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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
Nacha Roldán interpretó maravillosamente la obra de Zitarrosa.
Parecía eterna Nacha Roldán, apenas año y medio atrás, cuando ocurrió su última charla con Página 12. La entrevista se publicó justo el día de su cumpleaños número 75 –el 14 de enero de 2023- y la cantora andaba entonces por presentarse en la Fiesta Nacional del Chamamé, en el Festival de Cosquín, y en Rondemán Abasto, una trifecta enérgica, vital, que tornaba bastante impensable el desenlace posterior. “Es increíble, nunca me cuidé la voz, y no me la cuido… no sé cómo mis cuerdas se sostienen todavía. Debe haber un Dios, alguien que me está ayudando, porque tampoco siento la edad”, decía ella entonces, rubricando su vitalidad. Pero pasa que la eternidad es imaginaria, y entonces Nacha murió, a los 76. Fue este miércoles. Se anunció sin demasiados detalles. Y puede ser que los tres paquetes de cigarros que se fumaba por día en sus años mozos, hayan hecho mella por algún lado. “Pobre de mi cuerpo, ¡le di con todo!”, había admitido, incluso, en otro pasaje de la entrevista citada.
Voz, talento, energía y cuerpo fueron clave entonces para que la brillante cantora nacida en Clorinda, Formosa, criada en Corrientes, y profesionalizada en Buenos Aires haya podido cumplir con aquellos tres conciertos veraniegos, en los que donde se dio el gusto de volver a interpretar gemas litoraleñas, tipo “Villanueva” o “Viejo Caa Catí”, y otras de las zitarroseanas, que habían sido presa de su voz durante años, y que estaba desempolvando para volver sobre ellas, “Pal que se va” o “Guitarrero viejo”, entre ellas.
Justamente un mojón clave de su vida artística fue su encuentro con Alfredo Zitarrosa, a quien conoció cuando -recién instalada en Buenos Aires- coincidió con el cantautor oriental en los estudios del sello EMI-Odeón. Grababan ambos en salas contiguas, la cantora escuchó la portentosa voz de Alfredo, y pidió que la lleven a conocer a su dueño, por entonces prohibido en el Uruguay. “Yo escuchaba esos temas y me volvían chiflada: ¡eran una maravilla!”, decía Roldán en la entrevista citada. Tanto fue el chifle que no solo empezó a cantar esas canciones en vivo, sino que también se animó a grabar algunas de ellas en sus primeros discos, y a cantarlas en vivo, incluso en ciertas ocasiones con el mismo Zitarrosa como espectador. “Alfredo venía a ver los recitales en que yo cantaba sus canciones, pero me pedía que por favor ni lo nombrara. Desde entonces, me identificaron con esas canciones que hice con mucho cariño y mucha admiración”.
Nacha se instaló en Buenos Aires, hacia fines del sexto decenio del siglo pasado, cuando recaló -contra la voluntad de su padre- contratada por EMI-Odeón, sello para el que grabó ese germinal disco que la posicionó muy bien en la escena folklórica argentina. Saldré a buscar el amor –tal el nombre de su opus uno- portaba frescas versiones de “El violín de Becho” y “Pichón de amor”, de Zitarrosa.
Tras el disco debut, tres años después llegó su sucesor bajo el nombre de Con propia lumbre, el de la bella “Palabras para Julia” y la yupanquiana, “Le tengo rabia al silencio”. Luego arribaron los dos posteriores que no le van en zaga al par anterior: Matices, de 1980, y Fuego lento, el de “Resolana” y “No quiero que te vayas”, publicado cuatro años después.
Entremedio de ambos trabajos, se produjo el segundo mojón importante del devenir de Nacha, cuando la convocaron para ser la primera voz femenina de la Orquesta de Tango de Buenos Aires, dirigida entonces por el maestro Carlos García. Con ella, su voz brilló en España, y sobre todo en Japón, donde cantó noventa veces, cuando alboreaba la década del 80`.
De su experiencia con la orquesta porteña provienen también las impecables grabaciones de “La Morocha” y “Madreselva”. Otra data que enaltece su vida artística fue también la hermosa versión de “Pájaro de rodillas” (Zitarrosa-Porcel de Peralta), que grabó junto a Mercedes Sosa, para Cantora I.
A continuación,
la recordamos con uno de sus grandes éxitos: Quisiera amarte menos.
Antonio Manuel Ruiz Quirós Arroyo, más conocido como Antonio
Quirós, nació en Santander, España, el 29 de agosto de 1912, y murió en Londres,
Reino Unido, el 9 de mayo de 1984. Pintor.
El sitio www.dbe.rah.es publicó
este recordatorio firmado por Esther López Sobrado.
El pintor cuyo nombre completo es Antonio Manuel Ruiz Quirós
Arroyo nació en Santander el 29 de agosto de 1912 en el seno de una familia relacionada
con el mundo de la cultura y el arte. Sus padres, Manuel Ruiz-Quirós Gutiérrez
y Balbina Arroyo Besoy contaban entre sus familiares con María Gutiérrez
Blanchard o Matilde de la Torre. Desde muy niño surgió en él el interés por la
pintura, llegando prácticamente a abandonar sus estudios, motivo por el que su
padre acabó aceptando esta situación y le asociará al Ateneo de Santander,
institución que poseía un ambiente proclive a la formación cultural y artística
de cualquier joven; allí conocerá a Gerardo Diego.
Asimismo pretendió que comenzara sus estudios de pintura en
el taller de Gerardo de Alvear, pero, al partir este pintor hacia Argentina en
1927, esta iniciativa resultó inviable. Será entonces cuando comience sus
estudios pictóricos junto al pintor Camoyano, artista anquilosado en el pasado
que no podrá enseñarle más que unas sencillas nociones técnicas, motivo por el
que podemos considerar a Quirós como un pintor autodidacta, ya que serán éstas
las únicas enseñanzas que reciba.
Del 22 al 31 de julio de 1931 expondrá en el Ateneo de
Santander, junto a sus amigos Luis Polo y Patricio Sánchez. Aproximadamente de
esta época son Retrato del padre, Paisaje de Ucieda, Una aldea o Autorretrato.
En los primeros años de la década de los treinta serán notorias
en sus pinturas las influencias de Ricardo Bernardo y de su tía María
Blanchard, cuya muerte se producirá en 1932. La influencia de Bernardo es
bastante normal, puesto que a comienzos de 1930 era uno de los pintores más
renovadores de entre los que residían en Cantabria. Más extraña resulta la de
María Blanchard a la que no sabemos si llegó a conocer y de la que sin embargo
encontramos su influjo en El Cajista, Chansonnier o Retrato masculino entre
otros.
En la década de los treinta conoce a Federico García Lorca
en sus viajes con La Barraca por Cantabria. De la mano de Lorca y de artistas
de la generación del 27 entrará en el mundo del surrealismo. Expondrá en enero
de 1934 en el Ateneo de Santander, al lado de Justo Colongues Cabrero. En 1935
colaboró con la Barraca en la realización de alguna escenografía.
Aproximadamente de esta época son sus telas Perro ladrando a
la luna o La muerte del Camborio, de claras resonancias lorquianas. En octubre
de 1935 expondrá de nuevo en el Ateneo de Santander y en enero de 1936 en la
Biblioteca Popular de Torrelavega. Realiza, asimismo, decorados para alguna
obra de teatro.
Con el estallido de la Guerra Civil trabaja durante un año
como dibujante en el Estado Mayor republicano.
Al caer Santander en manos de los rebeldes en agosto 1937 se
verá obligado a abandonar la ciudad, trasladándose vía Cataluña a Valencia y
Extremadura, desde donde se exiliará a Francia. Con el comienzo de la Segunda
Guerra Mundial y su lucha en la resistencia pasará por diversos campos de
concentración y será deportado por los alemanes.
Hasta 1952 durará su exilio en Francia. Durante estos años
realiza diferentes exposiciones (1947 “Peinture d’Aujourd’hui”, Galerie
Drouant-David, Salon de Automme, París; Galerie des Etats-Unis Cannes; 1948
expone con Picasso en la Kungs Harllen Galerie de Estocolmo y en la Galerie
Cambacers de París; 1949 en la Galería Krug de Ámsterdam; 1950 en la Galerie
Roi Volmar de París y en Henschel Gallery de Philadelphia; 1952 Kasel Gallery
de Nueva York.) En 1950 había contraído matrimonio con la americana Berenice
Kammermann. En 1951 vuelve por primera vez a España por breve espacio de tiempo
ante el fallecimiento de su padre. Aproximadamente un año después se instalará
en Madrid.
Podemos decir que desde su regreso a España su personal
estilo queda perfectamente definido, permaneciendo fiel a sus rigurosas
composiciones hasta su muerte. Su peculiar plástica, plagada de rígidos seres
de fuerte verticalidad conseguidos a través de hermosos colores de brillo esmaltado,
resulta inconfundible.
Realizará a partir de su regreso innumerables exposiciones
(1955, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao; 1956 Ateneo de Barcelona y Ateneo
de Madrid; 1957 Librería Clan de Madrid; 1958 en la Sala Seal de Madrid; 1961
Galería San Jorge de Madrid; 1965 Galería Quixote de Madrid; 1974 Galería Decar
de Bilbao, junto a su amigo Caruncho; 1975 exposición homenaje en la Casa de la
Cultura de Cabezón de la Sal (Santander); 1976 exposición antológica en la
Biblioteca Nacional de Madrid; 1977 en la Sala Monzón de Madrid; 1980 Galería
Biosca de Madrid y Sur de Santander. En 1962 se le concede el Premio de la
Crítica y en 1965 la Medalla de Oro Eugenio D’Ors a las Artes Plásticas.
En 1984 morirá en Londres. Ese mismo año el Museo de Bellas
Artes de Santander le dedicará una exposición homenaje en el mes de agosto. Su
personal e inconfundible obra se encuentra en Museos y colecciones privadas repartidas
por todo el mundo.
Obras de ~: El Cajista, 1933; Perro ladrando a la luna,
1935; Viento Sur, 1937; Joven argelino, 1950; Retrato de Lines Quevedo, 1959;
Tía Matilde, 1960-1965; Retrato de Felipe Santullano, 1967; Figura sentada,
1970; Mujer sentada, 1973; Dos figuras, 1975-1980.
Bibl.: P. Sentenac, Catálogo de la Exposición Peinture
d’Aujourd’hui, Paris, Galerie Drouant-David, 1947; J. de Castro Arines, Quirós,
Madrid, Ateneo, 1956; J. de la Puente, “Antonio Quirós”, en Estafeta Literaria
(Ateneo de Madrid), n.º 115 (8 de febrero de 1958); C. A. Areán, Catálogo de la
Exposición Antonio Quirós, Madrid, Galería San Jorge, 1961; A. M. García
Viñolas, Catálogo de la Exposición Quirós, Madrid, Galería Biosca, 1968; J.
Fuente, Catálogo de la exposición Caruncho-Quirós, Bilbao, Galería Decar, 1974;
J. Camón Aznar, Catálogo de la Exposición Quirós, Cabezón de la Sal
(Santander), Sala Sres. Ruiz de la Riva, 1975; “El arte de Quirós”, en
Guadalimar (Madrid), 1976; J. Hierro, Catálogo de la Exposición Quirós, Madrid,
Salas de Exposiciones de la Dirección General del Patrimonio Artístico y
Cultural. Comisaría Nacional de Museos y Exposiciones, 1976; M. Fernández
Braso, “Las memorias de Quirós”, en Guadalimar (Madrid), n.º 12 (abril de
1976); R. Chavarri, Catálogo de la Exposición Quirós, Madrid, Sala Monzón,
1977; L. A. Salcines, El arte como comunicación, Santander, El autor, 1977; J.
Hierro, Catálogo de la Exposición Quirós, Madrid, Galería Biosca, 1980; L.
Rodríguez Alcalde, Quirós, Santander, Museo Municipal de Bellas Artes, 1983; J.
Castro de Beraza, Catálogo de la Exposición Quirós, Santander, Museo de Bellas
Artes, 1984; J. Hierro y L. Navarro, Quirós (1912-1984), Madrid, catálogo del
Centro Cultural del Conde Duque, 1986; VV. AA., Antonio Quirós (1912-1984),
Santander, Museo de Bellas Artes, 1999.
Esther López Sobrado
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con una selección de imágenes preparadas en video por Ines Vigo @inesvigo
Fidel Adolfo Pintos nació en Buenos Aires, Argentina, el 28
de agosto de 1905, y murió en su ciudad, el 11 de mayo de 1974. Compositor,
letrista, actor y humorista.
El sitio www.todotango.com
publicó este recordatorio firmado por Abel Palermo.
Nació en Buenos Aires, en el bajo del barrio de Belgrano,
zona de studs y casitas bajas. A los catorce años ingresó como cadete en el
Banco Holandés. En 1933, comenzó a hacer teatro debutando en un grupo
experimental que dirigía el actor Domingo Sapelli.
A fines de la década, presentaba orquestas y cantores
solistas en distintos espectáculos, donde glosaba los tangos que luego eran
interpretados. Esta actividad le permitió llegar a los hermanos Rubistein, con
quienes haría una firme amistad a punto tal de ser considerado su hombre de
confianza.
Fue empleado de los Rubistein en la Primera Academia
Argentina de Interpretes-PAADI, de la calle Callao 420, casi esquina
Corrientes. Es interesante mencionar algunos de los nombres de los profesores
que allí se desempeñaban: Osvaldo Pugliese, Mariano Mores, Domingo Sapelli,
entre otros.
Como autor se destacan sus tangos “Te vi partir”, con versos
de Oscar Rubens que, en 1937, le grabó Hugo Del Carril con la orquesta de
Joaquín Mora y “Vamos corazón”, en colaboración con Juan José Guichandut y
letra de Carlos Bahr, que registró Osvaldo Fresedo con Roberto Ray.
A partir de su debut en el Teatro Maipo, en 1945, su carrera
artística no tuvo descanso. En 1947 filmó Novio, marido y amante dirigida por
Mario Lugones, junto a Susana Campos y Enrique Serrano, que se estrenó el 22 de
enero de 1948. Luego, con Alberto Castillo y Virginia Luque, hicieron Un
tropezón cualquiera da en la vida, dirigida por Manuel Romero y que se estrenó
el 20 de enero de 1949. Actuó en 34 películas.
En Radio El Mundo estuvo en el popular ciclo El mundo al
revés, junto al conductor Carlos Ginés (1948) y más adelante, en Radio
Splendid, convocado por el autor y escritor Manuel Meaños, para participar en
un programa donde hacía un personaje: Monsieur Canesu, que tuvo gran
repercusión (1950).
Ya en los años sesenta era una figura importante de la
escena de Buenos Aires, pero su consagración definitiva fue en la televisión,
haciendo un personaje muy especial y muy porteño que hablaba de una forma confusa,
incomprensible, sin sentido, que se define como «sanata».
Impuso su estilo junto a los más grandes cómicos de su
tiempo en La peluquería de Don Mateo, con Jorge Porcel y en los programas
Operación, ja, ja y Polémica en el bar, de los hermanos Hugo y Gerardo
Sofovich.
Como compositor, se destacan, en colaboración con el
pianista Manuel Ceferino Flores “Angustiosamente” (letra de Hipólito Oneca),
“Embriaguez”; “Después [b]” y “Una copa más” (letras de Carlos Bahr); en
colaboración con Luis Rubistein “Naúfrago”; en colaboración de Guillermo
Cavazza “Lamentos” (letra de José Bruhn); en colaboración con Juan José
Guichandut, “Vamos corazón” (letra de Bahr); y sus obras: “Nieblas [b]” y “Te
vi partir” (letras de Oscar Rubens).
Con estas breves líneas queremos expresar nuestro sencillo
homenaje a un arquetipo de artista porteño, que nos hizo disfrutar tanto con su
talento y sana comicidad.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con un fragmento de Polémica en el Bar.
Emmanuel Radnitzky, más conocido como Man Ray, nació en Filadelfia,
Pensilvania, Estados unidos, el 27 de agosto de 1890, y murió en París,
Francia, el 18 de noviembre de 1976. Artista, pintor, fotógrafo, y cineasta.
Nunca ha sido mi objetivo registrar mis sueños, solo la
determinación de realizarlos.
Man Ray
Man Ray y sus obras de arte
Man Ray, nacido Emmanuel Radnitzky en 1890 en Filadelfia,
Pensilvania, fue un reconocido representante de la fotografía de vanguardia del
siglo XX y se le considera el pionero de la fotografía surrealista. La obra
artística de Ray es muy variada. Fue pintor, artista de objetos y cineasta. Fue
el primer artista cuyas imágenes eran más valiosas para los coleccionistas que
su obra artística. Por lo tanto, realizó una importante contribución a la
valoración de la fotografía como forma de arte.
Su vida temprana
Desde el momento en que saltó a la fama hasta su muerte, Man
Ray no permitió que se conociera gran parte de su vida temprana, incluso negó
que alguna vez tuviera otro nombre que no fuera Ray. Man Ray nació de
inmigrantes judíos de Rusia. Fue hijo único antes de que su familia fuera
bendecida con otro hijo y dos hijas, la hija más pequeña nació poco después de
que se mudaran a Brooklyn en 1897. La familia de Man Ray cambió su apellido a
Ray en 1912. Ray fue apodado Manny, pero cambió su nombre a Man, y lentamente
comenzó a usar Man Ray. El padre de Ray trabajaba en una fábrica de ropa.
También era dueño de una pequeña sastrería afuera de su casa, en la que
contrató a todos sus hijos desde una edad temprana. La madre de Ray, que era
una gran apasionada de la sastrería, disfrutaba confeccionando y diseñando la
ropa de su familia. Solía hacer
ropa con sus propios diseños
y crear artículos de
patchwork con retazos de tela. Si bien Man Ray no quería asociarse con los antecedentes de su familia, esta
experiencia dejó una marca en
su obra artística. En cada fase de su obra y en casi todos los medios aparecen
numerosos artículos relacionados con la indumentaria y la costura.
Su amor por el arte
La habilidad artística y mecánica de Ray salió a la luz a
una edad temprana. Su educación secundaria jugó un papel más importante al
proporcionarle una base sólida en el dibujo, así como otras técnicas
artísticas. También se educó a sí mismo con visitas regulares a museos de arte,
donde aprendió las obras de viejos maestros como Leonardo da Vinci, Miguel
Ángel, Rembrandt y Caravaggio. Como estudiante, Ray se inspiró en el Sr. Alfred
Stieglitz (marido de Georgia O'Keeffe), cuya galería visitaba regularmente, así
como en el Sr. Robert Henri, quien fue su profesor de secundaria. A los 25
años, Ray tuvo su primera feria de pintura individual. Su amistad con Duchamp,
que duró 55 años, influyó en su trabajo y dio lugar a esfuerzos creativos
conjuntos.
Poco después de graduarse de la escuela secundaria en 1908,
a Ray le ofrecieron una beca para estudiar arquitectura, pero decidió seguir
una carrera en las artes. Aunque sus padres no estaban contentos con su
decisión, apoyaron su amor por las artes e incluso reorganizaron la modesta
vivienda familiar para que su hijo pudiera utilizarla como estudio. Ray se
quedó allí durante cuatro años, trabajando para convertirse en pintor
profesional, mientras también ganaba algo de dinero como ilustrador técnico y
artista comercial en varias empresas de Manhattan.
Surrealismo y dadaísmo
Inicialmente, Ray se inspiró en el cubismo y el
expresionismo. Pero cuando conoció a Marcel Duchamp, comenzó a agregar algo de
movimiento a sus obras. Su enfoque luego cambió al dadaísmo. El dadaísmo
desafió las percepciones de la época del arte y la literatura y abogó por la
espontaneidad. Junto con Duchamp y Francis Picabia, Man Ray se convirtió en la
figura principal del movimiento Dada.
En la década de 1920, influenciado por los escritos del
psicólogo Sigmund Freud, el movimiento literario, intelectual y artístico
llamado surrealismo buscó una revolución contra las limitaciones de la mente
racional; y por extensión, vieron las reglas de una sociedad como opresivas. El
surrealismo también adopta una ideología marxista que exige un enfoque ortodoxo
de la historia como producto de la interacción material de los intereses
colectivos, y muchos artistas surrealistas de renombre más tarde se
convirtieron en símbolos de la contracultura del siglo XX, como el marxista Che
Guevara. Man Ray fue el único miembro del movimiento surrealista de París de
los EE. UU. Entre sus obras artísticas más populares en esa época estaba El
regalo, la escultura que tenía dos objetos encontrados.
Man Ray en Francia
Animado por Marcel Duchamp, Ray se trasladó a París en 1921.
Con la excepción de una década en Hollywood durante la Primera Guerra Mundial,
pasó toda su vida en Francia. Durante su estancia en Francia, Ray siguió
formando parte de la vanguardia artística, entrando en contacto con figuras de
renombre como Ernest Hemingway y Gertrude Stein. Man Ray empezó a trabajar en
varios medios, entre ellos la escultura, la pintura, el cine y la fotografía.
Sus primeras obras artísticas fueron relativamente estáticas, influenciadas
sobre todo por el cubismo y el expresionismo.
A diferencia de muchos artistas estadounidenses que pasaron
poco tiempo en París, Man Ray lo convirtió en su hogar durante 20 años. Allí
fue un miembro influyente de los círculos internacionales de artistas y
escritores dadaístas y surrealistas, entre los que se encontraban Max Ernst,
Salvador Dalí, Joan Miró, Paul Klee, Picasso y André Breton.
Sus obras populares
Ray Man se hizo popular por las representaciones de sus
obras artísticas. Luego desarrolló una carrera como fotógrafo de moda,
capturando imágenes para revistas populares en París. Durante su estancia en
Francia, produjo brillantes obras de arte que hoy se conocen como Rayogrammes:
imágenes creadas en un trozo de papel fotográfico sin una cámara; el sujeto se
coloca directamente sobre un trozo de papel, se expone la luz y luego se
produce la imagen. La sombra del objeto es lo que produce la imagen, lo que
enfatiza la influencia de la luz y la sombra en lugar de la importancia de la
imagen en sí.
Otra obra popular de este período fue El violín de Ingres en
1924. Esta fotografía mostraba la espalda desnuda de su amante, un actor
conocido como Kiki, inspirada en la pintura de un artista francés llamado Jean
August Dominique. En un giro ingenioso, Man Ray dibujó dos formas negras en su
espalda para que pareciera un instrumento musical. Ray realizó varios
cortometrajes entre 1923 y 1929, creando obras surrealistas clásicas como
L'Etoile de Mer, Emak Bakia y Les Mysteres du chateau de. También experimentó
con el método conocido como efecto Sabatier, que añade una calidad plateada a
la imagen.
Sus últimos años
En 1940, Ray huyó de la guerra en Francia y se mudó a Los
Ángeles para continuar con su arte. Vivió en Los Ángeles desde 1940 hasta 1951.
Unos días después de llegar, conoció y comenzó a salir con Juliet Browner. Se
casaron después de 5 años de cortejo en una distintiva triple boda con Dorothea
Tanning y Max Ernst. Mientras Ray era un fotógrafo muy exitoso en Nueva York y
Hollywood, regresó a Francia en 1951. Allí, continuó centrándose en sus
pinturas. Publicó su autobiografía titulada 'Autorretrato' en 1963.
En sus últimos años, Ray continuó con sus mejores obras de
arte, con exhibiciones en Londres, Nueva York, París y otras ciudades populares
antes de su muerte. Murió en su estudio en su amada ciudad de París el 18 de
noviembre de 1976. Tenía 86 años de edad. Sus obras se pueden encontrar en
varios museos de todo el mundo, y hasta la fecha es recordado por muchos por su
humor artístico y singularidad.
“Nunca ha sido mi objetivo dejar constancia de mis sueños,
sólo la determinación de realizarlos”.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con la película Emak-Bakia, de 1926.
Emak-Bakia (en vasco Déjame en paz) es una película de 1926
dirigida por Man Ray. Subtitulada como cinépoéme, presenta muchas técnicas que
Man Ray utilizó en su fotografía fija (por la que es más conocido), incluidas
las rayografías, la doble exposición, el enfoque suave y las características
ambiguas.
Emak-Bakia muestra elementos de movimiento mecánico fluido
en partes, artefactos giratorios que muestran sus ideas de objetos cotidianos
que se extienden y se vuelven inútiles. Kiki de Montparnasse (Alice Prin) se
muestra conduciendo un automóvil en una escena a través de una ciudad. Hacia la
mitad de la película, Jacques Rigaut aparece vestido con ropa y maquillaje
femeninos. Más adelante en la película aparece un epígrafe: "La razón de
esta extravagancia". La película muestra un coche que llega y un pasajero
que sale con un maletín que entra en un edificio, abre el maletín y revela
cuellos de camisas de hombre que procede a romper por la mitad. Los cuellos se
utilizan como foco de la película, rotando a través de exposiciones dobles.
La película presenta esculturas de Pablo Picasso y algunos
de los objetos matemáticos de Man Ray, tanto fijos como animados mediante una
técnica de stop motion.
Originalmente era una película muda, copias recientes han
sido dobladas utilizando música extraída de la colección personal de discos de
Man Ray de la época. La reconstrucción musical fue de Jacques Guillot.
Cuando la película se exhibió por primera vez, un hombre del
público se puso de pie para quejarse de que le estaba dando dolor de cabeza y
le dolían los ojos. Otro hombre le dijo que se callara y ambos comenzaron a
pelearse. El teatro se convirtió en un frenesí, la pelea terminó en la calle y
se llamó a la policía para detener el motín.
Emak bakia también puede significar "dar paz"
("emak" es la forma imperativa del verbo "eman", que
significa "dar") en euskera.
En 2012, el director español Oskar Alegría dirigió un
largometraje documental La Casa Emak Bakia que detalla su búsqueda de la casa
donde se filmó Emak Bakia.
Álvaro Retana Ramírez de Arellano, más conocido como Álvaro
Retana, y con el seudónimo Claudina Regnier, nació en Batangas, Filipinas, el
26 de agosto de 1890, y murió en Torrejón de Ardoz, Madrid, España, el 10 de
febrero de 1970. Escritor, periodista, dibujante, modisto, músico, y letrista
de cuplés.
El sitio www.dbe.rah.es
publicó este recordatorio firmado por Isabelo Herreros.
Álvaro Retana Ramírez de Arellano
Biografía
Retana Ramírez de Arellano, Álvaro. Claudina Regnier.
Batangas (Filipinas) 26.VIII.1890 – Torrejón de Ardoz (Madrid) 10.II.1970.
Periodista, escritor, compositor y figurinista.
Hijo del político, diplomático y escritor Wenceslao Retana,
Álvaro nació en 1890 durante un viaje familiar a Filipinas. Fue en los años
veinte y treinta una figura imprescindible para la puesta en escena de
espectáculos de music-hall y cabaret, géneros conocidos en España como
“revista”, por sus innovadoras ideas en la creación de vestuarios y figurines,
con sus imaginativos diseños para las bailarinas y vedettes. Fue un gran
investigador de los géneros populares, como la llamada canción española o el
arte frívolo, de los que escribió libros que aún hoy no han sido superados,
además de gran innovador de la escenografía española. Cultivó otros géneros
como el tango, el fado, la copla o el pasodoble.
Autor de más de sesenta novelas, la mayoría de ellas
publicadas en colecciones como La Novela Corta y La Novela de Hoy. Se
consideraba alejado de los autores eróticos naturalistas como Felipe Trigo o
Eduardo Zamacois; en sus novelas se pueden encontrar la mayoría de las
consideradas “transgresiones” sexuales en la época, como las relaciones
sadomasoquistas, homosexuales y bisexuales, tríos, cuartetos, incestos, etc.
Colaboró también en publicaciones de humor. En lo que hace al género erótico
está considerado como el mejor y más innovador novelista de su época.
En 1909, atendiendo a los consejos paternos, realizó
oposiciones a la función pública e ingresó en el Tribunal de Cuentas, donde
llegó a ser censor de Cuentas del Cuerpo Especial Técnico de Censores, Letrados
y Contables. A pesar de la imagen de persona frívola y de vida noctámbula, que
él mismo alimentó, no dejó nunca de acudir a su puesto de trabajo de
funcionario hasta su expulsión en abril de 1939. Los informes que aparecen en
su expediente lo acreditaban como un gran profesional.
Su nombre está asociado a los cuplés más conocidos y con más
contenido erótico, como Duquesa frívola, Santa Rita, Tardes del Ritz, El lindo
Ramón, La chula de ayer y hoy y Ven y ven; precisamente con este último inició
su carrera de letrista en 1911, al ser estrenado por la célebre cupletista
Aurorita M Jaufrett, La Goya.
Aquel mismo año había iniciado una brillante andadura
periodística en el diario El Heraldo, con crónicas del mundo frívolo con el
seudónimo Claudina Regnier.
No se entiende la historia del cuplé ni tampoco la de la
“revista” o género frívolo, en España, sin el nombre de Álvaro Retana.
Durante la dictadura de Primo de Rivera resultó procesado y
encarcelado, tras la persecución que, alentada por la Iglesia católica, se
produjo de los escritores eróticos, como Hoyos y Vinent, Joaquín Belda, Artemio
Precioso y otros. El clericalismo y los sectores más conservadores tenían en el
punto de mira a quien no sólo había revolucionado el mundo del espectáculo con
sus creaciones eróticas, sino que provocaba con su propia imagen; se hacía
fotografiar vestido de quimono con rosas bordadas y con las cejas depiladas,
pestañas y labios pintados, con el añadido a su nombre de “el novelista más
guapo del mundo”.
Paradójicamente, cuando se proclamó la Segunda República y
se inició un período de mayores libertades Álvaro Retana abandonó la narrativa
erótica e, incluso, realizó una suerte de ajuste de cuentas con la novela y los
novelistas eróticos y pornográficos, con la obra La ola verde, bajo el
seudónimo de Carlos Fortuny (seudónimo que utilizó también en la revista
gráfica Estampa en aquellos años, donde publicó una “Historia de las
Varietés”).
Hombre de izquierdas, permaneció en Madrid durante toda la
guerra, donde continuó con su quehacer literario y también con colaboraciones
en el mundo del espectáculo. En 1939 fue encarcelado y condenado a muerte, por
pornógrafo y pervertido, si bien vio conmutada la máxima pena y salió de
prisión en 1948. Según se dice en varias memorias de republicanos que
estuvieron encarcelados en aquellos años, mantuvo una gran dignidad e
integridad, e hizo mucho por hacer más llevadero aquel infierno a los demás; ni
en prisión abandonó su vena humorística, y fue el autor de un célebre chotis,
titulado “La Pepa”, pena de muerte en la jerga carcelaria de entonces, en la
que se realiza chanza acerca de la tal Pepa, una gachí amiga de los “rojillos”.
En su andadura carcelaria coincidió en el Penal del Dueso con Cipriano de Rivas
Cherif, con quien colaboró en la creación de una compañía de teatro formada por
presos políticos.
En 1961 fue readmitido en su puesto de funcionario del
Tribunal de Cuentas, pero, justo el mismo día, el Boletín Oficial del Estado
publicó también su baja en el Servicio por haber cumplido ya, el 26 de agosto
de 1960, la edad reglamentaria de jubilación. Sus muy pulcros y castos
compañeros de oficina no tuvieron que cruzarse con tan gran pecador. Nunca más
pudo volver a escribir novelas eróticas ni volvió a ver sus atrevidos diseños
en los teatros; sus perseguidores de siempre habían triunfado y habían impuesto
una moral de la que siempre se burló. Pudo vivir, no obstante, holgadamente con
los derechos que cobraba de las innumerables letras de canciones que escribió;
también escribió y publicó varios libros y guiones de cine.
Hasta el final de sus días luchó contra la censura y las
convenciones sociales. Aún en los años cincuenta y sesenta era prohibida la
aparición de su nombre en los créditos de programas de radio y televisión en
los que había colaborado.
Obras de ~: Claudina Regnier (seud.), Rosas de juventud;
Cuentos eróticos, Caprichos escénicos, Narraciones fantásticas, Madrid,
Fortanet, 1913; Claudina Regnier (seud.), Se deshojó la flor, Madrid, El cuento
galante, 1913; Claudina Segnier (seud.), El último pecado de una hija del
siglo, Madrid, La novela de bolsillo, 1914; Claudina Regnier (seud.), Si yo te
amaba, pero..., Madrid, La novela de bolsillo, 1914; Al borde del pecado,
Barcelona, Biblioteca Sopena 1916; Carne de tablado. Escenas pintorescas de
Madrid de noche, Madrid, V. H. de Sanz Calleja, ¿1917?; La dama del salón de
Mornant, Madrid, Editorial Popular, 1918; Ninfas y sátiros. Escenas pintorescas
de Madrid de noches, Madrid, Biblioteca Hispania, ¿1918?; Las locas de Postín.
Novela de malas costumbres aristocráticas, Madrid, Biblioteca Hispania ¿1919?;
El crepúsculo de las diosas, Madrid 1919; Las ingenuas libertinas, Madrid,
Editorial Popular, 1919; El maniquí, Madrid, La novela cómica, 1919; El capricho
de la marquesa, Tríptico galante, Barcelona, Editorial Buidas, 191?; Los
trucosos, Madrid, Prensa Moderna, Los novelistas, 1919; Los extravíos de Tony.
Confesiones amorales de un colegial ingenuo, Madrid, Biblioteca Hispania, 1919;
El infierno de hielo, Madrid, La novela corta, 1921; El rayo de luna, Madrid,
Editorial Caro Ragio, 1921; Una noche de carnaval en Niza: novela de apaches
inédita, Madrid, La Novela Corta, 1922; El tesoro de los Nibelungos, Madrid, La
novela corta, 1922; El escapulario, Madrid, La novela semanal, 1922; El hombre
de las manos bonitas, Madrid, Prensa Gráfica, 1922; El encanto de la cama
redonda, Madrid, La novela de hoy, 1922; La mala fama, Madrid, Biblioteca
Hispania, 1922 (reed., 1925); Los ambiguos, Madrid, La novela de hoy, 1922; La
hora del pecado, Madrid, La Novela de Hoy, 1923; Las vendedoras de caricias,
prol. de A. Precioso, Madrid, La Novela de Hoy, 1923; La confesión de la
Duquesa, Madrid, La novela de hoy, 1923; Mi alma desnuda, Madrid, Biblioteca
Hispania, 1923; Lolita, buscadora de emociones, Madrid, La novela de hoy, 1923;
Todo de color de rosa, frivolidades para damas honorables, Madrid, Atlántida
1923; Mi novia y mi novio, Madrid, La novela de hoy, 1923; Carnaval, Madrid, La
novela de hoy, 1924; La niña pera, Madrid, La novela pasional, 1924; Flor del
mal, Madrid, La novela de hoy, 1924; El veneno de la aventura, Madrid, La
novela de la noche, 1924; La virtud en el pecado, Madrid, La novela de hoy,
1924; El abismo rosa, Madrid, Biblioteca Hispana, 1925; El más bello amor de
Mercedes, Madrid, La novela de hoy, 1925; El tonto, Madrid, La novela de hoy,
1925; La conquista del pájaro azul, Madrid, La novela de hoy, 1925; La dama de
Luxemburgo, Madrid, La novela de hoy, 1925; La flor del Turia, Madrid, La
novela de hoy, 1925; La máscara de bronce, Madrid, La novela de hoy, 1926;
Sácate la caretita, Madrid, Los contemporáneos, 1926; Las mujeres de pelo
corto; la pomada de la infelicidad, Madrid, La novela pasional, 1926; El
pobrecito Barba-Azul, Madrid, Prensa Moderna, 1928 (Serie los novelistas);
Carlos Fortuny (seud.), Carmina, flor a amor, Madrid, Prensa Moderna, 1929
(Serie los novelistas); La leyenda rota, Madrid, Los novelistas, 1929; Carlos
Fortuny (seud.), La ola verde. Crítica frívola, Barcelona, Ediciones Jason, 1931;
El fantasma de don Pingoberto. Estampas de la vida madrileña en 1935, Madrid,
Colección Buen Humor, 193?; A Sodoma en tren botijo, Madrid, Los 13, 1933;
Cortesanas del nuevo régimen, Madrid, Adán y Eva, 1933; La rosa de fuego.
Estampas de la vida galante parisina en 1925/ Pórtico de Julio Cejador, Madrid,
Editorial Marsiega, 1950; La bella y la mandrágora, Madrid, Novelistas de hoy,
1953; Alba, esplendor y ocaso de Paulina Bonaparte, Madrid, 1955 (Col. Popular
Literaria); La reina del cuplé, Madrid, 1960 (Col. Popular Literaria); ¡Pobre
chica, la que tiene que servir!, Madrid, 1961 (Col. Popular Literaria);
Historia de una vedette contada por su perro, Madrid, 1961 (Col. Popular
Literaria); Estrellas del cuplé, Madrid, Editorial Tesoro, 1963; Paulina Bonaparte.
La venus imperial, Madrid, Editorial Tesoro, 1963; La reina del cuplé. El
Madrid de la Chelito, Madrid, Editorial Tesoro, 1963; Historia del arte
frívolo, Madrid, Editorial Tesoro, 1964; Historia de la canción española,
Madrid, Editorial Tesoro, 1967.
Fuentes y bibl.: Archivo del Tribunal de Cuentas (Madrid);
Archivo General e Histórico de Defensa (Madrid); Ateneo de Madrid.
F. C. Sainz de Robles, Raros y olvidados, Madrid, Prensa
Española, 1971; F. Bravo Morata, Historia de Madrid. El Madrid de la República,
Madrid, Fenicia, 1985; R. Cansinos Sáenz, La novela de un literato, Madrid,
Alianza Editorial, 1985; J. M. López Ruiz, Aquel Madrid del cuplé, Madrid, El
Avapies, 1988; F. Collado, El Teatro bajo las bombas, Madrid, Kaydeda
Ediciones, 1989; A. Amorós, Luces de candilejas, Madrid, Colección Austral,
Espasa Calpe, 1991; L. Litvak, Antología de la novela corta erótica española de
entreguerras. 1918-1936, Madrid, Clásicos Taurus, 1993; R. Abella, La vida
amorosa en la Segunda República, Madrid, Temas de hoy. Historia, 1996; M. D.
Saiz y M. C. Seoane, Historia del Periodismo en España, t. III, Madrid, Alianza
Universidad Textos, 1996; L. Díaz, La España alegre. Ocio y diversión en el
siglo XX, Madrid, Espasa, 1999; J. M. López Ruiz, Los pecados de la carne.
Crónica de las publicaciones eróticas españolas, Madrid, Temas de hoy, 2001.
Isabelo Herreros
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con el pasodoble Serenata Galante, interpretado por Juan Pulido, grabación de
1926.
Sal Emergui, periodista y corresponsal en Israel, nos ayuda
a entender este país a través de su libro ''Descifrando Israel'' en un programa
lleno de desmitificaciones sobre la verdadera y compleja realidad de este país.
Georg Wilhelm Pabst nació en Raudnitz, Bohemia, entonces
Imperio austrohúngaro, el 25 de agosto de 1885, y murió en Viena, Austria, el 26
de mayo de 1967. Director de cine.
(Raudnitz, 1885 - Viena, 1967) Director de cine alemán. Hijo
de un ferroviario, Georg Wilhelm Pabst rechazó ejercer sus estudios de
ingeniería, como deseaba su padre, y se orientó pronto hacia el más inestable
campo de la interpretación. Consiguió entrar como aprendiz en una modesta
compañía teatral y a los dieciocho años participó en montajes por Austria y
Alemania. En 1910 emigró a los Estados Unidos e ingresó en la Compañía del
Teatro Popular Alemán de Nueva York, donde alternó sus trabajos como actor con
la ayudantía de dirección escénica.
El elevado número de la colonia alemana residente en Nueva
York hizo posible que esta compañía representara sus obras en lengua germana, y
allí Pabst comenzó a labrarse una considerable reputación como director de
escena. En 1914 fue enviado a Alemania para contratar nuevos actores dispuestos
a incorporarse a la compañía, y de paso por París le sorprendió el estallido de
la Primera Guerra Mundial. Recluido en un campo de concentración durante cuatro
años, pasó por difíciles situaciones personales que dejaron una huella profunda
en su posterior vida y obra cinematográfica.
Una vez liberado se estableció en Viena, donde dirigió el
Neuer Wiener Theater, especializado en el género "Kammerspiel". La
falta de medios económicos es suplida con imaginación, y relanza la
interrumpida carrera de Pabst. Sus montajes intimistas y la profundización en
la psicología de los personajes le convierten en fruto apetecible para las
empresas cinematográficas, en un momento en el que se está evolucionando hacia
películas más densas y elaboradas. Es por ello que en 1921 Pabst funda en
Berlín, con su amigo Carl Froelich, una productora que empieza sus actividades con
In banne der kralle, donde el futuro cineasta interviene como actor.
Tras unos cuantos trabajos como ayudante de Froelich accede
a la dirección en 1923 con Der schatz, historia de la búsqueda de un tesoro que
entronca con otros filmes de la época y que le permite conocer los rudimentos
del medio sin grandes riesgos. Este título prefigura, no obstante, algunos
rasgos que posteriormente desarrolló a lo largo de su carrera: el odio entre
personas como consecuencia de la falta de dinero, el naturalismo en la
descripción de los sentimientos o la imparable fuerza del amor y el erotismo. A
Der schatz le seguirá La condesa Donelli, típico largometraje de encargo para
el que se pedía poco más que oficio y cierta elegancia narrativa.
Es a partir de su matrimonio con la joven y culta Gertrude
Hennings cuando dio el salto definitivo que le situó en poco tiempo como uno de
los artistas fundamentales del cine mundial. Apenas finalizada su luna de miel
rueda la mítica Bajo la máscara del placer, donde presenta las devastadoras
consecuencias físicas y morales de cualquier guerra, asunto que desgraciadamente
le era muy cercano al propio Pabst.
Con ella obtiene un enorme éxito de público que le permite
desarrollar un proyecto inspirado en las teorías psicoanalíticas de Sigmund
Freud, Geheimnisse einer seele. Dicha doctrina estaba en su momento de apogeo,
y de hecho varios discípulos directos de Freud participaron como asesores en el
rodaje de una película que planteaba un argumento audaz para la época, como lo
serían otros muchos de los posteriores materiales con los que trabajó Pabst: la
influencia de los celos en la impotencia sexual masculina.
Con Sendas del pecado, en 1928, inició una trilogía erótica
de fama mundial que le afianzaría como uno de los cineastas de universo más
atormentado y escéptico. Su negativa visión de la sociedad y su ideología
socialdemócrata se mezclan para crear unos largometrajes donde los ricos salen
malparados y la pobreza es vista como algo que conduce de manera inexorable a
la prostitución carnal o moral. La liberación sexual de las mujeres es uno de
los escasos elementos positivos que aparecen en el horizonte, aun siendo un
arma de doble filo si se utiliza mal, puesto que, como en La caja de Pandora,
podrían esparcirse mayores desgracias por el universo.
Aunque ocasionalmente Pabst volvió al filme de género, caso
de Prisioneros de la montaña, protagonizada por la que más tarde sería
realizadora nazi Leni Riefensthal, su obra fue volviéndose más ambiciosa tanto
en lo económico como en su deseo de golpear con agresividad las conciencias de
una sociedad podrida. Si Cuatro de infantería marca uno de sus mayores éxitos
de crítica y de taquilla, no le queda atrás La comedia de la vida, basada en
una obra teatral de Bertolt Brecht, con quien mantuvo fuertes discrepancias
durante la fase de preparación que llevaron finalmente a que éste renunciara a
participar en el proyecto.
La sátira implacable de instituciones como la iglesia, la
justicia o la policía y el humor corrosivo contra el capitalismo y la moral
hipócrita suscitó una polémica de considerable alcance en Europa. Carbón, en
cambio, apenas tuvo fortuna en las taquillas aunque Pabst firmaba con ella una
de sus obras más perfectas. Pero el público empezaba a cansarse de las
películas de agitación política y se decantaba, incluso los más humildes
trabajadores, por comedietas o dramas sensibleros.
Este fracaso le empuja a emprender la aventura fuera de
Alemania, primero en Francia (donde rueda La Atlántida y una de las mejores
versiones jamás realizadas de Don Quijote) y después en Estados Unidos, donde
contratado por la Warner Bros consume su tiempo sin apenas oportunidades de
trabajo. Desilusionado, retorna a Europa y peregrina de Francia a Italia o
Austria buscando productores interesados en financiar las películas de un
cineasta que en los años veinte y treinta había conseguido cuantiosos éxitos
críticos y de público.
El ascenso del nazismo provoca su retorno a Alemania, donde
intenta al principio trabajar ofreciendo su visión política socialdemócrata y
más tarde se da cuenta de que debe moderar sus planteamientos para evitarse
problemas. Rueda bajo estos condicionantes una serie de películas históricas
(Comediantes, Paracelsus) que en parte incomodan al régimen de Hitler pero que
por otro lado son instrumentalizadas como símbolo de las presuntas libertades
de las que gozan los creadores en Alemania. Cansado de batallar, marchó de
nuevo a otros países como Austria o Italia, donde cada vez con mayores
dificultades logró sobrevivir haciendo un cine insustancial en el que se
reconoce con dificultades la grandeza creativa de un mito como Pabst.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con una canción interpretada por Lotte Lenya, de la película La ópera de los
tres centavos, de 1931.
Graham Vivian Sutherland nació en Londres, Reino Unido, el
24 de agosto de 1903, y murió en su ciudad, el 17 de febrero de 1980. Pintor,
litógrafo y grabador.
Cuando su colega pintor John Caxton le preguntó a Graham Sutherland (1903-1980) si sus “pinturas estaban hechas de dos facetas, carne y huesos”, Sutherland respondió quizás de la única manera que podía hacerlo como el artista católico más innovador del siglo XX: “No, carne y espíritu”.
El año que viene se conmemora el centenario de la presentación de las primeras obras de Sutherland como artista, que comenzó en 1923 como un grabador novato de escenas pastorales inglesas ambientadas en un edén católico perdido hace mucho tiempo que casi con certeza nunca existió. Sin embargo, fue la depresión económica de la década de 1930 y el consiguiente colapso del mercado de la impresión lo que obligó a Sutherland a convertir su sensibilidad protocatólica a la pintura de presencias crudas y siniestras: una transformación dramática con un toque moderno, acompañada por la conversión de Sutherland al catolicismo en 1926, que llevó al estimado historiador de arte Kenneth Clark a apodar a Sutherland "el pintor inglés más destacado de su generación".
Influenciado sobre todo por Pablo Picasso, Sutherland continuaría durante las décadas de 1930 y 1940 desarrollando un autodenominado “vocabulario de formas”, cuyo propósito era “parafrasear” y en consecuencia “objetivar” el espíritu de su recién descubierta fe católica, una faceta clave de su arte aún subestimada por los historiadores del arte en la actualidad.
Sutherland afirmó que “le resultó bastante natural convertirse al catolicismo; fue como volver a casa”. Si bien su matrimonio con la católica Kathleen Barry impulsó su conversión, Sutherland admitió más tarde ante el crítico Robert Melville que “estar presente en la representación de los misterios” en la misa le produjo “una curiosa emoción… La sensación de canalización de pensamientos y energías a una escala tan amplia me deja atónito…
“En cuanto al efecto que esto tendrá en mi trabajo, ¿quién puede decirlo?”
Roger Berthold, biógrafo de Sutherland, se preguntaba cómo un hombre “tan cortés, encantador, urbano, delicioso” podía “producir una obra tan punzante, siniestra”. Los paisajes de Sutherland poseen, en efecto, una cualidad elemental e incluso amenazante; sus naturalezas muertas, sobre todo sus estudios antropomórficos de árboles, incluida la espantosamente arbórea Forma del árbol verde (1940), parecen poseídas por una presencia que está en el sentido más arbóreo pero también espiritual, enraizada en la apreciación católica del lugar de Sutherland.
Un paralelo evidente y creo que revelador se puede encontrar en paisajes con una carga sobrenatural como el Bosque de Fangorn y entidades como los Ents, cada uno investido de personalidad y un toque de peligro por el contemporáneo de Sutherland y compañero católico, J. R. R. Tolkien.
A medida que el arte de Sutherland fue adquiriendo un tono siniestro, se fue desarrollando una obsesión por los detalles espinosos del paisaje de Pembrokeshire (su gran musa), especialmente las aulagas y las espinas. Vemos esto en obras como Gorse on a Sea Wall (1939), una obra modernista inspirada en el cubismo de Picasso; en esta obra, las espinas de las aulagas punzantes de Sutherland parecen incluso imitar la bombilla encendida del Guernica de Picasso, que Sutherland contempló en 1938.
En sus propias palabras, Sutherland, como Picasso, buscó personificar la “esencia misma” de su tema “a través de palabras de la máxima economía”, alejándose de “la calidad envolvente de la tierra”, en el caso de Pembrokeshire, hacia el estudio de formas “autónomas”, incluidas las espinas, una imagen inequívocamente poderosa para un católico como Sutherland.
De hecho, Sutherland recordó más tarde cómo, al aventurarse en el accidentado paisaje galés, “comenzó a notar arbustos espinosos y la estructura de las espinas a medida que perforaban el aire...
“Hice algunos dibujos y, mientras los hacía, se produjo un cambio curioso. A medida que las espinas se reorganizaban, se convirtieron, aunque conservaban su propia vida punzante y espacial, en algo más: una especie de 'sustituto' de una Crucifixión y una cabeza crucificada”.
Esta reorganización moderna de un tema cristiano común, la Crucifixión, una imagen que para entonces era quizás demasiado común, se volvió cada vez más abstracta y heterodoxa en la obra de Sutherland, particularmente en Thorn Head (1947) y Thorn Cross (1959); la primera obra subraya, creo, la afirmación de Sutherland de ser el artista católico más original y vanguardista del siglo XX. En Thorn Head vemos la forma autónoma, la espina naranja, que encarna en su “material” la “esencia misma” de la Encarnación, así como la crueldad de la Crucifixión, “a través de palabras de la mayor economía”, pero también, en su fondo azul celeste, el mensaje redentor del cristianismo.
16 de febrero de 1963: El artista Graham Sutherland (1903 – 1980) da los toques finales a una pintura de 16 pies por 12 pies, 'Crucifixión' en la Iglesia Católica de St Aidan, East Acton, Londres.
En referencia a sus encargos conscientemente cristianos, en particular su cuadro de la Crucifixión de 1946 para la iglesia de San Mateo en Northampton, Sutherland recordó cómo había intentado concebir una obra de este tipo “con toda la historia de la religión cristiana en el arte detrás de ella” como una “obra imaginativa para hoy”. Pero Sutherland se dio cuenta de que también estaba caminando por la “cuerda floja”, ya que creía que el cristianismo se había estado “asociando durante tanto tiempo en los tiempos modernos con un arte de sentimentalismo banal y vacío… poco probable que tolerara concepciones nuevas y vitales”. Evelyn Waugh, la célebre escritora católica, por ejemplo, al considerar que “el catolicismo es el enemigo del catolicismo”, en 1945 proclamó que “Picasso y los de su clase”, en particular Gertrude Stein, estaban “estéticamente en la misma posición que, teológicamente, un pecador mortal que se ha colocado fuera del orden mundial de la misericordia de Dios”.
Sin embargo, Sutherland encontró una confirmación para su arte en los escritos del filósofo católico francés Jacques Maritain, en concreto su tesis de 1920 Arte y escolástica, una copia de la cual Sutherland conservaba en su estudio. En esta obra, Maritain afirmaba que el arte, especialmente el arte académico, había perdido de vista su propósito superior, “llevar el alma más allá de la creación”. La gracia salvadora del arte moderno, escribió Maritain, era que al menos estaba “buscando en la fría noche de una anarquía calculadora” lo que el arte cristiano había “poseído, sin buscarlo, en la paz del orden interior”.
Y, en efecto, se había producido un constante despojo de lo divino en el arte occidental; tanto que el príncipe Myshkin, en la novela El idiota de Dostoievski, al contemplar el Cristo muerto de Hans Holbein, exclamó: “¡La fe de un hombre podría arruinarse al contemplar ese cuadro!”.
Pero Sutherland, como católico, creía que, si bien Cristo había muerto, también había vencido a la muerte, y que esa muerte se representaba en las iglesias de toda la cristiandad todos los días. Creo que esa era la verdad esencial que Sutherland buscaba objetivar en su arte, mediante un retorno a una reorganización de la realidad menos realista académicamente pero, no obstante, espiritualmente viva, que, aunque menos realista, era teológicamente real.
“Para citar a Maritain”, escribió Sutherland, “tal arte recompondrá su mundo peculiar con esa realidad poética que se asemeja a las cosas de una manera mucho más profunda y misteriosa de lo que cualquier evocación directa podría hacer”.
Si el arte de Sutherland logra llevar “el alma más allá de la creación”, entonces se debe en gran medida a su apreciación católica de “la canalización de los pensamientos”, prologada en el tentador pasaje de Juan 1:14 –que el Verbo se “hizo carne”–, emocionando a Sutherland hasta tal punto que su espina peluda y anaranjada en Thorn Head parece más carne que espina, y contiene dentro de esa carne una verdad encarnacional que le hablaba dentro del paisaje más amplio de Pembrokeshire.
Como dijo Sutherland, “La Iglesia objetiva lo misterioso y lo desconocido. Dio a mis aspiraciones hacia ciertos fines una dirección más claramente definida de la que jamás hubiera podido encontrar solo”. Y cuando Sutherland estaba trabajando en otra pintura de la Crucifixión para St Aidan's en East Acton, el sacerdote local lo observó en profunda oración y buscando la guía de Dios. Si bien Sutherland admitió que no era “de ninguna manera devoto”, su fe católica, sostuvo, fue “casi con certeza un apoyo infinitamente valioso para todas mis acciones y pensamientos”.
Cuando se estudia la obra de Sutherland en su totalidad, no sólo sus imágenes abiertamente cristianas sino también sus paisajes y naturalezas muertas, se puede ver cómo esto pudo haber sido así y cómo el arte moderno podría ayudar al hombre moderno a ir más allá del mundo perceptible hacia un reino espiritual más grande. Y uno se pregunta si Sutherland dirigió a su gran amigo y mecenas, Kenneth Clark, en esa misma dirección, llevando a Clark, quien había alentado los estudios de espinas de Sutherland en la década de 1940, a una conversión al catolicismo en su lecho de muerte en 1983.
Seguramente, así fue para Paul Miller, canónigo de Derby, que estudió con Sutherland en el Chelsea College of Art. De hecho, Miller recordó que ver los paisajes de Sutherland por primera vez "fue una experiencia de conversión". Fue el "paso más importante en mi vida hacia el encuentro con Dios a través de la imaginería", explicó Miller. "Más concretamente, fue el descubrimiento de la existencia del mundo de Dios, de su implacabilidad, de su secreto".