Hola, soy Leonardo Liberman.
Te invito a visitar mi Blog, en el que propongo temas de interés general.
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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
Falleció Gerd Seifert, trompa solista de la Orquesta
Filarmónica de Berlín desde hace mucho tiempo. Tenía 88 años. Se unió a la
Orquesta Filarmónica de Berlín en 1964 y fue el intérprete principal hasta que
la dejó en 1996. Tocó una parte del sonido de la era de Herbert von Karajan
cuando estableció la edad de oro.
Nacido en Hamburgo, fue instruido por Albert Doescher,
intérprete principal de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo, se unió a la
orquesta Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf en 1948 y fue intérprete
principal hasta 1964. En 1956 ganó la división de trompa del Concurso
Internacional de Música de Munich(Internationaler Musikwettbewerb der
ARD).
Antes de unirse a la Orquesta Filarmónica de Berlín, desde 1961 fue miembro de
la Orquesta del Festival de Bayreuth.
Además de tocar, enseñó en la Universidad de las Artes de
Berlín y en la Academia de la Orquesta Filarmónica de Berlín de 1970 a 2003.
Después de jubilarse, actuó como intérprete independiente.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con su interpretación del Quinteto en Mi Bemol Mayor KV. 452 de Wolfgang Amadeus
Mozart, junto a Lothar Koch, en oboe; Karl Leister, en clarinete; Henning Trog,
en fagot; y Alfons Kontarsky, en piano.
María del Carmen García Galisteo, más conocida como Carmen
Sevilla, nació en Sevilla, España, el 16 de octubre de 1930, y murió en Madrid,
España, el 27 de junio de 2023. Actriz, cantante y presentadora de televisión.
María del Carmen García Galisteo, más conocida como Carmen
Sevilla, es una de las estrellas más icónicas de la historia del cine español.
Alegre y vitalista, nació en Sevilla –ciudad que le dio su
nombre– en 1930. Su padre, Antonio García Padilla, era un contable que componía
letras para artistas tan importantes como Imperio Argentina.
A los 10 años se mudó a Madrid junto a su familia. Comenzó
en el mundo de la farándula con doce, concretamente en la compañía de
Estrellita Castro, que quedó impresionada tras verla bailar sevillanas. Debutó
en el cine cuando las películas se rodaban en technicolor. Cintas como Jalisco
canta en Sevilla –su primer trabajo–, Requiebro, Violetas imperiales o La fierecilla
domada la convirtieron en una estrella de la época. Se casó con uno de los
compositores más famosos de España, Augusto Algeró –con el que tuvo su único
hijo– y llegó incluso a dar el salto a Hollywood de la mano de Nicholas Ray,
que la dirigió, en los años sesenta, en la película Rey de reyes.
En los setenta protagonizó películas de Ozores, Olea o Eloy
de la Iglesia y coqueteó con el destape. También en esa época protagonizó
superproducciones al lado de Charlton Heston o Vittorio de Sica. Convertida en
estrella e icono de la cultura popular española –es mítico su anuncio de
electrodomésticos Phillips–, se retiró del cine en 1985 después de casarse –en
segundas nupcias– con el compositor Vicente Patuel –fallecido en el año 2000–.
"Vicente quiso comprar una finca y marcharse al campo y yo me fui con él.
Para eso soy muy comprometida. Digo que lo hago y lo hago. Y eso que lloré
mucho allí, sin que él me viera. Por las noches, en la cama...", relataba.
Ideal de belleza española, carismática y coqueta –son
míticos sus temporadas en una clínica de adelgazamiento en Málaga–, solía decir
que se había retirado del cine como Greta Garbo; joven, guapa y delgada. “Las
series de televisión, los programas, se borran, desaparecen, se olvidan... Las
películas, no; quedan para toda la vida. Me daría mucha pena hacer cine ahora y
verme así...”, reconocía la sevillana. No en vano, es público que rechazó
participar en una película de Pedro Almodóvar, allá por el año 2008.
Con el manchego o sin él, la carrera cinematográfica de
Carmen Sevilla –la parte más desconocida de su trayectoria– resulta arriesgada,
sugerente y, sobre todo, muy reivindicable.
En 1991, una suculenta oferta del entonces director de
Telecinco, Valerio Lazarov, la devolvió a la televisión como presentadora del
mítico programa Telecupón. Su simpatía y afabilidad –combinadas con un simpar
rebaño de ovejitas y unas zapatillas de andar por casa– la auparon a los
altares de la mitología contemporánea. Copó horas de televisión presentando,
entre otros espacios, Cine de barrio, hasta que el alzheimer la obligó a
apartarse de la vida pública.
A continuación, la recordamos en el día de su nacimiento,
con uno de sus éxitos: El Relicario.
Eric Adams, el alcalde de Nueva York, pronunció un discurso
denunciando las atrocidades de Hamas contra Israel.
El alcalde de Nueva York, subió al estrado de la
multitudinaria movilización para repudiar los ataques de Hamas en Israel el 7
de octubre pasado y con un discurso breve pero directo conmovió a todos los
presentes. En su impactante intervención, el político norteamericano interpela
al mundo sobre la hipocresía y la doble vara de muchos cuando se trata de Medio
Oriente.
Un terrorista palestino se saca una selfie delante de un vehículo militar israelí en llamas tras ser alcanzado por atacantes de Hamas que se infiltraron en zonas del sur de Israel, en el lado israelí de la frontera entre Israel y Gaza, el 7 de octubre de 2023 (Reuters)
Empiezo este artículo con una desesperanza que me paraliza. Aunque siempre me he sentido cómoda en el territorio de la palabra y nunca he rehuido una esgrima dialéctica en la defensa de mis convicciones, estos días tan terribles me han dejado sin aliento. Tengo la impresión de que la locura gana terreno a la razón, y de que no hay faros que pongan luz a tanta oscuridad.
Todo lo que ha pasado y las reacciones que mucha de la gente que conozco ha tenido nos vierten a un vacío moral y a una podredumbre intelectual que nos retratan como una sociedad muy enferma. Se ha perdido el sentido de los límites de la humanidad y, en la confusión, el mal puro se ha hecho camino, banalizado por unos, justificado por otros; incluso, en algunos casos, aplaudido. No reconozco mi país, ni la civilización a la cual pertenezco, ni reconozco el rostro de muchos amigos. ¿Qué más habría tenido que hacer una ideología perversa, cruenta y terrorífica, para que algunos dejaran las consignas y las pancartas y, sencillamente, expresaran su dolor? ¿No habían violado a suficientes mujeres, no habían matado a suficientes bebés, no habían masacrado a suficientes familias enteras, no habían cazado suficientes jóvenes como si fueran conejos? ¿Qué más habría tendio que hacer la ideología del mal, camuflada bajo una causa que usa y violenta, para que algunos de mis amigos, de mis colegas, de mi sociedad se hubieran horrorizado? ¿A cuánta más gente habría tenido que masacrar Hamás, para que una vida judía valiera la pena?
De hecho, es una pregunta muy ingenua. Al fin y al cabo, la mayoría de todos estos que levantan la bandera palestina a diestro y siniestro, y claman contra el Estado de Israel, convertido en el monstruo de todas las monstruosidades, nunca se han preocupado por el sufrimiento de los ciudadanos del Yemen, o de las mujeres de Afganistán, o de los torturados pueblos del Sahel, o de entender el enorme sufrimiento que también acumula el pueblo de Israel. Como dice el filósofo Alejo Schapire, el colapso de la URSS y el fracaso brutal del modelo económico comunista mutó el sujeto histórico de la izquierda más dogmática, y el obrero como oprimido por antonomasia fue sustituido por el musulmán en Occidente, y por el palestino en todo el mundo. “La alianza islam-izquierda ya es un lugar común”, añade, y los ejemplos recorren la piel de la izquierda, desde el chavismo pro Hizbulá, o los vínculos de la ultraizquierda argentina con Irán, o las proclamas incendiarias del Petro colombiano, el Morales bolivariano o el Podemos español. El problema es que estas posiciones extremas han ido contaminando la izquierda más razonable, que acaba quedando catatónica e incapaz de vertebrar un relato propio. Sea como sea, la causa palestina se ha convertido en el sustituto de viejas consignas y en el bálsamo de todas las frustraciones acumuladas.
El póster del Che Guevara ha mutado en la kefia palestina y esta mutación es capaz de digerirlo todo, matanzas, masacres, violaciones, cacerías, el fin de la civilización, en un proceso de banalización del terrorismo que destruye toda conmiseración. Y siempre encima de una montaña ingente de mentiras, manipulaciones y falseamiento de la realidad. Aparte de aplicar el triplete fatídico: deslegitimación de la propia existencia de Israel, justificación de la violencia de sus enemigos y demonización permanente de todo lo que hacen para defenderse.
¿Quiere decir eso que los palestinos no son las víctimas? De ningún modo. Son víctimas y estos días serán terribles para ellos. Y merecerán nuestro horror y nuestro dolor. ¿Pero de quiénes son víctimas? De todos los que los utilizan. De los países árabes, que nunca quisieron un estado palestino cuando podían haberlo creado. ¿O tenemos que recordar que del 48 al 67 Jordania y Egipto ocupaban parte de Israel y nunca se preocuparon de los palestinos? De hecho, todas las guerras contra Israel no fueron por los palestinos, sino para destruir un estado judío y quedarse el territorio. Víctimas, los palestinos, de sus líderes, que nunca quisieron firmar ninguna paz. Víctimas de las ideologías islamistas, que nunca han querido un estado palestino, sino que usan la causa para imponer su locura islámica. Víctimas de los intereses geopolíticos, con un Irán que oprime y mata a su propia gente, y que utiliza la causa palestina para consolidar su posición en Oriente Medio y en todo el mundo musulmán. Y víctimas, víctimas dolorosas de sus organizaciones yihadistas, que los vierten a un ciclo de violencia demoníaco que no tiene ninguna salida. Víctimas de un Hamás que sitúa sus lanzaderas de misiles en hospitales y escuelas, que adoctrina a sus hijos en el odio más puro y que utiliza a su población como escudo humano.
Como pasará ahora. ¿O alguien se imaginaba que Israel no entraría en Gaza para intentar acabar definitivamente con Hamás, después de que hayan penetrado en Israel, hayan masacrado su población de la manera más brutal y hayan causado lo que la escritora francesa Sabine Huynh dice “un Bataclan elevado a 1.000″, y Bernard-Henri Lévy tilda de “pogromo árabe”? Y así, con la trampa de Hamás montada, el ciclo de violencia, terror y muerte continúa y continúa.
Y continuará todavía más si aquellos que tendrían que diferenciar una causa noble, como es la creación de un estado, con las organizaciones terroristas más abyectas, banalizan completamente el daño que hacen. No es cierto que todos estos que levantan la bandera palestina defiendan a los palestinos. Al contrario, no condenando la maldad extrema de Hamás o la yihad o el resto de yihadistas, abandonan completamente los palestinos a sus manos. Es tal el vacío moral de esta izquierda que ha perdido todo sentido de la humanidad, que se han convertido en su peor caricatura: simples peones de una ideología totalitaria.
Hamás es Stalin, es Hitler, es el Daesh, es el mal. Y es un mal que nos amenaza a todos. La ceguera de los que banalizan, justifican o los aplauden nos dejará ciegos a todos. No hay una causa palestina y una israelí, aunque hay un conflicto endémico y complejo. Pero mientras el dominio de la situación lo tenga el islamismo más totalitario, con Irán moviendo los hilos del conflicto, solo hay una causa: la de la civilización contra la barbarie.
Yuval Noah Harari ha dicho que con la matanza han vuelto al corazón de las tinieblas, al ground zero, y David Grossman se ha preguntado “quiénes seremos cuando resurjamos de las cenizas”. En estos tiempos oscuros, esta pregunta es aterradora.
Shalom – Alberto Benasuly, el defensor de las minorías
En el programa de hoy, León Benelbas, amigo personal y
colaborador de Alberto Benasuly, nos comparte algunos de los pasos decisivos en
la vida de este luchador incansable que lo convirtieron en el pionero en la
defensa y prevención de los delitos de odio y racismo y defensor de las
minorías.
Alfred Neumann nació en Lautenburgo, Alemania, el 15 de
octubre de 1895, y murió en Lugano, Suiza, el 3 de octubre de 1952. Escritor y
guionista de cine.
(Lautenburgo, 1895 - Lugano, 1952) Escritor alemán, autor de
apreciadas novelas históricas que conjugan el retrato psicológico y la tensión
dramática.
Pasó su juventud en Berlín, entró como lector en la casa
editora Georg Müller de Munich y, de 1918 a 1920, fue "Dramaturg"
(director literario) de los Kammerspiele de aquella ciudad. Vivió después como
escritor libre, haciendo frecuentes estancias en Fiésole, donde se estableció
definitivamente en 1933, obligado a abandonar Alemania a causa del advenimiento
del régimen nacional-socialista. En 1938 marchó a Francia y de allí, en 1941,
pasó a Los Ángeles y a Beverly Hills en California.
Alfred Neumann pasó de cultivar una lírica en la que se
pueden hallar huellas y vínculos con el movimiento expresionista (Cantos de la
sonrisa y de la necesidad, 1917; Nuevas Poesías, 1920) al género narrativo, que
le proporcionó notable fama internacional. Después de la novela de ambiente
italiano Hermanos Brüder (1924), su primer gran éxito fue El patriota (1925),
retrato del zar Pablo I de Rusia, loco y esclavo del poder, que acaba siendo
muerto por amor a la patria por su mismo favorito, el cual se mata a su vez.
Trasladada al teatro por el propio Neumann, fue representada a menudo, y luego
pasó al cine.
Su obra maestra es El diablo (1926), retrato de Luis XI de
Francia y de su confidente, un barbero de Gante. Sobre un fondo histórico, con
un lenguaje musical y dinámico, Alfred Neumann crea, encuadrándolos en una
acción densa de tensión dramática, personajes fuertemente pasionales, en los
que se reconocen tipos de hombres contradictorios y problemáticos. La
caracterización psicológica de los impulsos y de las tendencias racionales que
empujan al hombre por la ruta de los acontecimientos y le hacen perecer se
encuentra estrechamente unida al juego de la intriga política.
Las novelas Rebeldes (1927) y Guerra (1928) describen las
batallas del "Risorgimento" italiano contra Austria en la primera
mitad del siglo XIX. En El héroe (1930) trató el tema entonces de actualidad
del delito político; El espejo de los locos (1932) describe con agradable vena
humorística la vida del tosco y bonachón duque Enrique II de Liegnitz, siempre
embriagado y presa siempre de dificultades económicas.
La trilogía El nuevo César (1934), El imperio (1936) y Los
amigos del pueblo (1941) relata la vida de Napoleón III, la historia de su
imperio entre burguesía, dictadura y revolución, dándonos así una especie de
"tragedia del siglo XIX". Las novelas posteriores se refieren a
acontecimientos contemporáneos del autor: La fuente de oro (1938), Eran seis
(1944) y El pacto (1950). Eran seis es la historia novelada de la sublevación
que algunos estudiantes de Múnich (los hermanos Scholl, el profesor Huber)
habían organizado contra el nacionalsocialismo, y de su trágico final.
Uno de los motivos fundamentales de la narrativa de Alfred
Neumann es el problema del poder y de la dictadura, en sus reflejos no sólo políticos
sino también espirituales. Representa de esta manera la historia en la
psicología de los sentimientos individuales llevados a la exasperación. Junto
al ya citado El patriota, entre los dramas de Neumann destacan Máscara real
(1928), Zapato de mujer (1929), Casa Daniel (1931) y Abel (1948). Sus obras
teatrales ofrecen una estructura clara, una acción tensa y una técnica del
diálogo muy experta; no en vano había estudiado en su juventud a Molière,
Lamartine, A. de Musset y a los líricos franceses.
Harry Rodger Webb, más conocido como Cliff Richard, nació en
Lucknow, India, el 14 de octubre de 1940. Cantante, músico, productor, actor y
filántropo.
¡Cuántas jovencitas han perdido el sueño por Cliff Richard!
¡Cuántos corazones han palpitado sufriendo de placer al escuchar su voz!
¡Cuánta nostalgia ha coleccionado su cara de eterno jovencito: incluso ahora
que las arrugas y las canas marcan irremediablemente su imagen musical! Cliff
Richard ha sido un poco de todo: la respuesta europea a Elvis Presley; la punta
de lanza de una nueva corriente musical británica; el predecesor de The
Beatles. Su éxito fue grande, pero hoy, fuera de Gran Bretaña, donde aún
mantiene una posición importante, su nombre, su voz, su cara sólo aparecen en
las antologías de rock'n'roll. Ciertamente, desde que Richard hizo su debut en
las listas de éxitos en septiembre de 1958 la música rock ha cambiado
totalmente. Y, sobre todo, ha desaparecido aquel espíritu pionero que entonces
era condición indispensable para conquistar un lugar en el sol. No obstante,
Richard es el único artista británico que ha acompañado más de treinta años de
cambios sin ser atropellado. La historia de Cliff Richard se inicia muy lejos.
Nació en octubre de 1940 en Lucknow, en la India. Su verdadero nombre es Harry
Rodger Webb.
En 1948 sus padres decidieron abandonar la India, que en
aquellos momentos estaba viviendo una tumultuosa etapa política, y regresaron a
Gran Bretaña. La adaptación a la realidad inglesa no fue muy fácil: su padre
tuvo dificultades para encontrar trabajo y la familia se vio obligada a cambiar
de casa más de una vez. Finalmente llegó un período de relativa calma cuando
los Webb encontraron casa en Cheshunt, cerca de Londres. En esa época el futuro
Cliff empezó a interesarse por la música. La familia había comprado un
tocadiscos y un puñado de singles de éxito. Cliff aprendió a tocar la guitarra,
alternándola con el fútbol y el atletismo, que practicaba con pasión y
discretas dotes. Pero era la música su verdadero gran amor, y Cliff quedó
inmediatamente fascinado por el rock'n'roll americano que se escuchaba en todo
el mundo gracias a la radio y a los discos de importación. Elvis Presley y Bill
Haley fueron sus primeros ídolos. En 1956 formó con algunos compañeros de
escuela su primer conjunto, The Quintones, que actuaban en las fiestas de la
escuela y en los centros juveniles. Como era el más decidido, le confiaban las
partes más importantes, esto es, los solos y las canciones de Presley.
Hablando de aquella época, en 1972, Richard confesaba:
"Quería ser un cantante pero me burlaba de ello, quería desdramatizar
aquella pasión que sentía. Sin embargo mi madre siempre creyó en mí. Me decía
'Sé honesto, aún más que los demás'. Mi padre, por el contrario, era más duro y
compensaba la atmósfera familiar. Creo que esta alternancia de situaciones ha
sido muy saludable para mi desarrollo psicológico y artístico." En espera
de convertirse en una estrella del rock, Richard dejó la escuela en 1956 y se
puso a trabajar en el archivo de la empresa eléctrica en la que trabajaba su
padre. De día trabajaba con el papeleo de la oficina y por la noche se dedicaba
a la guitarra. Aceptó trabajos en orquestas de baile pero muy pronto lo
abandonó. Su amor por el rock'n'roll era demasiado fuerte, y decidió, junto al
batería Terry Smart, formar su propio grupo, The Drifters, los futuros Shadows.
Con esta formación entró en el circuito de los clubs londinenses. A pesar del
obstáculo de actuar con un grupo que no era precisamente excepcional, Richard
se hizo notar en un espectáculo para debutantes.
Un agente teatral, George Ganjou, más impresionado por su
buen aspecto que por su bella voz, se esmeró para hacer grabar al grupo en un
verdadero estudio de grabación. De aquel primer trabajo profesional salieron
dos cintas, 'Lawdy Miss Clawdy' y 'Breathless', con las que el grupo se
presentó ante Norrie Paramor, entonces responsable artístico de EMI. Paramor
era un hombre de mediana edad, no muy interesado en el rock' n'roll, pero
atento a las vueltas de la moda. En aquellos años también había producido los
primeros ejemplos de rock inglés, siempre modelándolos sobre los ejemplos
americanos. Paramor admiró de inmediato la capacidad de Richard y captó la
insuficiencia artística de The Drifters, así que propuso a Richard que se
deshiciera de sus compañeros. Cliff se negó, pero llegaron a un acuerdo: Cliff
fue contratado y a The Drifters se les daba la posibilidad de colaborar en la
sala de grabación. El primer disco verdadero de Richard también fue resultado
de un compromiso. En la cara A incluía una canción melódica como 'Schoolboy
crush', y por la otra cara la más dinámica 'Move it'.
Y precisamente sobre este tema se concentró la atención de
la crítica y del público, que lo saludó como la definitiva confirmación del
nacimiento de una versión inglesa del rock. Gracias a los contactos y a los
conocimientos de Paramor, el disco obtuvo una óptima promoción radiofónica y
buenos comentarios en la prensa. Uno de los comentarios más entusiastas fue el
de Jack Good, importante productor televisivo y titular de una sección en el
periódico Disc. Good reseñó positivamente 'Move it' y citó a Richard y Drifters
para su nuevo espectáculo titulado 'Oh boy!', enteramente dedicado a los
fenómenos juveniles mundiales. El comentario en "Disc" era muy indicativo
del clima de interés que giraba en torno a Richard: "No conociéndolo se
pensaría que este Cliff viene directamente de América. Por el contrario, es uno
de nuestros muchachos, crecido en nuestra patria, que ha aprendido tan bien el
arte del rock como para vencer incluso a Elvis". Así, de un día para otro,
'Move it' se convirtió en un gran éxito, haciendo muy popular la cara de buen
chico de Cliff.
Tras sólo dos semanas, en septiembre de 1958, estaba en el
segundo puesto de las listas de éxitos inglesas, y Richard ya había conquistado
el corazón del público. Richard aún debía refinar la calidad de su música, pero
en aquella época estaba muy controlado por Good, un viejo zorro, muy hábil y
experto, que había contribuido notablemente a la consolidación de otros músicos
de la época, como Johnny Kid y Gene Vincent. Se cuenta que fue precisamente
Good quien aconsejó a Vincent que abandonara los trajes de lana para escoger
las características cazadoras de cuero negro que más tarde lo hicieron famoso.
Y Good dirigió los primeros pasos de la carrera de Richard. Fue él quien lo
vistió con colores pastel, chaquetas rosas, camisas negras, zapatos amarillos.
Vestido así, Richard hizo su debut televisivo en septiembre de 1959. Estaba
nerviosísimo y su cabeza retumbaba con los consejos y las recomendaciones de
Good. Pero la participación en "Oh Boy!" se convirtió en un clamoroso
éxito. Había nacido una estrella. El éxito no se le subió a la cabeza al joven
Richard. En una de sus primeras entrevistas, publicada en "Disc" en
noviembre de 1958, declaraba: "No me hago muchas ilusiones. Sé que soy un
muchacho nuevo, que tengo algunas posibilidades, y tengo la impresión de que
muchas cosas están aún por definir en mi carrera. Pero debo estar atento. Sé
que muchos han cometido errores y se han quemado en poco tiempo. Intentaré no
repetirlos".
Sí, Richard había logrado no cometer grandes errores: un
poco confiando en su gran instinto de artista, y otro poco gracias a la suerte
y la casualidad. En diciembre de 1958 The Drifters se separaron y el grupo de
acompañamiento de Richard fue sustituido por unos músicos profesionales que más
tarde se hicieron famosos con el nombre de The Shadows. Entre octubre de 1958 y
junio de 1959, Richard se consolidó: participó en varias transmisiones
televisivas, dio conciertos y publicó éxitos. El único problema que Cliff
Richard debía resolver era el de encontrar autores en sintonía con su
personalidad y sus gustos. 'High class baby' se basaba más en la personalidad
del cantante que en la calidad de la canción. Se eligió a los autores de mayor
talento de la época, y al final Richard tuvo a su disposición un repertorio
interesante y original. En junio de 1959 se publicó un EP titulado 'Serious
charge', que siguió al estreno de una película de bajo presupuesto con el mismo
título: en la película aparecía brevemente, en el papel de un joven cantante
romántico. Pero el disco no contenía las lacrimógenas canciones de la película,
sino otros temas grabados con The Shadows.
En el EP se incluía también la canción 'Living doll', un
tema que Richard no había querido grabar porque estaba poco convencido de su
calidad. Sin embargo, precisamente este tema estaba destinado a transformar su
carrera: se trataba de una "balada", una canción tranquila dominada
por el acompañamiento de guitarra punteada que permitía escuchar la voz de
Richard en toda su belleza. En una semana, 'Living doll' entró en las listas y
se convirtió en el gran éxito del verano de 1959. En muy poco tiempo llegó a
vender un millón de copias. En este momento entraron en escena los hermanos
Grade, Lew y Leslie, organizadores de espectáculos y managers de éxito. Fueron
precisamente ellos los que dieron el espaldarazo definitivo a la carrera de
Richard. Richard decidió continuar grabando baladas como 'Travellin' light'
(número 1 en octubre de 1959) y 'A voice in the wllderness' (número 2 en enero
de 1960), dos éxitos que abrieron a Richard las puertas del prestigioso London
Palladium, en el que fue la estrella del programa durante seis meses seguidos.
Contemporáneamente a estos trabajos, Richard encontró el estímulo para grabar
lo que aún hoy es considerado el mejor álbum de rock inglés, 'Me and my
Shadows', sólido disco escrito casi enteramente por Cliff y por su grupo, unos
tres años antes de la irrupción de The Beatles.
Precisamente con este disco, Richard indicó al resto de los
artistas ingleses la forma de comprender el formato en 33 rpm, que antes estaba
reservado sólo a recopilar canciones ya publicadas como singles. Él mismo había
grabado álbumes sin una lógica precisa, como 'Cliff' y 'Cliff sings'. 'Me and
my Shadows', sin embargo, era algo nuevo y vencedor, y aún hoy es recordado y
escuchado. El verano de 1960 marcó también el gran éxito de The Shadows con el
tema 'Apache', una de las canciones más famosas de la historia del rock, y en
este punto se puede hablar de una verdadera Cliffmanía. En 1961 Richard trabajó
en 'The young ones', una película musical pensada y realizada con pocos medios.
Pero la popularidad del cantante-actor era ya tan alta que la película batió
todos los records de taquilla, demoliendo la leyenda de que el cine inglés era
incapaz de poner en pie una película musical de gran éxito, como las
americanas. La fórmula se repitió en 1963 con la película 'Summer holiday',
última etapa de la carrera de Richard como ídolo para las jovencitas. En
efecto, en 1964, frente a la consolidación clamorosa de The Beatles y de otros
artistas, Richard modificó lentamente su estilo y se dedicó sobre todo a grabar
baladas como 'Costantly', versión inglesa de 'L'edera' de Nilla Pizzi, 'The
Twelfth of never' y 'The minute you're gone' (número 1 en 1965), para un
público más maduro.
Con el paso del tiempo, Richard fue asumiendo cada vez más
una posición híbrida: unas veces graba rock'n'roll y otras se consagra al
público más maduro, con canciones menos originales. Pero el éxito seguía
llegando, como en 1968, cuando conquistó la cabeza de las listas de éxitos con
'Congratulations', con la que participó en el festival de Eurovisión. Otros
intereses enriquecieron su vida en esta época. La religión fue uno de ellos: en
1968 se convirtió oficialmente al catolicismo, y durante algún tiempo acarició
la idea de abandonar la música para enseñar religión. Una vez abandonado este
propósito, Richard se propuso, con gran empeño, conquistar el mercado
americano. En Estados Unidos ya se había hecho notar años antes con sus
primeros discos, pero ahora el mercado era más propicio para él.
Richard se puso a trabajar en ello, siguiendo la suerte de
otras gloriosas estrellas de la música británica, como Tom Jones, que
precisamente al otro lado del océano habían encontrado una imprevista y
agradable recuperación de sus carreras. Los años setenta y ochenta han visto a
un Richard muy activo, unas veces audazmente empeñado en encontrar su lugar en
el ámbito del rock, como con el álbum 'l'm not a hero' (1980), y otras
melancólicamente tendido hacia el pasado, lo que le ha reportado nuevos éxitos,
como 'Mistletoe and wine'. Hoy su figura es la de un profesional aún muy
popular en su patria, el divo que durante una época se disputó con Paul
McCartney el título de 'guapo del rock'.
A continuación, celebramos su cumpleaños, con dos canciones: She's So
Beautiful y Move It.
Lee Konitz nació en (Chicago, Illinois, Estados Unidos, el
13 de octubre de 1927, y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 15 de abril de
2020. Saxofonista y compositor.
Carrera múltiple, irreductible e impredecible, el viaje de
Lee Konitz en el jazz se presenta como una larga peregrinación intercontinental
salpicada de innumerables encuentros y experiencias más o menos consistentes
(algunas de ellas históricas en la evolución de la música) que alimentan su
inspiración y contribuyen a evolucionar progresivamente su estilo. Este
nomadismo musical, que le hizo escapar de la lógica mercantil y dio a su
carrera un aspecto de lo más sinuoso, quizá haya enmascarado la gran
originalidad de sus concepciones –reconocida, ciertamente, en sus inicios, pero
a menudo oscurecida desde entonces por este gusto por el intercambio, la
permanente renovación de sus asociaciones y una obra fragmentada, fragmentada
en múltiples grabaciones realizadas en cada época y en todos los países.
DE LENNIE TRISTANO
Nacido el 13 de octubre de 1927 en Chicago (Illinois,
Estados Unidos), inspirado por el ejemplo de Benny Goodman y entusiasmado por
las big bands de la época del swing que escuchaba en la radio, Lee Konitz se
inició en el clarinete, que estudió con un músico de la Orquesta Sinfónica de
Chicago. Cuando era adolescente, empezó a tocar el saxofón tenor y luego el
alto, y siguió las enseñanzas del pianista Lennie Tristano, quien le inculcó el
gusto por la disciplina. Contratado por Jerry Wald a los dieciséis años, se
unió a la orquesta de Claude Thornhill en 1947, cuya composición y repertorio
prefiguraban el espíritu del movimiento cool al que Konitz estaría
estrechamente vinculado desde su instalación en Nueva York: tocó en el Royal
Roost dentro del nonet formado por Miles Davis, Gerry Mulligan y Gil Evans
cuyas grabaciones se publicarán bajo el título Birth of the Cool. Paralelamente
reencontró con Lennie Tristano y trabajó con otro de sus discípulos, el
saxofonista tenor Warne Marsh con quien realizó sus primeras sesiones (1949).
Aplicando los preceptos del maestro, los dos saxofonistas desarrollaron en
perfecta sintonía un arte controlado del contrapunto (fluido hasta el punto más
alto y ejecución perfectamente precisa), largas improvisaciones con líneas
serpenteantes sin precipitaciones ni énfasis, llevadas por una sonoridad
diáfana, sin vibrato ni armónicos, todo lo contrario de Charlie Parker, de
quien Konitz –aunque admite haber escuchado atentamente– es, entre los
violistas de su generación, el primero en destacar verdaderamente. Si du Bird,
de hecho, admira el genio, no adopta el be-bop como religión. Su gusto por
romper estándares y explorar aperturas armónicas propició, con Tristano, los
primeros experimentos de free jazz adelantados a su tiempo (Intuition, 1949). Determinante
en su carrera, este período de la obra de Lee Konitz es sin duda el más
influyente: en cualquier caso, es inmediatamente perceptible entre los
violistas de la costa oeste, desde Paul Desmond hasta Art Pepper, que suben al
escenario en este momento. Aunque breve, la asociación con Lennie Tristano se
prolongó durante encuentros ocasionales con el pianista y algunos de sus
principales alumnos (Marsh, Sal Mosca, Ronnie Ball, Peter Ind, Al Levitt, Billy
Bauer, Ted Brown…).
COMPROMISOS ESPORÁDICOS
Después de un año en las filas de la orquesta de Stan Kenton
en 1952-1953, Konitz comenzó una carrera independiente cuyos progresos son
imposibles de rastrear. Aparte de una segunda visita a Kenton durante una gira
en la que compartió protagonismo con Charlie Parker sobre los arreglos de Bill
Holman (1953), su carrera se compone ahora de compromisos puntuales y grupos
efímeros, según solicitudes, viajes y horarios. Está en California con Gerry
Mulligan, realiza varios viajes a Europa y toca periódicamente con diferentes
“Tristaniens”, manteniendo al mismo tiempo una actividad discográfica
relativamente abundante (para Atlantic y luego para Verve). Sin embargo, a
principios de los años 60, Lee Konitz desapareció de la escena musical.
Radicado en California, imparte cursos por correspondencia y juega sólo
esporádicamente.
UNA NUEVA CARRERA PROTEICA
Su regreso estuvo marcado en 1964 por un compromiso en el
Half Note de Nueva York con Tristano, un preludio de una carrera que, a partir
de entonces, sería proteica y continuamente móvil. Compartiendo su tiempo entre
Europa y Estados Unidos, probando suerte en todos los contextos, codeándose con
las vanguardias y los veteranos, insensible a la moda, creando incansablemente
una serie de colaboraciones, grabando extensamente bajo varios sellos,
frecuentando tanto los escenarios de los festivales como como clubes
secundarios. Su camino se cruza así con el de Jim Hall, Chet Baker, Martial
Solal, Anthony Braxton, Bill Evans, Charles Mingus, Dave Brubeck... demostrando
notables cualidades de improvisador, sean quienes sean sus interlocutores. En
este desfile de asociaciones más o menos efímeras, destaca la creación de un
noneto (1977-1979) por parte del saxofonista, así como su gusto por los dúos,
seguidos o puntuales, en particular con pianistas (Martial Solal, Harold Danko,
Gil Evans, Michel Petrucciani, Enrico Pieranunzi, Cesarius Alvim, Franco
D'Andrea, Kenny Werner, Alan Broadbent, Stefano Bollani ...). Allí demuestra su
predilección por el ejercicio del contrapunto espontáneo y la exploración de
estándares sobre los que su inspiración parece inagotable. Esta capacidad de
expresar frescura en material probado tiende a convertirlo en el invitado
preferido para reuniones improvisadas (como el trío con Brad Mehldau y Charlie
Haden en 1996). Pero Konitz también es objeto de peticiones de arreglistas que
diseñan partituras en cuyo centro colocan su saxofón alto: Pierre Blanchard
(1986), Alain Guyonnet (en big band en 1990), la Metropole Orchestra (1992),
Ohad Taylor (sobre adaptaciones de obras impresionistas francesas), algunos
optaron, como Mark Masters (en 2002) o François Théberge (en 2003), por
proponer al violista la interpretación de una antología de sus propias
composiciones o de temas que dejó su huella a lo largo del curso de una
impresionante y extensa carrera, reconocida en 1992 con el premio Jazz by
Price.
Lee Konitz murió el 15 de abril de 2020.
Autor: Vincent Bessières
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con My Melancholy Baby. Lee Konitz en saxo alto, Bill Evans en piano, Niels-Henning
Ørsted Pedersen en contrabajo, y Alan Dawson en batería.
Cahen Salaberry dirigió a todos los grandes cómicos
argentinos del cine nacional, empezando por los que pertenecieron a la década
de oro como las estrellas que se destacaron en el circo criollo entre ellas
Olinda Bozán, la radio que fueron Niní Marshall, Pepe Iglesias "El
Zorro", Juan Carlos Thorry, figuras del teatro de revistas que fueron
Dringue Farias, Adolfo Linvel, Tono Andreu, Enrique Serrano, Osvaldo Miranda,
Pepe Arias, Francisco Álvarez, Mario Fortuna, Nelly Láinez, Pablo Palitos, dos integrantes
de La Cruzada del Buen Humor que fueron Rafael "Pato" Carret y
Semillita, y siguiendo por los que fueron incorporándose en la década de 1960
al 80 al género picaresco, entre ellos Osvaldo Pacheco, Darío Vittori, Eddie
Pequenino, Carlos Balá, los artistas exclusivos de Aries Cinematografía quienes
fueron la pareja cómica número uno del humor chabacano y teatro de revistas
Alberto Olmedo y Jorge Porcel y fueron secundados por Javier Portales, y de los
de Cinematografía Victoria con quien realizó una serie de divertidas comedias
de enredos de tono picaresco entre ellos se encuentran Tristán y con Juan
Carlos Calabró, Juan Carlos Altavista, inició la trilogía de Mingo y Aníbal
quien luego las continuó otro grande tocayo suyo Enrique Carreras, siempre
estuvieron acompañados de sexistas vedettes, entre ellas se destacaron Susana
Giménez, Graciela Alfano, Noemí Alan, Mónica Gonzaga, Susana Traverso, Zully
Moreno, Nury Montsé, Silvia Legrand, Tilda Thamar, Julia Sandoval, Amelia
Bence, Blanquita Amaro, Malisa Zini, Nelly Darén, Analía Gadé, Pola Alonso y
Fanny Navarro.
También llevó al cine varios personajes de historietas que
son clásicas y pertenecen al humorismo gráfico argentino que representan al
arquetipo del porteño, ellas fueron Avivato y Don Fulgencio (El hombre que no
tuvo infancia) creadas por dos genios del humorismo gráfico Lino Palacio y
Guillermo Divito y dos grandes éxitos televisivos que fueron las novelas más
vistas de los años 70, Papá Corazón, protagonizada por Andrea del Boca y
Norberto Suárez, y Jacinta Pichimahuida, protagonizada por María de los Ángeles
Medrano, de Abel Santa Cruz y a varios astros como Alberto Closas y Guillermo
Battaglia y cantantes tanto del movimiento de la vieja ola, como la estrella
del cine de la época de oro Hugo del Carril y Mario Clavel, como de la nueva
ola, como Donald, Juan Ramón y en especial Leo Dan.
Cortometrajes y en el exterior
En su larga carrera dirigió varios cortometrajes como
Argentina de fiesta (1950), Turismo social (1953) También dirigió alguna
película en España y de ambiente español, como "Venta de Vargas" en
1959, con Lola Flores y su marido Antonio González.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con la película En una playa junto al mar, de 1971, protagonizada por Donald,
junto a Evangelina Zalazar, Jorge Barreiro, Joe Rigoli y Eddie Pequenino. Con
la participación de Aida Luz, Zelmar Gueñol, Willie y Los Náufragos.
Billy Higgins nació en Los Ángeles, California, Estados
Unidos, el 11 de octubre de 1936, y murió en Inglewood, California, Estados
Unidos, el 3 de mayo de 2001. Baterista.
La carrera del baterista, Billy Higgins (Los Ángeles 1936)
fue alentada desde pequeño por su entorno familiar dado que en la misma había
varios músicos. Sus primeros escarceos
con la música profesional los dio en el circuito de Rhythm and Blues con el
cantante y pianista, Amos Milburn. Mas tarde, tras unirse al grupo de freejazz
liderado por el excéntrico cornetista, Don Cherry, entro en contacto con el saxofonista, Ornette Coleman, una de las
figuras y precursores del jazz libre.
Con Ornette estuvo desde 1958 hasta 1960 y en ese periodo
inicial del gran saxofonista, participó junto con él en los discos
fundacionales del free jazz para el sello Atlantic, entre ellos, la obra
maestra del género titulada. «The Shape of Jazz To come», (Atlantic-1959)
verdadero catalizador del jazz conocido como jazz libre o «free jazz». Desde
1960, cuando actuó con el maestro del piano, Thelonius Monk en San Francisco,
(At The Blackhaw-Riverside 1960) Bill Higgins, fue un baterista muy solicitado
por los estudios de grabación hasta el punto de que en su mejor época rivalizaba
con el gran baterista de la Costa Oeste norteamericana, el maestro, Shelly
Manne.
Billy Higgins, tienía une estilo más directo que otros
músicos de su época y en su planteamiento vanguardista, recuerda al gran Kenny
Clarke. Bill Higgins falleció el 3 de Mayo de 2001 en Inglewood.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Rhythm-a-Ning, acompañado por Dexter Gordon en saxo tenor, Bobby Hutcherson
en vibráfono, Cedar Walton en piano, y Pierre Michelot en contrabajo.
El Mirador Nocturno – Radio / Franz Schubert – Stabat Mater.
Hoy les presento el 2º programa de La Música de Todos Los
Tiempos, con el Stabat Mater para Solistas, Coro y Orquesta en Fa Menor D 383,
de Franz Schubert.
Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.
John Prine nació en Maywood, Illinois, Estados Unidos, el 10
de octubre de 1946, y murió en Nashville, Tennessee, Estados Unidos, el 7 de
abril de 2020. Cantautor.
John Prine (10 de octubre de 1946- 7 de abril de 2020)
Cantautor estadounidense de música folk y country. Considerado uno de los
compositores más influyentes de los últimos años, John llegó a la escena
musical en 1970, tras haber servido en el ejército. En 1971 apareció su primer
álbum, el homónimo Joh Prine, Luego salieron Diamonds in the Rough (1972),
Sweet Revenge (1973) y Common Sense (1975). Rápidamente ganó reconocimiento
entre sus pares y la crítica, sin embargo, no llego a tener un gran hit. Entre sus acciones más conocidas
sobresalen: In Spite of Ourselves, Illegal Smile, When I Get to Heaven y
Lonesome Friends of Science. Su voz cambio permanente después de que
superara un cáncer de células escamosas en 1998.
Primeros años
Nació y se crió en Maywood, Illinois. Sus padres eran
William Mason Prine, un fabricante de herramientas y Verna Valentine, ama de
casa. Fue gracias a su hermano, David, que dio sus primeros pasos como músico,
aprendiendo a tocar la guitarra a los catorce años. Cursó estudios en la Old Town School of Music
Folk de Chicago y en la Proviso Township High School (hoy Proviso East). Fue cartero por varios años, antes de
alistarse en el ejército estadounidense. Sirvió por un tiempo en la Guerra de
Vietnam y luego en Alemania por unos años.
A finales de los sesentas dejó el ejército, regreso a
Chicago y empezó a trabajar nuevamente como cartero. Fue por ese entonces que inició
su carrera como cantante, tocando en bares y clubes y participando en varios
micrófonos abiertos de la quinta avenida. Rápidamente ganaría fama, por lo que
en poco tiempo se lo vio tocando al lado de artistas establecidos como Bob
Gibson y Jethro Burns. Finalmente, a comienzos de los setentas fue descubierto
por Roger Ebert y Kris Kristofferson, resultando esto en la publicación de su
primer álbum, John Prine en 1971. En
este aparecerían temas como Angel from Montgomery, Paradise y Illegal Smile,
siendo todo un éxito de crítica.
Carrera musical de John Prine
Aclamado por la crítica, Prine se convertiría en poco tiempo
en una de las figuras más importantes de la música folk de los Estados Unidos.
Ya en 1972, publica su segundo álbum Diamonds in the Rough, con los temas The
Great Compromise (sobre la guerra de Vietnam) y Souvenirs. Al igual que su
primer álbum este tuvo buenas críticas, pero pocas ventas. Más tarde aparecen Sweet Revenge (1973), con su
Dear Abby y Common Sense (1975), con Come Back to Us Barbara Lewis Hare Krishna
Beauregard.
Con este último álbum, Prine, conseguiría entrar al Top 100
de Billboard, logrando así su primer gran éxito comercial. Para finales de los setentas llega Bruised
Orange (1978), con The Hobo Song, Sabu Visits the Twin Cities Alone e If You
Don’t Want My Love; seguido por su álbum más comercial Pink Cadillac (1979).
Este tendría un cover del éxito de Charles Underwood, Ubangi Stomp.
Cansado del modelo comercial establecido por la industria
discográfica, en 1981, funda su propio sello Oh Boy Records, con el que publico
todos sus álbumes posteriores. Para ese entonces no solo era conocido por su
música, sino también por los éxitos que había escrito para otros artistas.
Radicado en Nashville, la cuna del Country, en 1984 publicaría su primer álbum
independiente con Oh Boy records, Aimless Love, el cual contó con la
colaboración Roger Cook, Shel Silverstein y
Bobby Whitlock en las letras.
Dos años
después, publicó German Afternoons (1986), álbum en el que aparecen sus
clásicos Speed of the Sound of Loneliness y I Just Want to Dance with You. Le
siguieron el ganador del Grammy The Missing Years (1991), A John Prine
Christmas (1994) y Lost Dogs and Mixed Blessings (1995), con su cover de I Love
You So Much It Hurts de Floyd Tillman y la colaboración con Gary Nicholson, All
the Way With You. En 1999, aparece In Spite of Ourselves, álbum que contaría
con varias colaboraciones de artistas femeninas, Iris DeMent, Lucinda Williams,
Connie Smith, Dolores Keane, Trisha Yearwood y Patty Loveless, entre otras.
Su segundo Grammy llegaría en 2005 con Fair & Square y
en 2007, publica Standard Songs for Average People, álbum en colaboración con
Mac Wiseman. Sus últimos trabajos fueron For Better, or Worse de 2016 y The
Tree of Forgiveness de 2018. En 2020 recibió el Premio Grammy a la Carrera artística
por su larga e inspiradora trayectoria.
Vida personal y operaciones
Estuvo casado con Fiona Whelan Prine, quien también era su
manager. Tuvieron dos hijos llamados Tommy y Jack. En 1998, fue diagnosticado
con un cáncer de células escamosas en un lado de su cuello. Fue sometido a
cirugía y radioterapia y en el proceso resultaron afectados algunos nervios de
su lengua y cuello, lo que provoco que su voz fuera más grave. Años después, en
2013, sería sometido a otra operación, esta vez el cáncer había llegado a su
pulmón izquierdo. Tras la operación, tuvo una dura rutina de rehabilitación
para desarrollar su resistencia.
Muerte por coronavirus
John contrajo el virus, días después de que su esposa diera
positivo, a mediados de marzo. Inicialmente estuvo bien, sin embargo, el 26 de
marzo fue hospitalizado y ya el 28 seria intubado. Varias complicaciones
surgieron con el paso de los días y aunque su esposa se recuperó, John siguió
luchando contra el virus. El 3 de abril se comunicó que tenía neumonía y estaba
utilizando un respirador, además era tratado por otras complicaciones. Aunque
estuvo estable por un tiempo, no mejoró.
John Prine falleció el 7 de abril de 2020, a causa del
covid-19.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento, con
dos canciones: Angel from Montgomery, y Summer's End.
John Winston Lennon nació en Liverpool, Reino Unido, el 9 de
octubre de 1940, y murió en Nueva York, Estados unidos, el 8 de diciembre de
1980. Artista, músico, cantautor, actor, activista, compositor, productor,
escritor y pacifista.
Uno de los grandes iconos musicales de todos los tiempos.
A su innegable genialidad como intérprete y compositor y una
carismática personalidad se le une su notoria prominencia social y política,
significada por los mensajes de paz, concordia y amor en una honesta,
emocional, visceral, íntima proyección personal.
John Winston Lennon nació el 9 de octubre del año 1940 en la
ciudad de Liverpool (Inglaterra), hijo de Julia Stanley y de Fred Lennon, un
marinero que se pasaba largas temporadas en alta mar y que no vio a su retoño
hasta cinco años después de su nacimiento, cuando éste ya vivía con su tía Mimi
(Mary Smith) y su tío George en el 251 Menlove Ave de Woolton.
Mimi y George se ocuparon del pequeño Johnny tras ser
requeridos para el cuidado del niño por Julia, quien, de naturaleza más
libertina que su hermana, se sentía incapaz de criar a su hijo y más con la
presencia de su nuevo acompañante, John Dykins.
Cuando regresó a Liverpool, Fred llegó con la intención de
marcharse con su hijo a Nueva Zelanda, hecho que fue impedido por Julia, quien
devolvió la custodia a su hermana Mimi.
Con una estricta educación por parte de sus tíos, el pequeño
John se manifestó como un muchacho rebelde, prestando poca atención a los
estudios y dedicándose principalmente al dibujo, habilidad que impulsó en un
tiempo posterior a su tía Mimi a pedirle una carta de recomendación al director
de la Quarry Bank Grammar School para que pudiese ingresar en la Liverpool Art
College.
A partir de mediados de los años 50, el joven John Lennon
comenzó a escuchar música con ahínco, devorando skiffle y rock’n’roll y
admirando a Elvis Presley, Lonnie Donegan, Buddy Holly, Chuck Berry o Carl
Perkins.
La ilusión del adolescente de Liverpool era imitar a sus
ídolos e intentar formar una banda.
Tenía que conseguir una guitarra.
Su tía Mimi le compró una de segunda mano.
Tras el fallecimiento en el año 1955 de su tío George, al
que John estaba muy unido, Julia comenzó a pasar mucho más tiempo con su hijo.
John, a pesar del distanciamiento, admiraba a su madre y su
manera de ser, mucho más permisiva que su tía Mimi.
Además le enseño a interpretar el viejo banjo del abuelo,
con el que aprendió a tocar el tema de Buddy Holly “That’ll Be The Day”.
En esta feliz época de reconciliación entre madre e hijo
sucedió un hecho trágico que desoló a John.
Su madre Julia falleció en 1958 a causa de un
atropellamiento realizado por un policía que conducía en estado de embriaguez.
En el año 1955 Lennon formó su primer grupo de skiffle al
que llamó The Blackjacks.
Tras una semana se cambiaron el nombre por el de The
Quarrymen, apelativo derivado de la escuela Quarry Bank.
Estaba compuesto por John Lennon, Bill Smith y Pete Shotton,
su íntimo amigo de correrías juveniles.
Más tarde pasó por la banda gente como Eric Griffiths, Nigel
Whalley, Rod Davis, Colin Hanton, Eric Griffiths, Len Garry o Ivan Vaughan,
quien presentó en julio del año 1957 a John a un muchacho llamado Paul
McCartney, amante del rock’n’roll y consumado instrumentista que asombró a
Lennon con su guitarra, añadiéndole de inmediato a la formación.
Poco después, McCartney le recomendó a John un joven
guitarrista, George Harrison.
Lo demás ya es historia…
En septiembre del año 1957, y en la Liverpool Art College,
John conoció a Cynthia Powell, con quien contrajo matrimonio el 23 de agosto de
1962.
En abril de 1963 nació su hijo Julian.
En la escuela de arte también conoció a Stuart Sutcliffe.
Cynthya y John, quien ya había comenzado una relación con la
japonesa Yoko Ono desde 1966, se divorciaron en el año 1968.
El 20 de marzo de 1969, Yoko y John se casaron en Gibraltar.
Cynthia falleció el 1 de abril del año 2015 en Mallorca tras
sufrir un cáncer.
Tenía 75 años en el momento de su muerte.
Antes de romper los Beatles, John Lennon ya había comenzado
una carrera en solitario que siempre contó con el respaldo de su segunda
esposa.
Juntos habían completado en 1968 el disco “Two Virgins”
(1968), un trabajo experimental que consiguió notoria fama por la portada en la
que aparecían totalmente desnudos.
Las convicciones pacifistas de John Lennon se arraigaron aún
más con Yoko, no dudando la pareja en pasar su luna de miel de manera pública
en una habitación del hotel Hilton en Ámsterdam (Holanda), acontecimientos que
ellos denominaron “Bed-in for peace”.
Posteriormente continuaron sus aventuras avant-garde con
“Life With Lions” (1969).
También en su afán pacifista grabó el sencillo “Give Peace a
Chance” (número 2 en Inglaterra y 14 en los Estados Unidos) y devolvió su
condecoración a la Reina para protestar por el conflicto de Biafra.
Cuando terminó la luna de miel, Lennon apareció en la
edición del año 1969 del Festival de Toronto, Canadá, con una formación
integrada por el guitarrista Eric Clapton, el bajista Klaus Voorman, el batería
Alan White y la propia Yoko Ono, con la que editó el “Live Peace in Toronto”
(1969).
Esta asociación se bautizó con el nombre de Plastic Ono
Band.
Unos días más tarde se metió en el estudio y grabó con la
Plastic Ono Band el sencillo con temática sobre heroína “Cold Turkey” (número
14 y 30).
Los Beatles estaban prácticamente por esa época
finiquitados.
Fue Paul McCartney, aprovechando para publicitar su primer
disco como solista, el que anunció públicamente la disolución de la banda el 11
de abril de 1970.
Todo esto a pesar de que Lennon le había comunicado con
anterioridad que él iba a dejar el grupo pero que aún no lo iba a comentar en
público hasta que lo hicieran todos juntos.
Por esta razón, Lennon, e incluso Harrison, tardaron en
retomar la amistad con Macca.
Anteriormente, el propio John, quien ya trabajaba a su aire,
había presentado el sencillo producido por Phil Spector “Instant Karma” (número
5 en el Reino Unido y 3 en el Billboard).
El álbum debut en solitario del ex-Beatle fue el magistral
“Plastic Ono Band” (1970), un LP también producido por Spector, desabrido,
vibrante, de gran carga emocional, en el que John desnudó totalmente sus
sentimientos.
Temas como “Mother”, “Isolation”, “Love”, “Working Class
Hero” o “God” son canciones incluidas en este sensacional disco.
El single “Power To The People” (número 7 en el Reino Unido
y 11 en EEUU) fue su primer trabajo en el año 1971 antes de grabar su sencillo
y disco más popular “Imagine” (1971) (número 1 en casi todo el mundo).
De nuevo con Spector en el estudio, el álbum contiene
canciones como “Jealous Guy”, “Gimme Some Truth” o “How Do You Sleep?”, una pieza
dedicada a Paul McCartney.
A continuación presentó el single para las navidades “Happy
Xmas (War is Over)”, tema que llegó al puesto número 4 en Inglaterra y al 3 en
los Estados Unidos.
Establecido en los Estados Unidos desde septiembre del año 1971,
Lennon, que jamás residió en Inglaterra de manera permanente, se convirtió en
un activista político izquierdista que aparecía muy frecuentemente al lado de
Yoko Ono en manifestaciones antibelicistas y contactaba con radicales como
Jerry Rubin (quien con el paso de los años se convirtió en un exitoso y
millonario empresario).
“Sometime
In New York City” (1972), con “Woman Is The Nigger Of The World”, ejemplifica
bien en su contenido estas tendencias.
Ese año tocó en directo en el mes de agosto en el Madison
Square Garden de Nueva York.
Este disco doble recibió malas críticas y ventas menores que
su anterior trabajo, alcanzando el número 11 en Inglaterra y 48 en los Estados
Unidos.
Además, el Gobierno norteamericano la tomó con el ex-Beatle
y no cesó de acosarle continuamente para echarlo del país.
Este acoso cesó en el año 1975 tras una sentencia de
apelación judicial que le concedió la famosa tarjeta verde.
El notable “Mind Games” (1973) contiene temas importantes
entre los que destacaba el single homónimo.
Tras este LP (número 13 en Gran Bretaña y 9 en el
Billboard), Yoko y John, que había comenzado una relación con su secretaria May
Pang, decidieron separarse, hecho que aprovechó Lennon para trasladarse a Los
Angeles y entrar dentro de una peligrosa espiral de alcohol y drogas al lado de
Harry Nilsson (para quien produjo el album “Pussy Cats”), Keith Moon, David
Bowie, Elton John y Ringo Starr.
El llamado “Lost Weekend” duró un año y medio.
Tras ese periodo, Lennon regresó con Yoko Ono.
Con uno de los participantes del famoso fin de semana, Elton
John (con quien apareció por última vez encima de un escenario en 1974 además
de ser padrino de su hijo Sean) Lennon obtuvo un número 1 en sencillo con la
canción “Whatever Gets You Through The Night”.
El LP que incluye ese tema es “Walls And Bridges” (1974),
disco con el hipnótico corte “#9 Dream”.
El álbum logró auparse a lo más alto en los Estados Unidos
mientras que en Inglaterra llegó al número 6.
Su siguiente trabajo fue un homenaje a la música que le
influyó de pequeño.
El disco, con co-producción de Phil Spector y titulado
simplemente “Rock’n’Roll” (1975), fue grabado en la época de Los Angeles y
contiene su conocida versión de “Stand By Me”.
Tras nacer su hijo Sean, Lennon se retiró un largo tiempo
del mundo musical no sin antes haber compuesto a medias con Bowie y el guitarra
Carlos Alomar el exitoso single “Fame”.
Al albor de la nueva década, John Lennon regresó para grabar
un muy buen disco al que llamó “Double Fantasy” (1980), LP producido por Jack
Douglas que incluía magníficas canciones como “(Just Like) Starting Over”,
“Woman”, “I’m Losing You”, “Watching The Wheels” o “Dear Yoko”.
Cuando parecía que Lennon había recuperado de nuevo su
inspiración melódica, un descerebrado llamado Mark Chapman le asesinó en la
puerta de su apartamento neoyorkino el 8 de diciembre de 1980.
El hombre había muerto y el mito había nacido.
Tenía 40 años de edad.
Fue incinerado.
De manera póstuma John ingresó en el Rock And Roll Hall Of
Fame en el año 1994.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Stand By Me.