viernes, 13 de mayo de 2022

Teresa Berganza

 El diario www.elmundo.es publicó este recordatorio.

CULTURA

Teresa Berganza, la diva a la que ni Karajan pudo callar

Actualizado 

Amiga de la Callas, preferida de los mejores directores, bromista y libre, la 'mezzo` madrileña deja un legado colosal

Tereza Berganza en una imagen de 1994.
Tereza Berganza en una imagen de 1994.EL Mundo

Contaba Teresa Berganza en sus memorias Flor de soledad y silencioque a los 15 años se escapó de casa e ingresó en un convento de Alcalá de Henares. En sus días como monja de clausura se levantaba temprano para cantar música religiosa hasta que su padre apareció por allí para proponerle un cambio de hábitos y matricularla en el conservatorio. Una década después, la mezzosoprano que ha muerto este viernes a los 89 años de edad deslumbró al mundo durante su debut internacional en el Festival de Aix-en-Provence como Dorabella en Così fan tutte de Mozart, que fue, junto a Rossini, uno de sus compositores fetiche y del que acabaría haciendo escuela.

A su paso por los grandes templos operísticos (de La Scala al Metropolitan pasando por la Royal Opera House) hizo alarde de un fraseo inmaculado y de una capacidad asombrosa para colorear las notas. "Elegí ser mujer, cantante y madre cuando no era tan fácil conciliar", contaba en una de las últimas entrevistas que concedió a este medio. "Y ni una sola vez antepuse los aplausos al cariño de mis hijos".

En los primeros años de su carrera llegó a compartir cartel con Maria Callas (durante una Medea en Dallas) y se puso a las órdenes de directores de la talla de Ataúlfo Argenta, Daniel Barenboim, Otto Klemperer, George Solti... Hasta llegó a enfrentarse a Herbert von Karajan cuando este le propuso debutar en la Ópera de Viena en un reparto de lujo junto a Elisabeth Schwarzkopf y Dietrich Fischer-Dieskau. "Me dijo que mi voz no funcionaba y le contesté muy educadamente que el que no funcionaba era él".

En los claros de su agenda, se dedicaba a recorrer las mejores salas de concierto (incluido el Carnegie Hall de Nueva York) en calidad de recitalista junto al que fue su marido durante 20 años, el pianista Félix Lavilla, y padre de sus tres hijos: Teresa, Javier y la también cantante Cecilia.

En 1977, y a instancias de Claudio Abbado, encarnó por primera vez a la gitana cigarrera de la Fábrica de Tabacos de Sevilla. Su Carmen desinhibida y a régimen de estereotipos marcó una época y la catapultó al estrellato. "Me metí tanto en el personaje que en ella encontré las fuerzas para separarme", se sinceró. "Sin ella, quizá no me habría atrevido...". En 1991 compartió con Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Montserrat Caballé, Victoria de los Ángeles, Pilar Lorengar y José Carreras el Premio Príncipe de Asturias de las Artes como reconocimiento a una generación de voces que reinó en el mundo de la lírica. Tras participar con ellos en las ceremonias de inauguración de la Expo de Sevilla y los Juegos de Barcelona, se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Con el cambio de milenio, Berganza se refugió en un palacete del siglo XVII con vistas a la Basílica de San Lorenzo de El Escorial. Vivía rodeada de recuerdos (un cartel de La Scala, un boceto de Carmen del modista Elio Berhanyer...), discos (las 180 carátulas que alumbraron su carrera) y viejas fotografías (con los Reyes, del brazo de Leonard Cohen y junto a Mstislav Rostropóvich). "He sido tan afortunada que me da cierto apuro recoger premios", le decía a los visitantes de su casa museo. "He vivido un sueño. Ése ha sido mi verdadero premio".

Un buen día, sin más, dejó de cantar. Tras 53 años en activo, notó que empezaba a arrastrar algunas notas y que le costaba respirar. "Entendí que había llegado mi hora y lo asumí sin rechistar". Se despidió durante un recital en el Festival de Santander de 2008 y, mientras recibía el caluroso aplauso del público, sintió que algo dentro de ella se liberaba. Era el fin de una época, pero también el comienzo de un periodo sin angustias. O como le gustaba decir a ella: "Soy tan intensa que no sé entregarme a medias". En París llegó a ganarse el sobrenombre de madame Annulation. Si no se encontraba dispuesta para cantar, cancelaba. O lo daba todo o nada.

Tras su discreta retirada, inauguró el apartado de excepciones de su calendario con motivo de un tributo a la soprano Victoria de los Ángeles. "He tenido una vida plena", confesó entonces. "He hecho lo que me he propuesto y no puedo ser más feliz. Sé que la muerte anda cerca, y lo tengo completamente asumido. No quiero ningún tipo de parafernalia, ni salir en ningún lado. Quiero dejar de ser Teresa Berganza con el mismo comedimiento con que empecé». Tanto es así, que tras darse a conocer la noticia de su fallecimiento, su hija Cecilia compartió el siguiente comunicado: "Addio de Teresa: 'Quiero irme sin hacer ruido... No quiero anuncios públicos, ni velatorios, ni nada. Vine al mundo y no se enteró nadie, así que deseo lo mismo cuando me vaya'. Toda la familia respetamos su voluntad. Nuestro homenaje será recordarla en toda su plenitud y seguir disfrutando de ella a través de sus interpretaciones para recordarla siempre".

Con motivo de su 80 cumpleaños, la Reina Sofía presidió una gala de homenaje en el Teatro Real y fue condecorada con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. Inasequible a los brotes de divismo, tampoco entonces posó para los flashes. "He compartido mesa con gente muy poderosa, mandatarios y empresarios de postín, pero sin entretenerme demasiado en los postres...".

Teresa Berganza nunca olvidó el consejo de su madre tras su primer éxito en el Ateneo Madrid: "No te olvides nunca de quién eres", le dijo en el camerino. "Mantente siempre humilde".