viernes, 15 de noviembre de 2013

Baldomero Fernández Moreno



Baldomero Eugenio Otto Fernández Moreno nació en el barrio de San Telmo, Buenos Aires, el 15 de noviembre de 1886 y murió en Buenos Aires, el 7 de julio de 1950. Poeta y médico rural.


Tras cursar los primeros dos años de estudios secundarios en el Liceo Ibérico Platense, en 1902 pasó al Colegio Nacional de Buenos Aires, donde los terminó y por ese tiempo escribió sus primeros poemas. 


Influenciado por Avelino Gutiérrez y José María Carrera, en 1904, con 17 años de edad, ingresó a la Facultad de Medicina.


En esos años publicó algunos versos en El Diario Español y en 1912 se doctoró, y se instaló para ejercer la medicina en la ciudad de Chascomús.
 

Luego de unos meses regresó a Buenos Aires continuó escribiendo y ejerciendo como médico en el barrio de Floresta. 


En 1915 publicó, con la ayuda de su amigo Nicanor Newton, su primer libro, Las iniciales del misal, dedicado a Rubén Darío y un año después publicó Intermedio provinciano y Cuidad.



El nacimiento de su primer hijo, César, inspiró su libro El hijo, y en 1924, a los 38 años y tras 20 años en la profesión, abandonó la práctica de la medicina para dedicarse a la poesía. 


En noviembre de 1928 integró la primer Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores, continuó escribiendo y trabajando como profesor de literatura en el Colegio Nacional Mariano Moreno y de historia en la Escuela Nacional de Comercio N° 4. 


En 1936 publicó el Romance a mis chapas de médico y la muerte temprana de dos de sus hijos lo sumió en un estado de depresión, que se reflejó en su libro Penumbra, publicado en 1937. 


En 1938 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por sus Dos poemas, Romances y Seguidillas.



El nacimiento de su primera nieta, lo motivó a publicar el Libro de Marcela, en 1946.


Sus últimos años los pasó con períodos de internación y el 7 de julio de 1950, un accidente cerebrovascular, le ocasionó la muerte.


Fue sepultado en el cementerio de Chascomús, en su recuerdo una calle de Buenos Aires lleva su nombre y uno de sus sonetos está inscripto en la cara sur del Obelisco.



Baldomero Fernández Moreno está considerado como uno de los más importantes exponentes de la corriente denominada sencillismo.



BREVE ELEGÍA


Era la sombra del amor,

la sombra del amor: no pudo ser.

Ya pasó por mi vida otro dolor,

ya pasó otra mujer.



No era su pecho mi cabezal,

no eran sus manos las guiadoras

por el camino triste y fatal.

No era el consuelo para mis horas,

no era la fuente para beber,

ni el tronco firme donde enredarme,

dar unas flores y envejecer.



Era la sombra del amor,

la sombra del amor: no pudo ser.

Ya pasó por mi vida otro dolor,

ya pasó otra mujer.





LA CUNA



Hoy no pudimos más, y envueltos

del crepúsculo azul en la penumbra,

nos fuimos por el pueblo lentamente

a comprar una cuna.


Y compramos de intento la más pobre,

mimbre trenzado a la manera rústica,

cuna de labradores y pastores...

Hijo: la vida es dura.


Baldomero Fernández Moreno




Alberto Favero y Mariana Rodríguez Mentasti interpretan "70 balcones y ninguna flor" de Baldomero Fernández Moreno con música de Alberto Favero, quién también realizó el arreglo orquestal y la dirección de orquesta. 

Video dirigido por Rodolfo Ledo, con la participación de Raquel Rossetti y Guido De Benedetti.




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