domingo, 21 de abril de 2019

Shalom - Pesaj: de la esclavitud a la libertad

                       

   
   

       
       
       
       
            Pesaj: de la esclavitud a la libertad




lunes, 15 de abril de 2019

Investigadores israelíes desarrollaron un corazón vivo impreso en 3D con tejido humano

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo


Investigadores israelíes desarrollaron 

un corazón vivo impreso en 3D con 

tejido humano

El órgano artificial palpita y está hecho con tejidos de un paciente que fueron reprogramados para que sean célulasmadre. Este avance "pavimenta el camino hacia la medicina del futuro", con la esperanza de que aquellas personasque necesiten trasplantes puedan conseguirlos en laboratorios y con menor tasa de rechazo
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Investigadores de la Universidad de Tel Aviv presentaron este lunes un corazón vivo que palpita utilizando tejido humano y una impresora 3D, en un avance que abre vías hacia los trasplantes del futuro, informó el centro de estudios.
"Es la primera vez que se hace un corazón con una impresora 3D con tejido humano de un paciente", explicó el director de la investigación, el profesor Tal Dvir.

Una impresora 3D imprime un tejido de un corazón en un laboratorio de la Universidad de Tel Aviv (Reuters)
Una impresora 3D imprime un tejido de un corazón en un laboratorio de la Universidad de Tel Aviv (Reuters)
El corazón "está completo, vivo y palpita" y ha sido hecho con "células y biomateriales que vienen del propio paciente. Tomamos una pequeña biopsia de tejido graso del paciente, quitamos todas las células y las separamos del colágeno y otros biomateriales, las reprogramamos para que sean células madre y luego las diferenciamos para que sean células cardíacas y células de vasos sanguíneos", añade el investigador.

El primer corazón impreso en 3D (Reuters)
El primer corazón impreso en 3D (Reuters)
Después se procesan los biomateriales "para convertirlos en biotinta, que permitirá imprimir con las células".
El producto resultante, un corazón de unos 3 centímetros, equivalente al tamaño del de una rata o un conejo, "todavía es muy básico", señala el profesor, para quién "el próximo paso es madurar este corazón de modo que pueda bombear".
"Las células se pueden contraer, pero el corazón completo no bombea. Necesitamos desarrollarlo más" para lograr un órgano que pueda trasplantarse a un ser humano, considera Dvir.
"El próximo reto es madurar estas células y ayudarlas a que se comuniquen entre ellas, de forma que se contraigan juntas. Hay que enseñar a las células a comportarse adecuadamente. Y después tendremos otro reto, lograr desarrollar un corazón más grande, con más células. Tenemos que descubrir cómo crear suficientes células para producir un corazón humano", reflexionó.

La impresora usa tejido humano como “tinta” (Reuters)
La impresora usa tejido humano como “tinta” (Reuters)
Dvir tiene la esperanza de que en 10 o 15 años tengan impresoras 3D en hospitales, "que provean de tejido para los pacientes. Quizás, corazones".
El estudio, que se publica este lunes en la revista internacional Advanced Science, "pavimenta el camino hacia la medicina del futuro, en la que los pacientes no tendrán que esperar un trasplante o tomar medicación para evitar su rechazo. Los órganos que se necesiten serán impresos, totalmente personalizados para cada paciente", asegura la universidad.

Tal Dvir, director de la investigación (Reuters)
Tal Dvir, director de la investigación (Reuters)
El profesor Dvir trabaja en el Laboratorio para Ingeniería del Tejido y Medicina Regenerativa, en la Facultad de Ciencias Vivas George S. Wise, de la Universidad de Tel Aviv, donde investiga, entre otros, estrategias de nanotecnología para la ingeniería de tejido cardíaco grueso y la fabricación de tejidos híbridos.
(Con información de EFE)

La corta y trágica vida de la genial Jacqueline du Pré, la violoncelista que enamoró a Daniel Barenboim

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo


La corta y trágica vida de la genial Jacqueline

du Pré, la violoncelista que enamoró a Daniel Barenboim

A los 4 años ya conocía su destino y en poco más de una década de carrera se convirtió en una leyenda. Casada con el célebre director de orquesta argentino, una prematura esclerosis múltiple silenció sus cuerdas en 1973, pero su música seguirá viva por siglos

Jacqueline du Pré
Jacqueline du Pré
"Sin la música, la vida sería un error"
(Friedrich Wilhelm Nietsche, 1844-1900)
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La cara de la desgracia y su pájaro negro, súbitos, deslizaron su veneno una tarde de 1971, cuando Jacqueline du Pré, una violoncelista milagrosa, sintió que sus dedos perdían sensibilidad y movimiento.
Le costó, además, cerrar el estuche de sus célebres cellos: el Stradivarius de 1673 y el Davidov Stradivarius de 1712.
Ambos, de un millón de libras inglesas cada uno.
Los médicos y sus exámenes no dejaron dudas: esclerosis múltiple.
Jacqueline tenía apenas 26 años, y el diagnóstico fue como si sus celestiales instrumentos fueran destrozados a golpes de martillo.
Su memoria fue hacia atrás…
Nacida en Oxford, Inglaterra, a los veintiséis días de enero de 1945, cuatro meses antes del fin de la Segunda Gran Guerra, y cuando Londres barría las huellas de las bombas nazis con altivez y dignidad después de llorar a sus muertos, oyó por la radio –y por primera vez– un sonido hipnótico. Como de otro mundo. Era, claro, un cello…

Miró a su madre, Iris Greep:
–Quiero uno de esos.
Y lo tuvo. Porque si bien su padre, Derek du Pré, era contador, hombre de números, Iris era una concertista de piano dotada de talento, y ex alumna de la Royal Academy of Music.
Es decir, supo que el pedido de su hija no era un capricho de sus apenas cuatro años. Había determinación…
Y tuvo su primer cello.
El abecé –el dorremí, mejor– fueron las lecciones maternas, acompañadas por pequeñas piezas con ilustraciones compuestas ad hoc.
Un año le bastó. A los cinco la inscribieron en el London Violoncelo School.
En adelante, la vocación infantil empezó a vestirse con las ropas del genio.
A los once años ganó la Guilhermina Suggia: premio cuya renovación le fue concedida, sucesivamente, hasta 1961, y que en 1956 pagó la matrícula en la academia, y las clases privadas.
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Londres, fines de 1958. A sus trece años, Jacqueline, precoz y acaso sabia, decide bajar el telón sobre su educación general. Adiós a la escuela…
Por entonces y junto con su hermana Hilary, flautista, se lucen en conciertos para niños y jóvenes, y aparecen por primera vez en la petit pantalla: BBC Television, Concierto Lalo Cello. Un año después, primera medalla de oro: Guildhall School of Music and Drama.
Y muy pronto otro imprimátur: triunfo en el concurso Premio de la reina para menores de treinta años. Por unanimidad. El jurado, presidido por el genial violinista Yehudi Menuhin, que la invita a ejecutar tríos: ella, su hermana, él…

Lo demás y en adelante es la arcilla, el mármol, el cincel de una carrera colosal. Domina Handel, Brahms, Debussy, Falla, Bach, mientras triunfa en Edimburgo, Berlín, París, Nueva York: el límite es el cielo.
Mientras estudia en Rusia con Mstislav Rostropovich, éste se inclina ante ella:
Es la única violoncelista de la generación más joven que podría igualar y superar su cumbre…
La caravana no se detiene. De Israel a Los Ángeles. Más de medio mundo.
Sus instrumentos mágicos siguen siendo los dos cellos Stradivarius (el de 1673 y el de 1712), ambos regalo de su madrina, Ismela Holland. Pero en 1970 –muy poco antes de la catástrofe–, compra uno, moderno, construido por el fabricante de violines, hijo de Filadelfia, Sergio Peresson. Será el último…
Su amistad con los hombres de la pléyade es constante y profunda. Un círculo áureo: Yehudi Menuhin, Itzhak Perlman, Zubin Mehta, Pinchas Zukerman, Daniel Barenboim, que se llaman a sí mismos "la mafia musical judía".
Pero el último conquista el premio mayor: Barenboim-du Pré se casan el 24 de diciembre de 1966. La Guerra de los Seis Días (1967) la obliga a cancelar toda su agenda. Vuela con él a Jerusalén y se convierte al judaísmo.
La industria de la música la declara "la pareja de oro", y muchos de sus trabajos juntos, "algunos de los mejores de su tiempo".
Pero el mal avanza, y sus notas funestas no tienen enmienda sobre el pentagrama…
Última grabación: sonatas de Chopin y Franck.
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Silencio absoluto y deterioro profundo a lo largo de dos años.
Pero el espíritu del genio no se rinde ante la miseria del cuerpo.
Ya en fase casi terminal, 1973, Jacqueline va hacia el canto del cisne: gira y últimos conciertos en Londres y Nueva York.
En una entrevista dice:
–Tengo problemas para medir el peso del arco. Abrir el estuche del cello es muy difícil. Casi imposible. Como no tengo sensibilidad en los dedos, debo que coordinar la digitación con la vista.
Pudo actuar solo en tres de sus últimos conciertos. En el cuarto tomó su lugar el deslumbrante Isaac Stern para tocar el Concierto para violín de Felix Mendelsshon
Final.
Sin embargo, aunque en silencio y reclusión absolutos, vivió hasta el 19 de octubre de 1987.
Cerró sus ojos en Londres.
Tenía 42 años.
De ellos, el mundo sólo fue iluminado por doce.
En los últimos y penosos años de su vida, Daniel Barenboim se unió en París con la pianista Yelena Bashkirova, estuvo junto a Jacqueline en el instante de la muerte, y un año después se casó con Yelena. Con ella ya había tenido dos hijos: David en 1983 y Michael en 1985.
El violoncelo Stradivarius Davidov 1712 fue comprado por un millón de libras. Destino: la Fundación Vuitton, que lo prestó al cellista Yo-Yo-Ma. Los otros instrumentos siguieron el mismo camino: prestados a grandes figuras.
Una de las varias estatuas que hay en en mundo en su honor. En este caso en Kensington, Sydney

Jacqueline du Pré yace en el cementerio judío de Golders Green, suburbio de Londres.
Fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico.
Una rosa con su nombre ganó el Premio al Mérito del Jardín de la Royal Horticultural Society.
Nubes oscuras. Nubes gratuitas. Nubes dolorosas.
Sus hermanos, Hilary y Piers, escribieron el libro Un genio en la familia, adaptado para el cine en 1998 como Hilary and Jackie.
Paso en falso. Tanto en la tinta como en la pantalla, más que a su genio se alude a pequeñas miserias domésticas y sentimentales "para consumo de porteras", como suele decir el lúcido Mario Mactas.
Mejor callar.
Mejor oír sonar sus cuerdas en la penumbra.
Mejor su alma que las banales distracciones humanas de su carne.

martes, 9 de abril de 2019

Murió Nina Lagergren, la hermana de Raoul Wallenger que nunca dejó de buscar al héroe sueco

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo

Murió Nina Lagergren, la hermana de Raoul Wallenger que nunca dejó de buscar al héroe

sueco

Su hermano salvó a decenas de miles de judíos del exterminio nazi hasta que fue detenido por el ejército soviético en Budapest y nunca más se supo de él
Nina Lagergren y Eduardo Eurnekian
Nina Lagergren y Eduardo Eurnekian
Nina Lagergren, hermana del héroe sueco de la segunda guerra mundial, Raoul Wallenbergmurió en Djursholm, Suecia, el pasado 5 de abril. Tenía 98 años.
Su vida estuvo trazada por la angustiante búsqueda de su hermano, desaparecido en enero de 1945 luego de ser detenido por el ejército soviético en las afueras de Budapest, ciudad en la que Wallenberg, en solo siete meses, había logrado la hazaña de salvar las vidas de decenas de miles de judíos condenados a muerte por el nazismo.
Raoul Wallenberg había nacido el 4 de agosto de 1912. Después de graduarse de la Universidad de Michigan, inició su carrera como hombre de negocios en Suecia, y más tarde cumplió funciones diplomáticas comisionado por la Junta de Refugiados de Guerra establecida por el presidente Franklin D. Roosevelt.
En julio de 2014, en el curso de una ceremonia organizada por la Fundación Raoul Wallenberg en el Congreso de los Estados Unidos, Nina Lagergren recibió de manos de Baruj Tenembaum, fundador de la ONG, la medalla de plata Raoul Wallenberg, una exclusiva pieza de orfebrería acuñada por el reconocido orfebre Carlos Pallarols.
En la oportunidad, el presidente de la Fundación Raoul Wallenberg, Eduardo Eurnekian, dijo: "Esperamos que este reconocimiento promueva conciencia sobre el legado y el destino personal de Wallenberg, y sirva como un catalizador para resolver el misterio de su desaparición en manos de los soviéticos".
Nina Lagergren, Eduardo Eurnekian y Baruj Tenembaum
Nina Lagergren, Eduardo Eurnekian y Baruj Tenembaum
A su vez, la senadora Kirsten Gillibrand, hoy candidata a la presidencia de los Estados Unidos, señaló: "El heroico rescate de judíos de Hungría por Raoul Wallenberg durante una de las horas más oscuras de la historia humana es un ejemplo de un espíritu excepcional y dedicación a la humanidad. Es para mí un honor presentar un proyecto de ley en el Senado para otorgar a Raoul Wallenberg la Medalla de Oro del Congreso por las vidas judías inocentes que salvó durante el Holocausto".
En septiembre de 2013, Nina Lagergren escribió una carta al presidente Barack Obama. En la misiva, sugería que la diplomacia estadounidense debía plantear el tema Wallenberg en discusiones formales con las autoridades rusas. "Los investigadores necesitan un apoyo comprometido en sus esfuerzos para obtener acceso directo a los archivos rusos, sobre todo los de la inteligencia durante la era soviética y los servicios de seguridad, sin censura", sostenía.
Los soviéticos inicialmente negaron que Wallenberg estuviese bajo su custodia, pero luego dijeron que había muerto de un ataque al corazón en la cárcel el 17 de julio de 1947. La versión nunca pudo ser corroborada con pruebas concretas y los expertos dudan seriamente de su veracidad. Algunos sostienen que Wallenberg fue ejecutado y su cadáver cremado.
A comienzos de ese mes Obama se había reunido con los familiares de Wallenberg durante una visita a Estocolmo y había prometido a Nina Lagergren, entonces de 92 años, plantear la cuestión a Vladimir Putin, en el marco de la cumbre del G-20 en San Petersburgo.
Sin embargo, en noviembre del mismo año familiares de Wallenberg escribieron otra carta a Obama indicando que no habían recibido una respuesta adecuada a los planteos de septiembre. Mencionando una respuesta firmada por un diplomático americano, escribieron: "Deseamos expresarle nuestra decepción y profunda consternación por la nota recibida. La misma tiene un grado de desprendimiento y racionalización burocrática que congeló nuestro corazón".
De 1943 a 2008 Nina Lagergren estuvo casada con el juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Gunnar Lagergren. Tenía cuatro hijos. Su hija mayor, Nane, fue la esposa de Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas.