sábado, 6 de julio de 2013

Sviatoslav Richter


Sviatoslav Teofílovich Ríjter nació en Zhytomyr, Ucrania, 20 de marzo de 1915 y murió en Moscú, Rusia, el 1 de agosto de 1997.

Está considerado como uno de los grandes pianistas del siglo XX, y es célebre por la profundidad de sus interpretaciones, su virtuosa técnica y su amplio repertorio.

Creció en Odessa, fue autodidacta, algo poco habitual en estos casos, aunque su padre -pianista y organista- y uno de sus alumnos, un arpista checo, le dieron una educación musical básica.

Richter era un excelente lector a primera vista, y practicaba regularmente con las compañías locales de ópera y ballet y comenzó a trabajar en la Ópera de Odessa como pianista acompañante en los ensayos.


El 10 de marzo de 1934, dio su primer recital en el club de ingenieros de Odessa, y empezó a estudiar formalmente piano hasta tres años después con Heinrich Neuhaus, famoso pianista y profesor en el Conservatorio de Moscú.

Durante la audición, Neuhaus le susurró a otro estudiante: "Este hombre es un genio" y aunque tuvo como alumnos a muchos grandes pianistas, entre ellos Emil Gilels, Radu Lupu, y Jean-Marc Savelli se dice que consideraba a Richter su "alumno genial, al que había estado esperando toda la vida", a la vez que admitía que no había podido enseñarle "nada".


En sus comienzos, Richter dio sus primeros pasos en la composición, que abandonó poco después de mudarse a Moscú.

Años después, explicó esta decisión: "Quizás la mejor manera de explicarlo es que no tiene sentido traer más mala música al mundo".

En 1940, siendo todavía estudiante, estrenó la Sonata para piano Nº 6 de Serguéi Prokófiev, compositor a cuyas obras quedaría asociado para siempre.

Se hizo famoso por saltarse las clases obligatorias de adoctrinamiento político en el conservatorio y por ser expulsado dos veces en su primer año.


Siempre fue un extraño a la política de la Unión Soviética, y nunca se unió al Partido Comunista.

Richter conoció a la soprano Nina Dorliak en 1945 y poco después la acompañó en un programa que incluía canciones de Nikolái Rimski-Kórsakov y Prokófiev.

Éste fue el primer encuentro de una asociación que duraría el resto de sus vidas y fueron compañeros inseparables.

Ella era el contrapunto a su naturaleza impulsiva. Le daba cuerda a su reloj, le recordaba sus citas y organizaba sus compromisos profesionales.


En 1949 ganó el Premio Stalin, lo cual lo llevó a dar varias giras de conciertos en Rusia, Europa del Este y China y sus primeros conciertos fuera de la Unión Soviética en Checoslovaquia en 1959.

En 1952, Richter fue invitado a interpretar el papel de Franz Liszt en la versión rusa de la película Glinka de 1946, sobre la vida del compositor Mijaíl Glinka, llamada Kompozítor Glinka.

Richter se dio a conocer en Occidente gracias a grabaciones de los años 50 y uno de sus primeros defensores fue Emil Gilels, quien durante su primera gira estadounidense, en la que recibió magníficas críticas, dijo: "Esperen a escuchar a Richter".

Richter dio sus primeros conciertos en Europa Occidental en mayo de 1960, cuando se le permitió tocar en Finlandia y luego en se mismo año le fue permitido tocar en Estados Unidos.


Su debut tuvo lugar el 15 de octubre de 1960 en Chicago, donde tocó el Concierto para piano Nº 2 de Johannes Brahms, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Chicago y Erich Leinsdorf, y consiguió muy buenas críticas. La gira de 1960 culminó con una serie de conciertos en el Carnegie Hall.

Sin embargo, Richter afirmó que no le gustaba tocar en Estados Unidos debido a un incidente producido en 1970, en el Alice Tully Hall de Nueva York, cuando un grupo de manifestantes antisoviéticos irrumpió en un concierto de Richter y David Óistraj, Richter juró que no volvería.

En 1961, tocó por primera vez en Londres y debutó con obras de Haydn y Serguéi Prokófiev y fue recibido con hostilidad por los críticos británicos.

Tras el concierto del 18 de julio de 1961, donde interpretó los dos conciertos para piano de Franz Liszt, los críticos cambiaron de parecer.


Aunque disfrutaba al dar conciertos en público, Richter odiaba planear las temporadas de conciertos, y en sus últimos años solía tocar en conciertos anunciados con poca antelación, en salas pequeñas y oscuras, tan sólo con una lámpara para iluminar la partitura.

Richter afirmaba que de esta manera el público podía concentrarse en la música, en vez de en sucesos irrelevantes como los gestos y muecas del intérprete.

En 1986, Richter se embarcó en una gira de seis meses por Siberia y dio unos 150 recitales; a veces tocaba en pueblos pequeños, donde ni siquiera había una sala de conciertos.

A finales de los años 80, la técnica de Richter decayó parcialmente debido a su edad y a problemas de corazón y este proceso de envejecimiento continuó durante los años 90, y le causó gran frustración.



Sin embargo, en 1995 seguía tocando las piezas más difíciles del repertorio pianístico, incluyendo el ciclo Miroirs de Maurice Ravel, la Sonata para piano Nº 2 de Serguéi Prokófiev, y los Estudios y la Balada Nº 4 de Frédéric Chopin.

En palabras del propio Richter, "mi repertorio da para unos ochenta programas diferentes, sin contar la música de cámara".

Richter trabajaba incansablemente para aprender nuevas obras. Por ejemplo, a finales de los 80 aprendió las variaciones sobre Paganini y Handel de Brahms, y en los 90, los estudios de Debussy, los conciertos para piano de Saint-Saëns, Gershwin, Mozart, así como sonatas de Bach y Mozart que no había incluido previamente en sus programas.

Las obras fundamentales de su repertorio fueron las de Franz Schubert, Robert Schumann, Beethoven, J.S. Bach, Chopin, Liszt, Prokófiev, Claude Debussy y otros muchos.


















Además de su carrera como solista, dio también conciertos de música de cámara con compañeros como Mstislav Rostropóvich, Rudolf Barshái, David Óistraj, Oleg Kagan, Yuri Bashmet, Natalia Gutman, Zoltan Kocsis, Elisabeth Leonskaya, Benjamin Britten y los miembros del Cuarteto Borodín y acompañó a menudo a cantantes como Dietrich Fischer-Dieskau, Peter Schreier, Galina Pisarenko y, por supuesto, su compañera Nina Dorliak.



Su última interpretación grabada fue un concierto de 1994 con la Orquesta Sinfónica Shinsei de Japón y su amigo Rudolf Barshai como director, en el que tocó tres conciertos de Mozart.

El último recital tuvo lugar en una reunión privada en Lübeck, Alemania, el 30 de marzo de 1995 con un programa que incluyó dos sonatas de Haydn y las Variaciones y fuga sobre un tema de Beethoven, de Max Reger, pieza para dos pianos que interpretó con el pianista Andreas Lucewicz.

Richter murió en su casa a las afueras de Moscú, de un ataque al corazón y en el momento de su muerte, estaba estudiando los Fünf Klavierstucke, D. 459, de Schubert.


A continuación un documental sobre la vida de Sviatoslav Richter, dirigido por Bruno Mosaingeon.