Florencia, y entre 1935 y 1936, en Génova. Entre 1936 y 1953 fue director artístico de la Orquesta de la RAI
de Roma, y tuvo a su cargo la dirección del ciclo conmemorativo del
aniversario de la muerte de Verdi, y grabó las óperas Nabucco,
Ernani, La battaglia di Legnano, Il trovatore, y Don Carlo.
Entre 1953 y 1973 fue director de la Orquesta de Santa Cecilia,
que en 1958 inauguró la temporada en su nueva sede del Auditorium di
Santa Cecilia de la Via Conciliazione. Como director de la Accademia
nazionale di Santa Cecilia, dictó la cátedra de perfeccionamiento
de dirección orquestal.
Dirigió de forma regular en los principales teatros de ópera de
Italia y en la década de 1960, fue el director principal del Teatro
Colón de Buenos Aires. En 1970 fue nombrado director artístico del Teatro Regio de Turín
y, posteriormente, del Teatro Comunale de Génova. Fernando Previtali compuso obras orquestales y música de cámara,
entre ellas el ballet Alucinaciones, la Elegía y fuga para orquesta
varios cuartetos y tríos, pero su celebridad se debe a su brillante
carrera como director de orquesta, y su especialización en el
repertorio operístico italiano, sobre todo en las obras de Giuseppe
Verdi.
Turandot de G. Puccini, producción del Teatro Colón, dirigida
por Fernando Previtali, en 1965
A continuación, recordamos a Frenando
Previtali, con su interpretación de la Misa de Gloria en La Menor,
para Solistas Coro y Orquesta de Gaetano Donizetti, en la versión de
Margherita Rinaldi y Dora Carral, sopranos; Ernesto Palacio, tenor;
Agostino Ferrin, bajo; junto al Coro y la Orquesta Sinfónica de Roma
de la RAI, dirigidos por Fernando Previtali. Grabación realizada en
vivo en la Chiesa di S.Ignazio, el 26 de septiembre de 1975.
Ethel Agnes Zimmermann, más conocida como Ethel Merman,
nació en Nueva York, Estados Unidos, el 16
de enero de 1908 y murió en su ciudad, el 15 de febrero de 1984. Cantante y
actriz.
Empezó a cantar mientras trabajaba como secretaria en Queens,
poco después ingresó al mundo del espectáculo como artista de vodevil y actuó
en el Teatro Palace de Nueva York.
En 1930 trabajó en el musical Girl Crazy, con canciones de
George y Ira Gershwin. Aunque era la tercera en los carteles, su interpretación
de I Got Rhythm era popular, a finales de la década, ya era la primera dama de
la escena musical de Broadway.
Merman protagonizó cinco musicales de Cole Porter, entre
ellos Anything Goes en 1934, donde interpretaba I Get a Kick Out of You, Blow
Gabriel Blow, y la canción principal. Su siguiente musical con Porter fue Red,
Hot and Blue, en el cual trabajaba junto a Bob Hope y Jimmy Durante e
interpretaba It's Delovely y Down in the Depths. En la obra de 1939 DuBarry Was
a Lady, Porter le dio a Merman la oportunidad de cantar un dueto con Bert Lahr,
Friendship.
Como You're the Top en Anything Goes, esos duetos fueron
característicos de ella. Las letras de Porter también destacaban el talento
cómico de la cantante, como en Panama Hattie y en Something for the Boys. Irving Berlin también escribió memorables duetos
interpretados por Ethel Merman, como An Old-Fashioned Wedding con Bruce
Yarnell, escrita para la versión de 1966 de Annie Get Your Gun, y You're Just
in Love con Russell Nype en la obra Call Me Madam.
En 1951 ganó el premio Tony a la mejor actriz por su trabajo
como Sally Adams en Call Me Madam. Ella retomó el papel en la versión
cinematográfica de Walter Lang.
El trabajo más importante de su carrera fue el de madre de
Gypsy Rose Lee en Gypsy: A Musical Fable, donde cantó Everything's Coming Up
Roses y Some People, finalizando la función con Rose's Turn.
La crítica y el
público calificaron su trabajo como Madame Rose como la interpretación de su
vida. Sin embargo, en la versión cinematográfica el papel fue interpretado por
Rosalind Russell, algo que la contrarió y decidió salir de gira con la obra.
Ethel Merman perdió el Tony frente a Mary Martin, que
interpretaba a Maria en The Sound of Music. A pesar de la competitividad entre
ellas, Merman y Martin eran amigas, trabajaron en un especial musical para televisión,
y en 1977, en el Teatro Broadway de Nueva York con Ethel Merman and Mary
Martin, Together on Broadway".
Ethel Merman se retiró de Broadway en 1970, tras actuar en Hello,
Dolly!, un espectáculo inicialmente escrito para ella. Posteriormente participó
en especiales televisivos y en cine. Su último papel fue una autoparodia en la
comedia Airplane!. Además, en 1979 grabó el disco The Ethel Merman Disco Album.
Ethel Merman fue una de las grandes intérpretes de teatro musical,
conocida por su poderosa voz de mezzo-soprano, a menudo llamada por la crítica
"La Gran Dama del teatro de Broadway".
No recibió lecciones de canto. De hecho, la tradición decía
que George Gershwin le aconsejó que no tomara nunca lecciones de canto tras
verla en Girl Crazy.
A continuación, recordamos a Ethel Merman, con Everything's Coming Up Roses, presentación realizada durante la entrega de los Premios Tony en1972.
Mijaíl Ivánovich Glinka nació en Novospásskoie, provincia de
Smolensk, Rusia, el 1 de junio de 1804 y murió en Berlín, Alemania, el 15 de
febrero de 1857. Compositor.
A continuación, recordamos a Mikhail Glinka, con la Obertura
Ruslan y Ludmila, en la versión de la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida
por Paavo Järvi.
Descubrimos cada semana los elementos esenciales que crean
la causa y base de la existencia del Pueblo de Israel y su existencia a pesar
de las circunstancias adversas. Estos elementos no dependen de la tierra, el
lenguaje, la cultura, la raza o la herencia genética. El único factor constante
que preservó al Pueblo judío de todas las vicisitudes es la tenacidad con la
cual se adhieren a su herencia espiritual. Y es esta herencia la que Shalom nos
descubre cada domingo a través del análisis sobre temas de actualidad como
ciencia, educación, festividades, cocina medicina, mística…
Pier Francesco Caletti, más conocido como Francesco Cavalli,
nació en Crema, Italia, el 14 de febrero de 1602 y murió en Venecia, Italia, el
14 de enero de 1676. Compositor, organista y cantante italiano.
(Pier Francesco Caletti; Crema, actual Italia, 1602-Venecia,
1676) Compositor italiano. Hijo del maestro de capilla de la catedral de Crema,
fue su padre quien le procuró sus primeros conocimientos musicales.
A
instancias de su protector Federigo Cavalli -de quien tomaría el apellido en
1639, siguiendo la costumbre de la época-, en 1616 entró como cantor en la
capilla de San Marcos de Venecia, donde prosiguió su formación bajo la
dirección de Monteverdi.
Desde ese momento hasta su muerte, Cavalli permaneció
ligado durante toda su carrera a esta catedral, de la que fue nombrado maestro de
capilla en 1668 y para la que escribió el grueso de su producción sacra.
La
proliferación de teatros de ópera en la ciudad de los canales orientó, sin
embargo, su trabajo creativo hacia este género teatral, con una cuarentena de
títulos entre los que sobresalen Le nozze di Teti e di Peleo (1639), L'Ormindo
(1644), Giasone (1649), La Calisto (1652), Serse (1655) y Ercole amante (1662),
esta última compuesta por el músico y estrenada en París a instancias del
cardenal Mazarino.
A continuación, recordamos a Francesco Cavalli, con la ópera
La Calisto, en un prólogo y tres actos, sobre un libreto de de Giovanni
Faustini, con el siguiente reparto: Calisto/Eternita - Maria Bayo; Gioce -
Marcello Lippi; Mercurio - Hans Peter Kammerer; Endimione - Graham Pushee; Diana/Destino
- Louise Winter; Linfea - Alexander Oliver; Satirino/Furia - Dominique Visse; Pane/Natura
- Barry Banks; Silvano - Reinhard Dorn; Jiunone - Sonia Theodoridou; Furia -
Robin Tyson, junto a la Orquesta Concerto Vocale, dirigida por Rene Jacobs.
La historia está basada en el mito de Calisto, seguidora de
Artemisa, según la cuenta Ovidio en Las metamorfosis.
Faustini relata como Giove (Jove, Júpiter, Zeus), rey de los
dioses, se enamora de la belleza de la ninfa Calisto. Desde que Calisto juró
castidad en honor a la diosa Diana, Giove la intenta seducir transformándose en
su diosa. La esposa celosa de Giove, Giunone (Hera, Juno), realiza su venganza
convirtiendo a Calisto en una osa. Giove finalmente rescata a Calisto convirtiéndola
en la constelación de la Osa Mayor.
El libretista cambia la historia de Ovidio de diversas
maneras. Según Ovidio, Calisto se da cuenta rápidamente del engaño y lucha
contra Giove (por lo tanto la "seducción" es de hecho una violación).
En la versión de Faustini, sin embargo, Calisto está totalmente engañada y
abrumada por el placer de sus experiencias con “Diana”. Este dispositivo ayuda
a mantener la tensión de la trama a través de varias aventuras, También destaca
el patetismo de la situación de Calisto, haciendo la unión tradicional de la
pareja protagonista al final mucho más plausible.
Para centrar la historia en
Giove y Calisto de manera clara, Faustini hizo sólo una referencia de pasada a
su hijo Arcade (Arcas). En Ovidio, Giove interviene sólo en el momento en el
que Arcade está a punto de matar a la osa Calisto sin saber que es su madre:
Giove los transforma a ambos en constelaciones (siendo su hijo la Osa Menor).
En la segunda parte de la trama de La Calisto, Diana, la
diosa de la luna, y Endimione, un joven bello pastor y astrónomo, se enamoran.
Pero Pan (Pan), dios de los bosques, también se enamora trágicamente de Diana.
Para dar rienda suelta a sus celos, él y su banda de sátiros capturan a
Endimione y le amenazan con matarle.
Diana rescata a Endimione, y viven siempre
dentro de la felicidad platónica (por respeto a los votos de castidad de ella).
Para contrarrestar los elevados sentimientos de Diana y Endimione, Faustini
inventa una subtrama cómica: Linfea (Lymphea), una joven ninfa de Diana, siente
curiosidad por aprender sobre el amor, pero rechaza las ofertas de Satirino (el
Joven Sátiro), un seguidor de Pan. Una batalla de ninfas y sátiros sobreviene,
en la que las ninfas acaban triunfando echando a los sátiros fuera.
Prólogo
La Cueva de la Eternidad. L’Eternità (Eternidad) se sienta
en un trono rodeado por la Serpiente de la Eternidad. La Natura (Naturaleza) se
dirige a las almas puras de los no nacidos, y los prepara para su viaje a la
Tierra como “carros” de cuerpos humanos; ella les advierte que deben controlar
sus sentidos y seguir el camino de la virtud para que puedan ser inmortalizados
por la Natura y escritos en el Libro de la Eternidad. Il Destino (el Destino)
entra y pide que Calisto sea admitida en el cielo como una constelación.
L’Eternità lo acepta; los tres se unen en la proclamación de “Calisto está
ascendiendo a las estrellas”.
Acto I
Bosque desecado Se abre el telón sobre las consecuencias de
un cataclismo: el loco viaje de Fetonte (Phaëthon) en el carro de Apolo (el
sol). Para proteger la Tierra de la aniquilación, Giove mata a Fetonte con un
rayo y reduce la tierra a una ruina humeante. Al principio de la ópera, Giove y
Mercurio descienden desde el Monte del Olimpo para reparar los daños. Giove,
sin embargo, pronto se distrae por la visión de la belleza de la ninfa Calisto.
Ella estaba vagando por el bosque en busca de agua y se lamenta del estado seco
y árido de la tierra. Giove trata de cortejarla, mostrando sus poderes: ordena
que las aguas fluyan en una fuente seca. Mercurio y Giove prometen sus placeres
celestiales si se somete. Pero Calisto, una discípula de la diosa virgen Diana,
tiene un voto de castidad; ella rechaza las insinuaciones de Giove y se marcha
muy ofendida. Mercurio, el dios de la decepción, le propone una ingeniosa
solución: Giove se debe disfrazar de Diana, a la que Calisto debe obedecer. Se
van a preparar el engaño. La sedienta Calisto vuelve a beber a la fuente.
Refrescada, celebra su vida de libertad y soledad. Giove, disfrazado de Diana,
se aproxima y la invita a un juego de besos; Calisto accede de buen agrado.
Como ambos salen del escenario, Mercurio informa al público que el engaño es la
clave para encontrar el placer en el amor.
Bosque verde El pastor / astrónomo Endimione entra,
desgarrado por emociones contradictorias. Se alegra por la rapidez del
crecimiento de los cultivos en la tierra, pero lamenta de su amor sin
esperanza, no declarado de Diana. Se encuentran cuando ella estaba cazando con
su banda de vírgenes. Diana revela al público que ama en secreto a Endimione, a
pesar de su voto de castidad. Con el corazón encogido, ella le despide. Calisto
llega a un estado de éxtasis tras su reciente encuentro con la falsa Diana, y
con alegría se acerca a la verdadera Diana. La diosa, sin embargo, se horroriza
cuando Calisto le cuenta sus actividades con ella y le echa del grupo de
vírgenes. Calisto se va, con el corazón roto y confundida.
Linfea, la compañera de Diana, una joven y curiosa ninfa,
afirma al público que quiere saber cómo son los hombres en la cama. Satirino,
un joven sátiro, le escucha y ofrece sus servicios. Linfea le rechaza
disgustada, llamándolo “hombre-cabra”; él responde con amabilidad. Imitando a
los mayores, Satirino cuenta al público que a las mujeres que dicen que no son
hipócritas se les debería enseñar una lección. Pan, el dios de los pastores,
luego aparece con su compañero Silvano. Canta sobre su amor hacia Diana y
lamenta la pérdida de los afectos de ella. Silvano y Satirino hacen la promesa
de descubrir el nuevo amante de Diana y matarlo. El cómodo Pan canta una
canción de cuna mientras se prepara para su siesta. Cuando el acto finaliza,
seis osos salen de los bosques y bailan.
Acto II
La Cima del Monte Liceo. Endimione sube hasta la cima de la
montaña para mirar a su amada Diana, que aparece en el cielo como una luna
creciente. Canta sobre la belleza de la luna y se queda dormido. Diana
desciende para mirarle mientras duerme. Soñando, él la abraza y cuando se
despierta se encuentra entre sus brazos. Se confiesan el amor que sienten el
uno por el otro. Diana se va, dejando a Endimione en una renovada agonía.
Satirino, que estaba espiando todo el encuentro, comenta con ironía sobre la inconstancia
de la feminidad y corre a decírselo a Pan.
La llanura del río Erimanto. Cuando a Giunone (Hera) le
llegan los rumores de que su marido Giove ha estado jugando por el campo otra
vez, pronto se da cuenta de la verdad cuando conoce a Calisto y oye su triste
historia. Giunone y Calisto se esconden cuando Giove (disfrazado de Diana)
aparece alardeando con Mercurio de los placeres de los que ha disfrutado con
Calisto. Cuando ella corre hacia la falsa Diana, la abraza cálidamente, para
consternación de Giunone. Giove le dice a Calisto que espere fuera a la espera
de más besos. Mientras tanto Giunone se revela y pregunta a la falsa diosa
aproximándose. “Ella” replica que no hay nada malo en unos besos castos entre
chicas. Giunone se va con una advertencia. Giove decide ignorar los celos de
Giunone; él y Mercurio aconsejan a los hombres no dejar a sus esposas
interferir en la búsqueda del placer.
Endimione llega, regocijándose en su nuevo amor; abraza a la
falsa Diana, que se divierte al descubrir el secreto de Diana. Pan y sus
compañeros les sorprenden juntos; Giove y Mercurio emprenden una rápida huida,
dejando a Endimione ante los sátiros. Satirino se exaspera por la locura de su
amor. Cuando Linfea aparece, sigue buscando a un compañero, y decide castigarla
con “la más dulce de las venganzas”. Llama a sus compañeros para secuestrarla;
ella llama a sus amigas. En la batalla contra los sátiros, las ninfas resultan
vencedoras.
Acto III
La fuente del río Ladón Sin descanso y a la espera de Giove
dentro de Diana, Calisto juega a hacer eco a través de la fuente. Giunone llega
llena de rabia y celos, acompañada por las Furias y convierte a Calisto en una
osa. Giunone luego lamenta la situación de las mujeres cuyos maridos son
infieles. Sale del escenario instando a las mujeres del público a que tomen
venganza. Mercurio y Giove (quien ha vuelto a su forma original) acuden en
ayuda a la pobre Calisto: Mercurio aleja a las Furias. Giove restaura a Calisto
de propio cuerpo y revela que él, no Diana, era su amante.
A pesar de que no se
puede deshacer el hechizo de Giunone de forma permanente, Giove promete que,
cuando Calisto muera, la elevará a las estrellas. Agradecida por su rescate y
humillada por esta muestra de su divino “creador”, Calisto le corresponde su
amor. Giove le ofrece ver una visión del futuro y acaban ascendiendo al cielo
con Mercurio.
Pan y Silvano arrastran a Endimione y le amenazan con la
muerte y la tortura si no renuncia a Diana pero él se niega. Diana finalmente
aparece y le rescata, rechazando los intentos de volver a ganar su afecto por
parte de Pan. Éste y Silvano se van difundiendo en voz alta sobre la “lujuria”
de Diana. Endimione y Diana declaran su amor, comprometiéndose a conformarse
sólo con besos.
El Empíreo En la escena apoteósica final, Giove enseña a
Calisto las glorias que le esperan en el cielo. Calisto vuelve a su vida como
osa, acompañada por Mercurio y protegida por el amor de Giove.
Robert Schumann compuso el Quinteto con Piano en Mi Bemol Mayor
Op. 44, entre septiembre y octubre de 1842, se lo dedicó Clara Schumann,
quien tuvo a su cargo el estreno, el 8 de enero de 1843, en la Gewandhaus de
Leipzig.
A continuación, Robert Schumann, el Quinteto con Piano en Mi
Bemol Mayor Op. 44, en la versión de Daniil Trifonov, junto al The Ariel String
Quartet.
Leopold Godowsky nació en Sozły, entonces Polonia, actual
Lituania, el 13 de febrero de 1870 y murió en Nueva York, Estados
Unidos, el 21 de noviembre de 1938. Pianista y compositor. Viajó por muchos países en la década de 1920. Entre sus
destinos, visitó México, países de Sudamérica, China y la Isla de
Java, este último lugar le inspiró una suite de 12 movimientos que
denominó Suite Java.
Sus 53 estudios basados en los veinticuatro Études de Frédéric
Chopin y sus Metamorfosis Sinfónicas sobre temas de valses de Johann
Strauss son obras de extrema dificultad técnica.
Compuso también transcripciones para piano de obras para violín
y violonchelo de Johann Sebastian Bach, una Gran sonata para piano,
una Passacaglia, basada en el tema inicial de la Sinfonía
Inaconclusa de Franz Schubert, además de varias miniaturas. Grabó obras de Ludwig van Beethoven, Robert Schumann, Franz
Liszt, Edvard Grieg y Frédéric Chopin. A los 60 años comenzó a
registrar los Estudios y los cuatro Scherzos de Frédéric Chopin,
pero debió interrumpir debido al derrame cerebral.
A continuación, recordamos a Leopold
Godowsky, con 2 obras de Frédéric Chopin. Los Estudios para Piano Nº
13 en La Bemol Mayor Op. 25 Nº 1 y Nº 15 en Fa Mayor Op.25 Nº 3.
An der schönen blauen Donau Op. 314, Al bello Danubio azul,
es un vals compuesto por Johann Strauss II, y estrenado el 13 de febrero de
1867, en la Sala Diana en Viena, bajo la batuta de Rudolf Weinburm.
En febrero de 1867, Johann Strauss II recibió el encargo de Johann
von Herbeck, director del Wiener Männergesangverein, para que compusiera un
vals coral, vivo y alegre, para el coro masculino, y para ser interpretado en
los carnavales de aquel año. La letra le fue encomendada a Josef Weyl, el poeta
estable de la sociedad coral.
A los integrantes del coro no les gustó la letra, y la
protestaron ruidosamente durante los ensayos, su indignación se refería también
a la música. Después de algunas gestiones del director Herbeck y del patrón de
las artes, Nikolas Dumba, a quien estaba dedicado el vals, lograron
apaciguar los ánimos y que no ofendieran a Strauss.
La orquesta creada por los hermanos Josef y Eduard Strauss,
acompañó al coro, y en el estreno no alcanzó el éxito esperado.
Johann Strauss comentó con su hermano Josef: "Que el diablo se
lleve el dichoso vals. Sólo lo siento por la coda, que pensé habría de gustar
más".
En el verano del mismo año, el propio Johann Strauss dirigió el
vals, en una versión orquestal, en la Exposición Universal de París. El éxito fue
enorme, y rápidamente alcanzó una tremenda popularidad.
Poco después el Príncipe de Gales lo invitó a Inglaterra, y
Strauss dirigió el vals en 6 conciertos en el Covent Garden.
Unas semanas después salía para todos los rincones del mundo
un millón de ejemplares de la partitura impresa. Las planchas de cobre que se
utilizaban en aquel tiempo para la impresión musical, sólo podían utilizarse
para 10.000 ejemplares, número excesivo incluso para las melodías más
populares. Sin embargo, fue necesario grabar cien planchas para la edición de El
bello Danubio azul.
En la actualidad, El Danubio Azul está considerado como uno
de los valses más populares de la música clásica. Las connotaciones
sentimentales vienesas lo han convertido en el segundo himno nacional austriaco
y es uno de los "bises" infaltables en el Concierto de Año Nuevo de
Viena.
A continuación, de Johann Strauss II, el Vals El bello Danubio azul Op. 314, en la interpretación de André Rieu al frente de su Orquesta.
Seguidamente, el texto original en alemán y su traducción
en español.
An der schönen blauen Donau
Donau so blau, so schön und blau,
durch Tal und Au wogst ruhig du hin,
dich grüßt unser Wien, dein silbernes Band
knüpft Land an Land und fröhliche Herzen
schlagen an deinem schönen Strand.
Weit vom Schwarzwald her eilst
du hin zum Meer,
spendest Segen allerwegen,
Ostwärts geht dein Lauf,
nimmst viel Bruder auf:
Bild der Einigkeit für alle Zeit!
Alte Burgen Seh'n nieder von den Höh'n,
grüssen gerne dich von ferne
und der Berge Kranz,
hell vom Morgen glanz,
spiegelt sich in deiner Wellen Tanz.
Die Nixen auf dem Grund,
die geben's flüsternd kund,
was alles du erschaut,
seit dem über dir der Himmel blaut.
Drum schon in alter Zeit
ward dir manch Lied geweiht;
und mit dem hellsten Klang preist
immer auf's Neu dich unser Sang.
Halt an deine Fluten bei Wien,
es liebt dich ja so sehr!
Du findest, wohin du magst zieh'n,
ein zweites Wien nicht mehr!
Hier quillt aus voller Brust
der Zauber heit'rer Lust,
und treuer, deutscher Sinn streut
aus seine Saat von hier weithin.
El bello Danubio Azul
Danubio tan azul, tan bello y azul,
a través del valle y el campo se desplaza hacia abajo aún,