Paul Gerhardt nació en Gräfenhainichen, Alemania, el 12 de marzo de 1607, y murió en Lübben, Alemania, el 27 de mayo de 1676. Poeta, autor de himnos religiosos.
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Paul Gerhardt (* 12 de marzo de 1607, Gräfenhainichen - † 27
de mayo de 1676, Lübben) fue un himnógrafo o escritor de himnos religiosos
protestantes alemán, el más importante de su época.
Vida y obra
Paul Gerhardt nació el 12 de marzo de 1607 en el Electorado
de Sajonia, fue el segundo de cuatro hijos. Asistió a la escuela pública donde
adquirió conocimientos de latín y de canto coral. Al igual que muchas familias
en Sajonia, la familia Gerhardt padeció hambre, epidemias y maltratos por parte
de los soldados a causa de la Guerra de los Treinta Años.
Después de terminar sus estudios en la escuela pública en
1627, obtuvo los conocimientos necesarios para acceder a la Universidad. Eligió
el estudio de Teología en la Universidad Luterana de Wittenberg. Allí se
matriculó el 2 de enero de 1628. Gerhardt había tenido conocimiento de esta
teología en su casa y en la escuela. En Wittenberg estudió la pura enseñanza de
Lutero a través de importantes profesores de la Ortodoxia Luterana. Además,
cursó estudios en la facultad de Filosofía.
En Wittenberg se habían refugiado muchas personas que huían
de la guerra. Entre los años 1636 y 1637 cundía la peste y las autoridades
eclesiásticas tuvieron que publicar libros de registro de las numerosas
defunciones. El pueblo del que era oriundo Paul Gerhardt fue completamente
destruido por soldados suecos el 11 de abril de 1637; además, el 7 de noviembre
de 1637 murió su hermano Christian. Las experiencias de Wittenberg impactaron
profundamente en Gerhardt. El 26 de abril de 1642 compuso su primera poesía,
meramente de circunstancias: un encomio al hijo de un profesor de Hamburgo por
haber aprobado su examen de licenciatura.
En 1643 Gerhardt se trasladó a Berlín. La ciudad había
sufrido mucho a consecuencia de la Guerra de los Treinta Años y a causa de la
peste, la viruela y otras epidemias la población se había reducido de 12.000 a
5.000 habitantes al concuir el conflicto. Gerhardt consiguió emplearse como
profesor particular del consejero jurídico Andreas Berthold y su esposa Elisabeth.
Y por entonces compuso varios textos para himnos, que encarnan su desolación
por los desastres de la guerra y sus consecuencias. Con ello también desarrolló
su teología. No se limitó a reflexionar sobre sus impresiones, sino que ayudaba
a reconstruir anímicamente a sus conciudadanos, pues con sus himnos les daba
nuevas fuerzas y restauraba sus esperanzas.
El consuelo de almas y el apoyo espiritual los desarrollaba
Gerhardt especialmente en la Iglesia de San Nicolás (Nikolaikirche) de Berlín.
Aquí colaboraba desde 1622 Johann Crüger como maestro de canto. En 1640 este
último había publicado por primera vez el himnario Praxis Pietatis Melica
(Práctica de beatitud en cantos cristianos y de consolación). Entre él y
Gerhardt comenzó una colaboración amistosa que duraría muchos años. Al nuevo
himnario de Crüger de 1647, Gerhardt había aportado 18 himnos. En la quinta
edición del mismo el número de himnos de Gerhardt aumentó a 82. Gerhardt
también tenía amistad con el Prior de la Iglesia, Petrus Vehr, y este le prestó
su apoyo para ser pastor en Mittenwalde. El 30 de noviembre de 1651 se instaló
como párroco de esta población. Se conservan cuatro sermones fúnebres de esa
época que muestran su forma popular y clara de predicar. Al igual que en sus
himnos, Gerhardt hacía fáciles de entender en sus predicaciones los contenidos
teológicos por medio de ejemplos simples y comprensibles.
Además de su actividad parroquial continuó la poética: en
1653 apareció la quinta edición del himnario de Crüger. Durante este periodo de
su vida compuso el famoso himno de la Pasión O Haupt voll Blut und Wunden! “¡Oh
rostro herido y ensangrentado!” incorporado al himnario de Crüger de 1656 en su
sexta edición; hoy este himno es una obra considerada de valor cultural mundial
y Johann Sebastian Bach la incluyó en su Pasión según San Mateo, así como otra
de sus himnos, Befiehl du deine Wege.
Gerhardt mantuvo su relación con la parroquia de Berlín. El
11 de febrero de 1655 se casó con Anna Maria Berthold. Tuvieron cinco hijos, de
los cuales cuatro murieron pronto. Solo sobrevivió Paul Friedrich. En mayo de
1657 Gerhardt fue elegido segundo diácono de la Iglesia de San Nicolás. En
aquel momento se iniciaban los conflictos entre los Reformados y los Luteranos.
El Príncipe elector de Brandeburgo, Juan Segismundo I, se había convertido
antes de la guerra de la fe luterana a la Reformada calvinista, convirtiendo
ésta en religión de palacio. Sin embargo, sus súbditos siguieron siendo en su
mayoría luteranos. Por ello se produjeron tensiones confesionales.
Posteriormente el Príncipe Federico Guillermo I pasó a ser dispensador de los
asuntos eclesiásticos. Este príncipe inició una política que discriminaba a los
luteranos, lo cual provocó mayores conflictos con los representantes de la
Ortodoxia Luterana. Como consecuencia el príncipe prohibió a sus subordinados
estudiar en la Universidad de Wittenberg.
En las tierras de este príncipe se extendía el desánimo entre
los teólogos luteranos, cuyo centro era Berlín. Gerhardt también fue
involucrado en las discusiones y representó con vehemencia la postura luterana.
Esta postura no le agradaba al príncipe. Sin embargo, considerando que la paz
estaba en peligro, ordenó el 16 de septiembre de 1664 un edicto de tolerancia.
Las disposiciones de la enseñanza reformada no podían ser aceptadas por los
luteranos por considerarlas como la aceptación de una presunta religión
herética y por consiguiente como un abandono de la verdadera fe. Sin embargo el
príncipe exigió que se aceptara el edicto de tolerancia. Los luteranos que se
negaron a firmarlo fueron despedidos.
El 31 de enero de 1666 Gerhardt debía firmar el edicto. Como
muchos otros se negó, por lo que fue despedido el 13 de febrero. Los ciudadanos
de Berlín y sus gremios no estaban de acuerdo con este despido, y exigieron que
fuera admitido de nuevo y liberado de esta obligación de firmar.
El magistrado de Berlín se dirigió al príncipe, pero éste
rechazó su solicitud. Como Gerhardt había alcanzado con sus himnos un
reconocimiento fuera de Berlín, protestó también la nobleza rural en contra de
su despido. El príncipe readmitió a Gerhardt el 12 de enero de 1667. Sin
embargo, éste renunció a su cargo por cuestiones de conciencia. Por ello
dispuso el príncipe su despido definitivo el 4 de febrero de 1667.
Ya desde 1666 se había empezado a disponer de cuadernillos,
que serían publicados en el año 1667, que contenían 12 trabajos de Gerhardt. En
1667 apareció una primera edición completa de sus textos de himnos bajo el
nombre de “oficios espirituales”. En esa época murió su esposa Anna María, el 5
de marzo.
En 1669 Gerhardt fue invitado a Lübben, donde el 16 de junio
fue nombrado de forma festiva diácono de la Iglesia de San Nicolás. Allí
permanecería los últimos años de su vida en condiciones precarias. Sin embargo,
cumplió con sus obligaciones de consuelo de almas, solucionando los problemas
de la organización eclesiástica.
Gerhardt falleció a los 70 años, el 27 de mayo de 1676, en
su vivienda parroquial de Lübben. El 7 de junio de 1676 fue enterrado en el
coro, junto al altar de la iglesia en la que había trabajado los últimos años
de su vida y que desde 1930 lleva su nombre.
Los primeros años de la vida de Gerhardt estuvieron bajo la
sombra de terribles catástrofes internas en Alemania. Sufrió la peste y el
dolor de sus conciudadanos ocasionados por la guerra. Estas experiencias le
impactaron, aunque era un hombre pacífico. Esto se refleja en sus himnos, en su
sencillez, calor y facilidad para ser cantados. Por ello se han convertido en
cantos populares. A pesar de que compusiese libremente, tomando como base de
sus himnos los salmos de la Biblia, los himnos latinos de Arnulf von Löwen o
las oraciones de Johann Arndt, supo siempre elaborar el contenido poético para
que conmoviera.
La lírica de Gerhardt, que emplea una fraseología llena de
imágenes, trata de la Iglesia, de los días y de las estaciones del año, de la
vida conyugal y familiar. En todas las circunstancias adversas Gerhardt predica
consolación, paciencia y confianza en Dios. Esto se expresa especialmente en su
himno de peregrinación “Encarga a Dios el rumbo de tu peregrinar”. También el
dolor de la guerra y el deseo de paz se encuentran en la lírica de Gerhardt. Al
final de la Guerra de los Treinta Años compuso el himno de acción de gracias
“Alabemos a Dios, ha vuelto a aparecer la honrada paz y la palabra de la
alegría”.
Las obras de Paul Gerhardt que hoy conocemos abarcan 139
letras de himnos y poesías. Además, puso música a 15 poesías latinas, entre
otras, las de Johann Crüger, Johann Goerg Ebeling y Johann Sebastian Bach.
Gerhardt era un poeta modesto, comedido y sin exigencias.
Las poesías de Gerhardt quieren llevar a un diálogo con Dios
y dar confianza a los humanos, con una espiritualidad eclesial y personal. Es
decir, que sus obras llevan de un sentimiento eclesial objetivo a un subjetivismo
personal. Van del testimonio a la edificación. Con Martín Lutero la
congregación clama a Dios, con Gerhardt es el individuo el que habla. La lírica
de Gerhardt marca el principio de una lírica alemana nueva, que posteriormente
perfeccionaría Johann Wolfgang von Goethe.
Aunque Paul Gerhardt pertenece a una época espiritual y
poética que nos puede parecer lejana a nosotros, sigue vivo entre nosotros a
través de sus obras. Sus himnos tienen un profundo carácter religioso y
ciertamente corresponden a su época. Son, pues, la típica expresión de su época
y, sin embargo, van mucho más allá. Gerhardt representa al pensador autónomo
con sentimientos, aunque transmita y se base en la ortodoxia luterana.
Ciertamente tiene el mérito de haber promocionado el desarrollo del himno de
testimonio y consagración. Sus poemas se han convertido en cantos populares y
de familia de la fe cristiana. Dan palabras de alabanza y agradecimiento,
concediendo consuelo en la pena.
Los himnos de Paul Gerhardt fueron pronto incluidos en otros
himnarios. En el tiempo del despertar intelectual no fueron tenidos en cuenta,
sino que a partir de ellos se crearon otros. Solo después de las guerras de
liberación fue reconocida de nuevo su obra; como por ejemplo, por el escrito de
Ernst Moritz Arndt, “Palabra y canto en la Iglesia”.
El haber descubierto de nuevo los oratorios de Bach por
Felix Mendelssohn-Bartholdy permitió presentar de nuevo los corales de Gerhardt
que forman parte de los mismos. Muchos de sus textos, como por ejemplo “Encarga
a Dios el rumbo”, faltaron durante generaciones en la catequesis.
Los poemas de Gerhardt no solo han sobrevivido a los
tiempos, sino que han llegado a pasar las barreras interconfesionales y
lingüísticas. Se han traducido al holandés, francés, inglés y español, así como
a lenguas africanas y asiáticas. Consiguieron introducirse en los himnarios
católicos y también son cantados en las iglesias reformadas. Gerhardt se ha
convertido en un poeta ecuménico. Gerhardt ha escrito una poesía para todas las
circunstancias de la vida y de fiesta.
El himnario alemán evangélico actual (1993) incluye 26
himnos de Gerhardt. Muchas personalidades de la historia de la Iglesia y del
espíritu han sido impactadas por Paul Gerhardt y han dado testimonio de ello,
hasta en nuestros días. Los himnos de Paul Gerhardt fueron importantes en la
vida de Dietrich Bonhoeffer (1906-1945). Se ha de mencionar especialmente que
Bonhoeffer encontró en ellos consuelo durante su cautividad en la primavera de
1943.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con el Himno ¿Cómo debo recibirte? estrofas 1, 2 y 6, en la versión de Catherina
Witting, soprano; Tiina Zahn, contralto; Dávid Csizmár, bajo; Katharina Wulf,
Verena Fischer-Zernin, violines; Lukas Henke, órgano y tenor.