Hola, soy Leonardo Liberman.
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Foto de portada: Magdalena Viggiani.
Corazón, de Edmundo de Amicis (1846-1908) fue de lectura infaltable y por más de un siglo en nuestros ámbitos escolares. Tal vez, su influencia haya decrecido y muchos de los valores que aquel periodista y escritor destacaba en el siglo XIX, principalmente el “patriotismo”, recibieran una visión más crítica pasado aquel tiempo (Umberto Eco, por ejemplo, fue uno de los cuestionadores). Pero De Amicis, que tuvo una formación militar en Turín antes de volcarse definitivamente a las letras, también se aproximó al incipiente socialismo de su época, principalmente conmovido por la pobreza que atravesaba a todo su país. Y lo que también tuvo Edmundo de Amicis fue un vínculo con la Argentina, construido años antes de que Corazón, su obra cumbre, editada en 1886, lo lanzara al estrellato. Presentado como el diario de un alumno (Enrico Bottini) en su período escolar, intercala allí cartas de su padre y ocho relatos, donde exalta el heroísmo y las virtudes de chicos de todas las regiones de Italia.
La gira de Edmundo de Amicis por la Argentina se concretó en 1884, le invitaron a un ciclo de conferencias y todas las personalidades de la época lo rodearon a su llegada, desde Mitre hasta Roca. En aquellas conferencias, tanto en el Club de la Industria como en el antiguo Teatro Colón, De Amicis resaltaba a los grandes personajes italianos de la época del Rissorgimiento y la reciente liberación: Vittorio Emanuel II, el Conde Cavour, Mazzini, Garibaldi. Después, anduvo por nuestro interior profundo, visitó colonias de inmigrantes italianos en la Mesopotamia y luego Tucumán. Fue en aquel viaje donde terminó de definir el que sería uno de los más entrañables cuentos de Corazón: “De los Apeninos a los Andes”, la historia del pequeño Marco que atraviesa una y mil aventuras para reencontrarse con su madre, que había emigrado desde Italia hasta nuestra tierra en la búsqueda de un futuro mejor. De Amicis fue un profundo conocedor de las oleadas de emigrantes y tras acompañar a centenares de ellos en una de las expediciones americanas, escribió “Sull-mare”, en 1889. A esa altura ya disfrutaba de la fama por Corazón, un libro que en apenas dos años ya se había reeditado más de 40 veces y que a fines de aquel siglo se tradujo a 40 idiomas. “De los Apeninos…”, así como “El pequeño vigía lombardo” fueron cuentos que se convirtieron en clásicos y dejaron lágrimas para generación tras generación. Hasta en Japón hicieron una serie alusiva, hace pocos años. Mucho antes, “Corazón” fue una película de cierto éxito en la Argentina, filmada en 1947 con la dirección de Carlos Borcosque. No tuvo tanto suceso “De los Apeninos...”, en la década siguiente. Y es que el humanismo y la calidez del relato, aún cuando los críticos cuestionaran a De Amicis por “excesos de verismo”, eran sólo propiedad de Corazón. El libro.
Kenneth Spearman Clarke, más conocido como Kenny Clarke,
nació en Pittsburg, Pensilvania, Estados Unidos, el 9 de enero de 1914, y murió en París,
Francia, el 26 de enero de 1985. Baterista, percusionista, director de
orquesta, y compositor.
La batería es el instrumento característico del siglo XX inventado por el jazz. Fue desarrollada a partir del encuentro de las bandas militares de modelo prusiano con las percusiones africanas. La idea de combinar tambores, platillos y elementos de percusión se remonta a las orquestas circenses del siglo XIX. La necesidad de las orquestas de ejecutar música de danza, por sus actuaciones en los bailes y lugares de recreo, mas el dotar de un pedal al bombo -atribuido al baterista Dee Dee Chandler en 1895- cambian la historia de este instrumento, por estos hechos que son realmente determinantes. El arte de la batería evolucionó rápidamente, se le sumaron nuevos artilugios, entonces fueron necesarios los cuatro miembros del baterista, sobre todo a partir de 1926, cuando Vic Berton diseñó y Kaiser Marshall construyó el Charleston, Hi- hat (o high-hat) integrándolo como un nuevo elemento.
Con alguna evolución en su forma de ejecución, hasta 1940 la función del baterista era básicamente metronómica, establecía el factor de orden, pero este factor de orden no estaba exento de matices, razón por la cual era realmente artístico. En la década del 30 con el estilo swing la batería adquiere un papel de mayor importancia. Los largos solos, espectaculares y fogosos de Gene Krupa; la sutileza y elegancia en solos realmente cortos de Dave Tough; el sentido del tiempo sin rigidez y la alta musicalidad en los solos de Sid Catlett, enseñaron el camino en la emancipación de este instrumento.
Jo Jones había trasladado la señal regular del tempo del redoblante o bombo al charleston. Kenny Clarke lleva la mano derecha del charleston al platillo ride, donde en adelante marcará el tempo fundamental. La nueva disposición del baterista -diestro- es la siguiente: la mano derecha lleva el tempo en el ride; el pie izquierdo marca los tiempos 2º y 4º en el charleston, mientras que la mano izquierda en el redoblante o los tambores y el pie derecho en el bombo adquieren una libertad total. Esto habilita al baterista para su discurso solista. De este modo se independizan los cuatro miembros del ejecutante, fundamento para el desarrollo de la batería moderna.
Lo de Kenny Clarke es realmente revolucionario, porque: primero esta forma de ejecución permitía acompañar con solvencia a un Charlie Parker que era capaz de poner su habilidad técnica al servicio de un pensamiento increíblemente rápido y variable, con improvisaciones al límite de lo imposible; en segundo lugar este concepto libera al contrabajo de marcar el tempo y puede desenvolver su carácter de solista; y tercero la batería deja de servir a fines meramente bailables para asumir un papel concertista. La batería adquiere de este modo una importancia melódica aún mayor, sumando fraseos y modulaciones sonoras, convirtiéndose en voz musical con derecho y capacidad de sostener un prolongado discurso propio.
Kenny Clarke había nacido en Pittsburg, Pensilvania el 9 de enero de 1914 y murió en Paris el 26 / 01 /1985, en donde había vivido desde 1956.
Kenny Clarke supo sentar las bases fundamentales para la evolución de Max Roach, considerado como el más importante percusionista afroamericano. No obstante y a pesar de cierto olvido del que ha sido objeto Kenny Clarke, es innegable su condición de pionero del bop y padre de la batería moderna.
Mas que significativo resulta hoy la mención de su nombre, al haberse cumplido el 26 de enero pasado el 22º aniversario de su muerte.
Hasta la próxima...
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Omicron, junto a su quinteto.
Ariodante es una ópera en tres actos con música de Georg
Friedrich Händel, sobre una adaptación anónima de un libreto en italiano de
Antonio Salvi, titulado Ginevra Principessa di Scozia, e inspirado por los
cantos quinto y sexto de Orlando furioso
de Ludovico Ariosto. El estreno se realizó el 8 de enero de 1735, en el
Covent Garden de Londres.
Händel trabajó en la partitura entre agosto y octubre de
1734. Fue la primera obra que compuso para las temporadas de ópera del Covent
Garden, fue representada 11 veces durante esa temporada.
Como sucedió con otras óperas serias de Händel, a pesar del
éxito inicial, cayó en el olvido por más de doscientos años. A comienzos de la
década de 1960, la Hallische Händel-Ausgabe publicó una edición de la partitura. La ópera fue repuesta en la década de 1970, y el 29 de marzo
de 1971, la Sociedad Händel de Nueva York, la estrenó en forma de concierto.
A continuación, la ópera Ariodante, de Georg Friedrich Händel, en la
versión de Verónica Pollicino como Ariodante, el papel de Ginevra, interpretado
por Christine Jay, Dalinda es Jacoba Barber-Rozema, Nicholas Burns en el rol de
Polinesso, Patrick McGill cantó el personaje de Lurcanio, Odoardo, interpretado
por Zachary Rubens, y el Rey de Escocia, cantado por Jean-Philippe Mc Clish,
junto a la Orquesta Barroca McGill, dirigida por Hank Knox.
Síntesis argumental
Ginevra, hija del Rey de Escocia, es prometida en matrimonio
a Ariodante. Polinesso, un celoso rival de Ariodante, se gana la simpatía de Dalinda,
amiga de Ginevra. Con la ayuda de Dalinda, Polinesso engaña a Ariodante y le
hace creer que Ginevra es su amante.
El Rey, al oír la supuesta infidelidad de Ginevra, la
repudia mientras llegan noticias de que Ariodante se ha suicidado. Polinesso envía
entonces a sus agentes a matar a Dalinda, la única que puede desvelar la trama.
Pero Ariodante, que encuentra a Dalinda mientras vaga por los bosques, derrota
a los asesinos y le salva la vida a la amiga de Ginevra.
Polinesso, buscando ganar el favor del monarca, se ofrece
para defender el honor de Ginevra en un torneo. En el combate, cae mortalmente
herido por el vengativo hermano de Ariodante, Lurcanio. Ariodante, a quien
Dalinda ha contado lo que realmente ocurrió, aparece en ese momento y se ofrece
como campeón de Ginevra. Con sus últimos alientos, Polinesso confiesa sus
culpas y Ginevra es perdonada por el Rey.
La difusión y el encuentro con nuestro pasado sefardí es uno
de los objetivos principales de SHALOM y, por ello hoy les invitamos a que nos
acompañen hasta Zaragoza, donde nos hemos desplazado para conocer de cerca una
parte importante de su pasado sefardí.
María Manuela Díaz Orjales, conocida como María Manuela
(Ferrol, 7 de enero 1945) es una cantante y pintora española.
CARRERA
Comenzó su carrera musical como solista, grabando un
sencillo en 1974, que incluía las canciones «Pedro Chosco» y «Ana Mariña». Al
año siguiente se lanzó su primer larga duración, Cantigas ao meu xeito
(‘canciones a mi manera’).
Casada desde 1968 con el músico y compositor Miguel
Tranquilo (1945-1998),formó un dúo con él en
1977 y grabó seis discos más,
dos ese mismo año―Idioma meu y Panxoliñas― y en 1979 Cantigas para nenos e
neneiros. En 1982 grabó el álbum Ergueremo-la espranza. En 1989 colaboró con la
obra A mulata Coromoto en un disco dedicado al político galleguista y poeta
Celso Emilio Ferreiro (1912-1979).A
principios de los años
noventa lanzó dos álbumes más, Barco na alba (que incluyó dos piezas compuestas por la propia María Manuela sobre cantigas
medievales, e Imos cantar xuntos, álbum
infantil realizado en colaboración
con el grupo Ledicia, del colegio Manuel Masdías de Caranza.
El 19 de septiembre de 1998 falleció su esposo, y en 1999 continuó su carrera en solitario con un álbum dedicado a él (Para Miguel), y colaboró en la grabación del álbum SempreMar, del colectivo Burla Negra.
Como pintora, tiene una larga carrera en una creación
colorista y expresionista, principalmente en pintura al óleo y como dibujante.
Expuso en las salas de la Caixa Galicia (en Ferrol y
Santiago de Compostela), en el Círculo Mercantil de Vigo, en el Foro de las
Artes de Lorient (Francia) y en numerosos lugares en toda Galicia, España y
Europa.
Actualmente forma parte del colectivo de pintores ARGA
(Asociación de Artistas Plásticos Gallegos).
A continuación, celebramos su cumpleaños, con O Rodaballo.
El Mirador Nocturno – Radio / Compositores Austriacos 2 – Johann
Nepomuk Hummel
Hoy les presento el 4º programa de La Música de Todos Los Tiempos,
con el Quinteto con Piano en Mi Bemol Menor Op. 87, El cuerno mágico de Oberón,
Gran Fantasía para Piano, con Acompañamiento Orquestal Op. 116, el Concierto
para Trompeta y Orquesta, el Concierto para Mandolina y Orquesta en Sol Mayor,
y el Concierto para Piano y Orquesta Nº 5 en La Bemol Mayor Op. 113, de Johann
Nepomuk Hummel.
Hacé click en el reproductor para escuchar el programa.
El 16 de febrero de 1893, Piotr Ilich Tchaikovski comenzó a trabajar en los bocetos de
la que resultó su última obra, y completó la
orquestación a finales de agosto. En una carta a su hermano Modest, le confesó
que lloró mucho mientras componía esta sinfonía. Un detalle notable es que la
obra finaliza con un movimiento lento: Adagio lamentoso.
El 21 de octubre se realizó una audición a puertas cerradas,
y finalmente el estreno se realizó una semana después en San Petersburgo, con
la orquesta dirigida por el compositor, y la recepción del público fue muy
variada. Dos días después le envió a su editor, con algunas notas aclaratorias,
la partitura de la Sinfonía Nº 6 en Si Menor Op. 74, dedicada a su sobrino
Vladimir Davydov.
El 6 de noviembre se produjo el fallecimiento de
Tchaikovski, y en su homenaje se realizó, el 18 de noviembre, un concierto
donde se la escuchó por segunda vez. La orquesta fue dirigida por su amigo, el
compositor Eduard Nápravník, y resultó un verdadero éxito.
La obra fue publicada al año siguiente, con el título de
Patética, que se lo había sugerido su hermano Modest, por el carácter
extremadamente atormentado de la obra.
A continuación, de Piotr Ilich Tchaikovski, la Sinfonía Nº 6
en Si Menor Op. 74, en la versión de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar,
dirigida por Gustavo Dudamel.
Regina Isabel Luisa Pacini Quintero, más conocida como Regina Pacini, nació en Lisboa, Portugal, el 6 de
enero de 1871, y murió en Buenos Aires, Argentina, el 18 de septiembre de 1965.
Soprano.
Regina Isabel Luisa Pacini Quintero nació en Lisboa
(Portugal) el 6 de enero (el día de los Reyes, de ahí su primer nombre) de 1871
y murió en Buenos Aires (Argentina) el 18 de septiembre de 1965. Fue una
soprano ligera, Primera Dama durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear y
benefactora de las artes; hija del barítono Pietro Andrea Giorgi – Pacini
(director escénico del Real de San Carlos y autor de 90 óperas) y de la
andaluza Felisa Quintero.
A los dieciséis años tenía una voz de cristal. Su carrera
fue imparable y conquistó todos los baluartes de la lírica: se rindieron al
hechizo de su voz el Liceo de Barcelona, la Scala de Milán, la Ópera de París.
En el Covent Garden de Londres cantó Lucía de Lammermoor con Enrico Caruso. Y,
aunque la belleza no haya sido su mejor aliada, quisieron casarse con ella
millonarios y militares rusos, polacos, suecos… A todos les dijo que no, porque
quería dedicarse enteramente a su carrera, y así lo hizo hasta sus treinta seis
años de edad.
En 1899 debutó en el Teatro Solís de Montevideo donde la
escuchó Diego de Alvear (el primo melómano de Marcelo T. de Alvear), quien le
elogió tanto la voz que despertó en quien sería su futuro fanático y luego
marido una curiosidad tal que fue a disfrutar de su performance en “El Barbero
de Sevilla” en el Teatro Politeama de Buenos Aires. Esa noche, Marcelo Torcuato,
se enamoró perdidamente. Le envió varias docenas de rosas rojas y blancas y una
pulsera de oro y brillantes, la cual Regina devolvió antes de regresar a
Europa.
Regina Pacini y Marcelo T. de Alvear
Él no paró hasta conquistarla. Durante más de ocho años
recorrió los mejores teatros de Madrid, París, Londres, Montecarlo, Budapest y
Odessa -entre otras ciudades europeas-, llenándole los camarines con miles de
rosas rojas y blancas, hasta que, en 1907, en la cumbre de su carrera, la
soprano portuguesa le dio el sí, retirándose de la actuación y convirtiéndose en
una importante benefactora de las artes escénicas.
Durante la Primera Guerra Mundial la pareja residió en Coeur
Volant, el castillo normando en Versalles que Marcelo le obsequió como regalo
de bodas. Mientras tanto, Regina, realizó numerosos actos humanitarios que le
valieron el otorgamiento de la Gran Cruz de la Legión de Honor de
Francia. Su marido era el embajador argentino en ese país y ella dirigió un
hospital de sangre.
Por más de cuatro años no pisaron Buenos Aires. El regreso
se produjo recién en 1911 para asistir al casamiento de Elvirita de Alvear. El
vacío que le hicieron las mujeres a Regina fue mortal, así como la envidia que
sentían por ella, por haber encandilado al dandy de oro nacional. Dicen que
Marcelo, cuya fama de mujeriego siempre había sido amplia, le dijo indignado a
su esposa: “No te preocupes, querida, que a todas estas yo les levanté las
polleras”.
En 1922, Hipólito Yrigoyen eligió a Marcelo Torcuato como su
sucesor. Le tocó gobernar hasta 1928, la última década feliz de la Argentina.
Entretanto celebraron incontables inauguraciones, recepciones y fiestas. A su
lado, Regina, fue una primera dama discreta, que apoyó actividades culturales
con entusiasmo. Infaltables en las funciones del Teatro Colón, la pareja
presidencial atravesó una época de efervescencia creativa. Los jóvenes
escritores apreciaban el interés que en ellos depositaban y Victoria Ocampo los
amaba.
En 1938, Regina, fundó la Casa del Teatro de Buenos Aires:
un asilo para actores semejante a la Casa Verdi de Milán, con cuarenta cinco
habitaciones, dos pequeños museos y la sede del Teatro Regina -nombrado
en su homenaje-. También, construyó el Templo de San Marcello y
el colegio anexo. Por otro lado, una localidad de la provincia de Río Negro,
fundada en 1924, fue bautizada en su honor: Villa Regina.
Regina de Alvear
Regina Pacini de Alvear falleció en Don Torcuato, provincia
de Buenos Aires, donde tenía su residencia, a los 94 años, habiendo sobrevivido
a su gran amor por más de veinte años y habiéndole llevado todos los veintitres
de cada mes un gran ramo de rosas blancas y rojas a su bóveda en el cementerio
de la Recoleta, en la cual solía sentarse en una sillita en el interior
pasándose allí horas lagrimeando y pronunciando profundos “te amo y te seguiré
amando hasta que en el cielo volvamos a besarnos”.
A continuación, la recordamos en el día de su nacimiento,
con el aria Caro Nome, de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi, en una
grabación realizada en 1905.
Jorge Salomón Arduh Flores, más conocido como Jorge Arduh,
nació en Las Junturas, Río Segundo, Provincia de Córdoba, Argentina, el 5 de
enero de 1924, y murió en Córdoba, Argentina, el 22 de mayo de 2023. Músico,
pianista, arreglador, compositor y director de orquesta.
El sitio www.todotango.com
publicó este recordatorio, firmado por Enrique Ernesto Snider.
Nacido en el pequeño pueblo de Las Junturas, cercano a Río
Segundo, provincia de Córdoba, se inició musicalmente en su propio pueblo
natal, recorriendo instrumentos tales como la batería y el acordeón a piano,
para desembocar rápidamente en el piano, con el que puso de manifiesto su talento
y su virtuosismo en la interpretación.
Antes de alcanzar los 20 años ingresó a la Orquesta de Villa
María y poco tiempo después integró la Orquesta Los Caballeros, en la capital
provincial.
En el Conservatorio Provincial de Música obtuvo su
graduación como Profesor de Teoría y Solfeo y Maestro Superior de Piano,
títulos de suma importancia para la época. Inmediatamente después de haber
alcanzado esta etapa, se perfeccionó en Armonía y Composición en la Escuela de
Artes de la Universidad Nacional de Córdoba.
Antes de concluir 1943 fue invitado por el talentoso músico
Lorenzo Barbero a integrar su orquesta, en la que permaneció durante seis años.
Sobre los últimos meses de 1949 creó su Orquesta Típica
Argentina en la que, aún hoy, continúa como director, arreglador y orquestador.
A partir de su creación, la orquesta mantuvo intensa
actividad, recorriendo el país para llevar la música ciudadana a pueblos y
ciudades, en giras que a veces duraban unos pocos días y en otras ocasiones se
extendían hasta por 2 meses. Montados músicos y cantores en un ómnibus y con su
piano a cuestas —que todavía lo acompaña en la mayoría de sus presentaciones—
la orquesta no tuvo preferencias y actuó en lugares importantes o en pequeñas
poblaciones, muchas veces usando un acoplado como escenario, al aire libre y
sin sistema de amplificación alguno, luego de haber hecho, quizá, varias
decenas de kilómetros por caminos de tierra.
Fue así que don Jorge Arduh hizo Patria. A su manera, con su
arte, llevó nuestra cultura popular a los más recónditos rincones de nuestra
patria. Y llevó a nuestros hermanos lejanos hermosos momentos de alegría y
emoción que muchos todavía recuerdan y añoran.
Tradicionales lugares de tango cordobeses y porteños,
numerosas emisoras radiales y exitosos programas como el Glostora Tango Club o
Ronda de Ases tuvieron frecuentemente a esta orquesta como su artista principal
o compartiendo el primer lugar de importancia con agrupaciones lideradas por
Alfredo Gobbi, Juan D’Arienzo o Carlos di Sarli, por citar tan sólo unos pocos
de tantos consagrados que por allí pasaron.
En 1990, El Fantasista del Teclado y su Orquesta del Ritmo
Brillante, categorizaciones otorgadas por el público y los conocedores
tangueros de años ha, hicieron su primer viaje a Japón, declarado de interés
provincial en Córdoba. Luego vinieron otras exitosas giras por Estados Unidos,
España, Portugal y nuevamente Japón.
En 1995 Jorge Arduh fue distinguido como Ciudadano Ilustre
de la Ciudad de Córdoba en reconocimiento a la brillante trayectoria de tan
importante vecino, residente por más de 40 años.
En 1996 volvió al exterior para presentarse nuevamente en
España, Portugal y Estados Unidos, agregándose en esa oportunidad su primera
visita a Panamá.
En 1999 celebró los 50 años de la orquesta con una
presentación excepcional en el Teatro General San Martín de la ciudad de
Córdoba, oportunidad en la que el maestro recibió un nuevo reconocimiento por
parte de su público y de las autoridades provinciales y municipales.
La Orquesta Típica Argentina de Jorge Arduh siguió
presentándose en acontecimientos públicos y privados. Fue número central de
sucesivas ediciones del Festival de Tango de La Falda, en el que fue
distinguido con un reconocimiento por haber sido «Artista Fundador» de ese
trascendente acontecimiento tanguero que lleva ya más de 25 emisiones.
En esa ocasión el Maestro y su orquesta fueron objeto del
cálido afecto del público, que aplaudió de pie y que reclamó y logró que don
Jorge Arduh bajara a la platea desde el escenario, para confundirse en
múltiples abrazos y manifestaciones de admiración y afecto.
A lo largo de su historia artística, Don Jorge Arduh compuso
varios temas, generalmente con el aporte de poetas cordobeses y también de su
esposa, Emma Sofía Saidis, con quien se casó en 1952, teniendo tres hijos:
Jorge, Orlando y Carolina.
Don Jorge Arduh, fiel a su tierra, no quiso abandonarla en
forma definitiva para radicarse en la ciudad de Buenos Aires. Ello, sin duda,
le costó ser ignorado o menospreciado por la mayoría de los historiadores
porteños del tango. Pero el maestro ha trabajado con seriedad, con
profesionalismo, con respeto hacia los demás y con mucho amor a su música y a
su público durante toda su vida. Mientras otros prefirieron la comodidad de la
gran urbe, Arduh recorrió incansablemente el país para llevar alegría a
quienes, como él, hacían la patria, eran la Patria distante, desconocida,
ignorada, en caminos y pueblos que no siempre aparecían en los mapas.
Jorge Arduh se retiró de la vida profesional en 2009 con dos
grandes conciertos: en el festival de La Falda y en el Teatro Libertador de la
ciudad de Córdoba. Pero sigue tocando piano en su casa y para los amigos,
manteniendo intacta esa energía que siempre lo caracterizó.
Jorge Arduh, un grande de la música y de la vida.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con Juventud del 40.
Ramón Casas i Carbó, más conocido como Ramón Casas, nació en
Barcelona, España, el 4 de enero de 1866, y murió en su ciudad, el 29 de
febrero de 1932. Pintor retratista y diseñador gráfico.
En 1905 el pintor catalán cayó fascinado por una vendedora de lotería. La retrató más de 100 veces y, frente a las convenciones, acabó casado con ella. La publicación de su obra completa vuelve sobre esa relación.
Pintor, cartelista y miembro de la crema de la intelectualidad barcelonesa, Ramón Casas era bohemio y amaba París, el ajenjo, los caliqueños, ir contracorriente y también a las mujeres que no amenazaban con uncirlo a un anillo de compromiso. A sus 39 años, decía que él "sólo se casaba con la libertad y la pintura", por eso la pobre Emilia Huet, su novia formal durante tres lustros, había musculado la paciencia como una atleta de la resignación.
En París, el pintor hacía peña con noctámbulos cosmopolitas que habían convertido los dancings de Montparnasse en una efervescencia de trementina y champán. En Barcelona, cambiaba de latitud, pero no de actitud y seguía comentando el mundo con barbudos modernos en templos como Els Quatre Gats, El Continental o la Maison Dorée. Allí, en la Plaza de Cataluña, cuando debutaba el siglo XX, encontró a Junia Victoria Peraire, que se hacía llamar Julia. Morena de 17 años y estilosa pese a sus harapos, era bitlletaire.
"La inglesa", uno de los cinco paneles del biombo para Deering. En los otros cuatro, Julia aparecía ataviada como "La italiana", "La española", "La francesa" y "La americana". Óleo sobre lienzo, 1911.
Aunque no está claro si sólo vendía lotería o también rosas, o periódicos. Tal vez las tres cosas. La llamaban la Sargantana (lagartija), acaso porque era lista y descarada. El caso es que, en la terraza de la Maison Dorée, Ramón Casas levantó la mirada y vio en Julia un "atractivo picante". Le hizo una caricatura y le mostró el boceto. La bitlletaire le arrancó el dibujo de las manos y lo hizo trizas. Aquella noia era de rompe y rasga y de armas tomar. Casas le compró un décimo y le pidió que posara para un cartel del Jabón Fluido Gorgot. Ella se hizo de rogar, pero finalmente acabó aceptando. Con poca ropa y mucha sicalipsis, la pintó aleonada para el cartel del jabón líquido; y luego para la Enciclopedia Espasa y para la portada de la revista Progreso. Así entró aquella belleza en la eternidad.
El artista había quedado fascinado, palabra que viene de fascinus, como llamaban en la Antigua Roma al falo en posición de saludo. Es casi seguro que, por una previsible catalítica, el deseo se acabara convirtiendo en amor, si por eso entendemos fijar la atención en alguien como un fanático incapaz de mirar a otro lado. Y eso es lo que hizo Ramón Casas durante todos los años que le quedaban por vivir: no dejar de mirarla. El mejor dibujante de su generación había encontrado a su musa.
Boceto para "La inglesa", uno de los cinco paneles de un biombo para Charles Deering hoy separados. Carboncillo y pastel sobre papel, 1911.
cambio de rumbo. En 1908 muere Emilia Huet, su novia de toda la vida. El artista -¿desconsolado?- embarca a Estados Unidos para pasar seis meses con Charles Deering, el filántropo al que había conocido en Els Quatre Gats. A su regreso, vuelve a Julia: para pintarla, para amarla y para volver a pintarla con perseverancia compulsiva. La hace posar como reina de los Jocs Florals, folclórica de mantilla y abanico, elegante automovilista, madre e incluso monja de la orden de Calatrava. Pasan los años y pasan los retratos -más de 100 entre pinturas y dibujos- cuya sucesión ilustra una autobiografía sentimental del artista. De 1906 es Flora, una epifanía de la seducción con escote palabra de honor. De 1907 es la mirada entre etílica y tentadora de La Sargantain, un prodigio de voluptuosidad envuelta en seda amarilla, como para regalo. Son imágenes del deseo y la pasión que van dando paso a retratos esteticistas de una mujer aburguesada, con joyas y pieles, sombreros sofisticados y vestidos fastuosos. Sólo en los últimos retratos, Casas la muestra ya sin disfraces, en su dintorno de intimidad. La pasión ha virado a costumbre; la transgresión, a convención.
Cartel para los "Jochs Florals de Barcelona". Cromolitografía de papel, 1908.
Habían vivido 16 años amancebados en una torre del carrer Descartes en el barrio de Sant Gervasi. Aunque de familia conservadora a machamartillo y zapatos de mucho brillo, con factoría textil en Sant Benet de Bages, principal en el Paseo de Gracia y palco en el Liceu, Ramón Casas i Carbó era un hijo pródigo, un profanador, un apóstol de la modernidad: extravagante, mordaz y automovilista. Pero no era un renegado de la fea burguesía, que le consiente la bohemia, incluso que viva con una vendedora ambulante, pero no que la presente en sociedad. Eso no. Por eso no mezcla a Julia con su familia y amigos. Ni siquiera cita el nombre de la modelo en los títulos de sus retratos. Todo lo contrario que Dalí con su Gala.
El artista está cansado, le pasan factura sus excesos con el alcohol y el tabaco, padece uremia y tuberculosis. Tras la muerte de su madre, en 1922 se casa con Julia en la iglesia de la Bonanova de Sant Gervasi. Él tiene 56 años y ella 34. Diez años después, el anómalo día del 29 de febrero, autoridades y artistas entierran bajo la lluvia a Ramón Casas. Julia lo llora a solas en casa. Luego enlaza los cabos rotos con el anonimato en que vivió hasta conocer a su Pigmalión. Apenas vuelve a saberse de ella, salvo que murió de bronconeumonía en Sant Gervasi en el invierno de 1941.
Lo que queda de ella, y para siempre, es la autosuficiencia con que desafía a la buena sociedad que la ninguneó, el descaro de su mirada en La Sargantain, su compostura melancólica de medio cuerpo o cuerpo entero, desnuda o con sombrero o parasol. O sea, sus más de cien maneras de ser musa, de ser bella y de ser estrella. De ser ella.
Coincidiendo con el 40 aniversario de la galería barcelonesa Gothsland, especializada en Modernismo, su director, Gabriel Pinós, se ha embarcado en un ambicioso proyecto: la catalogación, recopilación y publicación de la ingente obra completa de Ramón Casas (1866-1932), comentada por expertos en su figura. Con más de 3.200 trabajos ya catalogados, acaba de aparecer el primer volumen, con más de 1.000 lienzos, carteles y dibujos agrupados temáticamente.
George Henry Martin nació en Londres, Reino Unido, el 3 de
enero de 1926, y murió en Oxfordshire, Reino Unido, el 8 de marzo de 2016. Productor,
arreglador, compositor, director de orquesta, ingeniero de sonido y músico.
Si hay alguien que supo contribuir a llevar a los Beatles a
la fama es George Martin (1926-2016). 700 discos bajo su producción afirman que
si algo sabía hacer, era forjar el éxito de quien se pusiera bajo su batuta.
Pero esto no es todo; sus destrezas en distintos instrumentos lo convertían,
además, en un maestro, cuyo ingenio aplicó en diversos estilos musicales. Tal
vez te interese saber cómo fue la vida de este productor musical, por lo que
deberías leer esta biografía de George Martin.
De piloto a músico
El 3 de enero del año 1926, en Londres, nació George Henry
Martin, en el seno de una familia humilde compuesta por su padre, de oficio
carpintero, y su madre, quien limpiaba en casas de familia. Pasó su infancia en
Holloway, en cuyo hogar compraron un piano que despertó inmediatamente el gusto
de Martin por la música. Fue así como, con apenas 6 años de edad, George
comenzó a tocar por su cuenta, pero dos años más tarde, su madre decidió que
viera clases con un profesional.
Sin embargo, esto no duró mucho. Solo 8 lecciones después,
el profesor particular tuvo un altercado con la madre de George, por lo que
éste dejó de asistir a su casa. Pero esto no detuvo las ganas de aprender
música del niño, pues continuó aprendiendo por sí mismo, y esa vez se dio
cuenta de que la música corría por sus venas. Aún así, y aunque parezca
paradójico, no eligió este camino en primera instancia.
Fue por ello que trabajó como aparejador, cuya función era
la de intervenir en la construcción de edificaciones de gran tamaño. Poco
tiempo después, consiguió trabajo en la Oficina de Guerra como archivador de
papeles, aunque también ayudaba a preparar el té para los empleados. Este
oficio tampoco duró mucho, pues cuando tenía 17 años, en 1943, se convirtió en
piloto de flota aérea de la Marina Real de su país.
Su paso dentro de la armada fue aprovechado al máximo, pues
ahí conoció a Sidney Harrison, miembro de la escuela de música.
Este le propuso asistir a la Escuela Guildhall de Música y
Drama, lo que aceptó inmediatamente y significó su inicio en el aprendizaje
profesional de piano y oboe.
Una presentación que le cambiaría la vida
En el mencionado centro de estudio logró culminar su
preparación como músico, y poco tiempo después incursionó por primera vez en el
espectro artístico, gracias a la escuela de música clásica de la BBC. Además,
fue jefe de Parlophone, un sello discográfico perteneciente a EMI, tiempo
durante el cual se dedicó a producir música barroca y clásica; todo esto antes
de conocer la que sería la oportunidad que le daría la vida para ser
reconocido.
Brian Epstein era el manager de una pequeña banda británica
que no gozaba de popularidad. Sid Coleman, otro músico de la época, fungió como
puente para que Epstein y George Martin se conocieran y pudieran hablar sobre
el futuro musical de los chicos que estaban bajo su responsabilidad ¿Puedes
adivinar de quiénes se trataba?. Fue así como, el 13 de febrero de 1962, Epstein
y Martin se reunieron para escuchar el disco grabado por Decca Records, una
empresa discográfica que los rechazó.
George Martin y The Beatles
La primera impresión de George fue que Brian Epstein no
llevaba consigo un grupo prometedor, pero su instinto musical detectó la fama
en potencia dentro de las voces de Paul McCartney y John Lennon. Pocos meses
después, el responsable de la pequeña banda y el representante de EMI
decidieron firmar un contrato de grabación, aun cuando los músicos del grupo y
George no se habían visto —ni escuchado—, en persona.
No obstante, la firma de Martin no estuvo plasmada en el
papel hasta que escuchó las grabaciones que hicieron en el estudio Abbey Road.
Los integrantes del grupo que visitaron estas instalaciones fueron los Beatles,
y después de un intercambio de comentarios, George Harrison, uno de los músicos
de la banda, dijo que la corbata de George Martin no le agradaba. Esta
jocosidad fue el detonante para que el productor musical se aliara con el
grupo, a quienes además admiró por ser «buenas personas».
Desde entonces, el trabajo con los Beatles comenzó para no
parar hasta llegar al éxito.
Además de ser productor musical, George Martin también hizo
las veces de arreglista dentro de la banda, dándole su estilo personal que muy
pocas veces tuvo errores. Todos los integrantes de The Beatles se refirieron
alguna vez a este productor musical como el «quinto Beatle», seudónimo que negó
en más de una ocasión al sentir que no lo merecía.
Otras participaciones y reconocimientos de George Martin
Por si todo el trabajo que George Martin realizó con The
Beatles fuese poco, también se le suman otras colaboraciones. En este sentido,
contribuyó con la música de la serie James Bond, con Jeff Beck, Elton John,
Celine Dion, Cheap Trick, The Action, Gary Brooker y muchos otros artistas.
Además, ha participado en las bandas sonoras de diversas películas que también
tuvieron éxito mundial, como Yellow Submarine (Submarino amarillo) y Live And
Let Die (Vive y deja morir).
Naturalmente, toda la carrera musical de George Martin fue
reconocida de forma mundial, y le concedieron al menos 6 premios Grammy en
distintas categorías, 2 premios Brit y una nominación a los premios Óscar por
orquesta musical. El 8 de marzo del 2016, Martin no despertó en la mañana. La
posterior autopsia comprobó que habría muerto cerca de las 4:20 a.m. por causas
naturales.
A continuación, lo recordamos en el día de su nacimiento,
con el álbum Off the Beatle Track, que fue el primero de una serie con arreglos
instrumentales de algunas canciones de The Beatles. El disco fue lanzado el 10
de julio de 1964, por United Artists Records en los Estados Unidos, y el 3 de
agosto por Parlophone en el Reino Unido, y fue interpretado por George Martin y
su Orquesta, con estos temas: She Loves You, Can't Buy Me Love, Don't Bother Me,
All I've Got To Do, I Saw Her Standing There, All My Loving, Please Please Me, I
Want To Hold Your Hand, From Me To You, Little Child, This Boy, There's A Place.
María Ana Fux nació en Buenos Aires, Argentina, el 2 de
enero de 1922, y murió en su ciudad, el 31 de julio de 2023. Bailarina, coreógrafa y danzaterapeuta.
A continuación, la recordamos en el día de su nacimiento,
con el Documental realizado por Pablo Tesoriere, para el VI Festival Buenos
Aires Danza Contemporánea 2010 / Ministerio de Cultura.
Ludovic Halévy nació en París, Francia, el 1 de enero de
1834, y murió en su ciudad, el 7 de mayo de 1908. Autor dramático, novelista y libretista
de operetas y ópera.
(París, 1834-1908) Dramaturgo y libretista francés. Empezó
muy pronto a escribir para el teatro, en colaboración con Henry Meilhac. Con
éste firmó los libretos de casi todas las operetas de Offenbach y dio carácter
francés al género, que aproximó al "vaudeville" mediante la intriga,
una ligera tendencia a la "pochade" y un lenguaje sentimental y
libertino al mismo tiempo; pueden destacarse La bella Elena (1864), La vida
parisiense (1866), La gran duquesa de Gérolstein (1867), La Périchole (1868),
Les brigands (1869) y Le petit duc (1878).
Se le debe también el texto de Carmen (1875), con música de
Bizet. Siempre en colaboración, escribió también algunas comedias, entre ellas
Fanny Lear (1868), Frou-Frou (1869) Le réveillon (1872), L'été de la
Saint-Martin (1873) y La boule (1875). Por cuenta propia publicó en La Vie
Parisienne una serie de escenas tituladas Monsieur et Madame Cardinal (1873),
en la que las características de su producción teatral aparecen afinadas y
diluidas.
Insistió sobre el tema en Les petites Cardinal (1880) y La
familia Cardinal (1883); además, publicó sus recuerdos de la guerra de 1870
(L'invasion), novelas como Un mariage d'amour (1881) y Princesse (1886), y su
obra más apreciada, El abate Constantin (1882). En 1884 ingresó en la Academia
Francesa.
A continuación, lo recordamos con La Périchole, opereta
en tres actos compuesta por Jacques Offenbach sobre un libreto en francés de
Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la novela Le Carrosse du
Saint-Sacrement de Prosper Mérimée. Se estrenó en una versión en dos actos el 6
de octubre de 1868, en el Théâtre des Variétés de París.
Seguidamente, la versión de los Solistas,
el Coro del Gran Teatro, y la Orquesta de la Suisse Romande, dirigida por Marc
Sustrot.
Síntesis argumental
Piquillo y la Périchole, dos cantantes callejeros con voces
encantadoras, pero muy pobres, han llegado a Lima durante el cumpleaños del
Virrey. Este día se celebraba con buena voluntad por parte del pueblo, al que
se le permitía beber "tragos gratis" que conseguían en sus tabernas
preferidas o en la de "Las tres primas", llamada así por las muy
astutas doncellas que estaban a cargo del negocio. El Gobernador de Lima y el
Conde Panatellas estaban entre la multitud disfrazados para ver la gran
celebración. El Virrey también se paseaba por la ciudad, irreconocible según
él, aunque fácil de distinguir.
Piquillo y la Périchole (devotamente inseparables, aunque
sin poder casarse por ser muy pobres) están casi muriendo de hambre por el poco
éxito obtenido tras haber cantado en la plaza pública. Piquillo se aleja para
ir a cantar a otro lugar, mientras que la Périchole ya agotada, intenta dormir
en una de las bancas de la plaza. El Virrey la ve allí y queda impresionado por
su belleza. Cuando ella despierta, él le pide que la siga hasta el palacio
donde será la favorita del Virrey. Como esa petición venía de tal persona
(siendo casi una orden), ella no puede sino acatar y ver (en su desesperación y
por ingenuidad) que podría escapar de todas las malignas consecuencias y
beneficiarse a sí misma y a su amante. Envía una carta de explicación a
Piquillo y luego se va a cenar con el Virrey. Este caballero, sin embargo,
recuerda una antigua ley que prohíbe que las señoritas que nos están casadas
vivan en la parte de su palacio; para evadir esta ley, sus ministros buscan
enseguida algún infeliz para que se "casara y divorciara" de la
Périchole.
Este sutil plan es muy complejo para la comprensión de
Piquillo, quien al recibir la carta de su amante, celoso y miserable,
malentendiendo el mensaje, procede a ahorcarse. Sin embargo, es rescatado por
Panatellas, quien gracias a una buena cena y varias copas de vino, lo alienta a
casarse en vez de matarse. La Périchole también es sorprendida por la inusitada
sorpresa, y la embriagada pareja es casada por dos embriagados notarios, siendo
la dama la única que sabe con quién se está casando.
Habiéndose terminado la ceremonia, se dirigen al palacio con
todos, igual de embriagados, excepto Piquillo que está muy alejado del grupo.
Habiendo acabado los efectos del vino, todos se reúnen por la mañana, cuando
Piquillo comprende, con mucho asombro que se ha casado y con la favorita del
Virrey.
Piquillo es metido en prisión, donde es visitado por la
Périchole. Él está completamente indignado y son necesarias todas las
habilidades de la Périchole, para que con su torpeza e ira, Piquillo no
estropee todo el plan de escape que tiene preparado. Se las arreglan para
escapar y hacen su aparición en la plaza, donde el Virrey y sus seguidores los
encuentran. Recurriendo a lo mejor de sí, ella consigue para ambos la libertad
de marcharse, no sólo habiéndose casado sin costo alguno, sino que también con
una abundante cantidad de oro y joyas como regalo del Virrey.
A quienes siguen regularmente las publicaciones, va mi agradecimiento, allí donde se encuentren alrededor del mundo, donde ven a diario los temas que comparto.