El Diario La Nación, en su edición digital, publicó este artículo.
Fuerte relato: tras una dramática búsqueda, descubrió el pasado nazi de
su abuelo
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Julie Lindahl, a los 2 años, con su abuelo en Brasil. Nunca hubiera imaginado la escalofriante revelación que llegaría décadas después Crédito: BBC |
25 de noviembre de 2020 • 09:04
Desde que era niña, Julie
Lindahl sentía que su familia guardaba un
oscuro secreto, pero no tenía idea de qué se trataba. Sin
embargo, las últimas palabras de su padre confirmaron que necesitaba
respuestas. Y así fue como inició una búsqueda de siete años
que reveló el pasado nazi de su abuelo.
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En una entrevista con la periodista Andrea
Kennedy del programa de radio Outlook de la BBC, cuenta cómo este descubrimiento desencadenó un viaje
transformador en busca de las víctimas de las atrocidades de su abuelo.
Lindahl nació en Río de Janeiro a fines de la década de 1960. Las fotografías del álbum familiar
muestran a una chica rubia disfrutando de las playas brasileñas. Hija de madre
alemana y padre
estadounidense, se crió en diez países diferentes y sus raíces
terminaron convirtiéndose en un tema central en su vida.
Cuando nació, sus abuelos maternos, que eran alemanes, también vivían en Brasil. Y
desarrolló una relación muy cercana con su abuela. "Era una persona fascinante que vivió hasta los 103 años, nació
antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Y se formó con la experiencia
de esa guerra. Compartimos varios intereses, el amor por la naturaleza, por la
literatura, por la buena música", señaló.
Pero había ciertos aspectos en ella que la hacían
sentir muy incómoda. "Ella tenía opiniones sobre algunas personas, sobre
ciertos grupos de personas, que eran muy perturbadoras. Y eso fue difícil.
Quería recibir su cariño, ya que éramos muy unidas, pero al mismo tiempo, tuve
que escuchar comentarios racistas muy
incómodos", manifestó.
Julie vio a su abuelo por última vez a la edad de
tres años, cuando su familia se fue de Brasil. La foto de arriba, en la que
aparece sosteniendo una cuchara, es la única que tiene a su lado. Falleció
cuando ella tenía nueve años. Pero dejó
una marca. "Sabía muy poco de él y traté de evitar ese tema
porque mencionar a mi abuelo despertaba mucha emoción, una emoción negativa,
conflicto y rabia en la familia, en mi madre y en sus hermanos, también en mi abuela", dijo.
Silencio incómodo
La verdad es que la casa familiar estaba llena de
cosas que no se decían. Había algo tácito en el aire y Julie y su hermana lo
habían sentido desde que eran pequeñas. "Mis relaciones familiares estaban
siendo asfixiadas por algo sobre lo que no sabía lo suficiente. Había
ira e indignación a mi alrededor. Y un niño
asume que hizo algo mal cuando los adultos son infelices. El niño piensa: hice
algo impronunciable", aseguró.
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Julie vestida con un traje típico alemán en 1969, en San Pablo Crédito: BBC |
Terminó cultivando un sentimiento de vergüenza muy
fuerte, que tuvo consecuencias para su salud física y mental. "Tuve
anorexia, dejé de comer durante muchos años. Era una
especie de autocastigo por la vergüenza", reveló.
Rescatando el pasado
Cuando Julie se convirtió en
madre, comenzó a cuestionar el silencio que rodeaba la historia familiar. Y la promesa que le hizo a su padre, en su lecho de muerte, jugó un
papel decisivo en este proceso. "Mi padre me pidió: 'cuida a mis nietos'.
Y pensé: para hacer esto bien, voy a tener que mirar al pasado, porque siento que hay
algo en mí que realmente puede herir a mis hijos, sentimientos de vergüenza que
pueden herirlos", explicó.
Entonces, Julie decidió enfrentarse al pasado,
fuera lo que fuera. Ella sabía que la principal fuente de conflicto en la
familia giraba en torno al nombre de su abuelo, y que él y su abuela habían
vivido en Polonia, territorio
ocupado por la Alemania nazi, durante
la Segunda Guerra Mundial.
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"Me perturbó mucho el recuerdo de ciertas
conversaciones que había tenido con mi abuela, en las que intentaba
convencerme de que el Holocausto no había sucedido, por ejemplo. Intentaba convencerme de que era una conspiración de los
medios mundiales para menospreciar a Alemania", recordó.
La abuela sería entonces el punto de partida de su
búsqueda. Y un día, mientras hablaba de la "maravillosa vida que tenían en
Polonia", Julie la interrumpió y fue directo al grano: "Pregunté
directamente si mi abuelo había sido parte de las SS (la tropa de élite del Partido Nazi). Y ella respondió: 'Por
supuesto que no, qué idea tan absurda'", comentó.
La verdad sobre los abuelos
Pero Julie no quedó satisfecha. Comenzó a estudiar
la historia del Tercer Reich y las relaciones entre Polonia y Alemania. En 2010
visitó los Archivos Federales de Alemania en Berlín. "Encontrar algo en los archivos era como encontrar una aguja en
el pajar. Los nazis eran muy buenos destruyendo sus propios documentos y los
aliados eran muy buenos bombardeando lugares donde estaban los documentos",
explicó.
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El abuelo de Julie (en el lado derecho de la foto) supervisaba el trabajo forzado en propiedades rurales de la Polonia ocupada Crédito: BBC |
Pero, para su sorpresa, encontró
100 páginas de documentación sobre su abuelo. El
contenido era escalofriante. Los
documentos mostraban que él había sido uno de los primeros
entusiastas del Partido Nazi: se había
unido a él en 1931, incluso antes de que Adolf Hitler tomara el poder en Alemania. Y lo catalogaban como un miembro
leal y fanático de las SS, la élite de la organización
paramilitar nazi, conocida por su brutalidad.
Por si todo esto no fuera suficiente, los archivos revelaron algo aún más oscuro de lo
que Julie jamás podría imaginar: "Lo más impactante de todo, lo que
realmente no esperaba encontrar, porque no había preguntado por mi abuela, eran
documentos escritos a mano por ella, lo que reconocí por las innumerables
cartas y tarjetas de cumpleaños que me envió a lo largo de los años. Reconocer
(su letra) fue profundamente impactante y triste", dijo.
Encuentro con las víctimas
Dos años más tarde, Julie visitó el Instituto
Nacional de la Memoria en Pozna, Polonia,
donde encontró testimonios, recopilados en 1946, sobre las atrocidades
cometidas por su abuelo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, él había
supervisado propiedades rurales ocupadas por los alemanes en Polonia, fue
responsable de trabajos forzados y torturas, y fue cómplice en el asesinato de parte de la población local. "Los documentos contenían
principalmente testimonios de personas que habían vivido en las propiedades que
él administraba. Algunos informes eran muy, muy específicos... Como (relatos
sobre mi abuelo) golpeando a la gente hasta dejarla inconsciente", contó.
Con la ayuda de Robert, un joven archivero e historiador polaco, fue a buscar familias en las
zonas rurales que habían sido víctimas de su
abuelo. "En los documentos había apellidos y nombres
completos de las personas que testificaron, así como los nombres de las
víctimas", señaló.
"Robert corría en medio del campo, detenía los tractores de los
agricultores y les mostraba los documentos, preguntando: '¿Sabe dónde vive esta
y aquella familia?'", recordó.
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con la que los nazis buscaron quebrar la economía británica
Para su sorpresa, la estrategia funcionó y pudieron ubicar a algunas
familias. "La primera familia que conocimos era en realidad una pareja y,
cuando tenía unos 20 años, el hombre había vivido allí cuando mi abuelo
administraba esa propiedad. Se sentó, mirándome enojado", relató.
"Me explicó algunas cosas que fueron muy tristes de escuchar, que
su familia había sido torturada... Yo no hice las cosas que lo lastimaron y que
probablemente destruyeron su vida... Pero puedo mostrar compasión", dijo, conmovida.
Al final de la conversación, Julie contó que estrechó la mano del hombre y le
agradeció su relato, mientras él parecía desconcertado por la actitud de ella.
El segundo encuentro, esta vez con un hombre
de 90 años que padecía demencia, fue
más perturbador. Mientras Robert hacía las preguntas, el anciano
parecía distante, dando respuestas confusas, hasta que algo en la conversación
lo despertó: "Cuando Robert comenzó a decir el apellido de mi abuelo, de
repente el hombre entró como en un túnel del tiempo que lo transportó hasta el pasado.
Estaba reviviendo un momento que claramente fue muy aterrador, diciendo algo
sobre 'gente parada contra una pared para recibir un
disparo'", indicó.
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"Le dije a Robert: 'Tenemos que detener esta entrevista ahora,
porque este hombre está muy angustiado y eso no es justo, está mal'",
recordó. Entonces se interrumpió la conversación y el anciano se calmó. Después
de ese episodio, Julie estaba decidida a detener su búsqueda, pero Robert la
convenció de continuar: había otra familia esperándola.
Esta vez, se encontró con un hombre que había
vivido de niño la ocupación de Polonia y que estaba
dispuesto a contar todo lo que había visto y
sufrido. "Él era un niño de 10 años en ese momento y sus padres y
familiares trabajaban en las propiedades (administradas por el abuelo). Nos
contó historias de personas que fueron golpeadas hasta que perdían el
conocimiento, que fueron maltratadas severamente, él mismo también había sido
muy maltratado", agregó.
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Julie Lindahl afirma que la culpa y la vergüenza se transformaron en responsabilidad Crédito: BBC |
Julie afirmó que no comenzó este viaje en busca del
perdón, pero a medida que avanzaba su búsqueda, "un sentimiento muy
fuerte, un deseo de pedir perdón, comenzó a aflorar". Y cuando fue a
despedirse de ese hombre que siendo un niño había presenciado las atrocidades
de su abuelo, algo que él dijo provocó una transformación en ella. "Cuando
nos levantamos para despedirnos, pensé: me voy a arrodillar aquí mismo. Y él
me abrazó de una manera, fue una cosa extraña, me tomó
de los brazos, me miró a los ojos y me dijo: 'No
fue tu culpa, no hiciste nada'",
recordó.
"Con ese simple gesto y esas palabras, ese hombre abrió el camino
para una transformación: la culpa y la vergüenza se convirtieron en
responsabilidad. A partir de ese momento, la vida fue diferente", dijo.
La revelación de la abuela
Al año siguiente, Julie decidió abrirse
con su abuela sobre lo que había descubierto sobre el
pasado de la familia. Ella vivía en Alemania en ese momento y tenía 100 años.
"En algún lugar dentro de ella, yo creía fervientemente que había una
persona que quería hablar, expresar su pesar y simplemente decir: 'Lo que hicimos estuvo mal '. Hubiera sido
suficiente", manifestó.
Pero eso no fue lo que pasó. "En lugar de eso,
se enderezó en su silla, me miró, retiró la mano (que sostenía la suya) y
defendió todo lo que hicieron, todo lo que había hecho mi abuelo. Dijo
que los (miembros de las) SS eran los hombres más hermosos que jamás habían pisado la Tierra", indicó.
"Fue uno de los peores momentos de mi vida.
Porque me di cuenta de que la persona que amaba, a la que había conocido de
toda la vida, de quien me sentía tan cerca, de hecho, yo
no la conocía", contó.
La abuela de Julie murió en 2014, justo antes de cumplir 103 años. La
nieta pasó siete años investigando la historia de la familia y regresó a Brasil
para buscar información sobre la vida de sus abuelos en ese país.
Julie contó su recorrido en el libro The
Pendulum: A Granddaughter's Search for Her Family's Forbidden Nazi Past (El péndulo: la búsqueda de una nieta del pasado
nazi prohibido de su familia), una
historia que ella creía que tenía un deber de narrar. Durante el lanzamiento
del libro en Suecia, donde vive actualmente, recibió una llamativa llamada
telefónica de su hija que resume su búsqueda. "Ella dijo: 'Mamá, quiero
decirte que estoy muy orgullosa'", recordó.
"Para mí, este fue un momento muy importante. Ese sentimiento de
vergüenza había sido reemplazado por un sentimiento de orgullo por asumir
responsabilidades. Eso era lo que estaba buscando", dijo.
Julie actualmente dirige
una organización sin fines de lucro llamada Stories
for Society, cuyo objetivo es ayudar
a los jóvenes a comprender mejor los problemas sociales a
través de historias contadas en grupo.