martes, 22 de marzo de 2022

El Mirador Nocturno – Radio / Johannes Brahms - Un Réquiem Alemán Op. 45.

Hadi Karimi

Hoy les presento el 4º programa de La Música de Todos Los Tiempos, dedicado a Johannes Brahms con Un Réquiem Alemán Op. 45.

Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.

Alfredo Javaloyes López


Alfredo Javaloyes López nació en Elche, España, el 22 de marzo de 1865, y murió en su ciudad, el 18 de febrero de 1944. Músico.

El sitio www.dbe.rah.es publicó este recordatorio firmado por Antonio Mena Calvo.

Alfredo Javaloyes López

Biografía

Javaloyes López, Alfredo. Elche (Alicante), 22.III.1865 – 1944. Músico mayor del Ejército y compositor.

Tras sus primeros estudios de Solfeo y Violín en su ciudad natal, se trasladó a Barcelona, donde recibió lecciones de Armonía y Composición con Felipe Pedrell.

En 1897 ganó la oposición de músico mayor de 2.ª clase, siendo destinado al Regimiento de Infantería Sevilla n.º 33 de guarnición en Cartagena. Durante su permanencia en esta ciudad compuso obras de distinta naturaleza, entre ellas el pasodoble El abanico, reconvertido en marcha alabardera de parada mundialmente famosa, adoptada por el Regimiento de Granaderos de la Guardia Real Británica.

En 1902 fue clasificado con la categoría de músico mayor de 1.ª. En 1908 pasó destinado al Batallón de Cazadores de Infantería n.º 4 de guarnición en Tetuán (Marruecos), marchando con su unidad al Rincón de Medik. En 1920 entró en Xauen al frente de su música, formando parte de la columna del general Berenguer. Al pasar a la situación de retirado, regresó a su ciudad natal, donde asumió la dirección de la Banda de Música Municipal, cargo que ocupó hasta la fecha de su fallecimiento.

Obras de ~: Música militar: marcha: El regreso; Marcha española; ¡Arriba España!; ¡Siempre adelante! Paso: El Abanico, 1905; Música instrumental: orquesta: Himno a Elche; Marcha oriental; Justo recuerdo, balada; Carnavalesca, mazurca; Tanda de valses. Banda: paso: Sevilla; Caricias; Sones de España. Música religiosa: Salve a la Asunción, Himno a la Virgen; Miserere; Salve a la Virgen de la Caridad, 1925; Plegaria a la Patrona.

Marcha procesional: Via Crucis; Pasionaria; Agonía. Música escénica: La perla, zarzuela 1, V. Medina; El príncipe de Kapurtala, pieza lírica, 1, S. Rueda.

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Hoja de Servicios.

J. de D. Aguilar Gómez, Historia de la Música en la provincia de Alicante, Alicante, Instituto de Estudios Alicantinos, 1938; A. García Segura, Músicos en Cartagena, Cartagena, Ayuntamiento, 1995; R. Fernández de Latorre, Historia de la Música Militar de España, Madrid, Ministerio de Defensa, Instituto de Historia y Cultura Militar, 1999.

Antonio Mena Calvo

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con el Pasoboble El Abanico, en la versión de la Sociedad Musical La Lira de Monforte del Cid, dirigida por Juan Alberto Asensi Cantó.

lunes, 21 de marzo de 2022

Jesús de Monasterio


Jesús de Monasterio y Agüeros nació en Potes, Cantabria, España, el 21 de marzo de 1836, y murió en Casar de Periedo, Cantabria, España, el 28 de septiembre de 1903. Violinista y compositor.

El sitio www.dbe.rah.es publicó este recordatorio firmado por Asunción Miralles de Imperial y Pasqual del Pobil.

Jesús de Monasterio y Agüeros

Biografía

Monasterio y Agüeros, Jesús de. Potes (Cantabria), 20.III.1836 – Casar de Periedo (Cantabria), 28.IX.1903. Violinista, compositor, director, profesor y académico, uno de los principales impulsores de la música instrumental durante el siglo xix en España.

Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir (Potes) el día 24 de marzo, siendo su padrino el presbítero Francisco Antonio de Caldas, y actuando como testigos Mathías de la Madrid y José Bulnes, ambos vecinos de la villa de Potes. Único hijo varón de Jacinto Monasterio y Caldas y de Isabel Agüeros y Manrique de la Vega, tuvo dos hermanas, Regina y Ana. Su padre, Jacinto, maestrante de Granada, fue nombrado por Su Majestad a consulta de la Cámara para el corregimiento de la villa de Boñar, en la provincia de León en 1824 y, enterado de que en la villa de su jurisdicción algunas personas a título de voluntarios realistas usaban una clase de cocorda o divisa diferente a la de la nación española, prohibió la misma, y, debido a este enfrentamiento, el intendente de León le formó causa, a consecuencia de la cual sufrió prisión en Valladolid hasta que se le hizo justicia y le recompensaron sus buenos servicios con la vara de alcalde mayor de la villa de Rueda. Desengañado de la política, se retiró en 1834 al solar de origen de su mujer, donde, para distraer su amargura, dedicó muchos ratos a la música. Así pues, en el entorno tranquilo de la villa de Potes, recibió Jesús dos decisivas influencias: la de su madre, Isabel, que lo aficionó al conocimiento de su tierra, Liébana, y la de su padre, Jacinto, que le inculcó la afición musical, inclinándolo de forma decisiva a la práctica del violín.

Escribió su hija Antonia que, mientras tocaba un día Jacinto el violín, le pareció oír sollozos, y el tratar de informarse, se encontró detrás de la puerta a su hijo Jesús, de unos cinco años, llorando desconsoladamente, y al preguntarle por el motivo de su tristeza, el niño contestó “es esa música la que me hace llorar”.

De esta manera comprendió Jacinto que aquella sensibilidad era reveladora de un gran temperamento artístico, y desde ese mismo instante se dedicó a enseñarle Solfeo y Violín. Con sólo cinco años y un pequeño violín, regalo de su padre, Monasterio interpretó los bailes de moda en la romería de Aliezo (Cantabria), iniciando lo que sería su trayectoria artística.

Acompañado por su padre, empezó a recibir sus primeras lecciones en Palencia, del primer violinista de la catedral, y posteriormente en Valladolid donde un gran intérprete, José Ortega y Zapata, le transmitió su experiencia y conocimientos acerca del arte del violín. El 14 de enero de 1843, debutó en el Liceo Artístico de Valladolid donde, según las noticias de la época, “causó una admiración inexplicable con los prodigios que hizo tocando el violín: este angelito, más pequeño que el instrumento que tenía entre manos, fue coronado y nombrado socio de mérito entre mil muestras de aprobación general”. Siguiendo el consejo de su maestro, ese mismo año se trasladó para perfeccionar sus estudios a Madrid, donde lo conoció el general Espartero, regente del reino, y, tan en gracia le cayó, que después de escucharlo le regaló un medio violín de mérito que había sido construido para el infante Sebastián. En el Carnaval de ese año y con ocasión de un baile de trajes dado en el Palacio Real, el pequeño, que ya era conocido cariñosamente en los ambientes del Madrid mundano como “el niño Jesús”, fue presentado a otra niña, algo mayor que él, que después pasaría a regir los destinos de España con el nombre de Isabel II. Llamado para ser oído, y después de interpretar varias piezas, “debió quedar cansadito de tocar y de recibir caricias y viendo un sillón en rincón alejado, se subió a él y quedó dormido”. La Reina, a través del Regente, le concedió una pequeña pensión con duración hasta 1848, que le permitió continuar su formación de violinista. En Madrid lo hizo con José Vega, recibiendo más tarde lecciones de los profesores de la Real Capilla Juan Guillermo Ortega y Antonio Daroca, y completando sus estudios con Juan Díez en el Conservatorio. En la primavera del año 1843 ofreció en Madrid numerosos conciertos y el mismo año emprendió una gira por diversas provincias, donde cosechó importantes éxitos. Continuó su periplo al año siguiente acompañado de su padre, pero la caída de Espartero hizo que perdiera su pensión y el deseo de llevarlo al Conservatorio de París tropezó con grandes dificultades, ya que, aunque viajó hasta esa ciudad y trató de conseguir la ayuda económica que le permitiría continuar allí sus estudios, tuvo que volver a España sin lograr sus propósitos.

Nuevamente el padre se refugió en la casa familiar de Potes, donde falleció en 1845, dejando huérfano al niño en compañía de su madre y su hermana Regina, y a la espera del nacimiento de su otra hermana, Ana, por la que siempre manifestó el músico una gran predilección.

No obstante la desgracia, pudo contar con la tutoría de Basilio Montoya, amigo de su padre y gran aficionado también a la música, quien, vencida la oposición materna, acompañó a Jesús a París y a Bruselas en 1849.

Tras ser admitido como alumno del Real Conservatorio de Música de Bruselas, Basilio confió a Jesús a los maestros François Auguste Gevaert y Manuel García, quienes ya lo habían escuchado en París, y a la dirección artística del violinista Charles Bériot, de quien recibió incluso clases particulares. Se estableció en la pensión de Paul Brown y completó su formación en el Conservatorio de la ciudad con las clases de Armonía a cargo de Lemmens y de Contrapunto con François Joseph Fétis, director de la institución.

El 30 de julio de 1852, y en reñido certamen, obtuvo Monasterio el premio de honor del Conservatorio, tras superar el problema surgido por su escasa edad, dieciséis años. Durante esta estancia suya en Bruselas fue retratado por el pintor J. Schubert, hermano del gran músico.

Con los laureles cosechados en Bélgica emprendió viaje a su patria, donde le esperaban los honores de quienes le negaron poco antes su ayuda para ser lo que ahora era, pero antes se detuvo en París por aquello de que los aplausos parisinos resuenan en el mundo entero.

El 3 de febrero de 1854 fue nombrado violinista honorario de la Real Capilla, lo que le dio opción a la primera vacante de violín. Meses antes había recibido la distinción de miembro honorario de la Academia Pontificia de Santa Cecilia de Roma.

En octubre de 1854 comenzó en Ostende una gira de conciertos por toda Europa. En Inglaterra visitó Londres, Manchester, Birmingham, Liverpool y diversas ciudades de Escocia e Irlanda, junto a intérpretes consagrados, como Ernst, Madame Pleyel, M.

M. Wuille, Duhen o Strenbrugghe. Después regresó a París para comenzar otra gira por Bélgica, ofreciendo conciertos en salas como la Educación de Lieja o La Grande Armonía en Bruselas, y participando en el ciclo de conciertos ofrecidos a beneficio de los más desfavorecidos y de los profesores y coros del Teatro Real de la Moneda después de su incendio. De estas giras y, sobre todo, de su estancia en Inglaterra e Irlanda dejó escritas gran cantidad de anotaciones que ilustraban cuanto había vivido, la acogida que se le dispensó, o los importantes personajes de las Cortes europeas que conoció. Aprendió a valorar realidades distintas a las existentes en su patria española, por ejemplo la diferencia entre los silbidos ingleses del público entusiasta y jubiloso y la silba española de rechazo.

En 1859 fue nombrado profesor del Conservatorio y caballero de la Real Orden de Carlos III, y el 28 de noviembre de 1861 inició su segunda gira internacional de conciertos en Bruselas, recorriendo Bélgica, Holanda y diversos estados de Alemania en un periplo que concluyó en la primavera del siguiente año.

En Berlín visitó a Meyerber, quien lo acompañó al piano en la interpretación de dos de sus composiciones más famosas, el Concierto para violín en Si menor y el Adiós a la Alhambra. Los duques de Sajonia ofrecieron al músico el puesto de director musical, un título nobiliario, plena libertad para dar conciertos y otras consideraciones de orden económico que fueron rechazadas por Monasterio por razones familiares, especialmente la precaria salud de su madre, y por su interés en mantener sus plazas en el Conservatorio y en la Capilla Real; por idénticos motivos tampoco aceptó la propuesta de ocupar la plaza de su maestro Bériot en el Conservatorio de Bruselas. Monasterio quiso ante todo “contribuir al desarrollo musical de su país, llevando a cabo una labor de difusión y renovación pedagógica especialmente del repertorio instrumental”. En Madrid le ofrecieron los puestos de violín solo y segundo director de la orquesta del Teatro Real.

La preocupación de Monasterio por la situación de la música de cámara en el panorama musical español quedó plasmada en la creación, junto con el pianista Juan María Guelbenzu, de una formación dedicada a la difusión de este repertorio, la Sociedad de Cuartetos, en febrero de 1863. Dicha formación la integraron los violinistas Rafael Pérez, Tomás Lestán y el violonchelista Ramón Rodríguez Castellanos, y durante más de treinta años dio a conocer el hasta entonces desconocido repertorio clásico de los maestros vieneses y obras contemporáneas de autores como Brahms, Saint-Saëns, Dvorak o Svendsen. La infanta Isabel, La Chata, asistió a sus conciertos y su vinculación con esta sociedad llegó a ser tan estrecha que en el futuro se convertiría en su presidenta de honor. Esta actitud de la infanta no extraña, ya que durante el reinado de su madre, Isabel II, los músicos más virtuosos de la época, y Monasterio era uno de ellos, se beneficiaron del mecenazgo de la Casa Real y fueron personajes admirados y muy valorados en la Corte. La misma actitud persistió en el reinado de Alfonso XII tras la Restauración; entre los músicos contaba la infanta Isabel con verdaderos admiradores y amigos y, así, el 8 de enero de 1879, Jesús de Monasterio la visitó en Palacio y, tratando de alegrar su espíritu, ensombrecido por el reciente fallecimiento de su abuela la reina María Cristina, le regaló como primicia un ejemplar de sus nuevos estudios de violín, que iban a ser utilizados en varios conservatorios de Europa. Años después, tras la muerte de Alfonso XII, desde principios de 1886, nuevamente fue la infanta Isabel quien recibió en audiencia a los músicos, que aportaron un poco de alegría cultural a las tristes jornadas de la Corte, y concretamente al insigne violinista, al cual entregó una importante cantidad de dinero para mejorar aún más su sólida carrera profesional.

Además de violinista y compositor, Jesús de Monasterio fue director de orquesta. En 1864 dirigió conciertos para la Sociedad Artístico Musical de Socorros Mutuos, que culminaron con la fundación de la Sociedad de Conciertos en 1866, de la que llegó a ser director y vicepresidente. Su actividad como concertista prosiguió durante el año siguiente, participando, entre otros, en los ciclos de conciertos sacros.

El 27 de noviembre de 1869, y a pesar de las negativas de la que será su suegra, Antonia Prieto Labat, viuda de Antonio de Rávago Gómez de la Torre, contrajo matrimonio con Casilda de Rávago y Prieto, joven a la que Monasterio conocía desde largo tiempo atrás, cuando era casi una niña, puesto que pasaba temporadas en la casa que la familia de ella tenía en Potes. Su hermana Anita, como la llamaban cariñosamente, se había casado con José de Rávago y Prieto, y Jesús había seguido visitando a Casilda esporádicamente en Casar de Periedo, San Vicente de la Barquera y Santander. No aceptó la negativa, basada posiblemente en el poco predicamento de los artistas en círculos familiares de antiguo abolengo, cual era el caso de Casilda, y como ella también le correspondía, fue depositada en casa de Jerónimo de la Parra hasta la fecha de su enlace, que tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Lorenzo Mártir, de Casar de Periedo. La joven esposa era ocho años menor que el músico, pero fruto de su matrimonio nació el 21 de septiembre de 1870 su primera hija, Antonia, a la que siguieron Jesús María y María Carmen, que fallecieron a muy corta edad, Isabel, Pilar y José María. Todos ellos fueron objeto de gran atención y cariño por parte de su famoso padre, y no sólo ellos, también lo fueron su madre, Isabel de Agüeros, por quien el artista sentía un cariño muy especial, su hermana Anita y su sobrina Barquerina, hija de ésta, que falleció con sólo doce años. A ellas y a su desgracia dedicó, con la aportación de la inspirada letra de su gran amiga Concepción Arenal, su Desconsuelo de una madre.

Hombre de profundas creencias religiosas y de gran corazón, en el verano de 1860 Monasterio fundó en Potes, y para hombres, una Conferencia de San Vicente de Paúl, Conferencias fundadas en España por su amigo, el músico Santiago Masarnau, en 1849 para consolar a los enfermos y presos, dar instrucción a niños pobres abandonados o reclusos y proporcionar los auxilios religiosos a los que necesitaban en su última hora. En esta tarea también lo secundó Concepción Arenal, quien, animada por el violinista, creó el grupo femenino de dichas Conferencias en Potes.

La figura de Monasterio fue esencial en la consolidación del estilo romántico en España. Como compositor fue romántico en expresión y armonía, y clásico en formas, virtuoso en función del significado y brillante en recursos. Como intérprete, su violín era laborioso pero nunca agotador, buscó la claridad, la elegancia y la brillantez del sentimiento. En él predominó la musicalidad y el sentimiento a cualquier elemento efectista exagerado, y eso buscó inculcar también a sus alumnos.

En 1873 por decreto del Ministerio de Fomento se creó, dentro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Sección de Música, que nació con doce miembros, y Monasterio era uno de ellos. Su toma de posesión tuvo lugar el 30 de junio de ese año y, entre sus propuestas dentro de la institución, destacó la petición de sustituir el discurso de ingreso de los nuevos miembros de la Sección de Música por el estreno de una composición, medida que finalmente fue desestimada. Dos años después, en 1875 prestó juramento como violín segundo principal de la Real Capilla y a comienzos de 1876 se le condecoró con la Encomienda de Isabel la Católica y recibió el título de gentilhombre. En 1878 solicitó el permiso de Alfonso XII para visitar la Exposición Universal de París, donde le otorgaron la Medalla de Plata por sus Veinte estudios artísticos de concierto. En noviembre de 1887 fue trasladado a la cátedra de Perfeccionamiento de Violín y de Música Instrumental de Cámara, cátedra creada para él. A lo largo de cuarenta y seis años en el Conservatorio recibieron sus enseñanzas Juan Antonio Espino, Enrique Fernández Arbós, Julio Alarcón, Julio Casares, Pablo Casals y otros destacados intérpretes. En 1894 fue nombrado director del Conservatorio, cargo que ocupó hasta 1897, en que presentó su dimisión al no estar de acuerdo con la política musical del Ministerio, y su renuncia sirvió para concienciar a la sociedad y a los poderes fácticos de la importancia del Conservatorio y de su papel en la sociedad.

En los últimos años de su vida disfrutó también con otra de sus aficiones, la fotografía, y aún hoy se conservan algunas de las que realizó a sus familiares o a determinados enclaves de su tierra lebaniega, testigos de tiempos pasados.

La última actuación de Monasterio en Madrid tuvo lugar en 1903, en el Círculo-Patronato de San Luis y su última aparición pública fue su asistencia en el Casino del Sardinero de Santander, como presidente honorífico del Orfeón Cantabria, a la interpretación de la Rapsodia montañesa de Espino, en agosto de 1903.

Allí, a petición de los asistentes, tocó su Adiós a la Alhambra.

El 4 de septiembre escribió desde Casar de Periedo su última carta a su querida hija Antoñita, la cual acompañó de una tarjeta fechada el día anterior para su nieta Mariuca, y falleció cristianamente, igual que había vivido, el 28 de ese mismo mes. Fue enterrado en el cementerio de Casar, desde donde se trasladaron sus restos a la iglesia de San Lorenzo de Casar de Periedo, lugar en el que descansan eternamente, pues su familia, teniendo en cuenta su voluntad, no accedió a que fueran inhumados en el Panteón de Hombres Ilustres de la Montaña en Santander.

Obras de ~: Violín y piano: Nocturno, 1852 (rev. en 1874); Adiós a la Alhambra, 1855; Adieu, Romance sans paroles, 1855; Gran fantasie nationale sur des airs populaires espagnols, 1855; Rondó liebanense, 1857; Pequeña fantasía de salón, 1860; Fiebre de amor, 1867; Melodía para violín o violoncello y piano, 1874; Sierra Morena, 1883. Violín y orquesta: Fantasía original española, 1853; Adiós a la Alhambra, 1855; Gran Fantasie Nationale sur des airs Populaires Espagnols, 1855; Concierto para violín y orquesta en Si menor, 1859 (rev. en 1880). Orquesta: Adiós a la Alhambra, 1855; Aria Chiesa, 1861; Marcha fúnebre y triunfal, 1864; Scherzo Fantástico, 1865; Andantino expresivo, c. 1871; Andante religioso, 1872; Melodía para orquesta en Sol menor, 1872; Estudio de concierto en Si bemol, 1874; Veinte Estudes artistiques de Concert por violón avec acompagnement d’un second violón, 1878; Andante melódico, s. f. Piano: La Violeta, 1849; Tristeza. Romanza sin palabras para piano, 1861; Scherzo Fantástico, 1875; Adiós a la Alhambra, 1897. Obras para otros instrumentos: Allegretto (oboe), 1861; Andantino melódico (clarinete), 1861; Moderato (clarinete), 1862; Marcha solemne, 1870; Melodía para violín o violoncello y piano, 1874; Barcarola, s. f.; El regreso a la Patria. Escena marítima para voces solas, s. f. Obras vocales: La violette et le camélia, 1855; Le Retour des Matelots, 1855; Las dos hermanas. Dúo para canto Op. 16, 1857; Acuérdate de mí, 1857; El cautivo, 1860; El triunfo de España, 1860; L’Échange (El Trueque), 1861; Salve a cuatro voces Op. 30, 1862; Salve para tiple y contralto, 1863; Le Chrétien mourant (El Cristiano moribundo), 1867; Desconsuelo de una madre, 1867; Sí, recuerdo, 1868; Amor de madre, 1870; Plegaria a la Santísima Cruz, 1872; Véante mis ojos, 1882; Requiescat in pace, 1882; Dies irae, 1882; Album de S.A.R. la Srma. Sra. Infanta D.ª Isabel de Borbón, 1883; O vos omnes, 1883; Cántico a la Santísima Virgen, 1884; Plegaria a cuatro voces solas, 1886; Sequentia del Oficio del Patriarca Santo Domingo, 1886; Antífona del Patriarca Santo Domingo, 1886; Qui manducat meam carnem, 1888; O Sacrum Convivium, 1897; Invitatorio Christum regem saeculorum, 1900 (rev. en 1903); Ave verum corpus, s. f.; Seule, s. f.;

Bibl.: J. Castro y Serrano, Los cuartetos del Conservatorio. Breves consideraciones sobre música clásica, Madrid, Centro General de Administración, 1866; J. de Monasterio, “Declaraciones íntimas”, en Blanco y Negro, año III, n.º 99 (25 de marzo de 1893); SAJ [J. Alarcón, S.J.], Un gran artista. Estudio biográfico, Madrid, Razón y Fe, 1910 (reed. Madrid, 1986); A. de Monasterio, Jesús de Monasterio, 1934 (ms.); J. Montero Alonso, Jesús de Monasterio. Antología de escritores y artistas montañeses, Santander, Imprenta y Encuadernación de la Librería Moderna, 1954; R. Sobrino Sánchez, El sinfonismo español en el siglo XIX: la Sociedad de Conciertos de Madrid, tesis doctoral, Oviedo, Universidad, 1992; R. M. Conde López, Exposición Obra y Música de Ataúlfo Argenta y Jesús de Monasterio, Santander, Ayuntamiento, 1993; M. García Velasco, La obra musical de Jesús de Monasterio, trabajo de investigación, Oviedo, Universidad, Departamento de Historia del Arte y Musicología, 1996-1998; G. Moreno Martínez y F. J. Romero Naranjo, “Nuevas aproximaciones a Jesús de Monasterio”, en Música y Educación: Revista Trimestral de Pedagogía Musical, año XII, 3, n.º 39 (octubre de 1999), págs. 81-92; “Monasterio y Agüeros, Jesús”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de Música Española e Hispanoamericana, vol. VII, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2000, págs. 664-676; M. García Velasco, El violinista y compositor Jesús de Monasterio: estudio biográfico y analítico, tesis doctoral, Oviedo, Universidad, 2003; G. Moral Álvarez, Proyecto Centenario Jesús de Monasterio (1836-1903). Actividades y material didáctico, Santander, Gobierno de Cantabria, Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, 2003; M. J. Rubio Aragonés, La Chata. La infanta Isabel de Borbón y la corona de España, Madrid, La Esfera de los Libros, 2003; R. M. Conde López, J. M. García Laborda y J. R. Saiz Viadero, Jesús de Monasterio (1836-1903) en su centenario, Santander, Gobierno de Cantabria, Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, 2004.

Asunción Miralles de Imperial y Pasqual del Pobil

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Adios a la Alhambra, en la versión de Eva León en violín, y Emilio González Sanz en piano.

domingo, 20 de marzo de 2022

Una niña judía fue salvada por una familia ucraniana durante la Segunda Guerra Mundial y ahora su nieta está devolviendo el favor

El Diario Infobae, en su edición digital, publicó este artículo firmado por Daniela Greenbaum.

Una niña judía fue salvada por una familia 

ucraniana durante la Segunda Guerra Mundial

y ahora su nieta está devolviendo el favor

La descendiente de Fania Rosenfeld Bass dijo que no dudó ni un momento en comunicarse con Lesia, de 36 años, 

y Alona, de 47, el mes pasado para ofrecerles ayuda cuando comenzó la invasión rusa

Los refugiados y primos ucranianos Alona Chugai, a la izquierda, y Lesia Orshoko, a la derecha, son recibidos por Luba Blyshchik en el aeropuerto Ben Gurion de Israel el 6 de marzo. (Cortesía de Sharon Bass)
Los refugiados y primos ucranianos Alona Chugai, a la izquierda, y Lesia Orshoko, a la derecha, son recibidos por Luba Blyshchik en el aeropuerto Ben Gurion de Israel el 6 de marzo. (Cortesía de Sharon Bass)

Las primas y refugiadas ucranianas Lesia Orshoko y Alona Chugai se encuentran entre los millones que estánescapan de Ucrania mientras las fuerzas rusas invaden su país. Pero en un giro del destino en tiempos de guerra, las primas aterrizaron en Israel la semana pasada para encontrarse con una cara amistosa, alguien que estaba devolviendo una amabilidad de décadas de pasadas.

La cara amistosa era Sharon Bass, cuya abuela judía fue protegida y salvada por la abuela de Lesia en Ucrania durante el Holocausto.

Sharon dijo que era un honor para ella acoger a las primas y devolver la inconmensurable amabilidad de hace casi 80 años.

Se sentía como si la historia se repitiera, dijo. Pero en este caso, es una inversión de la norma. Los judíos han sido perseguidos a lo largo de toda nuestra historia. Nos han matado, echado u obligado a huir de todos los países en los que nos hemos quedado el tiempo suficiente. Pero esta vez tenemos el privilegio y la responsabilidad de ser un refugio seguro para otros que huyen.

Sharon, de 46 años, dijo que cuando vio los ataques en Ucrania, sus pensamientos se dirigieron inmediatamente a su abuela, Fania Rosenfeld Bass, y su notable supervivencia mientras se escondía de los nazis.

Fania era una adolescente en la ciudad ucraniana de Rafalowka cuando los alemanes invadieron, obligando a los judíos a entrar en guetos y campos de trabajo esclavo. La mayor parte de su familia fue asesinada, incluidos sus padres y cinco hermanos, cuyos cuerpos fueron arrojados a pozos abiertos sin marcar en el bosque de Rafalowka. Su hermana menor tenía solo 6 años. Pero Fania huyó y sobrevivió, y regresaría, años más tarde, con otros sobrevivientes y su hija Chagit a cuestas, para crear un monumento en el lugar de la masacre.

Maria Blyshchik, a la izquierda, con Fania Rosenfeld Bass, a la derecha, en Ucrania en 1999 en el monumento que marca el lugar de la matanza. (Foto de familia)
Maria Blyshchik, a la izquierda, con Fania Rosenfeld Bass, a la derecha, en Ucrania en 1999 en el monumento que marca el lugar de la matanza. (Foto de familia)

Fania no se salvó por accidente o coincidencia. Su vida fue salvada muy activamente por una valiente mujer ucraniana no judía llamada Maria Blyshchik. María y su extensa familia escondieron Fania durante los últimos dos años de la guerra, hasta poco antes de que Rafalowka fuera liberada por el Ejército Rojo en febrero de 1944.

Fania se mudó a Israel y formó una familia, contando la historia una y otra vez a sus hijos y nietos, haciéndoles saber sobre las buenas personas que se aferraron a su humanidad y se rebelaron silenciosamente contra los horrores de la guerra. La familia de Fania y María, que se quedó en Ucrania, perdió el contacto inmediatamente después de la liberación y durante los años siguientes. Pero luego la tecnología facilitó la comunicación, y las familias se reconectaron en la década de 1990 y han estado en comunicación regular desde entonces.

Fania, izquierda, y María en 1999. (Cortesía de Chagit Bass Nussbaum)
Fania, izquierda, y María en 1999. (Cortesía de Chagit Bass Nussbaum)

Sharon creció escuchando la historia de la valentía de María y la supervivencia de Fania. Dijo que no dudó ni un momento en comunicarse con Lesia, de 36 años, y Alona, de 47, el mes pasado para ofrecerles ayuda cuando estalló la guerra.

Hablé por teléfono con Sharon para preguntarle sobre cómo sacar a los primas de Ucrania y llevarlas a Israel. Explicó que las familias estaban en contacto frecuente incluso antes de la invasión, describiéndolas como “parte de la familia” e “incluso más cercanas que una conexión de sangre”.

Tan pronto como la situación se volvió sombría en Ucrania, Sharon comenzó a planear cómo ponerlas a salvo en Israel. Explicó que “ni yo ni ellas podíamos imaginar que la situación se desarrollaría como lo hizo, en la guerra, pero cuando lo hizo y llegó el momento de actuar, decidimos que lo mejor que podíamos hacer era traerlas aquí, a un lugar donde puedan estar seguros”.

Al principio, Sharon se encontró con mucha burocracia y burocracia. Luego, compartió la extraordinaria historia con Roy Rubinstein de las noticias de YNET de Israel. De repente, la gente quedó cautivada y ansiosa por ayudar. Israel es un país pequeño, aproximadamente del tamaño de Nueva Jersey, y a menudo opera como un pequeño pueblo. La presión pública comenzó a aumentar. La historia tuvo una audiencia aún más amplia cuando Stop Antisemitism, una página de Instagram, tradujo algunos de los informes de Roy.

En poco tiempo, la petición de ayuda de Sharon llegó a un ex jefe de la Agencia Judía, y desde allí, al Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, donde los políticos de alto rango se involucraron personalmente para ayudarla a reducir la burocracia habitual.

Inquietantemente, la aprobación de la visa de Lesia y Alona se produjo en el tercer aniversario de la muerte de Fania, que vivió hasta los 97 años.

Fania Rosenfeld Bass de joven. (Cortesía de Sharon Bass)
Fania Rosenfeld Bass de joven. (Cortesía de Sharon Bass)

Una vez que la burocracia estaba fuera del camino, todavía quedaba la logística sobre el terreno. Lesia y Alona tuvieron que salir de Ucrania. Primero fueron en autobús desde sus casas en las pequeñas ciudades de Volodymyrets y Borova hasta la frontera polaca, y luego a Varsovia, donde abordaron un avión para Munich. A partir de ahí, Sharon y un amigo de Alona se repartieron el costo de los vuelos de los primos a Tel Aviv. Aterrizaron en Israel el 6 de marzo.

Al escuchar a la hija de Fania, Chagit, contarme sobre su arduo viaje fuera de Ucrania, me encontré pensando en los vuelos de pánico de mis propios abuelos desde Viena y Berlín a Nueva York a fines de la década de 1930. Todo se sentía tan familiar, refugiados en tiempos de guerra corriendo por sus vidas.

Pero la historia de Fania no podría ser más diferente de la de sus descendientes, y lo mismo ocurre con María, la mujer que la salvó. Ahora la misma historia de un pueblo perseguido que necesita ayuda se está desarrollando de nuevo, pero a la inversa para estas familias.

Israel ha jugado un papel importante en la vida de la familia de María durante algún tiempo.

Lesia, la nieta de María, y Alona, la sobrina nieta de María, han estado en Israel antes, y sus familias extendidas han tenido raíces en Israel desde mucho antes de la actual guerra en Ucrania.

En 1995, Yad Vashem, el museo del Holocausto de Israel, honró a toda la familia extendida como “Justos entre las Naciones”, el premio otorgado a los no judíos que arriesgaron sus vidas para proteger a los judíos durante el Holocausto. En los años transcurridos desde entonces, varios de los miembros de la familia extendida han viajado a Israel para trabajar durante unos años a la vez, con perspectivas económicas en la “nación emergente” más prometedoras que en Ucrania.

Uno de ellos se ha quedado permanentemente: Luba Blyshchik, uno de los 10 hijos de María, comenzó a trabajar como cuidadora de la anciana Fania hace casi 20 años, y continuó haciéndolo hasta su muerte en 2019. La madre de Luba salvó la vida de Fania; Luba ayudó a preservarlo.

Cuando le pregunté a Sharon y Chagit si había más miembros de la familia más allá de Lesia y Alona que querían emigrar a Israel, Sharon me dijo: “Sí, muchos más. En este momento estamos tratando de trabajar en el rescate de dos mujeres, una que tiene siete hijos y otra que tiene cuatro”.

Irse no es una decisión sencilla. Para Alona y Lesia, la decisión fue tensa. Sharon describió sus lágrimas al aterrizar en Tel Aviv y reunirse con Sharon como “complicadas y llenas de sentimientos encontrados”.

Hablé con Alona cinco días después de su llegada a Israel, y me dijo: “Estoy feliz de estar aquí y en la calidez y seguridad de la familia Bass, que son como una segunda familia para mí, pero también estoy pensando en toda la familia que dejé atrás en Ucrania que todavía está en peligro”. La madre, el padre, el hermano y los sobrinos de Alona todavía están en Ucrania.

Hay culpa que viene con la supervivencia y el escape, un fenómeno psicológico que la familia de Fania entiende bien.

Por ahora, Alona y Lesia han recibido visas temporales. Sharon, junto con su familia, está tratando de ayudarlos a obtener la ciudadanía permanente, y dice que durante el tiempo que quieran, su casa es la casa de ellas.

Ella me dijo: “María no puso un límite de tiempo sobre cuánto tiempo protegió a Fania, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo”.

(c) The Washington Post

Shalom – Purim en dulce

 

Shalom – Purim en dulce

Además del contexto histórico y del mensaje profundo que nos transmite, Purim es una de las festividades en la que la gastronomía, especialmente la repostería, es una de las protagonistas. En nuestro programa de hoy, Javier Zafra, nos compartirá algunas de las recetas de esta fiesta.

Hacé click en el enlace para ver el programa.

Shema Israel - Sarith Hadad

 

El 17 de marzo de 1992 se produjo el primer atentado terrorista en la República Argentina.

El objetivo fue la sede de la Embajada de Israel en Buenos Aires, con un saldo de 29 muertos y cientos de heridos.

El viernes pasado finalizaron los actos de conmemoración del 30º aniversario con una presentación en el Teatro Colón. Entre otras obras se interpretó esta canción.

Se cumplieron 30 años del crimen y sigue impune. Sin justicia, los muertos no descansan en paz.


Emanuele d'Astorga


Emanuele Gioacchino Cesare Rincón, Barón d'Astorga, más conocido como Emanuele d'Astorga, nació en Augusta, Sicilia, Italia, el 20 de marzo de 1680, y murió en Madrid, España, en 1757. Compositor y escritor.

El sitio www.boileau-music.com publicó este recordatorio.

BARONE D'ASTORGA, Emanuele

Augusta 1680 - Madrid 1757

Emanuele de Astorga (Augusta, 20 de marzo de 1680 - Madrid, 1757) fue un compositor y escritor italiano.

Nacido en Augusta, en la provincia de Siracusa, en su juventud ya demostró una excepcional calidad musical, su primer profesor de música fue el abad Omodeo de la iglesia parroquial, un famoso compositor de música sacra. A la edad de trece años, debido al violento terremoto de 1693 que destruyó parte de la ciudad natal, se trasladó a Palermo con la familia. En la capital de Sicilia, en 1698, correspondió la primera ópera, La moglie nemica.

Como resultado de graves problemas familiares y desacuerdos con su padre, se refugió en Roma en la sede de la Embajada de España ante la Santa Sede, el duque de Uzeda. El noble español había sido el último virrey de Sicilia y supo reconocer y apreciar el talento artístico del músico de Augusta.

En 1707 compuso el que es su más famosa obra, el Stabat Mater, con lo que dio a conocer no sólo su talento como compositor, sino también las habilidades literarias. En 1708 se trasladó a Génova, donde el 21 de abril vio representada una de sus obras en el teatro Agustín. El dramma pastorale Dafni recibido con gran éxito y se repitió en otros teatros como el de la Santa Cruz de Barcelona. El éxito fue comunicado por las crónicas culturales de la época, al presentar su música en la corte de Carlos III, que se quedaron entusiasmados con la música de De Astorga y lo hizo trasladar a Viena como músico de la corte cuando se convirtió en emperador de Habsburgo.

En la segunda mitad de 1715 volvió a la ciudad natal, donde obtuvo el título de barón en el feudo Ogliastro dentro de la ciudad. Dos años más tarde, a la edad de 37 años, fue elegido senador de Palermo y nombrado gobernador del Ospedale, y de esta fue capaz de participar y dar su contribución a la vida cultural de la capital siciliana. Fue uno de los fundadores de la Accademia del buon gusto y uno de los dirigentes del teatro de Santa Cecilia. El mismo año se casó con Emanuela Guzzardi, con quien tuvo tres hijas, Giovanna, Felicia y María. La vida familiar duró poco, en 1721 se fue a Lisboa. En 1726 escribió y publicó un libro de doce cantatas en la que expresa la teoría de la relación entre sonido, ritmo y melodía en las palabras cantadas. Su vida aventurera le llevó a terminar su vida en Madrid en 1757.

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Stabat Mater, en la versión de la soprano Annunziata Lia Lantieri, la mezzosoprano Tiziana Arena, el tenor Filippo Piccolo, y el bajo Paolo Adelfa, y la Corale Pier Luigi da Palestrina, dirigidos por Pietro Cavalieri.

sábado, 19 de marzo de 2022

El Mirador Nocturno – Radio / Cecilia Levit presenta: Tributo a Stefanía Wilczynska.


Cecilia Levit produce semanalmente este programa que se emite por Radio Sefarad.

Stefanía Wilczynska: el ángel protector

TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON CECILIA LEVIT – Stefania nació en Varsovia en un hogar burgués asimilado en 1886. Se formó como maestra y se educó en la Universidad de Lieja en Bélgica y en la Universidad de Ginebra en Suiza. Conoció al Dr. Janusz Korczak en 1909 y se fue a trabajar a su orfanato judío. Juntos trabajaron intensamente en el cuidado y en la educación de los niños. En agosto de 1942, los niños y todo el personal del orfanato fueron deportados a las cámaras de gas de Treblinka.

Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.

Robert Schumann. Sinfonía Nº 3 en Mi Bemol Mayor Op. 97, Renana. Arturo Toscanini.

Hadi Karimi

A continuación, de Robert Schumann, la Sinfonía Nº 3 en Mi Bemol Mayor Op. 97, Renana, en la versión de la Orquesta Sinfónica de la NBC, dirigida por el Maestro Arturo Toscanini. Transmisión realizada el 12 de noviembre de 1949, desde el Estudio 8 H, en la ciudad de Nueva York.

Lennie Tristano


Leonard Joseph Tristano, más conocido como Lennie Tristano, nació en Chicago, Estados Unidos, el 19 de marzo de 1919, y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 18 de noviembre de 1978. Pianista, compositor, arreglador, y profesor.

El sitio www.apoloybaco.com publicó este recordatorio.

Lennie Tristano.

Nacido en el seno de una familia de inmigrados italianos, el compositor y pianista, Lennie Tristano, tuvo una infancia marcada por una grave enfermedad congénita en los ojos, que le provocó una ceguera total a los nueve años de edad. Matriculado en una escuela para invidentes, allí recibió sus primeras nociones musicales aprendiendo el manejo de media docena de instrumentos. Recomendado por su profesor al "American Conservatory" de Chicago, Tristano, consiguió el título en 1941.

Su inclinación hacia el jazz, en vez de a la música clásica, fue por la necesidad de hacer dinero y también, como no, por el efecto que causo en él la música de Duke Ellington y otros pianistas importantes del jazz. En 1942, firmó su primer contrato profesional para tocar el saxo y el clarinete en el "Winkin' Pub" de Chicago. En esos primeros tiempos, su técnica individual era extraordinaria y en 1944, era capaz ya de interpretar con eficacia cualquier tema de Art Tatum. El debut discográfico de Lennie Tristano, fue en 1945-1946 con una sesión de piano solo para el sello Emarcy titulado "Holiday in Piano" y cuya salida al mercado fue una autentica sensación.

Sus siguientes trabajos para el sello Capitol, ya a finales de la década de los cuarenta, fueron su respaldo definitivo en el mundo del jazz y su nombre se asociaba al piano moderno de jazz a imagen y semejanza de lo que era Charlie Parker en el saxo alto. Sus temas: "Wow", "Crosscurrents" y "Marionette" constituyeron un hito en la historia del jazz, por su complejidad  y su modernidad. Su música y el momento histórico en que se gestó, provocó que se le asociara con el denominado estilo cool, algo que Tristano siempre rechazó. Su escasa discografía está repleta de grandes obras maestras, y siempre rechazó cualquier veleidad de comercializar su música y los intentos de su casa discográfica para vender mejor su música.

En 1947, junto al guitarrista, Billy Bauer y con el contrabajista, Arnold Fishkin, formó su primer trío jazzistico debutando en el "Three Deuces" de New York. En 1949 y 1950, Tristano participó en las grabaciones de los músicos vencedores en el famoso referéndum de la revista "Metronome" y al año siguiente fundo su propia casa de discos, "Jazz Records" a la que solo aportó dos nuevos discos. Los años siguientes fueron años de sequía que solo fueron interrumpidos brevemente para participar esporádicamente en conciertos en New York, Chicago, Boston, Washington y Montreal. En 1955, vuelve a grabar con Atlantic y graba otra de sus obras maestras con el tema "Réquiem" en homenaje a Charlie Parker.

Esa vuelta a los estudios de Atlantic descubrió un pianista más incisivo respecto a pasados trabajos y una creciente libertad arquitectónica. En 1962 graba tras un silencio prolongado otro disco para Atlantic y su música nuevamente se nota más avanzada en su estructura rítmica. En 1965 realizó una gira por Europa muy aplaudida y a la vuelta a los Estados Unidos tomó la decisión de retirarse, cuestión que solo rompió en un par de ocasiones para presentar en sociedad a nuevos discípulos suyos y en un concierto aislado en 1969 en Leeds, en Inglaterra, que fue el último de su vida. Ni las presiones de los productores discográficos, ni la insistencia de la prensa en entrevistarle fueron suficientes para sacarle del ostracismo público que eligió, y falleció en plena actividad docente en su casa de Queens en New York.

Tras su desaparición física, sus alumnos decidieron continuar con la actividad en su escuela de jazz y revitalizar su sello discográfico. Un merecido homenaje a Lennie Tristano, uno de los grandes pianistas del jazz moderno.

A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con Tangerine.

viernes, 18 de marzo de 2022

Carmen Barradas


María del Carmen Pérez Giménez, más conocida como Carmen Barradas, nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 18 de marzo de 1888, y murió en su ciudad, el 12 de mayo de 1963. Pianista y compositora.

El sitio www.henciclopedia.org.uy publicó este recordatorio firmado por Adriana Santos Melgarejo.

Carmen Barradas, la vanguardia olvidada*

Adriana Santos Melgarejo

Carmen Cecilia Piñero presenta a Carmen Barradas como una de las más interesantes compositoras latinoamericanas del siglo XX, y a su obra como ejemplo de modernidad. [..] Asimismo Piñero reflexiona: la falta de reconocimiento trae consigo necesidades económicas que son satisfechas en otros ámbitos en los que el artista no se siente a gusto y donde muchas veces es marginado por su condición de ser sensible.

A principios del siglo XX los compositores uruguayos de música académica eran proclives a la imitación de los estilos europeos en boga, como el impresionismo y el nacionalismo, sin demasiadas propuestas que apuntaran a ampliar las posibilidades de expresión. Sin embargo, hubo una personalidad compositiva excepcional que se atrevió a experimentar y a innovar desde la exploración propia. Se aventuró a hurgar en la pluralidad de identidades de un Estado joven y a intentar unificarlas con la tradición académica europea. Alguien que -a casi un siglo de sorprender con sus primeras composiciones- continúa siendo ignorado en nuestro medio y, hasta el día de hoy, su obra es factor de controversias y desatinos.

El 18 de marzo de 1888 nació en Montevideo María del Carmen Pérez Giménez, la hija mayor del matrimonio entre Santos Giménez Rojas y Antonio Pérez Barradas españoles residentes en la capital. La madre fue ama de casa y el padre artesano decorador de paredes y pintor de bodegones. La familia propició el espacio para que cada hijo tuviera la posibilidad de desarrollar su sensibilidad: Carmen a través de la música, Rafael con la pintura y Antonio en la poesía. Espacio que crecía a medida que los artistas evolucionaban; según testimonios, los hermanos desarrollaban paralelamente la búsqueda de un lenguaje artístico propio y compartían conceptos que cada uno desplegaba desde su disciplina.

Una de las primeras experiencias duras que le tocó vivir a Carmen fue la muerte de su padre en 1898; la tristeza la llevó a abandonar los estudios musicales que había comenzado desde muy pequeña con el Maestro Antonio Frank. Luego, gracias al apoyo de unas amigas de la familia, retomó las clases de solfeo y piano. Más tarde obtuvo una beca que le permitió continuar su formación con Martín López en el Conservatorio “La Lira” y luego con Aurora Pablo en el “Conservatorio del Uruguay”. Fue allí donde en 1915 obtuvo el título de profesora de piano. Con esa formación llegó a España acompañada de su familia, el 2 de octubre de 1915. El objetivo del viaje fue encontrarse con Rafael, que vivía en Europa desde 1913 y que, a raíz de la guerra que sufría Europa, había solicitado al gobierno uruguayo que le ayudase a retornar a Uruguay con un pasaje de emigrante, pedido al que el Estado uruguayo se negó. Como consecuencia de esto la familia decidió ir a su encuentro. Las condiciones en que viajaron no fueron amables; los libros de salida de emigración documentan que el barco los llevó como jornaleros a bordo. Rafael estuvo primero en Italia y luego en España. Llevaba una intensa vida artística pero las cosas no iban como quería. Su familia llegó para apoyarlo y cuidarlo. Su madre, su esposa y su hermana fabricaban juguetes para sobrevivir.

Fraternidad artística

Rafael y Carmen sostenían una estrecha relación afectiva y, según lo confirman sus obras, eso les permitía compartir intereses que plasmaban en la creación de cada uno. La crítica de sus obras, las reelaboración y la discusión acerca de los logros y fracasos artísticos de cada uno eran parte del método de trabajo de los hermanos. Existen muchas obras que llevan el mismo nombre; los hermanos Barradas experimentaban cada uno desde su disciplina y las influencias eran recíprocas.

Como señala el historiador de arte Gabriel Peluffo, la nueva corriente definida por Rafael, el vibracionismo, es la conjunción del deseo por apresar el instante y por expresar el flujo del tiempo, con una primera “voluntad impresionista” sumada a las características del cubismo francés y del futurismo italiano.

En la obra de Carmen se han encontrado alusiones expresas a una búsqueda individual cercana a las corrientes musicales que se estaban gestando a principios del siglo XX, pero sin subscribirse a ninguna de ellas. No obstante, recibió juicios muy severos de parte de sus colegas uruguayos que la acusaban de imitadora de las corrientes europeas. Carmen buscaba la multiplicidad de los planos sonoros a través de la superposición de los armónicos que genera cada uno de los sonidos ejecutados; en algunas obras para piano eso se logra con el uso del pedal cuando se indica que éste no debe soltarse durante toda la ejecución. Es el caso de la obra “La niña de la mantilla blanca”.

Una de las piezas que Carmen dedicó a  su hermano fue “Oración a Santos Vega”, asociada con el cuadro de Rafael “Gaucho”, de 1927. En esta pieza, absolutamente novedosa para la época, trabaja sobre un tema de vidalita que entrecruza con bloques de sonido que una y otra vez se superponen y a la vez dejan emerger la línea melódica. La elección del tema era discursivamente inconcebible para el medio uruguayo que no ideaba la música académica más allá de lo legitimado hasta el momento. Su búsqueda la llevó a explicar teóricamente la utilización de determinadas propuestas de construcción que se basan en el uso de organizaciones tonales innovadoras para la época. La música tonal se caracteriza por la utilización de un conjunto de alturas que se organiza de manera jerárquica en relación a un sonido principal. En la obra de Barradas conviven varias tonalidades y alteraciones sonoras, y son utilizadas fuera del marco tradicional. La propia autora llama a esta práctica “cromatismo simultáneo”. Carmen utilizaba la bitonalidad con total libertad, de manera que varias tonalidades eran yuxtapuestas con naturalidad, elaborando la obra en varios planos tonales. A eso le sumaba el papel fundamental que otorgaba a la estructura de la obra, concebida sin un marco preestablecido y como soporte para la expresión.

Los hermanos estaban inmersos en el mismo círculo de amistades, artistas e intelectuales ligados a las búsquedas artísticas propias de las nuevas corrientes del siglo XX. En Barcelona Torres García los vinculó al círculo de artistas catalanes. Fue allí donde conocieron a los poetas Federico García Lorca y Juan Gutiérrez Gili, a Salvador Dalí y a otros tantos artistas relacionados con “ismos” de las corrientes vanguardistas. En Madrid se vinculan con el núcleo heterogéneo de intelectuales de la Generación del ´27, del que eran pilar fundamental los escritores ultraístas.

Carmen había llegado a España con unas pocas piezas a las que había llamado “hilvanes”, y en los pocos años que estuvo allí, compuso y estrenó gran parte de su obra. La crítica española fue categórica:

“La distinguida compositora uruguaya Carmen Barradas dio en el Ateneo un brillante recital de piano compuesto exclusivamente de obras originales. La concertista dio a conocer varias composiciones de un delicado y espiritual impresionismo y “miniaturas” reveladoras del depurado gusto de la artista americana, para la que el auditorio tuvo efusivos aplausos en premio a su brillante labor y a su doble aspecto de autora y ejecutante.” (Eugenio D´Ors- “ABC” de Madrid, 1923.)

[…] “no imaginamos nunca una artista tan grande, tan rica en vibraciones con tamaños ojos para ver la vida y tan voluminoso cerebro para comprenderla”. (Ángel Samblancat. “El Diluvio”, Barcelona, 1923.)

 

(…)  “una capacidad especial para asimilarse las más puras cualidades del arte actual, por ese delicado sentimiento que revelan para apreciar el color armónico, su sensibilidad para la belleza de la disonancia y la sensualidad de la materia empleada. En general, estas fuerzas son bocetos inspirados por el intrínseco valor musical, como “sustancia” de una sucesión de intervalos, de una armonía, un timbre o un ritmo. Verdaderos “esquísses” donde su autora intenta, en una mancha de color, dar hechura musical a un elemento aislado, desprendido de alguna sensación directa, como en los trozos titulados “Fundición”, “Aserradero”, “Fabricación”; o bien alguna evocación de músicas populares, como en “Zíngaros”, “Pianolas”, “Poemas de una calle”; bien todavía una imagen, plástica como sonora, concebida a modo de viñeta o estampa, como en “Himnos y Banderas”, “Circo Ecuestre”. (Adolfo Salazar, Madrid, 1922.)

Pero como Rafael, Carmen buscaba en su salida a España aquello que Uruguay no le brindaba. En una carta dirigida a Juan Gutiérrez Gili, Carmen señala la necesidad de desarrollarse como artista, de encontrar la manera de crecer, de vivir para eso. Pero tiene que pensar en su familia, en sobrevivir y vuelve a América. Toda la familia regresó a Uruguay en 1928, con Rafael a punto de morir; el medio los recibe con indolencia. En 1929, Carmen obtiene un cargo como profesora de música en el Instituto Normal. En ese lugar no es reconocida su calidad artística y sus colegas se muestran indiferentes ante su trabajo a pesar de que es la primera artista que elabora y pone en práctica una ampliación del lenguaje musical ofrecido a los niños. Edita una revista para niños llamada Andresillo con historietas de Rafael y canciones de su autoría. En este trabajo Carmen plantea algo extraño para la época: la fusión de elementos hispánicos y ritmos populares rioplatenses.

Rafael muere poco tiempo después del regreso a Montevideo y la casa de Carmen y Antonio de Ignacios, su hermano poeta, se convierte en una galería de arte donde se exhiben las obras de Rafael. Así como en la casa de la familia en el municipio catalán de Hospitalet de Llobregat, donde Federico García Lorca solía tocar el piano de Carmen, el hogar montevideano que compartió con su hermano Antonio fue espacio de encuentro del círculo de amistades de los Barradas compuesto por diversos integrantes de la intelectualidad uruguaya contemporánea; a la casa llegaron visitantes como Jules Supervielle, García Lorca o Pablo Neruda.

Rescate

Carmen fue la última sobreviviente de la familia. En 1929 murió su hermano Rafael, en 1948 Antoñita Lainez, su amiga del alma y joven cuñada de Rafael, ocho días después la madre de Carmen. Luego, en 1958 muere Simona Lainez, esposa de Rafael y por último en 1963 muere Antonio, el menor de los Barradas. Ninguno de ellos tuvo descendencia. Al momento de la muerte de Carmen, el 12 de mayo de 1963, sus parientes políticos, herederos de Simona Lainez, fueron quienes recibieron los bienes, entre ellos las pinturas de Rafael y la música de Carmen. Pero ignorando absolutamente la calidad de la obra artística de la compositora, trataron los manuscritos como papel inservible. El resultado es la desaparición de casi toda la obra de la compositora.

Su amiga, Neffer Kröger, trabajaba sobre la obra de Carmen, de manera que pudo conservar algunas partituras y así logró protegerlas de la total destrucción. En la actualidad se conservan cerca de 170 manuscritos, algunos incompletos, entre los cuales están las piezas de un cancionero dedicado a los niños y estudios para violín y piano; ha desaparecido la mayoría de las piezas que compuso estando en Europa. Neffer nació en Montevideo el 3 de julio de 1925, estudió piano y fue una de las alumnas destacadas por el prestigioso maestro Wilhelm Kolischer, siendo reconocida por sus interpretaciones del repertorio consagrado. Pero Neffer dejó traslucir en la dirección de su trabajo como pianista una fuerte carga ideológica que la llevó a interpretar a los compositores uruguayos. Realizó un arduo trabajo pianístico desde la intuición artística y desde la metodología académica a través de la investigación musicológica. En 1944 ambas artistas se conocieron en su labor de docentes en el Instituto Normal. Neffer sentía una profunda admiración por Carmen, interpretó su obra y la defendió apasionadamente con convicción artística y fundamentos académicos. Son numerosas las referencias al archivo de Kröger que se pueden encontrar en libros especializados en la obra de la familia Barradas.

Durante la última dictadura militar Kröger debió afrontar la destitución de su cargo de profesora de música, pero a pesar de eso, su fortaleza humana y su convicción y responsabilidad artística se plasmaron en la intensa defensa de la obra de Carmen y en su esfuerzo porque no quedara olvidada. En efecto, Kröger conservó el material en un cuidado archivo, mantuvo viva su música a través de la ejecución, la reflexión y el análisis; luchó hasta 1996, cuando murió en un accidente automovilístico. Hasta en los últimos días de su vida se vio obligada a pelear por el reconocimiento de la obra de Carmen en un asunto bien específico: desde la búsqueda del reconocimiento legal de la interpretación de la obra Fabricación. En 1996 el SODRE editó a través de su sello discográfico una colección titulada La Música Culta Uruguaya; el volumen 1 contiene, además de otras obras de autores uruguayos, la obra Fabricación en su versión original, es decir para un solo pianista. Los funcionarios responsables de la ficha técnica que acompaña el disco compacto cometieron un grave error equivocando el nombre del intérprete y no reconocieron la falta. Neffer había grabado esta obra en 1975; la falta de consideración del trabajo realizado por la investigadora llevó a que se entablara un juicio. Una vez más la ignorancia tácita, derivada del abandono corporativo, se vio amparada nada menos que por una de las mayores instituciones culturales del país. Finalmente, y tras un largo y angustiante proceso, en 2002, la justicia enmendó el error del SODRE, pero Neffer no estaba para presenciarlo.

Fabricación

En diciembre de 1922 con treinta y cuatro años de edad Carmen estrenó en Madrid Fabricación, una de sus pocas piezas para piano que ha sobrevivido. Esta pieza, escrita durante su estancia en esa ciudad, será considerada característica de su obra. Junto con otras del mismo período, ha sido vinculada al futurismo, al ultraísmo y al maquinismo en música. La crítica especializada de la época la elogió por su caudal sonoro y por el tipo de construcción textural. De la misma época son Aserradero, Taller Mecánico, En el molino y Procesión. En su obra Barradas explora las posibilidades tímbricas de los instrumentos para los cuales escribe; las piezas revelan su predilección por los temas asociados al mecanicismo. Es por este motivo que apresuradamente se la cataloga como una compositora futurista, si bien a nivel musical, esta demarcación acarrea algunas dificultades en cuanto a sus alcances estéticos.

Las piezas denotan la búsqueda de la libertad formal, es decir no se adscriben a una estructura conocida sino que sus composiciones, a diferencia de sus colegas uruguayos en boga, muestran un tratamiento constructivo particular que trasciende al utilizado en la época. El ámbito de la composición académica uruguaya debió esperar más de 40 años para tener algo de la dimensión innovadora de la obra de Barradas. Carmen utiliza marcos politonales, a los que llama “polígonos”; es decir, sus obras utilizan diversidad de tonalidades sin adscribirse a las técnicas clásicas de modulación (cambios de una estructura tonal a otra). La experimentación estética en cuanto al timbre la llevó a incluir campanillas en las muñecas del ejecutante o cascabeles en sus brazos y dentro del arpa del piano, y a ejecutar cluster[1] con las palmas de las manos. Como bien señala Kröger, la compositora estuvo muy cerca de llegar a un recurso técnico característico de las obras del siglo XX como el “piano preparado”, que consiste en colocar elementos generalmente metálicos en el encordado del piano, al oprimir las teclas se produce un sonido diferente al habitual y en consecuencia se obtiene un timbre nuevo. Seguramente, el hecho de permitirse experimentar acerca de las posibilidades que otorga el juego sobre nuevas sonoridades sumado a la libertad formal con que construía sus obras, indefectiblemente la habrían llevado al desarrollo de un lenguaje compositivo propio, al que no se le reconocen precedentes en Uruguay.

Carmen Barradas inventa una grafía musical particular que permitió el registro de los nuevos recursos que empleó en sus composiciones. Al estudiar sus partituras se encuentran numerosas indicaciones que denotan el afán de la autora por comunicar la expresión que los intérpretes debían inferir a su música. Además, Kröger caracteriza su personalidad artística señalando que Carmen era una maestra comprensiva y generosa que permitía el aporte del intérprete, entendiendo la obra de arte como una construcción de ambos y señala: “En su confianza en entregarme su obra demostró un increíble espíritu conciliador y gran fe en las generaciones futuras, las únicas que podrían entender, aunque tardíamente, su mensaje de esperanzado amor por la música”.

Sin embargo, no quedaron pistas para descifrar el código que Carmen inventó y esto hace muy difícil el abordaje de piezas que no han sido grabadas. La decodificación requiere un trabajo especializado y exhaustivo que sigue pendiente. Tal vez por eso los estudios para violín y piano aun no han sido estrenados. Han sido catalogados como “endiablados” debido a que requieren un nivel técnico e interpretativo superior. El guitarrista Amilcar Rodríguez Inda estrenó en 1976 el estudio para guitarra de Barradas, probablemente escrito entre 1939 y 1943, pero no existe documentación que explique cuáles fueron los criterios interpretativos que utilizó para su abordaje, tal vez por esa razón sea una obra inexplorada por los numerosos intérpretes con que cuenta la escuela guitarrística uruguaya.

Exilio interno

Los datos encontrados hasta el momento dan cuenta de que en 1934 Carmen ofreció su último concierto en Montevideo con obras de su autoría. En el año 1935 se presentó a un concurso de composición con dos piezas para piano: “Aurora en la enramada” y “La niña de la mantilla blanca”. En ellas la compositora conjuga elementos de la música popular y la experimentación sobre sonoridades muy audaces para la época (la utilización del pedal fijo y de cluster) sin embrago, las actas del concurso no registran ni siquiera que hayan sido discutidas por el tribunal del entonces Ministerio de Instrucción Pública. De la misma década es el tríptico “Mar-Tragedia-Misterio” que dedicó a la poeta Alfonsina Storni con quien había cruzado algunos mensajes.

En 1939 da a conocer los “Estudios tonales”, obra compuesta por una serie de piezas que tienen el objetivo de ayudar a los intérpretes a resolver dificultades de ejecución pianística, otro aporte original en el medio pedagógico-musical uruguayo.

Diez años después, Carmen deja de componer. Sólo podemos intuir y apenas confirmar a partir de los documentos de Kröger, que la causa principal tuvo que ver con la muerte de su familia sumada a la indiferencia y la incomprensión del medio artístico uruguayo hacia una doble artista: excelente pianista y compositora de avanzada.

En 2009 se publicó un trabajo realizado por la musicóloga española Carmen Cecilia Piñero en el que presenta a Carmen como una de las más interesantes compositoras latinoamericanas del siglo XX, y a su obra como ejemplo de modernidad. La musicóloga expresa: […] “brilló con luz propia durante su estancia en la España de la Edad de Plata, constituye uno de los más interesantes ejemplos de modernidad en la creación musical latinoamericana de la primera mitad del siglo XX.” Asimismo reflexiona acerca de lo que generalmente pasa a muchos talentosos artistas en medios hostiles: la falta de reconocimiento del medio trae consigo necesidades económicas que son satisfechas en otros ámbitos en los que el artista no se siente a gusto y donde muchas veces es marginado por su condición de ser sensible. Estos factores, sumados a los controles sociales derivados de los problemas de género, terminan por provocar el aislamiento de la artista que termina por abandonar el país como escape o simplemente se recluye en sí misma. Pero además Piñero indica características compartidas de las compositoras latinoamericanas, como la marginación de sus colegas y la ignorancia posterior acerca de sus trabajos. Observa que muchas veces, además de un exilio geográfico a causa de una marcada incomprensión de las obras de estas mujeres ocurre lo que ella define como exilio interno. Es decir, tras la ignorancia acerca de su obra se apartan del trabajo musical dejando de componer, como es el caso de Barradas. En este trabajo, Piñero nuevamente cita la investigación documentada por Kröger, aporta datos precisos de la crítica madrileña acerca de la obra de Carmen, la sitúa en la época, valora y documenta su trabajo en España.

En nuestro medio el reconocimiento de la excepcionalidad de la obra de Barradas fue casi exclusivo, desde el punto de vista de la crítica especializada, del músico Roberto Lagarmilla. Desde la academia, Kröger fue quien se dedicó al estudio de su obra, aunque existe un trabajo de grado realizado por el musicólogo Luis Ferreira que aporta específicamente en la explicación de algunos elementos compositivos de su obra.

Kröger se abocó a cumplir con uno de los cometidos fundamentales de los investigadores musicales, el proveer a los intérpretes las claves para resolver aspectos interpretativos. Pero la burocracia aún hoy sigue atravesando el camino de Barradas y de Kröger, interponiéndose en la edición póstuma del trabajo de Neffer. El estudio musicológico acerca de la obra de Barradas comprende un libro que incluye un disco compacto. Carmen no había registrado sus obras en AGADU y no tuvo herederos que hicieran el registro. Para que una obra caiga en dominio público tienen que pasar diez años de la muerte del autor sin que nadie la reproduzca públicamente. En 1972 Kröger realizó un concierto en homenaje a Carmen donde tocó su música sin saber que eso se transformaría en un impedimento legal para seguir recreando su obra. Las autoridades entienden que se defienden los derechos de autor no dejando que este material llegue al público hasta que se cumplan 50 años de la muerte de Carmen. De manera que el trabajo que realizó una intérprete desde una elección ideológica tomada con madurez profesional y autonomía artística, continúa sin poder ver la luz.

Era un camino interesante para el desarrollo de la música académica uruguaya. Persiste el misterio en torno a estas mujeres que han vivido en contextos como el nuestro, donde no se permite el desarrollo, frenando el avance y restringiendo la libertad artística. El medio continúa siendo hostil, para las mujeres arriesgadas e intensas, aún en el recuerdo.

Nota:

[1] Es un término técnico de origen inglés que designa un tipo de acorde que consiste básicamente en la superposición de tres o más notas a intervalo de tono o semitono.

Fuentes consultadas:

Kröger, Néffer: “Carmen Barradas; instancias para descubrir a una compositora”, Heterofonía. Vol. XII, nº 1. 1984.  pp. 28-47.

Kröger, Néffer: “Carmen Barradas”, Músicos de aquí. Tomo 2. Lagarmilla de Soriano, Martha (coord.), Montevideo, C.E.M.A.U., 1992. pp. 43-64.

Peluffo Linar, Gabriel: Historia de la pintura uruguaya. tomo 2. Representaciones de la modernidad (1930-1960) Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. 1999. pp. 14-19

Piñero, Carmen Cecilia: "Carmen Barradas: Modernidad y Exilio Interno.", Música y cultura en la Época del Plata, 1915-1939. Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. 2009. pp. 603 - 618

Salgado, Susana: Breve historia de la música culta en el Uruguay,  Montevideo: AEMUS. 1971

A continuación, la recordamos en el día de su nacimiento, con Fabricación, en la versión de Leo Maslíah.