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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
El Mirador Nocturno – Radio / Cecilia Levit presenta:
Tributo a Dina Abramowicz.
Cecilia Levit produce semanalmente este programa que se
emite por Radio Sefarad.
Dina Abramowicz: una biblioteca, un hogar
TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON
CECILIA LEVIT – Dina Abramowicz nació en Vilna en 1909. Sus padres, maestros y
educadores, pertenecen a la rica vida cultural y social de la ciudad, llamada
“Jerusalén de Lituania”. Dina estudió literatura polaca en la Universidad
Stefan Bathory y comenzó a trabajar como bibliotecaria en el YIVO, el primer
centro de investigación de la cultura ídish en Vilna. Cuando la Alemania nazi
invade la URSS, comienza el asesinato por balas y al poco tiempo se crea el
gueto de Vilna. Dina, junto a otros compañeros bibliotecarios consigue rescatar
libros y manuscritos del YIVO y organizan una biblioteca dentro del gueto de
Vilna. Dina logra escapar del gueto y sobrevive junto a los partisanos en el
bosque. Después de la guerra se muda a Nueva York donde se convertirá en la
bibliotecaria jefa del YIVO. Una vida dedicada a la cultura idish y a la
preservación de la historia judía. Falleció en el año 2000 a los 91 años.
Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.
Angelo Badalamenti, también conocido como Andy Badale, nació en Brooklyn, Nueva York,
Estados Unidos, el 22 de marzo de 1937, y murió en Lincoln Park, Nueva Jersey,
Estados Unidos, el 11 de diciembre de 2022. Músico y compositor, director de orquesta y productor.
Angelo Badalamenti es un compositor aclamado y prolífico que
ha compuesto algunas de las bandas sonoras cinematográficas más singulares de
nuestro tiempo. Es ampliamente conocido por su larga colaboración con el director
David Lynch, que ha dado lugar a una obra creativa e inspiradora.
Además de su música para cine, Badalamenti ha compuesto
temas distintivos para las series de televisión "Twin Peaks" e
"Inside the Actors Studio", así como el tema de la antorcha "The
Flaming Arrow" para los Juegos Olímpicos de Verano de Barcelona. Ha
colaborado con artistas como David Bowie, Paul McCartney, Pet Shop Boys, Tim
Booth, Anthrax, LL Cool J, Michael Jackson, Nancy Wilson, Nina Simone, Della
Reese, Mel Tillis, Julee Cruise, Marianne Faithfull, Dolores O'Riordan, Liza
Minelli, Roberta Flack y muchos otros.
Nacido en Brooklyn, Nueva York, Badalamenti estudió
composición, trompa y piano en la Escuela de Música Eastman y la Escuela de
Música de Manhattan, donde obtuvo una maestría. Tras su formación clásica,
trabajó durante cinco años como profesor de música en Dyker Heights, Brooklyn,
mientras pasaba los veranos tocando como pianista en espectáculos. Durante este
período, también fue un activo compositor y orquestador de numerosos artistas
populares.
Angelo Badalamenti comenzó a trabajar en el cine con sus
bandas sonoras para La ley y el desorden y La guerra de Gordon. En 1986, un
joven David Lynch lo contrató como profesor de canto de Isabella Rossellini en
Terciopelo Azul. Badalamenti terminó componiendo la banda sonora de la
película, escribiendo el tema "Misterios de amor" con Lynch, e
incluso aparece en pantalla en la escena del piano bar. Su estrecha relación
con Lynch le sirvió de trampolín y, desde Terciopelo Azul, Badalamenti ha
compuesto la banda sonora de las películas y proyectos de Lynch, así como de
muchos otros directores de renombre.
Badalamenti recibió un premio Grammy por el tema de la
revolucionaria serie de televisión "Twin Peaks". El álbum de la banda
sonora de Twin Peaks alcanzó el disco de oro en 25 países. Recibió un premio
Independent Spirit y un premio Saturn por "Twin Peaks: Fire Walk With
Me" y el premio Anthony Asquith de la BAFTA por la banda sonora de
"The Comfort of Strangers".
Badalamenti ha recibido nominaciones al Globo de Oro por The
Straight Story y Mulholland Drive, tres nominaciones al Premio Emmy por Twin
Peaks, dos nominaciones al Premio César por A Very Long Engagement y The City
of Lost Children, nominaciones a los premios BAFTA y AFI por Mulholland Drive y
un premio de la American Video Conference a la Mejor Banda Sonora Original por
Industrial Symphony #1.
Badalamenti recibió el Premio al Compositor del Año en 2005
y el Premio a la Trayectoria en 2008 en el Festival de Cine de Flandes: Premios
Mundiales de Bandas Sonoras. En el verano de 2011, Angelo fue homenajeado en
los Premios de Cine y Televisión de la ASCAP en el Hotel Beverly Hilton de Los
Ángeles. Allí, en el mismo salón donde se entregan los Globos de Oro cada año,
recibió el Premio Henry Mancini a la Trayectoria y ofreció una interpretación
en vivo de sus obras seleccionadas.
Más recientemente, Badalamenti ha completado una
sorprendente nueva partitura para la película independiente A Late Quartet, un
conmovedor drama sobre las vidas de cuatro músicos mientras se preparan para
una próxima interpretación del Streichquartett en do sostenido menor, Op. 131,
de Beethoven y actualmente está componiendo la partitura para una nueva
película en 3D titulada Stalingrad.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Blue Velvet, interpretada por Isabella Rossellini.
A continuación, de
Wolfgang Amadeus Mozart, el Cuarteto con Piano Nº 1 en Sol Menor K. 478, en la
versión de Juan Barahona, en
piano; Patricia Cordero, en violín; Nobuko Imai, en viola; y Fernando Arias, en
violonchelo.
El ex rehén siraelí Eli Sharabi habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU
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El ex rehén siraelí Eli Sharabi habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU
“Mi nombre es Eli Sharabi. Tengo 53 años. Volví del infierno. Volví para contar mi historia”, se presentó el último jueves el ex rehén israelí ante el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. Sereno, vestido con un traje que le quedaba grande y haciendo equilibro con la voz para poder cumplir con su objetivo: contar el horror de 491 días de cautiverio en las profundidades de los túneles de Gaza.
Sharabi vivía en el Kibutz Be’eri, una comunidad pacífica cerca de la frontera con la Franja junto a su esposa británica Lianne y sus dos hijas, Noiya, de 16 años, y Yael, de 13. Pero el 7 de octubre de 2023, la tranquilidad desapareció en minutos. Terroristas de Hamas irrumpieron en el kibutz, asesinaron civiles y secuestraron a decenas de personas. Sharabi fue uno de los arrastrados a Gaza. Lo separaron de su esposa e hijas sin saber que nunca volvería a verlas.
“Me llevaron a Gaza encadenado, golpeado, humillado. Me encerraron en túneles a 50 metros bajo tierra. Pasé hambre. Perdí 30 kilos”, contó. Durante más de un año, sufrió torturas físicas y psicológicas, aislado del mundo, sin saber si alguien luchaba por su liberación.
“¿Dónde estaban las Naciones Unidas? Fueron 491 días de hambre. De estar encadenados bajo tierra. Y nadie vino. Nadie en Gaza me ayudó”, denunció.
El 8 de febrero Eli Sharabi fue liberado en un despliegue propagandístico de Hamas. Había perdido 30 kilos en cautverio (AP)
“Antes del 7 de octubre de 2023 nos conocíamos todos, trabajábamos juntos por el bienestar de nuestros hijos y nuestros vecinos”... Sin embargo, esa mañana, su mundo se desmoronó. A las 6:29 las alarmas antiaéreas comenzaron a sonar. “Le dije a Lianne que no se preocupara, que pasaría rápido”, relató. Minutos después, recibieron la noticia de que terroristas de Hamas se habían infiltrado en el kibutz. “Escuchamos disparos, gritos, explosiones. Y luego, los pasos en nuestra puerta”. Sin armas, sin forma de defenderse, tomaron una decisión: no resistirse. “Pensamos que si no los provocábamos, quizás nos dejarían con vida”.
“Entraron diez terroristas. Se llevaron nuestros celulares. Me agarraron a la fuerza y me separaron de mi familia. Vi cómo llevaban a Lianne y a mis hijas a la cocina. No podía ver lo que pasaba, pero las oía gritar mi nombre. Yo gritaba el suyo. Les dije que no tuvieran miedo. Pero el miedo que yo sentí en ese momento jamás lo había sentido”
Esa fue la última vez que las vio. Mientras lo arrastraban fuera de su casa, les prometió: “Voy a volver”
No sabía que era una despedida definitiva.
Eli Sharabi y su familia en una foto de archivo. Felices, antes de la masacre de Hamas.
Fuera, el kibutz era un campo de batalla. Terroristas celebraban, filmaban la masacre, incendiaban casas y asesinaban a vecinos y amigos. Sharabi fue golpeado y arrastrado hasta Gaza, donde comenzó el calvario del largo cautiverio.
491 días de cautiverio
Encadenado, con el rostro ensangrentado por los golpes, llegó a Gaza. “Me convirtieron en su trofeo. Ni bien llegamos, una multitud intentó lincharme. Me sacaron del vehículo y me golpearon. Los terroristas me protegieron, pero no por compasión: me querían vivo para exhibirme como un botín de guerra”.
Durante los primeros 52 días, estuvo encerrado en un departamento. Le ataron las manos y los pies con cuerdas tan apretadas que le perforaban la piel. “No podía moverme, apenas respiraba. No me daban comida ni agua suficiente. El dolor era insoportable. Me desmayaba del dolor y cuando me despertaba, todo volvía a empezar”.
El 27 de noviembre de 2023, lo trasladaron a los túneles subterráneos de Hamas, a 50 metros bajo tierra. Allí, el infierno adquirió una nueva dimensión. “Me encadenaron. No me quitaban las cadenas ni por un segundo. Las heridas de mi piel nunca pudieron sanar. Cada paso que daba era de apenas 10 centímetros. Llegar al baño podía tomarme una eternidad.”
La comida era escasa y todo era humillante. “Nos daban un pedazo de pan pita viejo y a veces un poco de té. El hambre consumía todo. A veces, si rogábamos lo suficiente, nos daban algo extra. Nos hacían elegir: un trozo de pita o una taza de té. Era la decisión más importante del día.”
En su cautiverio, Sharabi compartió sufrimiento con otros rehenes, como Alon Ohel, un joven de 24 años con talento para la música. “Alon tocaba un piano imaginario en su propio cuerpo para mantenerse cuerdo. Un día, cuando un terrorista me golpeó tan fuerte que me rompió las costillas, me dio la única pastilla para el dolor que había logrado esconder. Fue un acto de humanidad en medio del infierno”
Alon Ohel siue scuestrado en Gaza (Reuters)
No había respiros, solo tortura psicológica constante. “Nos decían que el mundo nos había olvidado, que nadie venía por nosotros. Perdí la noción del tiempo. Cada día era igual: miedo, hambre, golpes, desesperanza.”
Pero lo peor llegaría cuando los captores le mostraron una imagen de su hermano Yossi. “Me dijeron que lo habían matado. Fue como si me rompieran el alma en mil pedazos. Mi hermano había sido el pilar de nuestra familia. En cautiverio, me contaron que él daba su comida a otros. Murió con el corazón lleno de bondad, pero en manos de asesinos sin piedad”.
Eli Sharabi, a former Israeli hostage released by Hamas in Gaza last month, holds of a photograph of his late brother Yosi, killed by Hamas as he addresses a meeting of the United Nations Security Council at U.N. headquarters in New York York City, U.S, March 20, 2025. REUTERS/Mike Segar
Con furia, criticó a los organismos internacionales por su doble discurso. “Ustedes hablan de la crisis humanitaria en Gaza. Yo la vi con mis propios ojos. Vi a terroristas bien alimentados con ayuda internacional mientras los rehenes éramos tratados peor que animales”. “No recibí ni una visita de la Cruz Roja. No me dieron atención médica. Nadie verificó si aún estaba vivo. Nadie vino a ver en qué condiciones nos tenían. Nos dejaron solos”.
“No acepto excusas. No acepto justificaciones. Si de verdad creen en los derechos humanos, entonces tráiganlos a todos de vuelta”, exigió.
El 8 de febrero de 2025, tras 491 días de tortura y hambre, Eli Sharabi fue finalmente liberado. Su cuerpo era una sombra de lo que fue: “Pesaba solo 44 kilos, menos que mi hija menor, Yael. Me miré en un espejo y no me reconocí”.
Su entrega fue un espectáculo macabro. “Hamas organizó un ‘acto de despedida’. Me rodearon de terroristas armados y de una multitud que nos veía como entretenimiento. Era su gran ceremonia de ‘liberación’. Y en medio de ese circo, una representante de la Cruz Roja me dijo: ‘No te preocupes, ahora estás a salvo’... ¿Dónde había estado en estos 491 días?”
Cuando finalmente llegó a Israel, lo primero que pidió fue ver a su esposa e hijas. Nadie se atrevía a contarle. “Me dijeron que mi madre y mi hermana me esperaban. Insistí: ‘¿Dónde están Lianne, Noiya y Yael?’ Y en ese instante, lo supe. Me las habían arrebatado para siempre”.
Hamas las había asesinado el 7 de octubre.
Eli Sharabi mostró la foto de su familia, Lianne, Noiya y Yahel?, asesinadas por Hamas el 7 de octubre de 2023
“Había sobrevivido a un infierno con la esperanza de volver a verlas. Había resistido cada día pensando en abrazarlas. Y ahora, mi hogar estaba vacío. Mi vida había sido destruida”. Él, que había soñado durante 491 días con reconstruir su vida, se encontró con que no quedaba nada por reconstruir.
En el silencio de la sala, terminó su discurso: “Mi nombre es Eli Sharabi. No soy un diplomático. Soy un sobreviviente. Que vuelvan todos a casa. Gracias”.
El ex rehén siraelí Eli Sharabi habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU